Data: septiembre 3, 2013 | 9:53
De confirmarse el uso de gas sarín en Siria, éste sería el peor ataque con este agente neurotóxico desde la guerra de Irak-Irán, donde casi 5.000 personas fallecieron por bombardeos con el gas mortal

Gas sarín: la muerte invisible

Según organizaciones independientes como Médicos Sin Fronteras, alrededor de 355 muertos y miles de afectados se registraron en Siria luego del ataque con gas sarin.

Según organizaciones independientes como Médicos Sin Fronteras, alrededor de 355 muertos y miles de afectados se registraron en Siria luego del ataque con gas sarin.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, aseguró este domingo que las pruebas químicas que los expertos de EE UU han realizado supuestamente a muestras de pelo y sangre de víctimas de la matanza del pasado día 21 en las afueras de Damasco han revelado que se usó gas sarín para el ataque, según el Gobierno estadounidense perpetrado por el régimen de Bachar al-Asad.

© Agencias

La guerra civil en Siria  sigue sumando miles de muertos y heridos sobre todo civiles.

La guerra civil en Siria sigue sumando miles de heridos y muertos sobre todo civiles.

Considerado uno de los gases más mortales y más venenoso que el cianuro, el gas sarín habría sido utilizado por las fuerzas gubernamentales sirias en el ataque en las afueras de Damasco, de acuerdo a las pruebas obtenidas por el gobierno de Estados Unidos.

Los servicios de inteligencia norteamericanos han cifrado en 1.429 personas las personas muertas por el ataque, aunque fuentes independientes como Médicos Sin Fronteras han informado de 355 muertos y miles de afectados. El gas sarín fue incluido en la lista de armas de destrucción masiva en 1991, mediante la resolución 687 de la ONU.

El gas sarín es una de las sustancias denominadas “agentes nerviosos” al igual que el VX, el tabún y el somán, entre otros. El sarín es un líquido transparente, incoloro e inodoro que se evapora y expande en contacto con el aire. Sus características hacen que no pueda ser detectado a simple vista, por lo que las víctimas no saben que están siendo contaminadas hasta que comienzan los síntomas. Los agentes nerviosos son mortales y más poderosos que el cianuro. Basta una pequeña cantidad del tamaño de la cabeza de un alfiler para matar en menos de dos minutos. La muerte por lo general, ocurre en el lapso de un cuarto de hora de la exposición al vapor o si la piel está expuesta al agente en forma líquida. Incluso la ropa de alguien que haya sido expuesto al gas sigue siendo peligrosa. Se presume que Siria habría utilizado el gas sarín dispersándolo mediante bombardeos.

Otra de las características del gas, formulado por primera vez en 1938 mientras se investigaba con pesticidas en Alemania, es que es más pesado que el aire, por lo que tiende a descender. Esta cualidad es especialmente peligrosa y provoca muchas víctimas, que ante un bombardeo tienden a refugiarse en sótanos o subterráneos, que son invadidos con celeridad por el gas.

El sarín es un neurotóxico que ataca al sistema nervioso provocando espasmos y un colapso que provoca la muerte por asfixia.

El sarín es un neurotóxico que ataca al sistema nervioso provocando espasmos y un colapso que provoca la muerte por asfixia.

Los síntomas de las personas expuestas al sarín incluyen abundante secreción nasal, baba, dolor en los ojos, visión borrosa, problemas respiratorios, náuseas, vómitos, diarrea, y convulsiones. En casos extremos, tras convulsiones y fallos respiratorios sigue la muerte. El sarín es un neurotóxico que ataca al sistema nervioso haciendo que los impulsos nerviosos emitidos por el cerebro se sobreexciten y no tengan fin, impidiendo la relajación de los músculos, lo que provoca espasmos y un colapso que provoca la muerte por asfixia. Los antídotos al sarín – atropina y pralidoxima–deben ser administrados inmediatamente para que sean efectivos.

Fácil y barato

Como arma química, el sarín es efectivo y barato de producir, además de fabricarse por un proceso químico relativamente sencillo. Según un informe de los servicios de inteligencia franceses publicado por el diario Le Journal du Dimanche, aseguran que Siria podría tener almacenadas varias decenas de toneladas de gas sarín, entre otros productos químicos para armamento, que sumarían cerca de mil toneladas entre agentes químicos y sus productos químicos precursores. Se cree que Siria empezó a producir gas sarín en 1980.

Funcionarios estadounidenses aseguran que Siria comenzó convirtiendo varias plantas de pesticidas en fábricas del agente nervioso en 1988, según un informe de los departamentos de Defensa y de Estado.

Ataques con gas sarin

Siria habría dispersado el gas mediante bombardeos. De hecho, el régimen de Bachar al-Asad posee misiles Scud (hasta 1.500 km de alcance), cohetes de artillería y bombas que pueden cargar y dispersar hasta 300 litros de gas. Siria es uno de los pocos países que aún no ha firmado ni ratificado la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y Sobre su Destrucción (CAQ) de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, que entró en vigor en 1997.

Ya lo han ratificado 189 países y no lo han hecho Siria, Egipto, Sudán del Sur, Angola ni Corea del Norte. Israel y Birmania lo han suscrito, pero aún no lo han ratificado. A pesar de que se busca erradicar este tipo de armamento no es la primera vez que se usa contra población civil, ya sea por Gobiernos o en actos terroristas. El peor ataque documentado con gas sarín se produjo durante la guerra Irán-Irak. En 1988 la aviación irakí lanzó sobre la localidad de Halabja un bombardeo con gas sarín que produjo la muerte a unas 5.000 personas. Años después, Saddam Husein y el general Ali Hassan al-Mayid, conocido como ‘Ali el químico’, fueron juzgados y ejecutados (2006 y 2010 respectivamente) por este ataque y por otros crímenes.

En 1995 la secta verdad Suprema perpetró un ataque con gas sarin en la estación Tsukiji del metro de Tokio.

En 1995 la secta verdad Suprema perpetró un ataque con gas sarin en la estación Tsukiji del metro de Tokio.

En junio de 1994 la secta budista japonesa Aun Shinrikyo (Verdad Suprema) llevó a cabo un ataque con gas sarín dispersándolo en un barrio residencial de la ciudad de Matsumoto, muriendo entonces ocho personas a causa de la exposición al gas. Un año después, el 20 de marzo de 1995 y en plena hora punta, varios miembros de la secta dejaron bolsas de plástico llenas con el gas en el metro de Tokio. Las perforaron pinchándolas con la punta de unos paraguas y abandonaron los vagones. Trece personas murieron y más de 6.ooo resultaron afectadas.

Antes del ataque de Damasco, se sospecha que el régimen sirio ya había probado sus armas químicas mediante el lanzamiento de un misil el pasado marzo sobre la localidad de Alepo, matando a 25 personas y dejando cientos de heridos.

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