Data: septiembre 20, 2013 | 13:30
columnista invitado

JORGE KOMADINA RIMASSA | Discursos Circulares

EL AUTOR Jorge Komadina Rimassa (Cochabamba, 1959) es sociólogo y analista político. Es responsable de la línea temática “Transparencia” del Centro de Estudios Aplicados a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CEADESC). Komadina trabaja asimismo como docente e investigador de la Carrera de Sociología de la UMSS. Ha publicado diversos trabajos sobre temáticas políticas y culturales, entre ellos “El Poder del Movimiento Político” (PIEB, 2007) y “Informe de Transparencia Presupuestaria sobre la Prefectura de Cochabamba” (CEADESC, 2008). Forma parte de la “Red Departamental de Transparencia de Cochabamba”. Escribe habitualmente en la prensa local y en revistas especializadas.

EL AUTOR
Jorge Komadina Rimassa (Cochabamba, 1959) es sociólogo y analista político. Es responsable de la línea temática “Transparencia” del Centro de Estudios Aplicados a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CEADESC). Komadina trabaja asimismo como docente e investigador de la Carrera de Sociología de la UMSS. Ha publicado diversos trabajos sobre temáticas políticas y culturales, entre ellos “El Poder del Movimiento Político” (PIEB, 2007) y “Informe de Transparencia Presupuestaria sobre la Prefectura de Cochabamba” (CEADESC, 2008). Forma parte de la “Red Departamental de Transparencia de Cochabamba”. Escribe habitualmente en la prensa local y en revistas especializadas.

Después de la aprobación de la nueva Constitución, en enero del 2009, el discurso político del MAS se ha convertido en el nuevo discurso estatal, cristalizado en nuevas instituciones y prácticas políticas.

Ese acontecimiento inaugura un momento hegemónico que produce una nueva configuración de los enunciados políticos que circularon en el periodo 2005-2008.

Resulta que la “autoridad política” está siempre asociada a la “autoridad lingüística”, es decir los actos de un gobierno adquieren validez en la medida que corresponden a un discurso aceptado como legítimo y sancionado jurídicamente como tal.  Por eso se dice que  el cambio político es, a su vez, esencialmente una cuestión de cambio lingüístico que consiste en una transformación del discurso con el cual son visibilizadas las demandas y problemas de los grupos sociales y fuera del cual no es posible tomar posiciones legitimas en el campo político.

La centralidad de ese discurso le proporcionará al MAS una considerable ventaja en las elecciones de 2014, sus adversarios se verán obligados a apropiarse -por lo menos en parte- de los enunciados de la nueva Constitución para interpelar eficazmente a los electores. Por ejemplo, un tema común de las plataformas electorales será la idea de un “estado fuerte”, cuyo rol principal  debe ser la distribución de bienes y servicios a la población.

Un análisis fino de los discursos opositores revela que la nueva Constitución (y el programa social y económico que implícitamente contiene) está ya presente, en mayor o  menor grado, en los discursos de los partidos opositores, sobre todo en las propuestas del Movimiento Sin Miedo. El desafío electoral para la oposición consiste en diferenciar claramente su plataforma electoral del discurso oficialista.

A la inversa, los últimos desplazamientos en el discurso del MAS intentan unir los contrarios, armonizar las grandes contradicciones; por ejemplo, las visiones del  buen vivir y las visiones industrialistas y extractivistas; la economía capitalista y la economía comunitaria.

Así, la llamada Agenda Patriótica constituye un intento para estabilizar el discurso desde el Estado y para incorporar en su radio de interpelación a grupos sociales que en el pasado han combatido o criticado al gobierno (el empresariado, por ejemplo), y por ello se apela a topos integradores como la reivindicación marítima y la soberanía.

Tomado de la Agencia de Noticias Fides (ANF)
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