Data: septiembre 10, 2018 | 20:52
“OH COCHABAMBA QUERIDA” EN TIEMPO DE JAZZ | El “play back” del video-clip editado por Sol de Pando armoniza imágenes de danzas mestizas e indígenas propias del valle cochabambino, en perfecta fusión pentatónica con la prodigiosa versión del emblemático taquirari en manos del maestro del jazz boliviano...

El toque mágico de Drazen Stahuljak al tema de Jaime del Río

En los años ochenta la banda de Drazen Stahuljak, junto a talentosos cochababmbinos como Dennis Lacunza y Miguel Jiménez, brilló con luz propia desde espacios como Aladino y Tifany. | Foto cortesía DS

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

Carlos Salazar Chazarreta y Jorge Jordán con Drazen Stahuljak en el “Aladino”, un espacio para el jazz cochabambino gerentado por el maestro croata en los años noventa. | Foto cortesía DS

Desde su morada en Florida, Estados Unidos, el precursor del jazz boliviano Drazen Stahuljak envió a Sol de Pando  el audio de un arreglo musical realizado por el maestro croata al tema “Oh Cochabamba Querida”, que el año 1968 escribió en letra y música el compositor cochabambino Rubén Ramírez Santillán, más conocido por su pseudónimo Jaime del Río,

Esta versión jazzística de aquel famoso taquirari, emblema de los cochabambinos, fue grabada por Stahuljak al ritmo de un compás de metro quíntuple (5/4) siguiendo el modelo de escalas del célebre tema “Take Five” compuesto por el saxofonista Paul Desmond y lanzado por pianista Dave Brubeck en 1959.

La cueca mestiza del valle cochabambino tiene un ritmo pentatónico similar al compás 5/4 del jazz estilo “Take Five”, tal como se observa en esta versión de “Oh Cochabamba Querida”. | Clic en la foto para ver el video

Lo diseñé sobre mi playback de piano Fender, con bajo y batería”, explica Drazen, artista que en Cochabamba fue aplaudido por sus interpretaciones y craciones brillantes como pianista y saxofonista. “Ahora estoy más con el piano, dejé eventualmente el saxofón por un tratamiento odontológico que estoy siguiendo”, aclara. “Esta es una versión casi enteramente digital; me habría encantado hacerla con instrumentos en vivo, espero lo hagan allá en la llacta”, propone.  

Sobre la cuenca del Caine que Cochabamba comparte con el Norte de Potosí, florece un movimiento autóctono con rasgos de rock y jazz natural del que Justina Choque y su grupo son magistrales representantes. | Clic en la foto para ver el video

El acorde “Take Five” aplicado a “Oh Cochabamba Querida” es el más indicado para cualquier composición de ritmo andino, ya sea cueca, huayño o taquirari, folclórico o autóctono, por la similitud pentatónica casi exacta. “Es lo más lógico”, señala el maestro. En los años setenta, lo aplicó a un tema de su composición denominado “Puma Punku”.

En 1996 el grupo Bolivian Jazz grabó un arreglo de la danza de los auqui-auquis (“Auqui Jazz”), incluido en el disco “El Kusillo Melancólico”, que en sorprendente coincidencia con Stahuljak aplica el “Take Five” al pie de la letra. Sin embargo Drazen desconocía esa versión de Bolivian Jazz, pues el músico había dejado Cochabamba en 1992 para volver a su país de origen, un año después de que Croacia había logrado su independencia tras la Guerra de los Balcanes (la familia Stahuljak emigró a Sudamérica durante la Segunda Guerra Mundial).

Le enviamos un clip con el pentatónico de Bolivan Jazz y después de escucharlo comentó: “Está muy  bien logrado y me alegro que seamos muchos quienes intentamos jugar en torno al Take Five”.  Drazen recuerda a algunos de sus colegas que fundaron Bolivian Jazz: “He tocado muchas veces con René Saavedra que integraba el trío de Johnny Gonzales. También tuve la oportunidad de tocar con Einar Guillén en el piano”.

El ensamble de Stahuljak en uno de sus tres memorables conciertos a mediadios de los setenta. Javier Caballero en la batería, Kurt Ritter contrabajo, Nélson Peñaranda en la trompeta, Drazen tenor saxo, Jaap von Kogelemberg saxo alto y Wenceslao Garnica también saxo alto. | Foto cortesía DS

Junto con Johnny Gonzáles, Drazen Stahuljak es un precursor del jazz fusión en Bolivia. Quizá podríamos marcar una diferencia entre ambos: Gonzáles es propenso al protagonismo del instrumental nativo con quenas, zampoñas y charangos, mientras Drazen profundiza en lo ancestral desde el formato clásico, desarrollando al máximo la forma pentatónica de las armonías, tal como en este su “Oh Cochabamba Querida”. La tendencia del gestor croata fue incluir en sus bandas a músicos de origen indígena y mestizo, como Wenceslao Garnica y Florentino Rojas entre otros, pero circunscritos a los instrumentos metálicos que utilizan las orquestas criollas del valle cochabambino.

A continuación, Sol de Pando presenta a sus lectores el video-clip de “Oh Cochabamba Querida” en tiempo de Take Five. Es una narrativa de la influencia del jazz en el desarrollo cultural de una ciudad cosmopolita con presencias intelectuales fundamentales como la del sociólogo Jorge Komadina y la escritora Gaby Vallejo liderando una pléyade de escritores y periodistas que militan en la Sociedad Civil. Cuidad y sus entornos que construyen permanentemente una identidad multiétnica anclada en lo mestizo urbano con reminiscencias señoriales en su arquitectura eclesiástica colonial, y en lo indígena rural con lo nuevo que no deja de nacer. El Jazz con mirada y armonía indígena, es la identidad que busca volver al origen como meta histórica y cultural.

Un Jazz para Cochabamba | por Drazen Stahuljak | VIDEO

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