Data: julio 22, 2021 | 22:51
AMNISTÍA PARA LOS PRESOS, INCLUSIÓN A LOS JÓVENES Y ARTISTAS | El trovador entiende que el socialismo debe abrirse a un cauce democrático y libertario superando el Pensamiento Único para frenar el asedio fascista. Su hijo, Silvito el Libre, es activo opositor al régimen neo-estalinista…

SILVIO RODRÍGUEZ MARCA EL NUEVO CAMINO DE CUBA

El trovador se puso del lado de la historia. Aunque no dio a conocer el modo en que gestionará ante las autoridades la amnistía para los presos políticos, Silvio Rodríguez asumió el compromiso ante el movimiento que impulsó la revuelta de los jóvenes artistas e intelectuales de Cuba, cuyo estallido se produjo el 11 de julio. | Fotomontaje Sol de Pando

Para lectura en móvil usar pantalla horizontal |

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

Diversos medios internacionales han dado cuenta sobre una campaña iniciada por Silvio Rodríguez para la liberación de los presos políticos y amnistía a líderes que se oponen al régimen neo-estalinista de Cuba, en su gran mayoría jóvenes que despliegan su lucha democratizadora desde las redes sociales, habiendo logrando activar la histórica movilización del 11 de julio.

Los principales líderes de este movimiento generacional son estudiantes youtubers e “influencers” que, además de la persecución física, enfrentan la arremetida estatal que llegó a suspender los servicios del internet en la isla con el fin de apagar las voces insurgentes expandiéndose desde el ciberespacio.

Otra fuerza libertaria que emerge en medio de la crisis cubana son los artistas y escritores independientes, que han enarbolado las banderas de la Libertad de Expresión como la principal demanda de democratización ante los viejos líderes neo-estalinistas de la Revolución.

El 27 de noviembre del pasado año, en La Habana, decenas de artistas e intelectuales protestaron junto a los youtubers en las puertas del Ministerio de Cultura de Cuba, exigiendo dialogar con las autoridades del sector para garantizar el libre desarrollo de las expresiones artísticas, literarias y comunicacionales, sin las ataduras del Pensamiento Único que prevalece en el sistema público.

La interpelación del 27 de noviembre no tuvo buen desenlace. El régimen se cerró al diálogo. “Varios de los participantes fueron tildados luego de mercenarios, entre otros calificativos que han detenido la búsqueda de un consenso que posibilite, al fin y al cabo, el desarrollo cultural del país y de las expresiones creativas de vanguardia más cuestionadoras. De aquella reunión espontanea nació el grupo llamado 27N, un proyecto que aglutina a artistas de distintas corrientes y espectros políticos, como reflejo del país que es Cuba hoy” informó el portal Cuba News.

El pasado 29 de junio, el presidente Miguel Díaz Canel dio su respuesta oficial a la exigencia ciudadana de mayor Libertad de Expresión. “La libertad de expresión en la Revolución sigue teniendo como límite el derecho de la Revolución a existir”, sentenció el jerarca durante un discurso ante intelectuales y artistas militantes del Partido Comunista de Cuba. Recordó el lineamiento cultural trazado por Fidel Castro en 1961: “Dentro de la Revolución todo, fuera de la revolución nada”, palabras que han tenido diversas interpretaciones a lo largo de estas seis décadas.

‘Dentro de la Revolución todo’ significa que lo único que no está en discusión es la Revolución. No es ella un hecho en disputa”, versa la interpretación de Díaz Canel. No deja de tener razón, salvo que cuando la Revolución es apropiada por una abusiva élite privilegiada, convertida en casta, la discusión es algo que debe acontecer.

Ascenso político, cultural y generacional de la Sociedad Civil

La era está pariendo un corazón | Canta Silvio Rodríguez  | Edición libre por el 11 de julio | VIDEO

El movimiento cultural del 27 de noviembre fue el inicio de las revueltas que estallaron el pasado 10 de julio frente a las puertas del Instituto Cubano de Radio y Televisión, un holding mediático del Estado autoritario.

Si bien la vanguardia juvenil de las revueltas se gestó en la necesidad de una radical reforma cultural, la problemática social y humanitaria originada en la mala gestión de la pandemia y en la aguda crisis económica marcada por un severo desabastecimiento —que hizo visible las diferencias de estilo de vida entre las élites privilegiadas de la partidocracia neo-estalinista y el pueblo trabajador—, ha complejizado una crisis sin precedentes.

Las corrientes fascistas y las infiltraciones de la CIA buscan orientar la insurgencia  juvenil cubana hacia posiciones violentas y radicales, reaccionarias, como ocurrió en Bolivia en noviembre de 2019 después de la caída de Evo Morales debido al fracaso electoral de su tercer prorroguismo.

En Bolivia, el fascismo fue la única opción que terminó montándose sobre la cresta de la ola del descontento ciudadano frente al continuismo persistente de Morales, sin necesidad de ningún “golpe de Estado”, debido a que el sucesor natural del mandatario renunciante, el vicepresidente Álvaro García Linera, se negó a asumir el interinato constitucional para convocar a nuevas elecciones, proponiéndose en cambio un retorno al poder por la vía de las armas. Se buscaba hacer resurgir al extinguido Ejército Guerrillero Tupak Katari (EGTK), cuyo principal comandante, Raúl García Linera, hermano del ex Vicepresidente, se halla involucrado en una red internacional de tráfico de armas. La defección de García Linera provocó un vacío de poder que facilitó el ascenso, mediante una forzada sucesión constitucional, del grupículo más reaccionario de la mafia fascista boliviana.

Varios fascistas bolivianos que gobernaron tras la huida de Evo Morales, actualmente radican en Estados Unidos; han volcado su  mirada a La Habana y se proclaman paladines de la “liberación del pueblo cubano”, gestionando y obteniendo recursos financieros de fundaciones ultra-cristianas para colaborar con grupos opositores violentos en Cuba.

Durante el proceso prorroguista de Evo Morales que desembocó en el gobierno ultraderechista de Jeanine Añez, el agente de la CIA Erick Foronda, actualmente dedicado a incentivar la violencia en Cuba desde sus redes sociales, fue el nexo con el Departamento de Estado y el principal promotor de las actividades represivas del entonces ministro de Gobierno Arturo Murillo.

Otro agente de la CIA que se ha trasladado de Santa Cruz (Bolivia) a Miami para «trabajar» con la oposición ultraderechista anti-cubana, es Christopher Gergen, propietario de la empresa Dark Horse Political que financió en Bolivia grupos paramilitares al mando de Murillo. Gergen es concubino de la boliviana de origen judío Eva Sara Landau, conocida cortesana del Departamento de Estado que se especializa en recaudar fondos para promover el paramilitarismo en Latinoamérica, recibiendo jugosas comisiones. Gergen y Landau se dedican actualmente a conseguir dinero para financiar servicios clandestinos de internet en la isla de Cuba. 

No obstante aquel asedio fascista en medio de la crisis, en Cuba, ahora, la activa intervención favorable a las demandas democratizadoras de la Sociedad Civil cubana, por parte de líderes de opinión tan importantes como Silvio Rodríguez, abre la posibilidad de una conciliación pacífica entre el Estado y la Sociedad Civil bajo un paraguas de reforma profunda del sistema que pueda erradicar el Pensamiento Único sin el riesgo de un retroceso histórico. Después de la derrota electoral de Trump y con el retorno de los operadores de Barack Obama para levantar las sanciones económicas norteamericanas, la coyuntura es propicia.

Uno de los líderes del foro cultural surgido el 27 de noviembre es el actor y artista visual Yunior García Aguilera, quien fue violentamente apresado cuando participaba en las manifestaciones del 11 de julio. “Me arrastraron y me lanzaron a un camión de basura como si fuéramos sacos de escombro. Fue una represión violenta”, denunció.

El joven artista se halla actualmente bajo detención domiciliaria. Enfrenta una severa campaña de difamación lanzada desde los aparatos mediáticos del régimen, que lo acusan de ser un “agente del imperio y el neoliberalismo”. Desde su encierro, Yunior García interpeló públicamente a Silvio Rodríguez para que el cantautor pueda intermediar en el conflicto. El fundador de la Nueva Trova Cubana respondió afirmativamente y ambas partes se reunieron ayer, con inusitado éxito.

Separar el trigo de la cizaña: un mandato cultural

La violación a los derechos humanos como respuesta estatal a la demanda de Libertad de Expresión, según Silvio Rodríguez, es un problema que se debe solucionar en el marco de la Revolución y no mediante una injerencia fascista de los servicios norteamericanos de Inteligencia. | Foto Reuters

No es inédita la reunión que tuvimos ayer con alguien que nos pidió 15 minutos de nuestras vidas. Cierto que después fueron 70, pero eso fue porque resultó interesante; porque teníamos cosas que decirnos; porque, además de diferencias, había empatías (¿cómo los seres humanos no vamos a tenerlas?)” —ha escrito este jueves Silvio Rodríguez en su red social, evaluando su reunión con el grupo de Yunior García—. “Hice lo que hice ayer porque fue lo que hicieron conmigo hace medio siglo, cuando a algunos les pareció que yo no era un joven trovador sino un problema”.

En su comunicado emitido después de la reunión, el venerable trovador admitió y lamentó que aquellos jóvenes, como generación, “no se sentían ya parte del proceso cubano sino otra cosa. (…). Demasiado doloroso para mí que se declaren fuera; no puedo aceptar ese fracaso ni en nombre del dolor por las incomprensiones. (..). Tiene que haber más puentes, tiene que haber más diálogos, tiene que haber menos prejuicios; menos ganas de pegar y más deseos de resolver la montaña de temas económicos y políticos pendientes; menos costumbre de escuchar a quienes hablan lo mismo con las mismas palabras, década tras década, como si las generaciones no vinieran también con sus propias palabras e ilusiones…”.

Puestas así las cosas, Silvio Rodríguez aceptó mediar y gestionar la amnistía para los presos; no dijo cómo lo hará, pero está dispuesto a cumplir esa misión libertaria ante los jerarcas del PCC. “No sé cuántos presos habrá ahora, dicen ellos que cientos”, estimó.

Un grupo de activistas hizo circular on line un listado interactivo que permite a los usuarios introducir no sólo datos personales de los arrestados, sino también la fecha y hora de detención, o el lugar donde fueron vistos por última vez. El registro arrojó 537 nombres de detenidos en localidades de todo el país, de ellos 11 menores, entre los cuales figura un adolescente de 15 años. La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, exigió la liberación de todos ellos y una investigación que permita sancionar a los responsables en caso de confirmarse abusos y torturas. La cantidad de muertos también está en procesamiento.

Silvio Rodríguez aclaró que pondrá especial empeño en aquellos detenidos “que no fueron violentos”; aunque su compromiso es lograr la liberación de todos los detenidos sin excepción.

Claramente, Silvio Rodriguez está diciendo que en el futuro mediato se debe separar el trigo de la cizaña, para que no suceda lo que aconteció en Bolivia, donde “activistas” financiados por la CIA introdujeron los dólares sanguinarios del Tío Sam para transformar las filas libertarias de la juventud boliviana (cansada de Evo Morales y sus abusos de pedofilia palaciega) en hordas irracionales, racistas y violentas.

El 15 de septiembre de 2020, el trovador reconoció en un escrito público que “al socialismo le falta mucho —muchísimo— para ser justo”. Quizá al final, profetizó, “ni se llame socialismo, porque va a ser un híbrido”. ¿Socialismo Comunitario, quizá? ¿Tal vez un Estado capaz de desarrollar un equilibrio perfecto entre Sociedad Política y Sociedad Civil? Es amplio el abanico de posibilidades en el seno de una Revolución abierta a su renovación.

Entretanto, dice Silvio Rodríguez, “no hay mal mayor que el cáncer imperial, que devora la vida donde esté, despojando pueblos a miles de millas de sus costas. Sus beneficiarios son un 1%, pero sus adoradores, aun cuando también son víctimas, callan sus abusos y recogen nerviosos sus migajas. (…). Lógico que no nos soporten, lógico que con vernos resistir, sobrevivir y respirar nos llenen de diatribas. Escogimos no ser dóciles asalariados, escogimos la estrella que ilumina y mata. Que asuman su vergüenza”. 

Aquella definición que del fascismo hace el trovador, nos recuerda en Bolivia a quienes promovieron brutales actos de corrupción y represión durante el gobierno de Jeanine Añez; todos ellos genocidas, autores de la muerte de decenas de inocentes indígenas en Sacaba y Senkata, víctimas que, además, fueron carne de cañón de un neo-estalinismo indolente que engendró a esos fascistas en un sórdido juego por el poder. Fascistas y estalinistas son las dos puntas de una herradura de hierro, se necesitan, se complementan, son violentamente funcionales entre sí.

Silvito el Libre o la generación del cambio inminente

Silvito el Libre fue agredido por agentes del régimen. Es un opositor que cultiva talentosamente el rap y el hip hop para su lucha libertaria.  Su padre lo apoya y lo defiende. Declaró Silvio Rodríguez durante una gira: “Mi hijo piensa como piensan muchos de su generación; y creo que tienen razones para pensar así”. | Foto archivo Sol de Pando

La mayoría de los jóvenes que protagonizan la revuelta cultural por la Libertad de Expresión en la Cuba de hoy, son nietos de combatientes en Sierra Maestra y Playa Girón que estuvieron al mando del Che Guevara y Fidel Castro; son hijos de universitarios alfabetizadores y voluntarios en las zafras para contrarrestar los efectos del embargo norteamericano. Son progenie de la Revolución, no necesariamente sus enemigos a muerte. No buscan rupturas, sólo cambios que les permitan vivir el siglo XXI bajo los paradigmas del nuevo tiempo. Como herederos congénitos de la Revolución, reclaman su derecho a cuestionarla, sin necesidad de incurrir en parricidio.

De hecho, el propio hijo del fundador de la Nueva Trova Cubana —Silvio Liam Rodríguez Varona, conocido por su nombre artístico de Silvito El Libre—, un rapero de 39 años, es activo opositor al régimen neo-estalinista. Vive autoexiliado en Florida. Hace tres años, en mayo de 2018, fue agredido por agentes de Seguridad del Estado en el aeropuerto de La Habana, cuando le confiscaron su equipaje intentando impedir su ingreso a Cuba para visitar a su familia.

Recientemente, el pasado 16 de julio, Silvito el Libre lanzó un tema de hip hop donde expresa su apoyo al movimiento de sus colegas artistas por la Libre Expresión, criticando sin ambages al régimen de Díaz Canel. “Ellos son la pandilla que están controlando la mayor de las Antillas, que al que se le meta por el medio lo acribillan, no van a aflojar ni a soltar la silla, mucho miedo imponen, muchas citaciones, mucho presidente, pocas elecciones, muchos asesinos sin justificaciones y muchos inocentes en casas de cartones”, denuncia el rapero en aquella canción.

El padre apoya y defiende a su hijo. Declaró Silvio durante una gira: «Mi hijo piensa como piensan muchos de su generación; y creo que tienen razones para pensar así«.

Todo indica que en Cuba es posible y factible, además necesaria, una Revolución dentro la Revolución; la profundización libertaria del socialismo. Algo que será sin precedentes en la historia latinoamericana, como fue la Revolución cubana en sí misma. Pues, lo que está aconteciendo a partir del 11 de julio de 2021, es nada más que una continuidad histórica, el correlato pos-moderno, del profundo proceso revolucionario iniciado el 26 de julio de 1953 con el asalto al Cuartel Moncada. 

Pesadilla | Hip Hop de Silvito el Libre | VIDEO

LINKS RELACIONDOS

datos-y-analisis

coronavirus



sopa de mani



desastre total



Reporteros Sin Fronteras



CPJ



Knigth Center