Data: marzo 3, 2013 | 1:24
La Universidad Amazónica de Pando se asociará con la Universidad de Florida para desarrollar un programa de gestión de recursos naturales, en el marco de la "Iniciativa para la Conservación de la Amazonia Andina"

El Gobierno de Evo Morales ya no expulsará a Usaid de Pando, permite financiamiento norteamericano para Universidad Amazónica

El atrio de la UAP, en Cobija. El nuevo convenio con Usaid coincide con la urgencia de salvarla del colapso académico y presupuestario tras una coyuntura de corrupción e ineficiencia que, en los últimos cincos años, puso en peligro de cierre a esta universidad pandina.

El atrio de la UAP, en Cobija. El nuevo convenio con Usaid coincide con la urgencia de salvarla del colapso académico y presupuestario tras una coyuntura de corrupción e ineficiencia que, en los últimos cincos años, puso en peligro de cierre a esta universidad pandina.

La cooperación norteamericana está retornando decididamente a la Amazonia boliviana al haberse extinguido la retórica incendiaria y radical con que el Gobierno boliviano había anunciado reiteradamente, desde hace tres años, la expulsión de Usaid, el principal organismo de ayuda financiera de Estados Unidos.  La amenaza cesó y ahora el régimen de Evo Morales ve con beneplácito el reciente anuncio del Gobierno norteamericano para incorporar a la Universidad Amazónica de Pando (UAP) en un programa de ayuda académica y financiera para proteger la biodiversidad amazónica en esta región del Acre boliviano…

© Wilson García Mérida

La Universidad Amazónica de Pando (UAP) ha sido incluida junto a universidades amazónicas de Colombia, Ecuador y Perú dentro un programa de la “United States Agency for International Development” (Usaid) para el control de la deforestación como parte de su llamada “Iniciativa para la Conservación de la Amazonia Andina” (ICAA).  En dicho programa que tendrá un financiamiento de tres millones de dólares para su ejecución durante 30 meses, intervendrán como contraparte cuatro universidades norteamericanas que formarán “sociedades” con cada una de las universidades beneficiarias de Sudamérica, según informó la oficina de ICAA mediante un comunicado de prensa.

El objetivo del programa, precisó la mencionada oficina norteamericana, “es el de fortalecer la conservación de la biodiversidad local y la sostenibilidad de los ecosistemas. Los fondos provienen de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), a través de Educación Superior para el Desarrollo (HED, por sus siglas en inglés)”.

Lawrence Rubey

Lawrence Rubey

Lawrence Rubey, director de la Oficina Regional de Sostenibilidad y Desarrollo de América Latina y el Caribe de Usaid, explicó que el convenio con las cuatro universidades amazónicas andinas “fomentará la creación de una generación de expertos en la preservación de la biodiversidad, y ayudará a tener profesionales que trabajarán en el campo, directamente con las comunidades”.

Rubey acotó que las universidades participarán en investigaciones conjuntas, desarrollarán cursos de educación avanzados y financiarán becas de estudios, así como asociaciones para identificar nuevos enfoques para manejar las amenazas a la biodiversidad. Dichas asociaciones se enlazarán en los cuatro países de la siguiente manera:

Bolivia:
La Universidad de Florida (UF) se unirá a la Universidad Amazónica de Pando (UAP) para desarrollar el programa de gestión de recursos naturales.
Colombia:
La Universidad Internacional de Florida trabajará con la Pontificia Universidad Javeriana para desarrollar una red de investigación conjunta.
Ecuador:
La Universidad de Carolina del Norte y la Universidad de San Francisco de Quito lanzarán un nuevo programa de certificación en Estudios Amazónicos.
Perú:
La Universidad de Richmond y la Universidad Nacional de Ucayali integrarán una aplicación interdisciplinaria, basada científicamente en un programa certificado.
Tully R. Cornick

Tully R. Cornick

Tully R. Cornick, director ejecutivo del programa de Educación Superior para el Desarrollo (HED) de Usaid, informó que las cuatro universidades amazónicas que se benefician de las asociaciones con las universidades norteamericanas, accedieron a ese beneficio previa presentación de planes de trabajo que fueron evaluados y aprobados por los financiadores.

“Las asociaciones que integran la sociedad ICAA y el programa de HED han presentado cuatro planes sólidos que son tan inclusivos como ambiciosos. Con metas para aprender y enseñar, esta asociación se encuentra en el camino para reforzar las capacidades de las universidades locales en mejoras a largo plazo”, explicó Cornick.

Fracaso de la retórica anti-imperialista

En su caso, la Universidad Amazónica de Pando (UAP) desarrollaba una relación permanente con la Universidad de Florida (UF) desde hace aproximadamente una década, a través de intercambios y becas de posgrado, sostenidas financieramente por Usaid, que beneficiaban a los estudiantes bolivianos especialmente en el ámbito de las ciencias botánicas, biológicas y antropológicas. En el 2004 se realizó una investigación para una tesis de doctorado en la zona de Bolpebra estudiando la biodiversidad y los fenómenos climáticos en zonas del río Acre ocupadas por las poblaciones indígenas Yaminahua y Machineri. Posteriormente se realizó un diagnóstico sobre educación ambiental en establecimientos escolares de Cobija, a cargo de una tesista boliviana en el programa de Maestría en Desarrollo Sostenible de la UF.

Estas actividades se interrumpieron a mediados del año 2010, cuando el entonces Ministro de la Presidencia promovió y anunció la expulsión de todos los programas financiados por Usaid en la Amazonia boliviana. En julio de ese año, los alcaldes de los 15 municipios de Pando fueron obligados por el referido Ministro a emitir un “Manifiesto” en el que varias ONG`s vinculadas a los programas conservacionistas de Usaid recibieron un amenazante “ultimátum” para abandonar este Departamento en un plazo de tres meses. Siguiendo el guión dictado desde el centralizador despacho ministerial, los alcaldes pandinos habían declarado a Pando “territorio libre de Usaid”.

El “Manifiesto” exigía a las agencias ligadas a Usaid “demostrar el origen de su financiamiento, la cuantía de los montos recibidos en los últimos 10 años y los resultados tangibles logrados hasta la fecha”. Advertía asimismo que «ninguna ONG, nacional o extranjera, empresa y/o proyecto, que no cuente con la autorización de los Alcaldes y sus Concejos podrá hacer intervención alguna en Pando». Sin embargo el “ultimátum” nunca se consumó.

Más de un año después del «Manifiesto» de los alcaldes de Pando, el 24 de agosto del 2011, en ese momento replegado como director de la «Agencia para el Desarrollo de las Macro-regiones y Fronteras» (Ademaf), el ex ministro Quintana convocó a una conferencia de prensa para “anunciar” una vez más la “expulsión” de Usaid del territorio boliviano, en especial de la Amazonia. Aseguró que Usaid «invirtió 100 millones de dólares para corromper a dirigentes indígenas a través de un ejército de ONGs», y exigió expulsarla del país. «La expulsión de Usaid debiera ser no solamente un acto patriótico y de soberanía del Estado Plurinacional, sino una defensa de este proceso de transformación y de cambio», dijo.  “La expulsión de USAID tiene que convertirse en un mecanismo de auto defensa del territorio, la preservación de los derechos indígenas y de los recursos naturales», insistió.

Quintana atacó nuevamente a los programas amazónicos de la ICAA afirmando que «la estrategia regional de medio ambiente del país del norte busca transnacionalizar los bosques, la Amazonia, la Chiquitanía y una parte del Chaco, mediante el programa Iniciativa para la Conservación en la Amazonia Andina»

Pero en los hechos Usaid nunca se movió de Pando a pesar de los desgañitados anuncios sobre su expulsión. Desde ya, la política forestal con que se administran los bosques del norte amazónico boliviano —todavía regida por una Ley Forestal que se arrastra desde el gobierno neoliberal de Sánchez de Lozada sin indicio alguno de ser reformada en lo inmediato—, tiene intervención directa de una ONG financiada por Usaid en el marco de la misma “Iniciativa para la Conservación de la Amazonia Andina” (ICAA), con la que Quintana ha sido más que complaciente durante los siete años del poder político que detenta como el “hombre fuerte” en el gabinete de Evo Morales.

El viraje de Evo Morales

La “Iniciativa para la Conservación de la Amazonia Andina” (ICAA) es el brazo de Usaid que comienza a normalizar sus actividades en la amazonia boliviana.

La “Iniciativa para la Conservación de la Amazonia Andina” (ICAA) es el brazo de Usaid que comienza a normalizar sus actividades en la amazonia boliviana.

Inicialmente el presidente Evo Morales apoyó y aplaudió la “radical” retórica anti-imperialista de su confidente Quintana, asumiendo que aquella ruptura atraería la cooperación financiera del Gobierno aliado de Venezuela como la más idónea suplencia a la dependencia norteamericana, que en regímenes pasados implicaba condicionamientos inadmisibles para los intereses nacionales, ciertamente.

Sin embargo, según denunciaron posteriormente legisladores del propio partido gobernante como el senador Manuel Limachi, los recursos de la cooperación venezolana “conseguidos” por Quintana para financiar el desarrollo de los municipios amazónicos en Pando —gracias a su radical retórica antinorteamericana con la que engatusó a los siempre solidarios y leales aliados bolivarianos—, habrían sido dilapidados y malversados con total «soberanía», anulando toda eficacia y transparencia en los proyectos gubernamentales destinados al fortalecimiento de las fronteras y al desarrollo de las comunidades indígenas amazónicas.

En cambio, los programas financiados por Usaid a través de ONG`s como Puma, Herencia, Armonía, entre otras, lograron sobrevivir eficientemente al huracanado fundamentalismo  “anti-imperialista” vociferado agresivamente desde el Ministerio de la Presidencia, el mismo que terminó reducido a un tenue y reaccionario soplo de voz.

Actualmente, varias comunidades indígenas en el Departamento de Pando reciben mayor impacto en el mejoramiento de sus condiciones de vida gracias a los programas y proyectos financiados por el imperialismo yanqui; mientras Quintana no termina de explicarle al país, menos al presidente Evo Morales ni a la cooperación venezolana, por qué se esfumaron los dineros de la cooperación no norteamericana que pasó por sus manos, por qué las fronteras de la Amazonia boliviana se hallan actualmente controladas por el narcotráfico y el contrabando que saquea oro y madera de nuestro territorio, y por qué pueblos indígenas altamente vulnerables, como los Pacahuara, han terminado de extinguirse definitivamente dentro el Estado Plurinacional, a pesar del muy bien financiado “Componente de Transversalización Indígena” que el Ministerio de la Presidencia administró con el supuesto fin de proteger a esos pueblos en vías de extinción desde los tiempos de Banzer.

En agosto del 2011, el entonces ministro de la Presidencia Carlos Romero, que reemplazaba en el cargo a Quintana, había activado los mecanismos institucionales del Estado boliviano para “avanzar en un Acuerdo Marco” con los emisarios norteamericanos, rumbo a la reanudación de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, una vez que el régimen populista de Evo Morales consolidó su dominio estatal.

Dicho “Acuerdo Marco” impulsado de manera conjunta por el ministro Romero y el canciller Choquehuanca, conjuró definitivamente todo intento de “expulsar” a Usaid, mucho menos de Pando, donde una prioridad es justamente salvar del colapso académico y presupuestario a la UAP tras una coyuntura de corrupción e ineficiencia que, en los últimos cincos años, debilitó hasta la agonía a la universidad pandina.

Fue durante la gestión de Carlos Romero en el Ministerio de la Presidencia cuando el gobierno de Evo Morales dio su complacencia y apoyo para que la Universidad Amazónica de Pando —en ejercicio de la Autonomía Universitaria— vuelva a incorporarse a los programas de Usaid dentro la “Iniciativa para la Conservación de la Amazonia Andina” (ICAA), quedando habilitada para “asociarse” con la Universidad de Florida.

Y es el Ministerio de la Presidencia, nuevamente en manos de Quintana desde enero del 2012, una de las instancias gubernamentales claves para viabilizar y garantizar la reanudación y normalización de las actividades de Usaid en la amazonia boliviana, en medio de necesidades y precariedades extremas que persisten en esta región donde el supuesto «proceso de cambio» derivó en un insólito retroceso de inseguridades, injusticias, corrupción, impunidad y autoritarismo.

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