Data: diciembre 19, 2015 | 18:42
DIVA ADICTA | La encarcelaban por robar joyas y llevaba cocaína yendo a su celda...

Moria Casán, cocainómana desde sus 20 años, sería internada en un Siquiátrico del Paraguay

La diva del show business argentino reposando en su celda de la cárcel del Beun Pastor, Paraguay. | Foro Clarín

La diva del show business argentino reposa en su celda de la Cárcel del Buen Pastor, Paraguay. | Foto Clarín

La despampanante actriz y vedette argentina Moria Casán en los años setenta. | Foto Archivo

La despampanante actriz y vedette argentina Moria Casán en los años setenta. | Foto Archivo

© Redacción Sol de PandoLa controvertida vedette argentina Moria Casán reconoció una vez más que es adicta a la cocaína y fue sometida a exámenes psiquiátricos que demostraron su adicción a esa droga, dentro la estrategia de su defensa para evitar la cárcel en Paraguay donde se halla recluida bajo una sospecha inicial de narcotráfico que podría condenarla a quince años de cárcel. Su condición de cocainómana la absolvería del cargo de tráfico; pero podría ser causa para que los jueces ordenen su internación en un centro de rehabilitación de adictos según recomendación del siquiatra forense asignado al caso.

Ana María Casanovas, nombre real de la artista, fue sorprendida con algo menos de dos gramos de cocaína que llevaba dentro su cartera cuando era recluida en el penal del Buen Pastor, en Asunción, acusada de un robo de joyas hace tres años, delito por el que estuvo siendo procesada en rebeldía. Se presume que la dosis estaba destinada a su consumo dentro del penal mientras duraba su reclusión.

El año 2012, el joyero paraguayo Armando Benítez denunció que prestó un costoso collar de perlas a Moria para utilizar en un desfile realizado en Asunción, pero la joya —valuada en 80 mil dólares— nunca fue devuelta. En ese entonces la diva fue imputada por apropiación indebida y hurto. También fueron procesados en la causa su asistente Aldo Alexis Sotto (identificado como el autor material del robo) y su amante Luciano Garbellano aún prófugo.

El pasado lunes, la actriz viajó de Buenos Aires a Asunción para asumir su defensa por la desaparición del collar de perlas, después de tres años en los que se desentendió del tema. Al no haber comparecido a las conminatorias de la justicia paraguaya, recayó sobre ella un pedido de captura internacional por lo cual no podía salir de su país. Decidió comparecer esta semana intentando resolver la querella antes de las fiestas de fin de año, habiendo incluso arribado a un acuerdo extra judicial con el joyero que la acusaba del robo.

En las manos de la justicia paraguaya

Cuando pisó suelo guaraní quedó detenida en el aeropuerto de Asunción por policías del Departamento de Investigación de Delitos, debido a su situación previa de rebeldía. Luego fue atendida en el Hospital de Policía, donde se le diagnosticó una arritmia cardíaca. Tras ser estabilizada, fue llevada a la Comisaría de Mujeres y debió permanecer allí toda la noche a la espera de la audiencia cautelar con la juez Dina Marchuk, quien, el martes, se negó a otorgarle la medida sustitutiva de arresto domiciliario y  determinó que Moria Casán permanezca encerrada en el penal del Buen Pastor mientras dure el proceso que afronta, caso que virtualmente ya estaría resuelto al haberse conciliado con el joyero acusador.

La jueza paraguaya rechazó el arresto domiciliario argumentando que la Casán no se encuentra arraigada dentro el territorio paraguayo y tampoco tiene la edad suficiente para ese beneficio que alcanza a personas de 70 años. Moria tiene 69.

Su llegada a prisión fue una revolución, según destacó el diario Clarín de Buenos Aires. Más allá del escándalo, Moria fue una sorpresa inesperada que cambió la vida rutinaria de las convictas. Sus compañeras de pabellón, todas cumpliendo condenas por tráfico de drogas, vivieron la presencia de la artista argentina como una bendición: como un show. “Las cautivó a todas”, dijo una fuente del penal a Clarín. “Se prestó a las fotos, a los juegos, a las charlas. Compartió las comidas, se dejó entrevistar, las hizo reír. Hasta aplaudió por las bondades del aire acondicionado. Y también los cautivó a ellos porque no hubo un solo guardia que no le haya pedido tomarse un foto”, agregó.

¿De la cárcel a un centro para adictos?

MORIA EN SU CELDA Una fotografía de Moria Casán vestida de blanco y con un celular circula a través de las redes sociales desde anoche. Es la primera imagen que muestra a la diva en lo que sería la celda de la cárcel Del Buen Pastor, en la capital de Paraguay, donde fue trasladada ayer tras quedar detenida el lunes. Aún se desconoce cuánto tiempo pasará en esa prisión común, donde en principio estaba previsto que compartiera el calabozo con otra reclusa. Según contó el periodista Tomás Dente en su cuenta de Twitter, donde publicó la imagen, la vedette "está en el pabellón evangelista, en una habitación especial, con baño privado".

MORIA EN SU CELDA
Una fotografía de Moria Casán vestida de blanco, con sus chinelas al pie del catre y con un celular, circula a través de las redes sociales desde el martes. Es la primera imagen que muestra a la diva en su celda de la cárcel del Buen Pastor, en la capital de Paraguay, donde fue trasladada tras quedar detenida el lunes.
Aún se desconoce cuánto tiempo pasará en esa prisión común, donde en principio estaba previsto que compartiera el calabozo con otra reclusa. Según contó el periodista Tomás Dente en su cuenta de Twitter, donde publicó la imagen, la vedette «está en el pabellón evangelista, en una habitación especial, con baño privado».

A las espectaculares noticias de su arresto en el aeropuerto y de su posterior reclusión en la cárcel pública, se sumó una inesperada sorpresa ocurrida cuando Moria Casán era registrada para ingresar en la cárcel paraguaya. En su cartera donde también guardaba su teléfono celular, se halló cocaína para consumo personal en una cantidad de 1,6 gramos. La Ley de Sustancias Controladas de Paraguay considera legal la portación de dos gramos de cocaína para consumo personal, siempre y cuando dicho uso esté probado y certificado por peritos médicos sicólogos y siquiatras. Sin esa demostración de adicción patológica, portar cocaína en cualquier cantidad es calificado como delito de narcotráfico cuya pena es de cinco a 15 años de cárcel.

Moria Casán se vio obligada a certificar que es cocainómana compulsiva para evitar la cárcel como narcotraficante. La actriz se sometió a una batería de estudios (como análisis de sangre, orina, examen psicológico y psiquiátrico) para comprobar que es consumidora de drogas. El resultado de la pericia psiquiátrica confirmó que la vedette argentina tiene problemas de adicción. También le realizaron la mañana del viernes un análisis de droga en el cabello, cuyos resultados tardarán algunos días. Los exámenes indican que Moria gusta de varios otros «aditivos» además de la cocaína.

En el texto derivado de la pericia, el médico Miguel Ángel Cuéllar Hoppe, psiquiatra forense de la Corte de Justicia del Paraguay, menciona que Moria «admitió tener antecedentes patológicos familiares y personales, que sigue un tratamiento con los fármacos clonazepam y zolpiden según la necesidad del momento y que consume marihuana desde los 30 años de edad, así como cocaína desde los 20 años de forma compulsiva».

También confesó el consumo recreacional de éxtasis y negó «el consumo de otras sustancias de abuso».

En la conclusión, Cuéllar Hoppe afirma que la actriz presenta trastorno por abuso de múltiples sustancias, es decir, se la considera toxicómana. Por esto recomienda que sea tratada en el Centro Nacional de Adicciones en Paraguay.

La cocaína en la autobiografía de MoriaMoria Casan Libro MeMoria

La afición de Moria Casan por las drogas no era un secreto en el decadente mundo de la farándula argentina y sus satélites de Uruguay y Paraguay. Su personalidad hiperactiva, despiadada y megalómana con que logró fama y fortuna en el show business platense (dice tener una «lengua karateka»), eran las señales inequívocas de una conducta estimulada por los sicotrópicos.

El año 2012, la veterana vedette publicó su libro autobiográfico titulado «MeMoria»  (en cuya portada se destaca una foto suya con la cabeza rapada) revelando de qué manera la cocaína era consumida por el ambiente artístico.

“En el teatro, la cocaína funcionaba como interruptor» —escribió Moria en dicha autobiografía—: «en la revista, todos los sábados venía un chabón a traerla para los capocómicos. Era de la buena, y si no estaba eso ni la botella de whisky, no arrancaba nadie. O llegaban los sobrecitos o se cancelaba la función porque sin la milonguita no pasaba nada”.

En la página 97 del libro, Moria ahonda en torno a su consumo adictivo: “Si la marihuana funcionaba como un estímulo inocente para colocarte después de una comidita, por ejemplo, entonces ingresarte un toquecito de cocaína era igual a tomarte una copita de champán. Yo, sin embargo, nunca pasé de eso; pero como no tomo alcohol —no me gusta nada que me saque de mí— a veces venía bien”.

Crónica de la detención | VIDEO

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