Data: abril 13, 2015 | 10:52
ADIÓS AL SENTI-PENSANTE | El escritor uruguayo hizo su última aparición pública recibiendo en su casa a Evo Morales. Galeano fue vencido por un cáncer de pulmón...

HA MUERTO EDUARDO GALEANO

La última imagen pública del escritor uruguayo, en su domicilio de Montevideo, junto al presidente boliviano Evo Morales. | Foto Reuters

La última imagen pública del escritor uruguayo, convaleciente en su domicilio de Montevideo, cuando fue visitado por el presidente boliviano Evo Morales. | Foto Reuters

Galeano en agosto del 2008, en la puerta del café Brasilero de Montevideo, del cual era habitúe. | Foto La Nación

Galeano en agosto del 2008, en la puerta del café Brasilero de Montevideo, del cual era habitúe. | Foto La Nación

© Redacción Sol de Pando | Agencias

La mañana de este lunes 13 de abril falleció a sus 74 años el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano. El deceso se produjo en su ciudad natal, Montevideo, luego de ser internado el pasado viernes en el Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay. El escritor se encontraba con la salud gravemente quebrantada desde la semana pasada, tras venir luchando contra un cáncer de pulmón que lo consumió en los últimos años.

Según informó el diario El País de Montevideo, el primero de marzo pasado Galeano recibió en su casa al presidente boliviano Evo Morales, en una última aparición pública donde Morales le entregó un ejemplar del Libro del Mar como parte de la campaña boliviana para lograr adhesiones a su demanda marítima.

Eduardo Germán María Hughes Galeano nació en Montevideo el 3 de septiembre de 1940. Narrador, periodista y ensayista, comenzó a coquetear con el periodismo a los 14 años, cuando vendía caricaturas políticas al semanario del Partido Socialista uruguayo, El Sol, las que firmaba con un pseudónimo que era su apellido paterno escrito tal como sonaba «Gius» (reproducción gráfica en español de la pronunciación inglesa de su apellido Hughes, apellido anglo-sajón que excluyó de sus labores literarias). Muy joven se desempeñó como secretario de El Sol y Marcha y fue director de Época.

Antes de convertirse en un intelectual destacado de la izquierda latinoamericana, Galeano trabajó como obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo y cajero de banco, entre otros oficios.

Su primera obra famosa, Las venas abiertas de América Latina, se publicó cuando Galeano tenía 31 años, en 1971, y otro de sus libros fundamentales, Memoria del fuego, publicada en fascículos históricos, salió a luz entre 1982 y 1986. Obras que han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos y combinan documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.

Tras el golpe de estado en Uruguay, el artista salió del país exiliándose en Argentina y luego en España. Al volver a Uruguay en 1985, fundó el semanario Brecha.

Además de su aguda mirada hacia las dictaduras latinoamericanas, el autor escribió sobre fútbol (El fútbol a sol y sombra, 1995) así como de cultura e incluso sobre feminismo, el que fue plasmado en su último libro, Mujeres, el cual comenzó a ser difundido este año 2015.

Promotor del Lenguaje Senti-pensante

«No me gusta que me encierren en ningún frasquito ni me gusta que me peguen una etiqueta en la frente. Yo creo que lo mejor que le puede ocurrir a lo que escribo es que no sea clasificable para que o me enjaulen», declaró el escritor en una entrevista publicada en 1991, definiendo el carácter de su literatura.

«El lenguaje que dice la verdad, es el lenguaje Sentipensante. El que es capaz de pensar sintiendo y sentir pensando», es una de sus más celebres explicaciones de su filosofía literaria.

Su propuesta era transformar el mundo y la vida a través de nuestros pensamientos y nuestras emociones, en armonía con nuestro entorno, integrados como en una sinfonía.

«Yo pienso que la palabra, cuando es de veras digna de sonar, es libre y por lo tanto peligrosa. Siempre me llamó la atención ese respeto sacramental por las fronteras que separan a los géneros literarios entre sí… Y que separa también el mundo de las emociones del mundo de las razones…», decía.

Galeano invocaba el «el deber de usar un Lenguaje Senti-pensante para decir los adentros del alma».  Explicaba que esa palabra, Senti-pensante, «inventaron los pescadores de la costa colombiana para definir el lenguaje que dice verdad, que es un lenguaje que ata a la razón y al corazón, al mundo de las ideas y al mundo de las emociones…»

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