Data: julio 19, 2018 | 18:15
ESTALINISMO DEL SIGLO XXI | El Presidente de Venezuela expresó “amor y apoyo incondicional” a los esposos Ortega Murillo que desataron un baño de sangre para mantenerse en el poder. Más de 300 muertos desde abril. El régimen ultra-nepótico es repudiado por los propios líderes históricos del Frente Sandinista. La comunidad internacional exige pacificar al país con la renuncia ineludible de Daniel Ortega…

Maduro alienta el genocidio en Nicaragua

Los gobernantes esposos Daniel Ortega y Rosario Murillo recibieron respaldo pleno del grupo neo-estalinista reunido en La Habana, que se reduce a Venezuela, Nicaragua y Bolivia. El venezolano Maduro instó a los autócratas nicaragüenses “no aflojar” en el uso de la fuerza represiva. | Fotomontaje Sol de Pando

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando | Servicio Informativo Datos & Análisis

Según Maduro, los jóvenes nicaragüenses que defienden la democracia y los derechos sociales en su país, aún inspirados bajo los ideales sandinistas, son “violentos terroristas” y “grupos pagados por la Embajada de Estados Unidos”. | Foto EFE

Todo nuestro amor, todo nuestro apoyo incondicional al comandante presidente Daniel Ortega Saavedra y a la compañera Rosario Murillo”, dijo el Presidente de Venezuela en su discurso ante el XXIV Foro de Sao Paulo, el 17 julio, en La Habana, oficializando el respaldo de esa organización neo-estalinista en favor de los esposos que presiden Nicaragua. Murillo es la Vicepresidenta del país que preside Ortega, junto a sus siete hijos que ejercen altos cargos ministeriales y corporativos.

El pasado 18 de abril, cuando el presidente Ortega aprobó una modificación del seguro social incrementado los aportes laborales a la vez que disminuía las pensiones de los jubilados, la resistencia civil contra esa reforma fue reprimida sangrientamente, con varios muertos y heridos, y desde entonces la convulsión ciudadana se apoderó de las calles en todo el país generando una crisis de gobernabilidad que la familia presidencial intenta aplacar ordenando abrir fuego a mansalva.

Ahora a Nicaragua le están aplicando el método que nos aplicaron a nosotros, en el año 2014, las guarimbas”, dijo Maduro en su discurso del martes haciendo un paralelismo entre las coyunturas que atraviesan ambos países dominados por el llamado Estalinismo del Siglo XXI.

Recordó que hace un año, en 2017, “Venezuela soportó 120 días continuos de agresión callejera, de grupos pagados por la Embajada de Estados Unidos”. Maduro no mencionó sin embargo que la crisis nicaragüense desencadenada el 18 de abril se originó en una reforma al seguro social recomendada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo financiero del “imperio norteamericano”.

El discurso represor de Maduro, Foro de São Paulo, La Habana, 17 de julio 2018 | VIDEO

El Estado como Máquina de Matar

La letal violencia estatal volvió a activarse para la toma de Mayasa, el pasado martes. Policías antimotines y sicarios paramilitares encapuchados actuaron coordinadamente para abrir fuego en el barrio de Monimbó, aterrorizando y causando más muertes. | Foto AFP

El autócrata venezolano calificó de “grupos violentos” a los movimientos estudiantiles y de trabajadores que salieron en defensa del seguro social, sin mencionar que los más de 300 muertos (y casi 3.000 heridos) registrados hasta hoy son, en su mayoría, jóvenes e incluso niños que han sido masacrados y ejecutados extrajudicialmente por grupos de paramilitares encapuchados que actúan inmisericordemente en coordinación con la Policía antimotines leal al matrimonio presidencial.

El Presidente venezolano aseguró que, así como el suyo, el gobierno de Ortega viene enfrentando una “campaña mediática mundial multiplicada” que pretende mostrar un caos reinante en ambos países, “a las puertas de la guerra civil y con un gobierno dictatorial reprimiendo a un pueblo que protestaba: el guión perfecto”, dedujo.

Ese “guión”, según Maduro, “hoy se los están aplicando a la Nicaragua cristiana, a la Nicaragua sandinista”.

Pocos días antes de aquel discurso del venezolano en La Habana, el viernes 13, en esa “Nicaragua cristiana” los sicarios encapuchados del Gobierno atacaron a balazos una iglesia en Managua —el templo Divina Misericordia— donde se había refugiado un grupo de estudiantes que escaparon de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) también invadida por los paramilitares. Dos jóvenes fallecieron con disparos en la cabeza. “Uno de ellos falleció dentro de la parroquia y el otro desangrado en una barricada, y su cuerpo recién pudo ser recuperado en la mañana de este sábado por sus compañeros, debido a lo prolongado del ataque”, informó la agencia AFP.

Asimismo, el Movimiento Campesino de Nicaragua denunció una masacre en Chontales, San Pedro de Lóvago, con 18 comunarios fallecidos y la desaparición del líder rural Medardo Mairena, acusado judicialmente por “terrorismo”. Entre los muertos figuraría el hermano de Mairena.

El mismo día en que Maduro pronunciaba su discurso ante el foro estalinista en La Habana, en Nicaragua las fuerzas de represión conformadas por policías y sicarios enmascarados extraídos del lúmpen, tomaron el emblemático barrio indígena de Monimbó, en la ciudad de Mayasa, bombardeando y disparando contra las barricadas estudiantiles y obreras por los cuatro puntos cardinales, durante más de siete horas continuas. Decenas de heridos y tres nuevos fallecidos, entre ellos un adolescente de 15 años, fue el saldo de la balacera y bombardeo con armas de guerra.

Los jóvenes libertarios que exigen la democratización de su país, habían declarado a este barrio “Zona Libre de la Familia Ortega”. | Foto Reuters

Monimbó, a 29 kilómetros al sureste de Managua, es el histórico barrio donde los nicaragüenses se sublevaron contra el dictador Anastasio Somoza iniciando la revolución sandinista que triunfó en 1979. Los jóvenes libertarios que exigen la democratización de su país, habían declarado a este barrio “Zona Libre de la Familia Ortega”.

Tras la retoma del barrio, los paramilitares y policías encapuchados, leales a Ortega, celebraron el éxito de la razzia bailando una canción con este estribillo: “Aunque te duela, aunque te duela, Daniel, Daniel, aquí se queda”.

A las pocas horas, en Bruselas, el secretario privado de Ortega, el norteamericano nacionalizado Paul Oquista (cuya manera de hablar recuerda la fonética agringada del ex presidente boliviano Sánchez de Lozada) emprendió una campaña internacional para justificar y legitimar el genocidio.  “La buena noticia para Nicaragua es que el golpismo ha fracasado; o sea que el intento de llevar a cabo un golpe de Estado en Nicaragua, ya está derrotado. Y esa es buena noticia porque lo que queda ya es un diálogo, porque los golpistas no quisieron el diálogo”, declaró el funcionario orteguista con implacable frialdad.

Sin embargo, el consenso internacional ante la crisis nicaragüense crece con la exigencia de pacificar al país mediante la renuncia imprescindible de Ortega. La última voz que se pronunció al respecto es la del ex-presidente uruguayo y actual senador en su país José Mujica —quien no asistió al encuentro neo-estalinista de La Habana—. Declaró el mismo martes 17 de julio: “Quienes ayer fueron revolucionarios, perdieron el sentido de la vida. Hay momentos en que hay que decir ‘me voy’“.

Pero Ortega y su família no quieren irse. Están aferrados a sus privilegios palaciegos como monarcas con áureas de divinidad, convirtiendo al Estado en una voraz máquina de matar para conservar esos privilegios.

Así festejaron los matones encapuchados la matanza de Mayasa | VIDEO

La Nicaragua “sandinista” de Ortega

Ernesto Cardenal, ícono de la revolución sandinista, se enfrenta al monstruoso aparato estalinista montado por Daniel Ortega y su familia | Foto Luis Camacho

La “Nicaragua sandinista” a la cual aludió Maduro, tiene a los principales líderes históricos de la Frente Sandinista de Liberación Nacional (Fsln) apoyando las barricadas estudiantiles contra el degenerado régimen nepótico de la familia Ortega.

Se torna innegable que el genuino Sandinismo derrocará al autócrata neo-estalinista.

Figuras emblemáticas del Sandinismo como el sacerdote poeta Ernesto Cardenal, que repudió el nepotismo galopante del Presidente —denunciando además un gran negociado familiar de los Ortega en la construcción de un canal biocéanico a costa de devastar bosques nicaragüenses, con financiamiento chino—, se encuentra perseguido y sometido a represalias judiciales bajo amenaza de cárcel. “Estamos en una dictadura, soy un perseguido político de la pareja presidencial, y no te puedo hablar más”, declaró el vate sandinista en febrero de 2017 a un periodista de La Prensa de Managua, cuando el régimen de Ortega había oficializado su enjuiciamiento. El abogado que enjuicia a Cardenal, es el mismo que defendió a Daniel Ortega en los años 90 ante una acusación de su hijastra por violación sexual.

El escritor Sergio Ramírez, que fue Vicepresidente en el segundo gobierno de Ortega (1985-1990), tomó posición en defensa de Ernesto Cardenal.  “Ya tiene todo el poder”—dijo el ex Vicepresidente al describir la perversión estalinista y nepótica de Ortega—.  “Todas las instituciones civiles y militares, sin excepción están bajo su control… Y esto incluye los poderes del Estado, y aún las universidades públicas que funcionan también bajo el control político oficial… Hoy queda claro que se trata de un régimen camino del partido único, a la usanza más obsoleta. Ahora se trata de seguir avanzando en el control social de la población, y anular todo espacio de vida independiente en el país. Sólo queda una estación de televisión libre, y un diario….”.

El Frente Sandinista ha sido convertido por Ortega en un grupo de poder familiar regido, sin ningún contrapeso, por él y su esposa” —afirmó el ex comandante sandinista Luis Carrión, uno de los nueve miembros de la histórica Dirección Nacional del FSLN—. “Ni el Frente Sandinista ni el Estado tienen instituciones. Todo se subordina a la voluntad de la familia gobernante….”.

Es una dictadura dinástica familiar que se basa en el control total de las instituciones” reclamó Dora María Téllez, otra ex comandante sandinista y ex compañera de armas de Ortega, de quien tomó distancia en los ‘90.

Carlos Mejía Godoy en 1973, cuando lazó su primer disco de música sandinista titulado “Cantos a flor de pueblo” | Foto archivo Sol de Pando

Hace pocos días, otro símbolo viviente del Sandinismo, el cantante Carlos Mejía Godoy, autor de memorables canciones que glorificaron el triunfo la Revolución Sandinista de 1979, lidera un movimiento para exigir la renuncia del matrimonio presidencial. El pasado 17 de julio, el artista dirigió una carta pública a Ortega (disponible aquí en PDF para bajar), mediante la cual interpela al autócrata estalinista arengándole: “Daniel, detené YA este genocidio. Por la sangre de tu hermano Camilo, asesinado por el somocismo en Las Sabogales, pará ya esta barbarie. Se acerca el 23 de Julio y el recuerdo de la SANGRE SANTA, de esa juventud aniquilada en León, tiene que llevarte a meditar. En nombre de ese DIOS, con quien te llenás la boca y el alma. En nombre de ese DIOS, que está viendo este holocasusto, dejá de matar. Ya, Daniel. Dejá de matar!!!”

Carlos Mejía Godoy hace seguimiento de los incidentes sangrientos que Nicaragua atraviesa desde hace tres meses, escribiendo, componiendo y cantando canciones como lo hacía durante la resistencia sandinista a la dictadura de Anastasio Somoza.

Homenaje de Carlos Mejía Godoy a las Madres de Abril | VIDEO

Breve Radiografía del Nepotismo Estalinista en Nicaragua

El organigrama nepótico. | Elaboración Sol de Pando en base a diseño original de La Tercera

Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo, después de votar en las elecciones que los encumbraría como Presidente y Vicepresidenta de Nicaragua. | Foto AFP

Rosario Murillo extorsionó a su marido para ascender políticamente y convertirse en la mujer más poderosa de Nicaragua. Es famosa por sus aficiones esoteristas y prácticas espiritistas. Declaró que la matanza de abril fue “un designio de Dios”.

En 1998, Zoilamérica Narváez Murillo, hija del primer matrimonio de Rosario, acusó judicialmente a Ortega de haberla violado. La madre tomó partido por el marido acusado y abandonó a su hija, lo cual “potenció” políticamente a la influyente esposa, pues Rosario defendió encarnizadamente a su marido frente a otras dos graves denuncias de violación a otras menores. Ello le permitió ser retribuida como Senadora en la anterior legislatura y luego Ortega la promovió para ser su Vicepresidenta en las últimas elecciones. Se modificó la Constitución para eliminar la figura de nepotismo, garantizar la re-elección indefinida y facilitar la incorporación de sus siete hijos en funciones de gobierno.

Según la información publicada por Sol de Pando en su edición del 14 de febrero de 2017, el hijo favorito de ambos, Laureano Ortega Murillo, tiene rango de Ministro y está a cargo de la ejecución del Proyecto del Canal de Nicaragua, financiado por el gobierno de China, abriendo una colosal brecha sobre un extenso territorio boscoso de Nicaragua para conectar los océanos Pacífico y Atlántico. El proyecto que comenzó a ejecutarse en abril del 2015, tendrá un costo de 50.000 millones de dólares, cuatro veces más que el PIB de Nicaragua. Con 278 kilómetros de largo, será casi tres veces más extenso que el de Panamá, que tiene 77 kilómetros. La obra ya fue concesionada en 2014 a la constructora china HKND que recibió una concesión de 50 años por los derechos de construir el canal y otros 50 años para administrarlo por cuenta propia. El dueño de HKND es un oscuro empresario chino llamado Wang Jing.

El hijo mayor, Rafael Ortega, está a cargo de los negocios locales. Investigaciones periodísticas de la prensa independiente de Nicaragua revelaron que Rafael administra el lucrativo negocio de la distribución del petróleo. Desde su tercer mandato iniciado en 2007, el presidente Ortega ha recibido abundante apoyo del gobierno de Venezuela: una ingente cooperación petrolera que suma más de 3,500 millones de dólares, que ha permitido crear y controlar todo el sistema de distribución de combustibles del país. “Ni una gota de gasolina se vende en Nicaragua sin que genere jugosas ganancias a la familia. La Distribuidora Nicaragüense de Petróleos (DNP), que cuenta con gasolineras en todo el país, está en manos de Yarida Leets, esposa de Rafael Ortega Murillo”, informó el periodista de El País de Madrid Carlos Salinas, citando una investigación del diario La Prensa de Managua.

Los otros hijos de la pareja presidencial son empresarios de medios de comunicación. La ingente cooperación venezolana ha permitido que la familia controle los medios en Nicaragua, desde radios, televisoras hasta portales digitales. “Juan Carlos Ortega Murillo, un joven desgarbado que estudió periodismo y gustaba formar parte de grupos de rock en sus tiempos de estudiante, ahora es el poderoso director de Canal 8, un medio proclive a la nota roja, con noticias de accidentes, trifulcas en los barrios y misógino. En Canal fue comprado en 2009 por un monto superior a los diez millones de dólares salidos de los fondos venezolanos. Maurice, Daniel Edmundo y Carlos Enrique controlan también los canales 4, 9 y 13, también de la familia, y el Canal 6, supuestamente la estación pública, pero que es manejada como negocio familiar. La familia Ortega mantienen bajo su mando la Nueva Radio Ya, Radio Nicaragua y Radio Sandino, además del portal 19digital, voz oficial del Ejecutivo”, detalla el periodista de El País.

Camila Ortega Murillo es también “una boyante empresaria de las comunicaciones, además de mantener su pasión: el modejale y la moda. Ella es la voz que manda en un evento llamado Nicaragua Diseña, donde jóvenes diseñadores intentan abrirse paso, aceptando las órdenes de la joven Ortega”, refiere Carlos Salinas.

Y para que todo quede en familia, en 2010 Maurice se casó con Blanca Javiera Díaz, hija del jefe de Seguridad Pública y subdirector de la Policía Nacional, Francisco Díaz. Hoy, Díaz ocupa la Dirección de la Policía de Managua”, añade Alejandro Tapia de La Tercera.

LINKS RELACIONADOS

datos-y-analisis

cronicas-destierro

columna-carlos-mesa
Knigth Center
Reporteros Sin Fronteras
CPJ