Data: febrero 19, 2017 | 20:24
HISTORIA DE UN MILAGRO EN LA FRONTERA CON BOLIVIA | Cómo un pueblo de migrantes construyó una identidad que integra y libera...

La Aparecida de Capixaba, la milagrosa Virgen Negra en el Acre

Los fundadores de Capixaba, creyentes de San Antonio, su santo regional, vieron la necesidad de erigir la imagen de La Aparecida como el símbolo de unidad e integración del pueblo brasileño. | Foto Vilani Cristina

La iglesia de San Antonio de Capixaba presenta una arquitectura minimalista, sobria y atractiva a la vez. En su atrio, de un modo similar a la parroquia de San Sebastián en Xapurí, se erige una estatua en tamaño natural del santo patrono. Pero en el interior del templo, el altar de San Antonio que vigila al altar principal no está solo. Al otro lado de la nave, y en similar espacio, signo de equidad, hay una gruta abierta para una Virgen Negra que atrae a los extraños por su extraordinaria belleza y ternura. Es Nuestra Señora Aparecida, patrona del Brasil…

© Texto: Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando en Brasilia © Fotos: Prof. Vilaní Cristina Silva de Oliveira

El barrio llamado «Bolivilla», en el municipio de Capixaba, Estado do Acre, frontera con el municipio de Bella Flor, departamento de Pando, Bolivia. | Foto Sol de Pando

Capixaba es un pueblo de fecundos significados. Singular municipio en el Estado do Acre donde los conductores de mototaxis tienen como principal ruta habitual el traslado de pasajeros hacia el barrio de “Bolivilla”, frontera plena con el municipio de Bella Flor, en el departamento de Pando, Bolivia.

El nombre de Capixaba representa también el origen del pueblo acreano como crisol de identidades que confluyeron desde el éxodo.

Si bien proviene de una voz indígena en la lengua tupi-guaraní —nación que hace cinco siglos poblaba casi todo el actual territorio brasileño desde las costas del Atlántico hasta el Amazonas—, Capixaba en su mero origen es el gentilicio de los habitantes del Estado de Espíritu Santo, a más de 4.000 kilómetros de distancia hacia el sureste. Los capixaba de la costa marítima fueron arrastrados por el éxodo nordestino que comenzó a poblar el territorio amazónico (Amazonas, Pará, Acre, Rondonia, Matto Grosso, Roraima, Amapá) desde 1879, cuando se produjo la gran sequía sertaneja en estados del noreste como Ceará, Bahía, Maranhão, Pernambuco o Paiui.

Los capixaba de Espíritu Santo llegaron al Estado do Acre desde mediados del siglo XX. Su objetivo era llegar al actual Estado de Rondonia también fronterizo con Bolivia sobre la provincia Vaca Diez del Beni. Es en Porto Velho, capital de Rondonia, donde los capixaba concentraron su mayor población. Su preponderancia capixaba, diferencia culturalmente a los rondonenses de los acreanos que son dominantemente cearenses. Pero un grupo de capixabas pasó de Rondonia al Acre.

Entre Capixaba y San Antonio

Cuando se asentaron en el Acre sobre la ruta entre Xapurí y Rio Branco, los colonos capixaba que decidieron arraigarse aquí, alrededor de un fecundo siringal, revolucionaron la actividad forestal instalando el primer “pica pau” (una gran sierra mecánica activada a vapor como el tren) y  fundaron una villa a la cual no sabían qué nombre darle oficialmente. Ellos habían llegado con su patrono a cuestas, San Antonio, que en la ciudad de Vitoria (capital del Estado de Espíritu Santo) tiene una de las basílicas más importantes del Brasil.

El futuro municipio acreano ya era conocido como “la villa de los capixaba” gracias a su famoso y novedoso “pica pau”, pero habían capixabas que querían que el nuevo pueblo llevase el nombre de su santo patrono regional, San Antonio.

Entonces los colonos decidieron zanjar la discrepancia a través de un insólito plebiscito: los partidarios de Villa San Antonio depositarían en una urna un grano de maiz (milho) y los partidários de Villa Capixaba votarían con un grano de frijol (feijão). Ganó el feijão.

Villa Capixaba se convirtió en Municipio mediante Ley del 28 de febrero de 1992.  Los capixabenses celebrarán en próximos días los 25 años de su existencia como uno de los más progresistas municipios del Estado do Acre, con casi 12.000 habitantes según estimaciones actualizadas en base a Censo del 2010. Un acuerdo bilateral suscrito el año 2009 entre los gobiernos de Bolivia y Brasil y que se consolidó el año 2014 para el reasentamiento en tierras del Estado de Acre por parte de agricultores brasileños que se habían establecido dentro la frontera boliviana (departamento de Pando), impactó decisivamente en el crecimiento poblacional de Capixaba con la formación de nuevas colonias agroforestales en este joven municipio acreano.    

El altar de Nuestra Señora Aparecida

En ambos lados del portal interior del Templo, comparten similar espacio el patrono San Antonio y la Virgen de La Concepción Aparecida. | Foto Vilani Cristina

En 1962, los capixaba de Espíritu Santo (ahora capixabenses) que fundarían el pueblo de Capixaba en medio de la carretera (BR-317) que conecta el Acre con Bolivia, construyeron simultáneamente —y sobre un mismo terreno— su primera escuela pública (la unidad educativa estadual Argentina Pereira Feitosa) y la parroquia dedicada a su patrono San Antonio, el santo matrimonial.

La iglesia de San Antonio de Capixaba presenta una arquitectura minimalista, sobria y atractiva a la vez. Está rodeada por una pradera con espacios funcionales para la recreación de los niños y actividades pastorales de los feligreses, con participación protagónica de los jóvenes de la comunidad.

Vista exterior de la Iglesia de San Antonio de Capixaba | Foto Vilani Cristina

En su atrio, de un modo similar a la parroquia de San Sebastián en Xapurí, se erige una estatua en tamaño natural del santo patrono. Pero en el interior del templo, el altar de San Antonio que vigila desde atrás al altar principal del Cristo Crucificado, no está solo. Al otro lado de la nave, y en similar espacio, signo de equidad, hay una gruta abierta para una Virgen Negra que atrae a los extraños por su extraordinaria belleza y ternura.

La Aparecida de Capixaba entronada en la parroquia de San Antonio. | Foto Vilani Cristina

Es Nuestra Señora de la Concepción Aparecida, patrona del Brasil.

La historia de esta imagen bendita se remonta a inicios del siglo XVIII, durante la colonización portuguesa, cuando “apareció” connotando una esencia milagrosa. Se dice que en 1717 tres pescadores del río Paraíba del Sur —que atraviesa los actuales estados de Mina Gerais, Rio de Janeiro y São Paulo—, atraparon en sus redes el cuerpo de una imagen sin cabeza. En una segunda la red atrapó la cabeza. La imagen completa, una estatuilla de no más de 35 centímetros de alto, representaba a la Virgen de la Concepción, Aparecida así. El primer grito milagroso que entronó a La Aparecida en todo el territorio brasileño fue que en su tercera redada, los pescadores hambrentos obtuvieron la más abundante pesca que jamás habían visto en sus vidas.

Se dice que la diminuta pero poderosa imagen salió de las manos de un frayle benedictino a mediados del siglo XVII como una estuatilla policromática, con la tez blanca, pero que al caer al río y permanecer sumergida durante más de 60 años, perdió sus colores originales quedando con su monocromia de terracota cuando apareció fragmentada en la red de los pescadores. Y que se volvió negra por el humo de las velas en su modesto altar de Guaratinguetá, el cual terminó convirtiéndose en la segunda basílica más grande del mundo, depués de la basílica del vaticano, debido a las multitudes que recorren todo el vasto territorio del Brasil para adorarla en su día, 12 de octubre. 

Una Virgen Negra para un pueblo libertario 

Un grupo de feligresas en el altar de la Iglesia de Capixaba, | Foto Vilani Cristina

Con el padre Erenildo Silva da Costa, párroco de Capixaba. | Foto Vilani Cristina

La Virgen Aparecida acompañó las revueltas de los esclavos negros que la invocaban durante los quilombos insurreccionales. La leyenda de la reina quilombera Tereza de Benguela que presidió en el siglo XVII una comuna de negros libertos de la Amazonia en el actual Estado de Mato Grosso (también limítrofe con Bolivia, en el departamento de Santa Cruz), contribuyó en la mitologia libertaria de La Aparecida.

Según la tradición mariana, a mediados de 1850, un esclavo negro llamado Zacarías, atado por gruesas cadenas, al pasar por el Santuario pidió a su amo permiso para rezar a Nuestra Señora Aparecida. Recibiendo la autorización, el esclavo se arrodilló y rezó contrito. Las cadenas, milagrosamente, se soltaron de sus manos dejando libre a Zacarías.

La Aparecida encarna también a las mujeres negras del Brasil, que representan la mayoría de la población femenina de este país-continente, con 50 millones de habitantes afrobrasileñas, una cantidad cinco veces mayor a la población de Bolivia, con 10 millones de habitantes según el último Censo de Población y Vivienda en nuestro país, y diez veces mayor a la población completa de Noruega.

Los fundadores de Capixaba, creyentes de San Antonio, su santo regional, vieron la necesidad de erigir la imagen de La Aparecida como el símbolo de unidad e integración del pueblo brasileño. La imagen mariana gobierna sobre los 26 estados de la República Federativa del Brasil, además del Distrito Federal de Brasilia.

De ese modo, la parroquia de Capixaba es un espacio donde el culto del amor mariano se entrelaza con la adoración a un santo regidor del amor conyugal, lo que en Bolivia podría interpretarse como una “huaca” (similar a la de la Vírgen de Urquipiña o la fiesta de Santa Vera Cruz Tatala, consagradas a la fecundidad de la tierra y la fertilidad de las mujeres).

La parroquia es dirigida por el sacerdote Erenildo Silva da Costa, quien además de desplegar su labor pastoral en las comunidades dispersas del municipio, ejerce una influencia muy creativa sobre su feligresía.

El religioso es un cantante y músico que grabó discos con canciones que usan el sonido de las campanas junto a instrumentos convencionales como los teclados, batería y guitarras. Las misas que ofrece son espectáculos visuales y sonoros montados con tecnologia digital para la emisión de sus mensajes bíblicos.

Realidad social en el municipio de Capixaba desde una mirada pastoral | VIDEO

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