Data: junio 16, 2019 | 5:11
SOPA DE MANÍ | El estratega neo-estalinista pretendía hacer del binomio Evo-Gabriela una réplica del régimen gobernado por los esposos Ortega Murillo en Nicaragua, cuyo eterno prorroguismo, casualmente, se basa en el “derecho humano” para la reelección indefinida...

El «Plan Gabriela Zapata» de Quintana

El 21 de enero del 2015 Gabriela Zapata publicó en su Facebook palabras elogiosas para el ministro Quintana, «uno de los conductores de este proceso», y también se refirió a el ex futbolista Leo Fernández como «un gran amigo leal». Después apareció la foto junto a Evo Morales. | Fotomontaje Sol de Pando

© Wilson García Mérida | Columna Sopa de Maní

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Gabriela Zapata gozaba al ostentar en redes sociales el dinero que recibía de su “pareja” Shen Wei, vicepresidente en Latinoamérica de la constructora china CAMC. | Foto Archivo Sol de Pando

El 18 de octubre de 2015 —ya puesta en marcha la campaña oficialista para el referéndum constitucional del 21 de febrero de 2016, teniendo el MAS como jefe nacional de campaña al Ministro de la Presidencia—, en la sección social de un periódico de circulación nacional se publicó una entrevista con la “joven y bella empresaria” Gabriela Zapata Montaño, además “doctora”, destacándola como una “excelente persona y madre, una mujer tenaz, trabajadora, dispuesta a luchar por sus sueños, demuestra que también está comprometida con los sueños de los demás”.

El reportaje acompaña una foto de la “empresaria” junto al lecho de una niña que padecía de una enfermedad congénita, a quien Zapata había donado $us 15.000 para su curación en una acción benefactora “junto al grupo empresarial Millenium”.

En la misma nota se lee que “en esta etapa joven de su vida, transita por un amplio camino de muchos logros con un espíritu emprendedor que contagia hasta el más escéptico de todos”, y que “la doctora Zapata considera que está en un proceso de construcción de sus grandes objetivos y que cada logro que obtiene hasta ahora es parte de ese sueño”.

“Innovadora, carismática y contagiosamente optimista. Tal vez ninguna mujer ha jugado un rol tan importante en el crecimiento del empresariado solidário”, era otro de los elogios que no se guardó el o la periodista responsable de esa nota. “Mujeres emprendedoras, como Gabriela Zapata Montaño, llegan a convertirse en mujeres empresarias de alto rendimiento. Están abriendo nuevos espacios, con especial sentido altruista, búsqueda de la justicia, protección y un ‘mejor vivir’, al mismo tiempo están convirtiendo ideas en éxito y sentimientos en solidaridad”.

Publicaciones de aquel tipo fueron gestionadas desde el Ministerio de la Presidencia con el específico afán de “promocionar” mediáticamente la imagen de Gabriela Zapata como un resultado exitoso, próspero y glamoroso del “proceso de cambio”.  

Es precisamente en ese período de los últimos meses del año 2015 que Gabriela Zapata comienza a ocupar las primeras planas de la prensa “rosa” en las páginas sociales y de la farándula criolla, siendo prodigada con titulares tales como “El lado divino de la economía boliviana”, “La pasión con que vive una empresaria”, etcétera.

La Zapata recibía a los periodistas en su mansión avaluada en dos millones de dólares. Hacía gala de su inconmensurable y precoz fortuna presentándose como gerente y “socia estratégica” de las empresas “Concilium SRL”,  “Telemanía” y la china CAMC Engineering Company, entre otras.

¿A qué obedecía aquella campaña mediática diseñada —nada menos que por el ministro Juan Ramón Quintana— para lanzar la figura de Gabriela Zapata como una beldad exitosa dentro la “revolución indígena”? ¿Cuál era el propósito del “estratega” Quintana al promocionar a aquella voraz mujer que se blanqueó el color de su tez, estrenó implantes mamarios y se respingó la nariz meses previos al referéndum de la re-postulación?

Gabriela Zapata en la campaña electoral del 2010, entonces aún una modesta militante de base. | Foto Archivo

El plan de Quintana era convertirla en acompañante de fórmula de Evo Morales para la cuarta re-elección, como despampanante candidata a la Vicepresidencia, usando políticamente el nexo marital que había existido, muchos años atrás, entre el Evo y la Zapata, habiendo incluso parido ella un hijo para el Presidente. La amante palaciega sería presentada como la «Evita Perón» boliviana. El ex militar pretendía hacer del binomio Evo-Gabriela una réplica del régimen gobernado por los esposos Ortega-Murillo en Nicaragua, cuyo eterno prorroguismo, casualmente, se basa en el “derecho humano” para la reelección indefinida, manipulando y tergiversando una Convención de la OEA.

Quintana la fabricó a la Zapata y fue casi su obra maestra, superando su récord de eficaz proxeneta con la Jessica Jordan en el Beni y con la Tia Isabel en Pando. Lo cierto es que para el “empoderamiento” político de sus sensuales pupilas, Quintana viabilizó el lavado de dineros provenientes del narcotráfico y de las malversaciones de fondos públicos.

Hay un par de reveladoras fotografias registradas durante el carnaval de Oruro, en el mismo año 2015, que demuestran cómo se ponía en marcha el plan de Quintana para “volver a juntar” a Gabriela Zapata con Evo  Morales. En un acto de celestinaje tipicamente estalinista, Quintana, con la colaboración íntima de un ex arquero de la Selección boliviana, logró que Zapata pose junto a Evo Morales, quien, tras siete años sin verla y debido a sus cirugías plásticas, no la había reconocido. “Me pareció cara conocida” confesó Evo sobre ese encuentro “casual” con su ex ñata, ante la mofa de sus enemigos; y sin embargo yo le creo.

Este es el grado de promiscuidad y cinismo, y narcotráfico en ascenso, con que Quintana dirige las campañas y estrategias prorroguistas mancillando la imagen del Che Guevara. Es el Narco-Estalinismo del Siglo XXI, el “anti-imperialismo” a lo Chapo Guzmán, a lo García Meza y Arce Gómez.

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