Data: agosto 27, 2019 | 16:24
ENTREVISTA CON JORGE KOMADINA | En la siguiente conversación intentamos desentrañar, junto al sociólogo que es candidato a Senador por Cochabamba, las incógnitas de una desconcertante devastación que estremece a un planeta en llamas...

“HAY UNA CRUEL PEDAGOGÍA EN LA CATÁSTROFE”

Komadina: “Son los gobiernos de Evo Morales y Jair Bolsonaro que con sus políticas depredadoras, en la actual coyuntura, han generado este escenario catastrófico. Ambos a su manera…”. | Foto Sol de Pando

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando
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“Evo debería oír el clamor del bosque expresado en las justas protestas de la sociedad civil y no seguir jugando a las guerritas entre ‘izquierdistas’ y ‘derechistas’ porque esa ahora es una guerra falsa”. | Foto Sol de Pando

El sociólogo cochabambino Jorge Komadina Rimassa, candidato a Segundo Senador por su departamento en las listas de Comunidad Ciudadana, pide al presidente Evo Morales “oír el clamor del bosque” y se suma a las voces que exigen al Jefe del Estado no demore más en declarar Desastre Nacional la ola de incendios forestales en el país, además de la abrogación de un Decreto que dispone desmontes y “chaqueos” irrestrictos en reservas forestales de la Amazonia, el Pantanal y el Chaco bolivianos.

En la siguiente entrevista, intentamos desentrañar junto a Komadina las incógnitas de una desconcertante devastación que estremece a un planeta en llamas…

 — Al comentar un mapa satelital de la NASA que muestra imágenes de incendios arrasando territorios en la Amazonia, en África, en Australia y en otras partes del mundo, Julio Prado comentó que esta ola de fuego global “no es culpa de uno sino es culpa de todos”. Suena apocalíptico… |— Lo que viene sucediendo evidentemente ha causado un estupor mundial por la forma en que los incendios se han propagado sostenida y simultáneamente sobre todos los continentes del planeta. Este fenómeno es inédito, sin duda, como muchas cosas que están sucediendo en un mundo post moderno cargado de sorpresas, incógnitas y enigmas. Para unos es un castigo de Dios, para otros la culpa es del capitalismo depredador, y hay quienes creen que la naturaleza es tan inteligente que se está vengando de la irracionalidad depredadora de los humanos. Pero dejemos por un momento al mito, pues la catástrofe ambiental tiene explicaciones más prosaicas y están vinculadas con causas concretas. No estoy de acuerdo con la frase “es culpa de todos”, pues libera de sus responsabilidades específicas a los Estados, a las grandes corporaciones y a los grupos de poder que han creado las condiciones para la devastación de los bosques. 

¿Cómo entender que una chispa se haya propagado al mismo tiempo en la Amazonia, en África y hasta en Finlandia? |— Más incomprensible aún si tomamos en cuenta que, por ejemplo, en los siete países amazónicos hubo incendios en años pasados más devastadores que los actuales, incluso con mayor número de focos de calor. Lo espectacular ahora es que el incendio se hizo mundial y dura más tiempo. Mi primera impresión es que el fenómeno responde a una crisis civilizatoria terminal; los biomasas del planeta parecen haberse saturado de deforestaciones y otros daños al medio ambiente que se han venido acumulando durante décadas e incluso siglos. Todo ello combinado con el calentamiento global, las desglaciaciones y las perturbaciones atmosféricas que han alterado el curso y la intensidad de los vientos, pudo haber causado una volatilidad extrema de los bosques deforestados que se combustionan con troncos caídos y hojas secas altamente inflamables bajo la elevada intensidad térmica del sol o por efecto de los rayos; sin descartar las colillas de cigarros dejadas al azar o la mano pirómana y codiciosa del mismo hombre. En todo caso, una explicación coherente, convincente y racional de esta cosa tan nueva en el mundo de hoy, es el desafío que tienen en sus manos los científicos y expertos en la materia. Me animo a anticipar que en cada zona o país afectado por los incendios forestales hay “peculiaridades nacionales” que se deberán tomar en cuenta a la hora de una explicación definitiva. En el caso concreto boliviano, los incendios en la Chiquitanía son el resultado perverso de la ampliación de la frontera agrícola a través de “chaqueos” o “incendios controlados”.

— En términos andinos, podría decirse que estamos ante un nuevo Pachacuti… |— Sin duda. El Pachacuti entendido como una transformación cíclica del planeta convulsionado por las fuerzas de la naturaleza, para producir una transformación profunda en la conciencia de las personas. Hay una suerte de cruel pedagogía en la catástrofe.

— Esperemos que especies animales que están siendo atrapadas en medio de las llamas, no sean extinguidas definitivamente, como sucedió con los dinosaurios… |— Será importante catalogar ese letal daño a la fauna después del desastre. Lo que preocupa también es la colosal pérdida de bosques: se afirma que las zonas devastadas por el fuego podrían ser reforestadas y restauradas en no menos de cien años.

— En lo concerniente a Bolivia, el gobierno de Evo Morales dice que el desastre en la Chiquitanía se originó en Brasil, que la culpa la tiene Bolsonaro. En Brasil, Bolsonaro acusa a las ONG´s de promover los incendios. La Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica asegura por su parte que los incendiarios son Evo y Bolsonaro. ¿A quién creer? |— Lo que no se debe ni puede creer es el absurdo de que Brasil nos mandó una chispa desde Rondonia para incendiar la Chiquitanía y el Pantanal. Pienso que la Coica está en lo correcto. Son los gobiernos de Evo Morales y Jair Bolsonaro que con sus políticas depredadoras, en la actual coyuntura concreta, han generado este escenario catastrófico. Ambos a su manera. Bolsonaro en Brasil abrió un frente de guerra declarada con los pueblos indígenas en aislamiento voluntario que son guardianes ancestrales de los bosques amazónicos; Bolsonaro llegó al poder financiado por los empresarios del agro-negocio, esos que promovieron el asesinato de Chico Mendes y que desde los años ochenta buscan exterminar a las comunidades indígenas para disponer tierras fiscales destinadas al cultivo de soya, a la explotación de oro junto a otros minerales preciosos y a la extracción intensiva de petróleo; Bolsonaro está en esa línea etnocida y los incendios favorecen a la estrategia empresarial de su Gobierno. En Bolivia el Gobierno de Morales no tiene al frente un movimiento indígena amazónico tan emblemático como el de Brasil, esta es la leve diferencia; sin embargo, en su desviación autoritaria Evo Morales y sus ministros se han alineado con los intereses empresariales de la oligarquía cruceña, en una alianza con los llamados “colonizadores interculturales” del MAS, es decir, como ya se vio durante las protestas de Roboré en noviembre del pasado año, el Estado Plurinacional promueve el desplazamiento poblacional de migrantes agricultores de Occidente hacia la Chiquitanía para convertir los bosques en tierras de cultivo mediante los llamados “chaqueos” conocidos también como “incendios controlados”. Recientemente el Ministro de Desarrollo Rural, César Cocarico, ha declarado en medio de los incendios que el Gobierno no retrocederá en su política de asentamientos agrarios dentro los bosques chiquitanos. Es que en los hechos se está forzando la formación de un multimillonario mercado de tierras que en última instancia favorecerá a los empresarios agroindustriales del oriente y enriquecerá a los nuevos dueños masistas de esas tierras como los familiares del mismo Cocarico.

Si es así como usted dice, resultará entonces algo difícil que el Gobierno declare Desastre Nacional para abrir las puertas de la cooperación internacional, y mucho menos abrogará ese famoso decreto 3973 que autoriza el “chaqueo” para convertir las reservas forestales y bosques indígenas en tierras agrícolas y en yacimientos de oro… |— Correcto. Una vez más los operadores propagandísticos del Gobierno han convertido un desastre causado por sus políticas extractivistas en un show mediático a su favor. Evo debería oír el clamor del bosque expresado en las justas protestas de la sociedad civil y no seguir jugando a las guerritas entre “izquierdistas” y “derechistas” porque esa ahora es una guerra falsa. El avión bombero norteamericano que contrataron a un costo exorbitante y para pocos días, apenas ha paliado los incendios, redujo algunos focos de calor; pero las partículas de fuego latentes y la persistencia de los vientos anuncian que la tragedia no tendrá un pronto final. Informes desde el terreno que realizan los bomberos voluntarios dan cuenta que cada día surgen nuevos focos de incendio. No existe apoyo efectivo de los municipios y la Gobernación. Las distancias son largas y las jornadas de voluntarios son terribles. Respecto a la abrogación del Decreto 3973, las declaraciones de Cocarico en sentido de que la política de ampliar las fronteras agrícolas en la Chiquitanía es irreversible, implica que anular o abrogar ese Decreto es estratégicamente inviable e inconveniente para los intereses empresariales creados desde el Gobierno. Sobre la cooperación internacional, Evo Morales sólo la aceptará en la medida en que él sea protagonista de encuentros diplomáticos fingiendo ser “el defensor de la Madre Tierra”. Pero jamás aceptaría, por ejemplo, que la ONU realice una auditoría técnica sobre los efectos devastadores del Decreto 3973, que es lo que en rigor debería hacerse para establecer las reales responsabilidades de este Desastre Nacional no declarado.

— La última noticia es que el presidente Morales decretó una pausa ecológica para suspender la venta de tierras en las zonas incendiadas. ¿Va por ahí la solución? |— La pausa ecológica es necesaria y urgente pero tiene una condición imprescindible: la abrogación inmediata del Decreto 3973. También es necesaria una auditoria en el INRA y la ABT para conocer quienes se han beneficiado con la devastación de las áreas forestales. Pero la solución estructural pasa por una nueva política de preservación de los bosques y de dotación de tierras. Es decir, el Gobierno tendría que nacer de nuevo para solucionar esta catástrofe. Asimismo, es necesario y urgente atacar los focos de calor desde el aire con una imprescindible y bien concertada ayuda internacional.

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