Data: mayo 10, 2022 | 16:13
PLAN DE RETORNO A PANDO | Después de más de medio siglo de destierro en Riberalta, el clan Yacu y sus descendientes que conservan la lengua madre deciden recuperar su territorio originario en la provincia Federico Román, donde hoy opera legalmente un imperio maderero…

PACAHUARAS PROPONEN ALIARSE CON EMPRESA MABET

Reportaje: Sol de Pando al encuentro de los últimos Pacahuara | VIDEO

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© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

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Los Pacahuara verdaderos somos apenas siete familias, los únicos en Bolivia que hablamos nuestra lengua originaria, no pasamos de 26 miembros, somos nueve primos, cuatro abuelos y 13 nietos. Le pedimos al propietario de la empresa Mabet que nos permita volver al bosque originario de nuestros ancestros en Pando, podemos ser aliados en un proyecto empresarial y comunitario de interés mutuo”, dice Raúl Paë Chávez Yacu, Presidente de la Comunidad Pacahuara de Puerto Tujuré, en Riberalta, Beni.

El joven líder indígena es hijo de la pacahuara originaria Toi Guadalupe Yacu, quien junto a sus hermanos Busi, Buca, Baji, Maro y Busi Pistia fue secuestrada en 1968 por un evangelista norteamericano que los trasladó siendo niños desde la provincia Federico Román, en Pando, a una reservación cristiana del pueblo Chacobo situada en el municipio de Riberalta, Beni. Aquel traslado forzoso se había realizado en medio de una matanza de exterminio que está registrada en la memoria histórica Pacahuara, episodio del cual Sol de Pando obtuvo el respectivo testimonio en voz del patriarca Buca Yacu.

Al igual que su primo Rabi Alberto Chávez Yacu, hijo de Baji Yacu (fallecida en 2017) y Capitán Grande de la comunidad Chacobo-Pacahuara de Alto Ivon, el cacique Raúl Paë decidió poner en marcha un plan para retornar al bosque originario de sus ancestros debido a la imposibilidad creciente de sobrevivir en parcelas agrícolas a las que su madre y sus tíos fueron confinados a orillas del rio Ivon, a más de 500 kilómetros de su hábitat natural.

“Nosotros vamos a cumplir el deseo de nuestro tío Buca Yacu para volver a Pando y salvar el futuro de nuestro pueblo, sin perjudicar a nadie” —dice Raúl Paë—. “No pretendemos causar perjuicio a la empresa Mabet que ahora ocupa el que fue territorio de los Pacahuara en Pando; sabemos que el señor Etienne no tiene nada que ver con lo ocurrido hace 50 años y por eso le proponemos aliarnos en base a las políticas de dotaciones de la Ley Inra que permiten asentamientos indígenas en concesiones forestales”.

“Nosotros vamos a cumplir el deseo de nuestro tío Buca Yacu para volver a Pando y salvar el futuro de nuestro pueblo, sin perjudicar a nadie”, dice el joven cacique pacahuara Raúl Paë. | Foto Sol de Pando

Concesiones madereras en territorio Pacahuara

En Pando, la primera maderera que ocupó legalmente el territorio a orillas del rio Negro después de los conflictos de 1968, una vez pacificada la zona, se llamó nada menos “Empresa Forestal y Agroindustrial Pacahuaras S.A.” que obtuvo derechos sobre este bosque mediante una concesión fiscal otorgada en los años 90, durante el gobierno de Jaime Paz Zamora. Por supuesto, ningún indígena de esta etnia era socio de aquella empresa, principal proveedora de madera aserrada a la fábrica de muebles Mabet —Maderera Boliviana Etienne—, una sociedad anónima fundada en 1985, muy exitosa en el ámbito de la exportación de madera transformada con alto valor agregado.

El año 2001, el grupo Etienne se propuso ampliar sus actividades dando un salto en la cadena productiva forestal, de ser fábrica de muebles a extractora de la madera, adquiriendo la concesión del aserradero Pacahuaras en la provincia Federico Román de Pando. Al asumir control de aquel aserradero, su objetivo era, según un documento dirigido a la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), organismo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “incrementar la producción de puertas exteriores en un 42% pasando de 38.000 unidades a 54.000 unidades por año. (…). La producción de puertas interiores, se propone que crecerá de 10.000 unidades por año a 30.000 unidades por año. (…). La producción de la línea de parquet y la de tablones para piso, se triplicará a 60.000 mts2 por año, en el año 4 del proyecto. (…). En lo pertinente al secado de madera, principal cuello de botella para el crecimiento de la empresa, crecerá en un 85%. Esto implicará que el acceso a producción de madera seca por año crecerá de 3’400.000 pies cuadrados a 6’300.000”.

La transferencia del aserradero Pacahuaras a propiedad de Mabet se produjo en octubre de 2004, con un financiamiento de 3,5 millones de dólares que el grupo Etienne obtuvo del BID. Al año siguiente, Mabet compró las acciones de la empresa Inforcasa, titular de los derechos forestales de las concesiones Los Indios, San Joaquín y Rio Negro. Luego adquirió la concesión Mamoré, propiedad de la familia Cabrera. Las concesiones forestales, denominadas oficialmente Autorizaciones Transitorias Especiales (ATEs) tienen una vigencia legal de 40 años. “Dado que a Mabet esto era lo único que le faltaba para tener toda la cadena totalmente integrada —desde el bosque hasta la transformación industrial—, las adquirió pagando un monto de 1’5000.000 dólares a través de un financiamiento bancario”, informó Mauricio Etienne a Sol de Pando durante una entrevista que publicamos en nuestra edición impresa del 7 de noviembre de 2011.

Mediante esas cuatro concesiones, Mabet obtuvo un total de 293.975 hectáreas sobre aquel territorio que antes de 1968 era ocupado por la nación Pacahuara. La empresa maderera, que llegó al lugar 36 años después del éxodo indígena de Pando a Riberalta (es ajena al hecho), realizó aquí una inversión de aproximadamente seis millones de dólares.

Mabet tiene importantes inversiones en las concesiones de la Provincia Federico Román” —dijo el empresario Etienne a Sol de Pando—, “consistentes en caminos de penetración, equipo pesado para la apertura y mantenimiento de los mismos y para la extracción de las troncas, aserraderos, campamentos centrales y temporales, infraestructura de almacenamiento y distribución de combustibles, vehículos livianos y pesados, sistemas de logística y comunicación, etcétera”. También, agregó, Mabet posee instalaciones industriales en Riberalta y La Paz. “El total de activos sobrepasa los 20 millones de dólares, monto que fue financiado con aportes de los socios, reinversión de utilidades a lo largo de todos estos años, además de financiamiento bancario”. En base a tal inversión, el valor de sus exportaciones fluctuaba entre los 11 y 7 millones de dólares al año, dependiendo de la coyuntura económica interna y externa, según cifras que la propia Mabet comunicó a este medio.

El drama médico de Busi Pistia | VIDEO

El saneamiento de 2008 excluyó a los Pacahuara

El año 2008, durante el proceso de saneamiento dispuesto por la Ley de Reconducción Comunitaria, ley ejecutada por el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), en aplicación de la cláusula de sumisión que estipula la Ley Forestal de 1996, Mabet cedió un total de 71.466 hectáreas en favor de cinco comunidades campesinas, beneficiadas con tierras agrícolas dentro el área forestal. Por tanto, la superficie total de las cuatro concesiones de Mabet se redujo a 213.609 hectáreas. Sin embargo, varias familias campesinas que recibieron aquella dotación de tierras abandonaron sus parcelas, retornando a domino de Mabet una extensión de 10.807 hectáreas.

Según un reporte actualizado de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT), publicado por Sol de Pando el pasado 30 de noviembre, Mabet suma hoy en sus cuatro concesiones un total de 224.416 hectáreas. Un 21% de las originales 293.975 hectáreas está en manos de varias comunidades campesinas, algunas de ellas llegaron a auto-identificarse como “pacahuaras”, especialmente dedicadas a la recolección de castaña, lo cual le permite a Mabet, según sostiene su propietario, preservar su inversión “aportando en el desarrollo de planes de manejo del bosque con un sentido de responsabilidad social empresarial”.

Sin embargo, el año 2009, en medio de un conflicto judicial que buscaba revertir las concesiones de Mabet en favor de grupos de campesinos supuestamente «pacahuaras» representados por la Central Indígena de Pueblos Originarios de la Amazonia de Pando (CIPOAP), alentados y financiados por una ONG vinculada al Ministerio de la Presidencia, la empresa fue acusada de incurrir en un “extractivismo depredador” al derribar especies forestales para construir un puente sobre el rio Negro.

Sol de Pando requirió la respuesta de Mauricio Etienne ante tal denuncia. Admitiendo que la cuestionada obra era real, el empresario explicó: “Se trataba de un puente temporal que, tal como se ve en las fotos que Sol de Pando publicó, no interrumpe el curso de las aguas y está permitido por las normas vigentes y de manejo sostenible. Sin embargo, con el fin de evitar cualquier criterio en contrario, hemos optado por no hacer más este puente temporal y cruzar el rio Negro con un pontón construido por la empresa”.

Tras la entrevista comunitaria que hemos realizado el pasado 9 de noviembre con los miembros del clan Yacu en Alto Ivon y Puerto Tujuré, no hemos logrado tomar contacto con el representante de Mabet para conocer su impresión ante la decisión de los descendientes pacahuaras para retornar al bosque ancestral de sus abuelos, en Pando. Cuando le habíamos preguntado, en la entrevista de 2011, por qué no se incluyó a los pacahuaras de Alto Ivon y Tujuré en los recortes del 2008, dentro alguna de las cuatro concesiones saneadas, Mauricio Etienne respondió con claridad: “No lo sé, es algo que tendría que ser consultado a las autoridades pertinentes como el Viceministerio de Asuntos Indígenas”.

Integrantes del clan Pacahuara que sobreviven precariamente en comunidades agrícolas de Alto Ivon, Tujuré, Motacuzal y Cachuelita, en Riberalta, Beni. Su territorio originario se encuentra en Pando. | Foto Sol de Pando

Legalidad indiscutible en las actividades de Mabet

En el seguimiento periodístico —de varios años, desde 2011— a las actividades de esta empresa establecida sobre el antiguo territorio Pacahuara, Sol de Pando no ha detectado indicios de ilegalidad en su desempeño, específicamente en el plano administrativo y tributario. Mabet paga regularmente sus patentes de aprovechamiento y tarifas de regulación forestal.

En la gestión 2021, la Dirección Departamental de la ABT en Pando obtuvo una recaudación en el departamento de más de dos millones y medio de bolivianos, de los cuales casi un 25% —entre ocho empresas con licencias de explotación forestal vigentes— son las regalías por cuenta de Mabet.

Según la ABT, en julio de 2021 Mabet ha conseguido autorización legal para instalar una procesadora fabril de castaña en la ciudad de Riberalta, lo cual convertirá a esta empresa en importante exportadora de castaña, en un mercado mundial donde Bolivia es líder por encima de Brasil y Perú.

La dirección nacional de la ABT en Santa Cruz aprobó la instalación de la fábrica castañera de Mabet mediante la resolución número 3112-2021. Con esa autorización, Mabet asume control de la cadena productiva de la castaña. Anteriormente firmó un contrato subsidiario con la ABT, que le permite suspender temporalmente sus actividades madereras en el lapso que dure la temporada de recolección de castaña, entre noviembre y febrero, en base a un plan de manejo de bosque que fue aprobado por la misma ABT.

Mabet también ha recibido autorización para instalar nuevos silos de exportación, una nueva carpintería y nueva barraca en jurisdicción de Santa Cruz, asimismo un aserradero nuevo en Guayaramerín, además una nueva agencia exportadora y un nuevo centro de almacenamiento en el departamento de La Paz.

Todo aquello, es lo que a Mabet le permite desarrollar legalmente ese bosque que antiguamente fue territorio del pueblo Pacahuara.

Continuará

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