Data: diciembre 13, 2021 | 13:22
RESISTENCIA COMUNITARIA | La obra hidroeléctrica que fue proyectada en 2012 sin la Consulta Previa, amenaza causar inundaciones en los ríos Grande y Rositas, poniendo en riesgo el hábitat de más de 20 comunidades…

ROSITAS: DUDOSA REPRESA QUE EL PUEBLO GUARANÍ FRENÓ

Este mural se impone en el centro comunitario de Yumao. A diferencia de la Rosita Pochi de la popular canción, ésta se encuentra triste por el diseño amenazante de un proyecto hidroeléctrico que no fue consultado con la comunidad guaraní. | Foto: Mabel Pantoja | La Brava

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© Redacción Sol de Pando

Demanda un presupuesto estimado de mil millones de dólares ($us 1.000’000.000). Se trata de una represa con una altura proyectada de 162 metros; su área de embalse de será de 449 kilómetros cuadrados y su área de influencia de más de 45.251 hectáreas.

Aquellas dimensiones no sólo implicarán severos problemas ambientales en la dinámica de la cuenca sino también la deforestación y la pérdida de cinco ríos, entre ellos el Grande y el Rositas, donde habitan más de 20 comunidades amenazadas por sus posibles impactos, además que no fueron debidamente consultados como estipula la Constitución.

Dicha obra está hoy paralizada por acción directa de los comunarios que están bajo la amenaza del desastre ambiental, según ha constatado el periodista Hernán Cabrera Maraz tras una investigación efectuada en la zona del conflicto, como parte de un Taller de Periodismo sobre Extractivismo en la Amazonia y un fondo concursable auspiciado por el Centro de Documentación e Investigación (CEDIB).

De acuerdo al informe publicado el pasado 25 de noviembre en el portal digital La Brava, la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), encargada de ejecutar aquel proyecto estatal, “paralizó el proyecto ante la oposición férrea de dos comunidades guaraníes y 12 comunidades de Vallegrande. Sus habitantes aseguran que no se moverán, pero viven una situación de alerta, stress y de inseguridad. La consulta previa e informada no se hizo”.

De hecho, remarca el reportaje, los comunarios no tienen información sobre las acciones de ENDE en relación al proyecto, lo que ahonda más la desconfianza y la tensión entre estas.

En su recorrido por Yumao, una de las comunidades que serían anegadas por el agua de la represa, ubicada a 270 kilómetros de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, el periodista vio que los pobladores guaraníes temen de tal modo la consumación de esa obra, al punto de calificarla como “represa de la muerte”, por lo que mantienen una resistencia “directa, total y hasta las últimas consecuencias”.

Benito Changaray, capitán grande de Tatarenda Nuevo y Demetrio Patrio Colque, mburuvicha de la comunidad Yumao —ambos residentes hace más de 35 años en estos lugares— denunciaron que la dirigencia de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), sin consultar a las capitanías zonales, firmaron un acta de consentimiento, entregado por ENDE, para que acepten el proceso de construcción de la represa Rositas.

Ambos dijeron que no fueron consultados y que no aceptan esa acta, que no cuenta como la consulta previa e informada, prevista en la Constitución Política del Estado y normas internacionales. “Ahora ya están a destiempo de hacerlo, tampoco lo aceptaremos”, dice Changaray.

Reunión de capitanes grandes y dirigentes de las comunidades guaraníes de Yumao, Tatarenda Nuevo y de los de Vallegrande. | Foto Mabel Pantoja | La Brava

Más de mil millones de dólares en juego

El proyecto Rositas se halla ubicado sobre la confluencia de los rios Grande y Rositas, en un enclave entre dos cerros, dentro la provincia Coordillera del departamento de Santa Cruz, límite con la provincia de Valle Grande, 16 kilómetros aguas arriba de la población de Abapó. La comunidad Yumao está en el epicentro de la amenaza.

“Las 22 familias que habitan este lugar no tienen agua potable, ni energía eléctrica, ni postas de salud”, advierte Cabrera. Ante esa precaria situación, los comunarios “cuestionan que el Estado no haya cubierto sus derechos fundamentales y que en cambio destine gastos millonarios para la futura hidroeléctrica”.

Asimismo, los comunarios temen afectaciones que podría causar en sus comunidades el arribo de más de 1.000 trabajadores, para formar el campamento central de Rositas en las diferentes áreas. Así lo anticipa el estudio de diseño final de la consultora EPTISA S.L.

El Proyecto Hidroeléctrico Rositas, anunciado en 2012 durante el régimen de Evo Morales, es una prioridad para el Gobierno de Arce; por eso previó un costo de 1.000 millones de dólares para su construcción, sostiene Cabrera. De este monto, el 85% será cubierto por créditos y el resto  por contrapartes locales. Hasta el momento, precisó el periodista, “el Estado boliviano ya desembolsó Bs 76.583.470, en la elaboración de estudio para el diseño final, gestión ambiental y evaluación de impacto ambiental”.

En un informe de ENDE ante la audiencia de rendición pública, realizada el 23 de abril de 2021, la ejecutora menciona en su apartado “Proyectos Ende Matriz”, lo siguiente: “Pequeña central hidroeléctrica Rositas, con un costo de Bs 1.666’000.000, en etapa de estudio y para que concluya el 2022”.

Pero hasta el momento no se iniciaron las obras, verificó Hernán Cabrera, y el proyecto está totalmente paralizado, “por la oposición férrea que sostuvieron y lo siguen haciendo representantes de las comunidades que serían afectadas directamente por la represa. Incluso la comunidad guaraní de Yumao presentó un recurso de acción popular contra el proyecto”.

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