Data: julio 31, 2018 | 15:48
TALLER DE ANÁLISIS | No sólo el “caso Zapata” le restó votos a Evo en el Referéndum del 21F; también influyó el desfalco impune del Fondo Indígena. La polarización es culpa del Tribunal Constitucional que avaló la ilegal re-postulación. No es viable ni fiable un nuevo Referéndum que el Gobierno volvería a desconocer si se ratifica el “No”. El movimento opositor del 21F está dividido entre “pragmáticos” y “estratégicos”. El ex presidente Carlos Mesa, en la línea de los “estratégicos”, hace bien en desmarcar su candidatura para no legitimar la re-postulación prorroguista...

Komadina: “El MAS le ha tendido una astuta trampa a Carlos Mesa”

La posibilidad de una candidatura de Carlos Mesa “asusta al Gobierno”, observa Jorge Komadina; pero al mismo tiempo podría legitimar las elecciones con la cuarta re-postulación de Morales. “Si ahora Mesa radicaliza su posición es porque el caso Quirobax, una escandalosa muestra de la servidumbre de la justicia al Poder Ejecutivo, lo implica personalmente…”, dice el sociólogo. | Fotomontaje Sol de Pando

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando | Servicio Informativo Datos & Análisis

Cuando se dialoga con el sociólogo Jorge Komadina Rimassa queda una grata sensación de intensa claridad entre las penumbras de la política boliviana. Es lo que aqui transmitimos tras esta esclarecedora entrevista que Sol de Pando ha sostenido con el prestigioso académico cochabambino.

El 21F no ha polarizado el país. La polarización es consecuencia del fallo del Tribunal Constitucional que habilita la re postulación del presidente Morales en contra de la decisión soberana que se formó en el 21F…”, dice con el rigor de su experto análisis.

Según el sociólogo, hay “dos sensibilidades opositoras” en torno al 21F: La línea “pragmática” (sustentada por las viejas partidocracias, tan conservadoras como el MAS, que asumen inevitable la re-elección de Evo Morales y por tanto se lo debe enfrentar para al menos conservar curules en el Parlamento); y la línea “estratégica” de las plataformas ciudadanas planteando la acción directa en las calles, junto a una acción jurídica internacional para lograr el respeto al resultado del 21F y conjurar así una imposición dictatorial-prorroguista en ciernes.

La coyuntura boliviana hoy —por su origen anclado en el irresuelto 21 de febrero del 2016— es confusa, ambigua y preñada de mil incertidumbres tácticas y estratégicas. Es una coyuntura peligrosa. En su entraña, Komadina gesta percepciones y conceptos como los que siguen:

“Pragmáticos” y “estratégicos” en las corrientes del 21F

NUESTRO ENTREVISTADO
Jorge Komadina Rimassa (Cochabamba, 1959) es sociólogo y analista político. Realizó estudios de Sociología en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Cochabamba y en la École des Hautes Études de Sciences Sociales (EHESS-París). Es profesor e investigador de la UMSS y doctorante de la EHESS. Asimismo, trabaja como consultor independiente. Ha publicado diversos trabajos sobre temáticas políticas, sociológicas y educativas, entre ellos: “El poder del movimiento político. Estrategia, tramas organizativas e identidad del MAS en Cochabamba” (1999-2005); “El intercambio político. Indígenas y campesinos en el Estado Plurinacional” (2017); “La política de la saya. El movimiento afroboliviano” (2017). Forma parte de la “Red Departamental de Transparencia de Cochabamba”. Escribe habitualmente en la prensa nacional y en revistas especializadas internacionales.

—¿Será factible una estrategia electoral apuntalando una candidatura como la de Carlos Mesa, y a la vez imponiendo la exclusión legal de Evo Morales en las elecciones del próximo año? | —La estrategia del Gobierno consiste en electoralizar la coyuntura a toda costa. Si la oposición entra ahora en el juego electoral, con o sin Mesa, le hace el juego al Gobierno pues implícitamente acepta la legalidad de la candidatura de Evo Morales; pero además se fragmentará en la búsqueda de un candidato de consenso. El ex Presidente se ha adherido claramente a la línea de las plataformas ciudadanas que luchan por el respeto al 21F, pero ha sido un tanto ambiguo con relación a una posible candidatura.

—¿No es una forma de también electoralizar la coyuntura afirmarse en el rechazo a la re-postulación prorrogista, excluyendo otras demandas democratizadoras en ese mismo primer plano? ¿No es el 21F un movimento esencialmente electoralista que perfila y proyecta una estrategia de poder basada irremediablemente en la no re-postulación de Morales? | —Creo que existen dos sensibilidades opositoras en torno al 21F: La línea pragmática, sustentada sobre todo por los partidos politicos, considera que la elección con Evo es inevitable y por tanto es necesario participar para no dejar que el MAS se haga con todo el poder. La línea estratégica, defendida por las plataformas ciudadanas, considera que participar en las elecciones es legitimar una dictadura y plantea una movilización ciudadana o una acción jurídica internacional para lograr el respeto al resultado del 21F. Ahora bien, por ahora al menos, la segunda opción se ha fortalecido y me parece que forma parte de lo que tú llamas “demandas democratizadoras”. Claro, cómo señalas, además del rechazo al prorrogismo estas demandas implican la restitución plena de las libertades democráticas conculcadas e incluso una amnistía inmediata para los presos y perseguidos ilegalmente, pero además la independencia del Poder Judicial y la transparencia de sus actos; y que se les permita a las plataformas del 21F ejercer su derecho a la libre expresión política sin riesgos de ser encarceladas o apaleadas por la policía.

Jorge Komadina: “Como me gusta la ficción, yo apostaría por una elección sin Evo Morales y sin Carlos Mesa y, por supuesto, sin los otros personajes que nombras…”. | Foto Sol de Pando

—Afirmas que el ex presidente Mesa es ambiguo respeto a su probable candidatura. ¿Debe definirse ante esa ambigüedad aceptando formalmente su postulación? Su vacilación estriba precisamente en que el Gobierno procura verlo de candidato para legitimar la re postulación de Morales. ¿Cómo resolver este dilema? | —El MAS le ha tendido una astuta trampa a Carlos Mesa. Por una parte, parecía que el objetivo político del caso Quiborax era inhabilitar una candidatura ascendente que podía unificar a la oposición; pero también puede pensarse que su objetivo era todo lo contrario, es decir precipitar su candidatura para legitimar así la re postulación de Evo Morales y neutralizar al movimiento 21F. La segunda opción es la más provechosa para el oficialismo e incluso correría el riesgo de competir contra el ex Presidente. Al parecer Mesa ha resuelto este dilema al anunciar que no será candidato contra Evo Morales, ese escenario es por ahora improbable.

—O sea que Mesa, aún siendo candidato, no debe ir a las elecciones si Evo logra imponer su cuarta repostulación…  | —Correcto.

El riesgo latente de la “nicaraguización”

“Al parecer Mesa ha resuelto el dilema de su candidatura al anunciar que no será candidato contra Evo Morales, ese escenario es por ahora improbable…”. | Foto Los Tiempos

—¿Y no será que una virtual candidatura de Mesa sin Evo al frente, podría enardecer la obstinación autoritaria del MAS, provocando violenta ruptura de un proceso ya venido a menos? | —Una candidatura sin Evo Morales implicaría un cambio radical en la correlación de fuerzas en el campo político, es decir involucraría un escenario que difícilmente podría ser aceptado por el oficialismo.

—El país está petrificado en el 21 de Febrero del 2016, cuando el 51% resultó “no” a la reelección y el 49% dijo “si”. Siendo esa la correlación de fuerzas objetiva, ¿será posible convencer a esa otra mitad del país involucrada “orgánicamente” en el prorroguismo, que Evo no puede candidatear, que su repostulación es ilegal? ¿No hay el riesgo de que esa tensión desate una confrontación violenta en las calles para dirimir el incordio a palos o quizá peor, como en Nicaragua, con encapuchados matando inocentes en nombre de la “revolución”? | —El 21F no ha polarizado el país. La polarización –muy peligrosa, por cierto– es consecuencia del fallo del Tribunal Constitucional que habilita la re postulación del presidente Morales, en contra de la decisión soberana que se formó en el 21F. No olvidemos que la decisión de ir al Referéndum fue tomada por el MAS y fue un tremendo error estratégico del partido gobernante. Me parece improbable que los prorrogistas puedan persuadir al movimiento 21F de la legalidad de un acto a todas luces ilegal. Y lo propio a la inversa. Lamentablemente entramos en un escenario de confrontación violenta que puede incluso derivar en una catástrofe política, económica y social.

Aún siendo candidato el ex presidente Mesa no debe ir a las elecciones si Evo Morales lograse imponer su ilegal re postulación, concuerda Jorge Komadina dialogando con Sol de Pando. | Foto Los Tiempos

—Esta pregunta ya la hicimos al ex presidente Mesa y su respuesta fue algo ambigua; a ver qué dices tú: ¿No habría sido más conveniente para la democracia que Mesa canalice esa su acumulación política de las últimas semanas por lo de Quiborax, para exigir al Gobierno la restitución inmediata de las libertades democráticas conculcadas e incluso una Amnistía? | —La actuación política de Mesa en los últimos años fue ambigua, como ya lo mencioné. Por una parte, rehusó sistemáticamente encabezar una candidatura opositora y fue portavoz internacional del Gobierno a lo largo del juicio de La Haya. Por otra parte, criticó con mucha contundencia el autoritarismo y algunas políticas gubernamentales. La posibilidad de una candidatura suya asusta al Gobierno, pero al mismo tiempo podría legitimar las elecciones. Si ahora Mesa radicaliza su posición es porque el caso Quirobax (una escandalosa muestra de la servidumbre de la justicia al Poder Ejecutivo) lo implica personalmente.

Caso Zapata y Fondo Indígena en el 21F

“Lamentablemente entramos en un escenario de confrontación violenta que puede incluso derivar en una catástrofe política, económica y social”, advierte el sociólogo cochabambino. | Foto El Deber

—El drama del sistema político boliviano es su incapacidad, al parecer cultural, de generar propuestas y liderazgos como los de Mujica en Uruguay o López Obrador en México. Dada esa circunstancia, ¿se debe asumir que Mesa es la figura idónea para enfrentar al prorroguismo y que por tanto los demás líderes exgobernantes de la oposición (Tuto Quiroga, Paz Zamora, Doria Medina, etcétera), deben unirse en torno al ex Presidente? | —Coincido completamente con tu afirmación sobre el gran déficit de liderazgos en Bolivia y esto es válido tanto para la oposición como para el Gobierno. Necesitamos liderazgos nuevos y democráticos. Como me gusta la ficción, yo apostaría por una elección sin Evo Morales y sin Carlos Mesa y, por supuesto, sin los otros personajes que nombras.

—Tal como se perfila el panorama a partir del posicionamiento político de Mesa y ante la obstinación del MAS para imponer la repostulación de Evo Morales a toda costa, ¿no sería pertinente plantearnos la posibilidad de un nuevo Referéndum Constitucional que ratifique o rectifique los resultados del 21F, pero esta vez bajo una rigurosa veeduría internacional consensuada? | —Un nuevo Referéndum sobre el mismo tema sería una parodia de democracia. El pueblo ya dijo su palabra el 21 de febrero de 2016.

“La atmósfera antigubernamental que rodeó al 21F no se explica únicamente por los efectos mediáticos del caso Zapata. Creo que otro elemento que impactó mucho en los votantes fue el escandaloso caso del Fondo Indígena”. | Foto Archivo Sol de Pando

—No olvidemos que ese Referéndum fue contaminado por una campaña desatada en vísperas de la votación con esa grosera manipulación racista del famoso “caso Zapata”. El manejo absolutamente anti-periodístico que tuvo ese asunto generó un colosal enredo informativo que sumió a la opinión pública del país en una total confusión, con un culebrón sin fin que permitió a los estrategas del prorroguismo sostener que todo eso, incluído el resultado del Referéndum, fue una “mentira”. ¿No radica ahí el origen de esta coyuntura ambigua y de creciente polarización? Un nuevo Referéndum podría abrir un espacio de transparencia para entrar al escenario electoral sin los riesgos de violencia latente entre neo-estalinistas del Gobierno y racistas fascistoides de un sector de la oposición. ¿Qué opinas al respecto? | —La atmósfera antigubernamental que rodeó al 21F no se explica únicamente por los efectos mediáticos del caso Zapata. Creo que otro elemento que impactó mucho en los votantes fue el escandaloso caso del Fondo Indígena, pues reveló la presencia de un tremendo aparato de corrupción que funcionaba de manera paralela al aparato estatal e involucró a cientos de dirigentes campesinos e indígenas, pero también a altos funcionarios, ex ministros de gobierno. Obviamente, el caso Zapata influyó en la derrota del SI. De hecho, varios analistas se han planteado esta pregunta: ¿el oficialismo habría triunfado si no explotaba ese culebrón mediático? Nadie puede responder a esa pregunta, sería pura especulación. Ahora bien, entiendo que tu preocupación por un nuevo Referéndum busca evitar los riesgos de la polarización y el enfrentamiento. No obstante, me parece un escenario improbable. ¿Cómo podría el Presidente convencer a los ciudadanos de que esta vez sí respetará los resultados?

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