Data: agosto 4, 2012 | 19:36
La cantante costarricence que triunfó en México y España, muy lúcida a sus 93 años, se desahucia a sí misma asegurando que "no le debe nada a la vida"

Se agrava la salud de Chavela Vargas mientras rechaza intervenciones médicas

Una triple falla renal, pulmonar y cardiaca ha puesto en grave peligro la vida de la célebre artista centroamericana.

Chavela, la «Chamana», mantiene «el espíritu de lucha que la caracteriza» aunque no se observa ninguna mejoría en su precario estado de salud, que permanece «sin cambios», dijo este sábado a EFE su médico, José Manuel Núñez, quien además reveló que la cantante costarricence de 93 años se niega a que los médicos le apliquen procedimientos invasivos que corresponderían para evitar mayor deterioro en su organismo…

© Redacción Sol de Pando con datos de EFE y AFP

Chavela Vargas, que reside en México desde los años treinta (nació en 1919 en Costa Rica), es atendida desde el domingo pasado por un equipo médico encabezado por el especialista Núñez en el hospital Inovamed de Cuernavaca, capital del central estado de Morelos.

“Chavela Vargas está en terapia intensiva por una bronconeumonía», dijo a su vez a la AFP un funcionario administrativo del hospital Inovamex de Cuernavaca, adonde fue ingresada el lunes al mediodía.

El parte médico da cuenta que la paciente de 93 años presenta insuficiencia cardiaca congestiva descompensada, fibrilación auricular paroxística compensada, falla renal crónica agudizada y neumopatía intersticial crónica. Además, presenta hipertensión pulmonar severa y COR pulmonale (enfermedad cardiaca pulmonar), explicó la fuente médica.

Según el reporte médico, no hay «cambios significativos en su estado general» y su «evolución es tórpida y grave, lo que significa que no ha habido una buena evolución, como deseamos».

Por su parte el médico de la cantante, José Manuel Nuñez, indicó que esta situación se debe a los fallos en su organismo: «El fallo renal, el pulmonar y el cardiaco».  Añadió que la respuesta del organismo de la artista ha sido mínima, aunque se mantiene despierta y está reactiva, con buen estado de ánimo y tolera bien sus alimentos.

«Hago énfasis en que ella está muy fatigada, pero aún mantiene el espíritu de lucha que le caracteriza», ha indicado Núñez, quien ha agregado que no hay cambios significativos respecto al día de ayer, lo que «quiere decir que de alguna manera mientras ella no tenga complicaciones vamos bien», dijo el galeno.

Dejándose ir

El pasado viernes, el doctor José Manuel Núñez había afirmado que la salud de la cantante centroamericana  estaba «un poquito más deteriorada que el día de ayer, debido a la fatiga y a las fallas orgánicas que sufre»; y dijo también que «sus posibilidades de vida están disminuyendo, a pesar de todos los esfuerzos que hemos realizado».

Tras admitir que la situación «hoy es más sombría», explicó que el equipo médico que la atiende en el hospital Inovamed de Cuernavaca, capital del central estado de Morelos, está limitado por las instrucciones que Chavela ha dado de no utilizar métodos invasivos.

«No quiere nada invasivo, es una chamana (hechicera y sanadora) y los chamanes cuando van a trascender no permiten que nada interfiera. El hecho de que yo le ponga un tubo o un respirador sería un obstáculo», reveló el médico de Chavela.

Esta madrugada un grupo de admiradores le cantó una serenata a Chavela Vargas, la misma que fue interpretada a una distancia prudente para evitar molestias a los demás pacientes.

«La vida y yo no nos debemos nada»

Y es que Chavela no  teme a la muerte. Recientemente declaró en su casa de Tepotzlán (Morelos) que no tenía cuentas pendientes con la vida: «Ni yo a ella, ni ella a mí, no nos debemos nada, estamos muy bien».

«Voy a detener mis pasos una mañana temprano, o un atardecer, como quiera, no me cuesta», aseguró entonces en encuentro con los medios. La cantante «está despierta, tranquila y todavía toma decisiones y no podemos ir en contra» de ellas, afirmó el galeno que desde hace 10 años cuida la salud de Chavela.

«Sigue con buen estado de ánimo» y «estamos haciendo hasta lo imposible» por mantener con vida a la intérprete de temas que inmortalizó como «La llorona» o «Macorina», aunque insistió en que es un «poquito difícil» con las limitaciones que ha puesto la artista.

Aseguró que desde que ingresó en el hospital el domingo pasado, solo unos días después de su regreso a México de España, no se ha despegado de ella. «No la voy a dejar ahora que me necesita más», aseveró.

La cantante llegó a México el 26 de julio pasado luego de casi un mes en España, adonde viajó para ofrecer un recital con temas del disco que dedicó al poeta Federico García Lorca, titulado «La luna grande», y para presentar sus memorias.

Dicho esfuerzo le pasó factura y el 12 de julio fue internada por en un hospital de la capital española, en el que estuvo hasta el 21 de julio.

Desde ese día descansó en la Residencia de Estudiantes de Madrid «vigilada» estrechamente por sus enfermeras, sus amigos y el personal de la institución hasta su regreso a la localidad mexicana de Tepoztlán, donde ha vivido los últimos años.

La historia de Isabel Vargas Lizano

La intérprete de “Un mundo raro”, “La Llorona” y “Paloma Negra”, cuya ronca voz se convirtió en símbolo de la música de México, llegó a vivir a este país en los años 1930 cuando apenas era una adolescente, e inició su carrera cantando acompañada de su guitarra en las calles de la capital.

La cantante, destacada en el género de la ranchera y pionera en la interpretación femenina de boleros, decidió establecer su residencia en Tepoztlán, un pueblo ubicado al pie de una sierra a unos 70 km de Ciudad de México.

Isabel Vargas Lizano, conocida artísticamente como Chavela Vargas, construyó una vida de leyenda por su relación con el alcohol, su homosexualidad y su amistad con algunas de las figuras relevantes de la cultura mexicana del siglo XX, como José Alfredo Jiménez, Frida Kahlo y Diego Rivera y, más recientemente, con el cineasta español Pedro Almodóvar y su compatriota, el cantautor Joaquín Sabina.

En los años 1990, tras varios años sumida en el alcoholismo, Chavela Vargas volvió a los grandes escenarios con una gira en España y nuevas grabaciones de los temas que se hicieron clásicos en su particular voz, como “La Llorona”, “Piensa en mí”, “Cruz de Olvido” y “El último trago”, con los que llenó míticos escenarios como el Olimpia de París y el Carnegie Hall de Nueva York.

La inmortal Chavela

“Yo creo que a mí me odian los dioses porque sigo aquí, quién sabe qué comí, pero no me muero”, dijo en tono de broma en marzo pasado al presentar el disco en homenaje a García Lorca en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, acompañada en el escenario por la mexicana Eugenia León, la española Martirio y la sobrina del poeta, Laura García Lorca.

A Chavela Vargas siempre le ha gustado recordar en el escenario cómo José Alfredo Jiménez y su esposa la descubrieron cantando, cuando casi era una niña, en una esquina de Insurgentes, una de las principales avenidas de Ciudad de México.

A partir de entonces, José Alfredo y la cantante se convirtieron en amigos inseparables hasta el día en que el compositor murió, dejándola en “una soledad extraña”, según declaró Chavela en 2009, cuando la capital mexicana organizó un homenaje para declararla Hija Distinguida. “Chavela supo vivir como le dio la gana, en una época en la que a nadie sabía darle la gana”, apuntó entonces el escritor Carlos Monsivais (1938-2010), quien la acompañó sobre el escenario del legendario Teatro de la Ciudad durante las casi dos horas que duró la celebración.

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