Data: agosto 13, 2025 | 16:53
DIRECTOR DE SOL DE PANDO ENTRE LOS AMENAZADOS | Organizaciones internacionales defensoras de la libertad de expresión, advierten que Bolivia ingresa a una nueva ola de amenazas y agresiones contra trabajadores de la prensa…

PEN BOLIVIA: CRECEN ATAQUES CONTRA LA PRENSA

La situación de la libertad de prensa no ha mejorado en Bolivia y tiende a deteriorarse mucho más aún. Hay casos como el del periodista Wilson García Mérida que han movilizado a organizaciones internacionales ante las políticas persecutorias de un régimen autoritario que podría acabar tras las elecciones del domingo. | Foto afiche oficial de solidaridad con el periodista exiliado, 2016.

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© Redacción Sol de Pando

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), ha emitido en la víspera un informe advirtiendo que la libertad de prensa en Bolivia se expone a mayores ataques desde el sistema político, en el contexto de un conflictivo proceso electoral que marca la ruptura de un régimen populista que estuvo vigente durante dos décadas.

Según CPJ, algunos periodistas “temen que una victoria del MAS consolide las prácticas autoritarias, mientras que otros advierten que un gobierno conservador también podría traer represalias políticas”. En los últimos cinco años, Bolivia ha experimentado un alarmante aumento de la violencia contra periodistas, especialmente aquellos que cubren protestas y conflictos por tierras.

El informe del CPJ coincide con un reporte emitido por PEN-Bolivia (filial Cochabamba), organización mundial de poetas y escritores que protege la libertad de expresión, cuya matriz tiene sede en Londres.  Según este organismo, “es evidente en Bolivia una espiral ascendente en cantidad y virulencia en las vulneraciones de la libertad de expresión”.

Sistematizando información publicada en medios de prensa así como en los comunicados de la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia y sus nueve asociaciones, PEN-Bolivia ha identificado una treintena de vulneraciones a la libertad de prensa durante el primer semestre de este año.

Entre los casos más preocupantes, figura el del periodista Wilson García Mérida, Director de Sol de Pando.

El Director de Sol de Pando buscó refugio dentro el territorio brasileño en 2012 y 2016. Retornó de su segundo exilio en 2018 vistiendo como sacerdote, evitando así ser detenido en el aeropuerto de Cobija donde regía una orden de detenerlo. | Foto archivo Sol de Pando

SICARIOS TRAS LOS PASOS DE GARCÍA MÉRIDA

“Medios y periodistas se han visto a lo largo de las últimas décadas sometidos a juicios para acallar su voz” —dice el documento de PEN-Bolivia—. “Uno de ellos fue Wilson García Mérida, periodista de investigación, perseguido por los gobiernos del MAS mediante diversos juicios que han perjudicado su economía y su salud”.

En este último semestre, afirma el informe, “una juez dio libertad definitiva al sicario Yerko Antonio Saavedra Cossío quien había atacado a cuchilladas a García Mérida hace años, fue puesto en libertad sin haber cumplido su condena, no sin antes amenazar de muerte nuevamente al periodista”.

Por otra parte, a raiz de una investigación que publicó el pasado 30 de julio en la edición digital de Sol de Pando, referida a candidatos provenientes del narcotráfico que han sido habilitados en listas de algunos frentes electorales, el Director de este periódico está siendo hostilizado y amenazado desde la ciudad de Santa Cruz, según ha comunicado el periodista a dirigentes gremiales de la prensa nacional y a la filial Cochabamba del PEN-Bolivia.

En 2018, García Mérida retornó al pais de su exilio en Brasil, donde se refugió en 2016 por segunda vez (la primera fue en 2102) tras una persistente persecusión judicial que había desatado en su contra el entonces ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, acusándolo de “sedición” por investigaciones que publicó exponiendo pruebas fehacientes.

El periodista retornó de de su segundo exilio para defenderse de varios juicios que le había instaurado el régimen, usando un disfraz de sacerdote que le permitió cruzar la frontera sin ser detenido. Al llegar a la sede de Gobierno, se mantuvo oculto en una casa de seguridad que le brindó la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP).

Cuando García Mérida fue detenido en 2013 “por no portar pasaporte” mientras vendía ejemplares de Sol de Pando en las calles de Cochabamba, fue torturado y agredido físicamente en celdas policiales.

García Mérida sufrió torturas en celdas policiales cuando fue cautelado bajo cargos de “sedición”, “no portar pasaporte” e incluso “narcotráfico”. Ante una querella del ministro Quintana en 2016, optó por el exilio para resguardar su libertad y su vida. | Foto archivo Sol de Pando

AMENAZAS DE MUERTE COMO EFICAZ MORDAZA

Las amenazas, incluso de muerte, son una forma recurrente para acallar a los trabajadores de la prensa, sostiene el PEN-Bolivia, citando varios casos:

Tras la publicación de una nota que denunciaba la existencia de un “arrendamiento perpetuo” de 60 mil hectáreas del territorio indígena baure por 108.000 dólares anuales, el dirigente Pedro Guasico y otras personas involucradas en la denuncia periodística, enviaron mensajes amenazantes a la periodista Silvana Vincenti de El Deber, para que cesara de realizar publicaciones supuestamente “maliciosas, difamatorias y anti indígenas”.

Mientras tanto, en Desaguadero, frontera con Perú, un grupo de contrabandistas amenazó a un periodista y a su camarógrafo del portal Urgente.bo con quitarles sus equipos, borrar los datos grabados y botarlos al río. Al menos diez soldados presenciaron el incidente, sin hacer nada al respecto.

La periodista Mabel Prado Nogales, también fue amenazada de muerte por publicar reclamos de vecinos sobre una caravana de militantes “evistas” en motocicletas.

Las vulneraciones contra la libertad de prensa no se limitan al ámbito político, al narcotráfico o el contrabando, sino también a actividades deportivas, remarca el reporte de PEN-Bolivia. “Fue así que un grupo de hinchas del Club Aurora amenazó desalojar de una conferencia de prensa a los periodistas que ‘falten el respeto o intenten desprestigiar al club’. En otra conferencia de prensa, Flavio Robatto, Director Técnico de Bolívar, reaccionó de manera agresiva a una pregunta del periodista José Quino de Red Uno, intentando humillarlo y desafiándolo a pelear”.

IMPUNES AGRESIONES FÍSICAS

Un indicador especialmente preocupante que se va haciendo frecuente dentro de este patrón de violencia sistemática ejercida contra el periodismo en Bolivia —observa el PEN-Bolivia—, “han sido las agresiones físicas contra periodistas que no hacen otra cosa que cumplir su función desde los lugares de los conflictos”.  El informe detalla los siguientes casos:

Marco Jiménez, reportero de Canal F10, fue herido por fuegos de artificio que le lanzaron seguidores del expresidente Evo Morales durante la «marcha comunal por la vida».

En la Paz, el periodista David Pizarro fue agredido por la policía antimotines, con gas pimienta, cuando registraba imágenes de la detención de manifestantes evistas, frente al Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Ángela Ninoska Mamani, periodista de Canal 35 Televisión Tunari y Dahan Joaquín Vedia, camarógrafo, realizaban la cobertura de un conflicto relativo a la basura en Cochabamba: fueron agredidos por los vecinos con golpes y patadas; los despojaron de un micrófono, una billetera, un teléfono móvil y una cámara de fotografía y de video.

Los equipos de prensa UNITEL y Red Uno de Bolivia, que cubrieron el desbloqueo de la carretera que une Oruro con Llallagua, fueron emboscados y sus coches atacados con piedras, lanzadas desde los cerros. Durante los mismos acontecimientos violentos, cinco personas (cuatro policías y un comunario) perdieron la vida.


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