138 AÑOS DE UNA CIUDAD ACREANA QUE PERTENECIÓ A BOLIVIA | Llamada originalmente Volta da Empreza, aquí se produjo el segundo combate entre el ejército boliviano al mando de un coronel tarateño y la guerrilla nordestina de Plácido de Castro, después del estallido de Xapurí…

RIO BRANCO Y LA MEMORIA DEL TARATEÑO ROSENDO ROJAS

El puente de la Gameleira. El 22 de agosto de 1904 el pueblo de Volta da Empreza pasó a llamarse villa Rio Branco. En 1912 se fusionó con villa Peneápolis para conformar ambos el municipio de Rio Branco, constituido en capital del Estado do Acre desde el año 1920. | Foto Sol de Pando

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© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando en Rio Branco

Esta ciudad que hoy figura entre las cuatro urbes más importantes y antiguas de la Amazonia brasileña después de Belem de Pará, Manaos y Macapá, fue fundada el 28 de diciembre de 1882 sobre un territorio que entonces pertenecía a Bolivia.  Rio Branco se encuentra a 233 kilómetros de la ciudad de Cobija, Pando, en lo que queda del Acre dentro la parte boliviana.

Nació con el nombre de “Volta da Empreza” (“Retorno a la Empresa”) fundada por el emigrante nordestino Nautel Maia, un siringuero proveniente del Estado de Ceará que al navegar con su familia por el rio Acre buscando árboles de goma sobre las frondosas orillas, descubrió un recodo que formaba un bosquecillo de gamelas apto no sólo para la plantación del caucho, sino también para la actividad comercial con un puerto natural de gran calado. El sitio se conoce actualmente como “La Gameleira” y es el centro cultural de Rio Branco.

En esa gran curva del rio Acre, sobre la orilla derecha, Nautel Maia construyó las primeras chozas del siringal “Volta da Empreza” conviviendo con tribus indígenas del lugar como los Aquiris, Canamaris y Maneteris, de la nación étnica Huni Kuin.

Como miles de nordestinos que ocuparon esta parte de la Amazonia huyendo de la sequía en la región sertaneja durante las últimas décadas del siglo XIX, el siringalista Maia sabía que el territorio escogido para desarrollar la economía del caucho pertenecía formalmente a Bolivia; pero, ante el abandono boliviano, los nordestinos no hallaron ningún impedimento físico o geográfico para arriesgar sus inversiones en esos bosques vírgenes del Acre.

El surgimiento de Rio Branco

Volta da Empreza fue el principal núcleo comercial y administrativo del departamento del Alto Acre que abarcaba las villas de Xapurí y Brasiléia, colindantes con Cobija. | Foto archivo Sol de Pando

En sus memorias, Nautel Maia recuerda que negociaba amigablemente la compra de ganado con comerciantes bolivianos que llegaban al Acre desde la zona de Riberalta.

Cuando estalló el conflicto bélico promovido por intereses norteamericanos asociados al Gobierno boliviano, seu Maia intentó llegar a un acuerdo pacífico con el ejército altiplánico aceptando tributar para Bolivia por la producción de goma, pidiendo a cambio que el Estado boliviano adopte a la población nordestina otorgándole nacionalidad boliviana y reconociendo el portugués como lengua propia de esta región. Los bolivianos rechazaron esa propuesta tomando el Acre por las armas e imponiendo tributos extorsivos, lo cual provocó una rebelión de los siringueros conocida como la Revolución Acreana (en Bolivia el episodio es denominado Guerra del Acre).

Después del conflicto armado entre el ejército boliviano y las guerrillas nordestinas, surgieron los primeras villas acreanas (futuros municipios) pertenecientes al Estado Federal del Brasil. “Volta da Empreza” fue el principal núcleo comercial y administrativo del departamento del Alto Acre que abarcaba las villas de Xapurí y Brasiléia, colindantes con Cobija.

El 22 de agosto de 1904, bajo la gestión del prefecto del Alto Acre Cunha Matos, el pueblo de Volta da Empreza que se expandía a partir de la Gameleira, pasó a llamarse villa Rio Branco, en homenaje al canciller brasileño, el Barón de Rio Branco, que llegó a un acuerdo de pacificación con el gobierno boliviano de José Manuel Pando comprando el Acre para Brasil por más de dos millones de libras esterlinas, mediante el Tratado de Petrópolis firmado el 17 de noviembre de 1903.

En 1910, sobre la orilla izquierda del rio Acre, frente a la Gameleira, se fundó la villa Peneápolis, la misma que en 1912 se fusionó con villa Rio Branco, para conformar ambos el municipio de Rio Branco, constituido en capital del Estado do Acre desde el año 1920.

Épico encuentro de Plácido Castro y Rosendo Rojas

En septiembre y octubre de 1903, en las proximidades de la Gamaleira, Volta da Empreza, el comandante de la guerrilla acreana Plácido de Castro entabló épicos combates contra las tropas del heroico coronel boliviano Rosendo Rojas. | Foto Sol de Pando

Tres años después del fracaso del anarquista español Luis Gálvez Rodríguez de Arias, que en 1899 había fundado la “República del Acre” separada de Brasil y Bolivia, proclamándose su emperador (siendo depuesto por el propio ejército brasileño que devolvió el territorio a Bolivia), ante la persistencia boliviana de entregar la administración del Acre a un consorcio norteamericano, el 6 de agosto de 1902 estalló la segunda Revolución Acreana, en Xapurí, al mando de Plácido de Castro.

Una vez expulsado el ejército boliviano de Xapurí, el gobierno de José Manuel Pando emprendió desde La Paz una contraofensiva con apoyo de la armada norteamericana. Desde Puerto Alonso (hoy Puerto Acre), donde se había instaurado la aduana boliviana que controlaba el ingreso de la goma al Estado de Amazonas (capital Manaos), el delegado Lino Romero organizó las tropas aduaneras para frenar el avance guerrillero de Plácido de Castro.

Fue entonces cuando la guerrilla nordestina y el ejército boliviano se encontraron cuerpo a cuerpo en Volta da Empreza; allí se produjeron dos combates memorables que Sol de Pando ha logrado reconstruir revisando la hemeroteca del Museu da Borracha (el Museo de la Goma), en Rio Branco.

El 17 de septiembre de 1902, en Volta da Empreza, el ejército insurgente de Plácido de Castro fue atacado sorpresivamente por las tropas del coronel boliviano, tarateño, Rosendo Rojas; era el primer triunfo boliviano, antes de la Batalla de Bahía (hoy Cobija) que se libraría el 11 de octubre. La mayoría de los nordestinos murieron bajo el fuego implacable del coronel tarateño, y Plácido de Castro tuvo que replegarse para reorganizar sus fuerzas.

A menos de un mes de aquella derrota, el 15 de octubre, Plácido de Castro, mejor preparado, atacó a las tropas de Rosendo Rosas, infringiéndole una dura derrota.

Según escribió la maestra historiadora Isolina Seixas: “Comandaba las fuerzas bolivianas el valiente coronel Rosendo Rojas, quien, al rendirse la mañana del 15 de octubre, entregó su espada a Plácido, quien al tiempo de no aceptar el arma del derrotado, dijo: ´continúe con ella, puesto que el señor coronel ha sabido muy bien honrar esa espada´”. Conmovido por el generoso gesto del revolucionario acreano, el militar boliviano insistió en entregarle su espada a Plácido de Castro, diciéndole: “Le agradezco la honra pero insisto en que acepte usted mi espada, si no quiere como rendición, como un presente de amistad, que algún valor tendrá”. Entonces Plácido de Castro tomó la espada agradecido y estrechó la mano del coronel Rojas.

Todo aquello aconteció en la Gameleira de Volta da Empreza, hoy Rio Branco.

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