Data: agosto 20, 2021 | 18:35
GARIMPEIROS VERSUS INDÍGENAS | La violenta invasión minera ha convertido bosques y ríos en zonas donde proliferan prostíbulos ambulantes, dragas con toneladas de mercurio y matones bien armados circulando en cuatriciclos…

SICARIOS DEL ORO EXTERMINAN AL PUEBLO YANOMAMI

La nación Yanomami enfrenta la mayor agresión criminal en la historia de los pueblos indígenas de la Amazonia, avasallada en sus derechos territoriales. | Foto Bruno Kelly

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© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

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El territorio indígena del pueblo Yanomami, en el Estado de Roraima, se ha convertido en un infierno donde las amenazas de grupos paramilitares al servicio de empresarios mineros del oro son un calvario cotidiano para las tribus que habitan los bosques amazónicos invadidos por los garimpeiros.

A ello se suma la contaminación de los ríos por derrame de mercurio y una deforestación severa como efecto del desbosque para habilitar áreas de explotación aurífera. Durante el primer semestre de este año, los Yanomami han sufrido la degradación de más de 200 hectáreas de bosque, equivalentes a 200 estadios de fútbol.

Según un informe elaborado por la Asociación Hutukura Yanomami, la principal víctima de aquella arremetida contra la nación Yanomanmi es el pueblo Palimiú que habita a orillas del río Uraricoera. Los líderes palimúes llegaron con aquel documento a la ciudad de Boa Vista, capital del Estado, en busca de apoyo para lograr la salida de los garimpeiros que invadieron su territorio.

La presión de los garimpeiros invasores para desterrar a los indígenas “se ha salido de control; ahora ellos circulan fuertemente armados por el río”, advierte el informe entregado a las autoridades estaduales.

La explotación se realiza a cielo abierto en canteras enclavadas dentro el bosque, y en yacimientos fluviales sobre el lecho del Uraricoera.

El pueblo Palimiu, de la nación Yanomami, es privado de su derecho a pescar y navegar en su río, bajo amenazas de una mafia garimpeira invasora. | Foto Alexandro Pereira

Una organización criminal invasora

La situación crítica en la región reveló una nueva estructura criminal dentro los garimpos (minas de oro), pertrechada con fusiles, ametralladoras y bombas.

Cuando los indígenas sufrieron ataques por sicarios encapuchados, descubrieron que se trataba de guardias contratados para proteger la zona minera ilegal y era un grupo extremadamete peligroso “que incluso es temido por otros garimpeiros”.

Desde mayo pasado, han recrudecido los ataques de garimpeiros armados que buscan el desalojo de los Yanomami de aquellos bosques ribereños hoy convertidos en centros mineros, donde además el uso del mercurio para el amalgamado de oro es intenso e incontrolado.

Ya se han producido ataques con armas de fuego, cuando los garimpeiros-sicarios dispararon contra grupos de indígenas que realizan sus actividades cotidianas de caza y pesca. El 10 de mayo, hicieron correr con tiros de bala a indígenas que se encontraban a orillas del río Uraricoera. Aunque no se registraron víctimas fatales, la amenaza está latente, según denuncia la Asociación Hutukura Yanomami.

Posteriores agresiones se produjeron en junio. El jueves 10 los garimpeiros mataron a un perro de la comunidad de Maikohipi delante de los indígenas, en señal de amenaza, mientras invadían otras tres comunidades palimiú. El viernes 17, una banda de cinco garimpeiros chocó su barco contra una canoa con dos jóvenes y seis niños de la comunidad Tipolei que estaban pescando en el río; la canoa se hundió y los indígenas huyeron nadando para ocultarse en el bosque.

Los últimos ataques se registraron en julio. El jueves 8, una embarcación de garimpeiros disparó cuatro tiros contra mujeres indígenas que buscaban a un pariente desaparecido en el río próximo a la comunidad Korekorema. La madrugada del martes 13, esa misma comunidad fue atacada por dos barcos de garimpeiros que dispararon diez tiros contra la población indígena. Después de los ataques, los garimpeiros encapuchados retornaban a su campamento clandestino.

Un yacimiento aurífero a cielo abierto (“canteira”) explotado en territorio Yanomami, a costa de la destrucción total del bosque. | Foto Globo.com

Prostíbulos ambulantes en el bosque indígena

La Asociación Hutukura Yanomami afirma que en los últimos años se han producido drásticos cambios en la rutina diaria sobre el río Uraricoera.

Aumentó el flujo de embarcaciones y dragas, aeronaves, cuadriciclos, y recientemente han aparecido helicópteros cargando enormes mangueras para trasvasar agua del río a las «canteiras».

“Hay también un aumento de prostíbulos ambulantes (‘currutelas’), campamentos y puestos de abastecimiento de los garimpeiros a lo largo del río, con un creciente número de personas circulando” —se lee en la denuncia de la institución indígena—. “En estos lugares, la presencia de los no indígenas es tan intensa que los Yanomami sienten que van perdiendo el control de su propio territorio”.

Otro indicador de la expansión minera ilegal en el bosque Yanomami, es la apertura de caminos a los largo del garimpo conocido como Tutuzão, en la región del río Aracaçá, con el uso creciente de cuadriciclos que son transportados hasta esas áreas por vía fluvial. El servicio de un piloto de cuadriciclo rinde cinco gramos de oro por día, y es organizado en dos turnos, diurno y nocturno.

Aquella apertura de un camino para cuadriciclos extraños a la cotidianidad yanomami, ya había sido denunciada por los líderes indígenas del pueblo Ye’kwana en 2020.

El gobierno que preside Jair Bolsonaro no toma acciones efectivas para defender los derechos indígenas. En diversas ocasiones, el Presidente brasileño se ha declarado abiertamente partidario de los garimpeiros.

Vista panorámica de una comunidad de la nación Yanomami invadida por la minería aurífera. | Foto Bruno Kelly

El miedo al mercurio y a las balas

Las restricciones que impone la explotación ilegal de oro a las habituales actividades productivas indígenas, está provocando una profunda crisis en la sustentabilidad económica de las comunidades, “y su capacidad de obtener alimentos podría agotarse a mediano plazo”, advierte el documento.

Y por si fuera poco, el sistema de salud indígena también está siendo destruido. Después del tiroteo ocurrido el 10 de mayo, un equipo médico interdisciplinario que atendía a los pobladores se vio forzado a abandonar la zona. Ha surgido recientemente un brote de malaria y los indígenas que contrajeron la enfermedad están privados de atención médica.

Según el informe, la presencia del garimpo afecta la caza que es una fuente principal de alimentos para el pueblo Yanomami. Esa actividad indígena está siendo restringida debido a la disminución de las áreas forestales, además que el incremento de basura plástica y tóxica dentro el bosque está envenenado a la fauna.

Asimismo, la contaminación de los ríos por el derrame de mercurio es un grave atentado a la salud humana causado por los garimpeiros invasores.

Los impactos sobre la economía comunitaria se evidencian en una de sus principales actividades: la pesca. El informe de la Asociación revela que los indígenas han dejado de pescar en el río Uraricoera no sólo por la contaminación del mercurio que produce enfermedades por consumo de pescado infestado, sino también por miedo a ser baleados por los garimpeiros armados.

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