Data: septiembre 7, 2012 | 18:53
Organizaciones proteccionistas como Survival interpelan a los gobiernos de Venezuela y Brasil para impedir que el reincidente genocidio quede impune

Se confirma que 80 indígenas Yanomami fueron masacrados por traficantes de oro

Los yanomamis son uno de los pueblos indígenas relativamente aislados más grandes de Sudamérica. Viven en las selvas y montañas del norte de Brasil y del sur de Venezuela. | Foto Survival

Continúa el debate alrededor de la veracidad de la matanza de 80 yanomamis en la Amazonía venezolana. La comunidad indígena y organizaciones internacionales insisten en la necesidad de una investigación a fondo de los hechos...

© Luisa Fernanda López

Un cazador yanomami en la selva de Venezuela. | Foto Survival

“El equipo de investigación del gobierno venezolano no se ha desplazado hasta el lugar concreto en donde ocurrió la supuesta masacre”, insiste la portavoz de Survival International-España, Raquel García como respuesta a las declaraciones de las autoridades que desmienten la masacre de decenas de indígenas de la etnia Yanomami. La organización internacional que lleva años trabajando con éstas comunidades en la frontera amazónica entre Brasil y Venezuela no tiene motivos para dudar de la veracidad de lo relatado por sus fuentes en la zona. Éstas aseguran haber encontrado chozas y restos humanos calcinados. “Hemos hablado con Eliseo que es un hombre Yanomami de la región quien habló con los indígenas que descubrieron la masacre. Cabe resaltar que en la selva los indígenas se comunican unos con otros y así es como se conoce la información”, asegura García.

A lo relatado por las fuentes de Survival Internacional se suma la versión de Marcos Wesly, del Instituto Socioambiental de Brasil, organización que conoció la versión de un sobreviviente de la masacre quien dijo que hasta la región de Momoi habían llegado mineros ilegales brasileños o garimpeiros disparando y detonando explosivos y que él mismo había visto como caían muertos seis indígenas. Aunque Marcos Wesly no puede confirmar la magnitud del ataque y reconoce que este tipo de situaciones son comunes en la zona, si manifiesta una enorme preocupación porque de confirmarse, sería la primera vez que los garimpeiros habrían utilizado armas y explosivos.

Por su parte, el gobierno venezolano insiste desde el domingo en que una comisión oficial enviada a la zona «no encontró evidencia del hecho» y la ministra para los Pueblos Indígenas, Nicia Maldonado aseguró que, «no se encontró evidencia de ninguna muerte de yanomamis ni casas o shabonos incendiados tal y como se denunció inicialmente».

Una triste manipulación política

Los yanomami sobreviven eficazmente combinando la medicina moderna con sus saberes ancestrales.

A la incertidumbre por la suerte de los miembros de la etnia Yanomami se ha sumado en las últimas horas la polémica sobre la tergiversación y manipulación que, según los mismos indígenas, se ha hecho de esta situación. El Secretario Ejecutivo de Horonami Organización Yanomami, Luis Ahiwei Shatiwe, dijo que los medios de comunicación han tergiversado su solicitud de investigar la presunta masacre y cuestionó que diversos medios den por hecho la muerte de miembros de la comunidad Irotaweitheri sin haber sido comprobado, y pidió respeto ante la posible muerte de sus hermanos.Desde Survival International son conscientes de que una información como esta puede ser utilizada fácilmente con fines políticos en el actual panorama electoral venezolano y aclara que Survival intenta mantenerse al margen de los vaivenes políticos pero que sí “exigen que se proteja al pueblo Yanomami, que se esclarezcan los hechos y que se castigue a los culpables”.

Yanomamis, solos y amenazados

Es una de las etnias más representativas del continente multinacional amazónico. | Foto Survival

Irónicamente ésta lamentable noticia ha sacado a la luz la realidad del pueblo Yanomami en constante amenaza de desaparición. Los Yanomamis, especialmente los que habitan en el lado venezolano no tienen su territorio tan protegido como ocurre con sus hermanos de etnia en el Brasil. La portavoz de Survival International dice que es hora de escuchar la voz de esta comunidad: “Los Yanomamis llevan años, décadas denunciando la constante invasión de su territorio por parte de los buscadores de oro ilegales y no se ha hecho nada” y agrega que este tipo de cosas ocurren, “cuando los territorios indígenas no se protegen, cuando las reivindicaciones indígenas no son escuchadas”.

Los yanomamis son uno de los pueblos indígenas relativamente aislados más grandes de Sudamérica. Se calcula que aún viven unas 32 mil personas en un territorio que en Brasil consta de unos 9,6 millones de hectáreas y en Venezuela de 8,2 millones. Estas dos áreas juntas conforman el mayor territorio indígena selvático del mundo. Una zona enormemente rica en recursos naturales y minerales que se constituye a la vez en bendición y maldición para este pueblo. Las incalculables reservas de oro sobre las que se asientan, atraen constantemente a codiciosos buscadores del metal preciado que al parecer, están dispuestos a conseguirlo a cualquier costo.

Masacres reincidentes

Supervivientes de la masacre de Haximu de 1993 en Brasil sostienen urnas con las cenizas de sus familiares. Los mineros de oro asesinaron a 16 yanomamis en el ataque. | Foto Survival

Las masacres de indígenas yanomamis no son infrecuentes. En 1993, 16 indígenas fueron asesinados después de que los buscadores de oro atacaran la comunidad yanomami de Haximu en Brasil. Posteriormente, varios mineros fueron condenados por homicidio. Hasta la fecha no se ha producido una investigación de este último ataque.

¿Quienes son los Yanomami?

Davi Kopenawa, líder y chamán indígena rodeado de niños en Demini, Brasil. | Foto Survival

Los yanomamis son uno de los pueblos indígenas relativamente aislados más grandes de Sudamérica. Viven en las selvas y montañas del norte de Brasil y del sur de Venezuela.

Como la mayoría de los pueblos indígenas del continente, posiblemente emigraron hace unos 15.000 años a través del Estrecho de Bering que une Asia y América, y poco a poco fueron bajando hasta Sudamérica. Hoy en día, su población total está en torno a las 32.000 personas.

El territorio yanomami en Brasil es de unos 9,6 millones de hectáreas, dos veces el tamaño de Suiza. En Venezuela, los yanomamis viven en la Reserva de la Biosfera del Alto Orinoco-Casiquiare, que tiene 8,2 millones de hectáreas. Estas dos áreas juntas conforman el mayor territorio indígena selvático del mundo.

Explotación aurífera, mortífera amenaza

En la actualidad, unos1.000 buscadores de oro que trabajan ilegalmente en la tierra yanomami les transmiten enfermedades mortales como la malaria y contaminan los ríos y los bosques con mercurio. Los terratenientes ganaderos están invadiendo y deforestando la frontera este de su territorio.
La salud de los yanomamis se ve perjudicada y la atención médica crítica no llega hasta ellos debido a la corrupción y a la incompetencia de la Fundación Nacional para la Salud (Funasa) de Brasil.
El Congreso brasileño está actualmente debatiendo una proyecto de ley que, en caso de aprobarse, permitiría la minería a gran escala en territorios indígenas. Esto sería extremadamente perjudicial para los yanomamis y para otros pueblos indígenas remotos de Brasil.
Los yanomamis no han sido consultados adecuadamente acerca de su punto de vista, y su acceso a información independiente sobre el impacto de la minería es limitado.
Davi Kopenawa, portavoz de los yanomamis y presidente de la asociación yanomami Hutukara, avisa de los peligros:
“Los yanomamis no quieren que el Congreso nacional apruebe la ley o que el presidente la firme. No queremos aceptar esta ley”.
“Nuestra tierra tiene que ser respetada. Nuestra tierra es nuestro patrimonio, un patrimonio que nos protege”.
“La minería sólo destruirá la naturaleza. Destruirá los arroyos y los ríos y matará a los peces y al medioambiente: y nos matará a nosotros. Y traerá enfermedades que nunca existieron en nuestra tierra”.

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