Data: abril 11, 2014 | 21:46
NO MÁS IMPUNIDAD | Francisco rompió el encubrimiento y aseguró que impulsará las debidas sanciones, asumiendo la culpabilidad de los pedófilos. "Tenemos que ser muy fuertes. Con los chicos no se juega", dijo...

En vísperas del Día del Niño, el Papa transparenta culpas de sacerdotes pederastas

El Papa Francisco mientras hablaba en la sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano con una delegación de la Oficina Internacional Católica de la Infancia. | Foto EFE

El Papa Francisco mientras hablaba en la sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano con una delegación de la Oficina Internacional Católica de la Infancia. | Foto EFE

Un día antes de la celebración del Día del Niño en Bolivia, el Papa Francisco se pronunció enérgicamente y sin ambages contra los sacerdotes acusados de pederastia y abusos sexuales contra menores en el mundo entero, mostrando una vez más, el Sumo Pontífice, su decisión de transformar las estructuras del catolicismo saltando hacia una política pastoral de fidelidad ética con los postulados humanistas de la Biblia. Hace dos semanas, la Ministra de Comunicación del gobierno boliviano desautorizó críticas de la Conferencia Episcopal de Bolivia respecto a la corrupción que campea en las esferas estatales del país, afirmando que los obispos no tenían autoridad moral para criticar la corrupción política del régimen mientras se encubran casos de pederastia dentro la Iglesia. Las recientes declaraciones del Papa echan por tierra los argumentos descalificadores de la ministra boliviana…

El artículo que publicará la revista rockera en su edición de febrero reflejará cómo el Papa Francisco ha roto con la tradición. | Foto EFE

Tapa de la revista Rolling Stone en su edición de febrero dedicada por primera vez en la historia a un Papa. | Foto EFE

© Redacción Sol de Pando | Agencias

El papa Francisco no se detiene en poner en su lugar a quienes han cometido actos de abuso sexual contra niños. Por eso advirtió que la Iglesia Católica no dará «paso atrás» en la lucha contra estas acciones perpetradas por sacerdotes. Además no sólo fue firme sino que también aprovechó para pedir perdón abiertamente ante esos abusos cometidos por «bastantes sacerdotes».

La advertencia fue lanzada en un mensaje que dirigió a una delegación de la Oficina Internacional Católica de la Infancia (BICE, por sus siglas en inglés), nacida en tiempos de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) para promover la adopción de niños huérfanos.

Francisco tomó el toro por las astas admitiendo que «la Iglesia es consciente de este daño; es un daño personal y moral, cometido por hombres de Iglesia. Y no vamos a dar un paso atrás en lo que se refiere al tratamiento de estos problemas y a las sanciones que se deben poner” y agregó: «Tenemos que ser muy fuertes. Con los chicos no se juega».

Francisco hizo sus declaraciones después de ser objeto de críticas de los grupos de defensa de las víctimas por una supuesta falta de atención sobre el problema y las exigencias de que sancione a obispos que encubrieron a los pedófilos.

El pontífice interrumpió un discurso que tenía preparado para improvisar algunas palabras, que pronunció en español y en las que pidió perdón por el mal perpetrado por sacerdotes a niños.

«Me siento interpelado a hacerme cargo de todo el mal que algunos sacerdotes, bastantes, bastantes en número, no en comparación con la totalidad (han hecho). (Quiero) hacerme cargo de pedir perdón del daño que han hecho por los abusos sexuales de los niños», afirmó el papa.

Posteriormente Bergoglio prosiguió su discurso explicando que «en una sociedad bien constituida los privilegios sólo deben ser para los niños y los ancianos, porque el futuro de un pueblo está en manos de ellos».

El Papa asume la realidad de la pederastia eclesial 

El papa no había pedido hasta el momento perdón por esos casos de abusos sexuales a niños por parte de sacerdotes, conocidos en diversas diócesis de todo el mundo y que han suscitado duras críticas, comentó la Agencia EFE.

Hasta ahora se tenía constancia de sus declaraciones en una entrevista publicada en el diario italiano «Corriere della Sera», el pasado 5 de marzo, en la que manifestaba que «los casos de abusos son tremendos porque dejan heridas profundísimas».

Francisco también defendía sin embargo que «la Iglesia Católica es tal vez la única institución pública que se ha movido con transparencia y responsabilidad (en estos casos).

«Nadie ha hecho tanto. Y, sin embargo, la Iglesia es la única en ser atacada», dijo en esa entrevista Francisco.

Se refería el pontífice a la denuncia expresada por la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, que consideró que la Santa Sede «no había protegido a los menores víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes, ni adoptado medidas que garanticen una sanción por este crimen».

El pasado 16 de enero, en la homilía durante la tradicional misa matutina que celebra en su residencia en el Vaticano, Francisco había afirmado que había que «avergonzarse de los numerosos escándalos que se han producido en el seno de la Iglesia».

«Pero, nos avergonzamos? Tantos escándalos que yo no quiero mencionar singularmente, pero que todos sabemos cuáles…Escándalos, en los que algunos han tenido que pagar caro: ¡Y eso está bien! Se debe hacer así… ¡La vergüenza de la Iglesia!», exclamó.

E insistió: «Pero nos hemos avergonzado de estos escándalos, de estas derrotas de sacerdotes, obispos, laicos?».

Hora de pagar la culpas

A pesar de las escasas declaraciones, el papa Francisco se ha comprometido en la tutela de los menores con la creación de una Comisión formada por ocho miembros que se encargará «de adoptar medidas para promover de varias maneras la protección de los menores».

En esta comisión, el papa incluyó a la irlandesa Marie Collins, de 66 años, quien fue víctima de abusos sexuales por parte de un religioso cuando era niña y que ahora se ha convertido en una activista para denunciar estos casos.

Además, Bergoglio quiso dar una señal fuerte cuando aprobó el pasado 11 de julio una reforma del código penal de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano que contempla una amplia y mayor precisión en la tipificación de los delitos contra menores, entre ellos la pornografía infantil y el abuso.

Ningún pontífice había asumido personalmente la responsabilidad por las decenas de miles de niños que sufrieron abusos de sacerdotes durante décadas, mientras los obispos eran trasladados de parroquia en parroquia en lugar de denunciarlos a la Policía. Juan Pablo II denunció a los sacerdotes que hieren a los niños, al decir que no había lugar para ellos en el sacerdocio. Benedicto XVI expresó tristeza y pesar por las víctimas, se reunió y hasta lloró con ellas. Pero ninguno de los dos asumió la responsabilidad personal por el escándalo o suplicó perdón como Francisco.

El mes pasado, Francisco nombró a los primeros miembros de una comisión para que lo asesorara sobre las prácticas para combatir el abuso sexual en la Iglesia. La mitad de ellos son mujeres y una, Marie Collins, sufrió abuso sexual por parte de un sacerdote cuando era niña. Ella instó anteriormente a Benedicto XVI a pedir perdón por el escándalo y por aquellos líderes eclesiásticos que ponen la lealtad a la Iglesia por encima de la seguridad de los niños.

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