DEL CASTILLO DIO REFUGIO Y EXTORSIONÓ A MARSET

Del Castillo —que de Ministro de Gobierno saltó a dispendioso candidato presidencial del MAS en las pasadas elecciones— tiene aún mucho que aclarar sobre sus nexos con Marset, y también sobre la desaparición del tramitador de aquella visa de residencia laboral que le permitió al narcotraficante prófugo tener su equipo de fútbol en Santa Cruz. | Fotomontaje Sol de Pando
El ex ministro de Gobierno Eduardo del Castillo, debe aclarar ante las autoridades del nuevo régimen el origen de la fortuna que ostenta. Hay indicios inequívocos de que ha recibido dineros que le entregaron varios empresarios de la cocaína (productores del Chapare y exportadores de Santa Cruz), entre ellos el prófugo uruguayo Sebastián Marset en pago por una visa de residencia laboral que le permitió permanecer oculto en Bolivia, con su identidad real, mientras la INTERPOL lo buscaba en todo el mundo desde que salió de una cárcel en Dubai.
Entre los meses de junio y julio de 2023, policías de Inteligencia de Brasil y Paraguay detectaron que Marset vivía en Santa Cruz junto a su familia, custodiado por una patrulla de soldados brasileños del Primer Comando Capital (PCC). Hacía una intensa vida social en los círculos de la élite cruceña, a tal punto que se afilió a la Asociación Cruceña de Fútbol usando el falso nombre brasileño de Luis Amorim Santos para habilitarse como jugador del club “Los Leones de El Torno”.
Los policías brasileños y paraguayos descubrieron a Marset cuando jugaba un partido transmitido por la TV, identificándolo por su inconfundible aspecto físico y los peculiares tatuajes que exhibe en el cuello, brazos y canillas. Se sorprendieron al constatar que el nombre de Amorim había sido adoptado recién en abril de ese año 2023 con el específico fin de habilitarse como jugador de fútbol. Pero desde febrero de 2022, todo el mundo en Santa Cruz —especialmente las autoridades de la Dirección de Migración y el propio Ministro de Gobierno—, sabían quién realmente era aquel joven multi-millonario que hacía ruido en la ciudad tirando dólares por la ventana; sabían que era el uruguayo Sebastián Marset, buscado por la Interpol a pedido del Gobierno del Paraguay.
Era una falsedad amarillista, propalada por algunos periodistas entonces vinculados al Ministerio de Gobierno, el apelativo de “el hombre de las mil caras” que le endilgaron por las distintas credenciales de identidad que usó en su fuga permanente. La verdad es que nunca transformó su rostro ni ocultó sus tatuajes; su nombre real, Sebastián Marset Cabrera, figura en documentos imprescindibles tales como su actual pasaporte legal por el que pagó al Gobierno de Uruguay $us 10 millones, sus cédulas de identidad en Paraguay y Bolivia, así como la visa boliviana de residencia laboral que le permitió ocultarse en Santa Cruz evadiendo la alerta roja de Interpol, sin borrar su nombre ni sus tatuajes. Su foto en todos esos documentos siempre fue la misma.

Del Castillo vistiendo uniforme de la policía anti-droga durante un operativo realizado en el Chapare, mayo de 2024. Fue otro Ministro de Gobierno más que amasó fortuna gracias a un viejo modelo de lucha contra la cocaína diseñado para extorsionar a los narcotraficantes a cambio de protección estatal. | Foto archivo Sol de Pando
UNA VISA DE RESIDENCIA LABORAL QUE PROTEGIÓ A MARSET DE LA INTERPOL
El 29 de julio de 2023, la Policía Boliviana, al mando del ministro del Castillo, activó un espectacular operativo para capturar a Marset. Fue un ardid mediático para dejarlo escapar. Del Castillo se había anticipado a un operativo conjunto que venían planificando policías de Brasil y Paraguay para hacer cumplir la orden internacional de captura emitida por la Interpol en marzo de 2022.
Según informó Sol de Pando en su edición del 5 de agosto de 2023 —tras una investigación conjunta con periodistas uruguayos y expertos en Inteligencia de la Polícia Federal del Brasil—, Marset fugó por Puerto Suárez con ayuda de policías bolivianos y evacuado por soldados del PCC, ingresando a Mato Grosso do Sul para internarse en el extenso territorio controlado por el PCC en la franja fronteriza brasileña que linda con Bolivia, Argentina, Paraguay y Uruguay.
El grupo de policías y agentes de Migración al mando de Eduardo del Castillo y su viceministro Jhonny Aguilera, tenía un trato económico con Marset desde diciembre de 2021, cuando el Gobierno boliviano le entregó una visa de residencia laboral mientras el narcotraficante se hallaba aún preso en Dubai. Tras su excarcelación en Emiratos Árabes gracias a un pasaporte oficial que le entregó el Gobierno de Uruguay, Marset ingresó a Bolivia a fines de febrero de 2022.
El 3 de marzo de ese año, INTERPOL emitió la alerta roja para su captura en cualquier parte del mundo; pero el Gobierno de Bolivia se hizo de la vista gorda pese a que en los registros migratorios Marset figuraba como residente en Trinidad con visa laboral. La investigación al respecto, ha sido publicada por Sol de Pando en su edición del 1 de septiembre de 2023.
Es evidente que Del Castillo y Aguilera facilitaron la visa de residencia laboral en diciembre de 2021, dos meses antes de su ingreso al país —en base a certificaciones policiales y judiciales favorables al narcotraficante—, acogiéndolo como un refugiado a salvo de la INTERPOL. Luego permitieron su fuga en agosto de 2023, fingiendo que lo perseguían.
Todo aquello, enriqueció a Eduardo del Castillo y a sus colaboradores inmediatos en la llamada «lucha contra el narcotráfico».

El pasado 24 de octubre, Marset reapareció en un video alzado en armas en el extenso territorio fronterizo controlado por el PCC, ratificando su denuncia sobre la corrupción del Estado boliviano que lo protegió a cambio de millonarios sobornos. Los soldados armados del PCC, brasileños, son los mismos que lo resguardaban en Santa Cruz y lo evacuaron cruzando la frontera de Puerto Suárez cuando policías bolivianos le ayudaron a escapar por órdenes de Del Castillo y Aguilera, en agosto de 2023 | Foto archivo Sol de Pando.
LA DESAPARECIÓN Y MUERTE DEL TRAMITADOR DE LA VISA PARA MARSET
Aquel encubrimiento estatal en Bolivia fue observado y criticado por los gobiernos de Brasil y Paraguay, una vez que Marset ya estaba fuera del país. Entonces Del Castillo armó un show de fake news asegurando que el uruguayo aún seguía oculto en territorio nacional y desató una “caza de brujas” encarcelando a muchos inocentes que tuvieron la desdicha de conocer al narco, entre ellos su cocinera y su jardinero, el médico de cabecera de su esposa y jugadores de fútbol, exhibiéndolos públicamente como peligrosos mafiosos.
Marset reaccionó ante la deshonestidad de Del Castillo, revelando que había sido víctima de constantes extorsiones desde que ingresó a Bolivia con la visa laboral, y denunció que durante el falso operativo del 29 de julio de 2023 agentes gubernamentales habían sustraído casi medio millón de dólares de una caja fuerte en su mansión allanada de la calle Beni.
En medio del intercambio de insultos entre ambos personajes, Sol de Pando estableció que la Dirección de Migración había utilizado a un tramitador experto en visas y pasaportes, Oscar Luis Ramírez Roca, para viabilizar la visa laboral entregada a Marset el 11 de diciembre de 2021.
Ramírez era el testigo principal sobre el nexo entre los operadores locales de Marset y las autoridades de Migración que falsificaron la visa en base a certificaciones oficiales. El tramitador fue secuestrado en Puerto Quijarro en agosto de 2022 y su familia asegura que ha sido asesinado; ante la desaparición del cuerpo no se ha emitido certificado de defunción.
El Ministerio de Gobierno, en la gestión de Del Castillo, ha ocultado deliberadamente ese crimen y la Dirección de Migración acusó al tramitador de haber sobornado a funcionarios de esa repartición para facilitar la visa. A pesar de estar desaparecido, y con alta probabilidad muerto, la Fiscalía del Beni aún lo considera prófugo. Luis Ramírez Roca está imputado junto a funcionarios migratorios de bajo rango, que han sido sentenciados en un conveniente juicio abreviado como los únicos responsables por la emisión fraudulenta de esa visa.
Del Castillo —quien de Ministro de Gobierno saltó a dispendioso candidato presidencial en las pasadas elecciones— tiene aún mucho que aclarar sobre sus nexos con Marset, y también sobre la desaparición del tramitador de aquella visa de residencia laboral que le permitió al narcotraficante prófugo tener su equipo de fútbol en Santa Cruz.
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