SE CONSUMÓ UN GOLPE DE ESTADO JUDICIAL | El ex militar tomó control de facto del Ministerio de Gobierno tras una conspiración iniciada el 3 de marzo en el Chapare. Busca que la ultraderecha reaccione para justificar su plan del “Vietnam moderno” que allanaría un violento retorno de Evo Morales al poder...

QUINTANA ARRINCONÓ A CHOQUEHUANCA EN 10 DÍAS

La nueva estrategia golpista de Quintana comenzó con su discurso sedicioso en el Chapare, diez días antes del Golpe perpetrado desde el Ministerio de Gobierno con la detención de Añez y el estallido de una violenta ola de persecución policiaca, transformando abruptamente el Gobierno de Arce y Choquehuanca en un régimen siniestro, similar al de Venezuela. | Fotomontaje Sol de Pando

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© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

El Golpe de Estado judicial-policiaco perpetrado por el ex ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana la madrugada del pasado 13 de marzo, con la detención extra-legal de la ex presidente transitoria Jeanine Añez y sus colaboradores —acusados de cometer un supuesto “Golpe de Estado” para derribar a Evo Morales en noviembre de 2019—, tiene cuatro objetivos “estratégicos”, que Sol de Pando irá examinando en sucesivas ediciones:

  1. Anular la tendencia anti-estalinista que el actual vicepresidente aymara David Choquehuanca representaba en el Gobierno y dentro el MAS. Finalmente Choquehuanca capituló.
  2. Minimizar el fracaso del MAS en las elecciones subnacionales, ocultando la responsabilidad de Evo Morales por la pérdida de alcaldías y gobernaciones.
  3. Enturbiar y llevar al fracaso la investigación y el proceso a militares que perpetraron la masacre de Senkata, varios de ellos aún hoy vinculados estrechamente a Quintana y son encubiertos solapadamente por los ministros de Defensa y de Justicia.
  4. Desatar convulsión política en el país provocando reacciones violentas por parte de la ultraderecha boliviana, con el fin de crear un caldo de cultivo para el retorno de Evo Morales al poder por la vía del “Vietnam moderno”.

Esta estrategia comenzó en el Chapare, sede del poder cocalero, diez días antes del Golpe de Estado perpetrado desde el Ministerio de Gobierno con la detención de Añez y el estallido de la ola represiva estalinista-policiaca.

Las alas rotas del cóndor o la capitulación de Choquehuanca

Después de la arenga sediciosa que lanzó el 3 de marzo durante el cierre de campaña del MAS en Chimoré, bastión del hegemónico movimiento cocalero, la escalada conspirativa de Quintana se desarrolló en el ámbito partidario, activando una “guerra de posiciones” para anular a los militantes leales al líder indígena David Choquehuanca, tendencia que terminó mostrándose incipiente y desarticulada.

La punta de lanza de la conspiración quintanista fueron funcionarios y ex funcionarios públicos —en su mayoría de clase media aburguesada— que vieron la oportunidad de ser restituidos o reforzar su situación laboral con un posible retorno de Quintana al esquema gubernamental. Las redes sociales se inundaron de memes y comentarios apoyando a Quintana y exigiendo asuma el Ministerio de Gobierno.

Famosos “influencer’s” como la ex esposa del ex Defensor del Pueblo David Tezanos Pinto —un ahijado de Quintana que había involucrado a su mujer en un escandalete público marital durante el gobierno de Evo Morales—, exigió abiertamente el ingreso del mismo Quintana al gobierno de Luis Arce. Varios diputados también hicieron público su apoyo a Quintana, reforzando la escalada conspirativa en el seno del partido. Medios pro-quintanistas como ATB, se sumaron a la campaña.

Quizá el respaldo más importante y respetable —preocupante además— del que goza Quintana, son sectores de una juventud radicalizada que emergió en el régimen de Jeanine Añez. Están focalizados en la Zona Sur de Cochabamba y en El Alto de La Paz. Desconocen los antecedentes delictivos de Quintana y sus nexos con el narcotráfico. Estos jóvenes se radicalizaron ante la irrupción fascista de personajes como Arturo Murillo y Erick Foronda. El estalinismo de Quintana los utiliza como carne de cañón; y Choquehuanca fue incapaz de aglutinarlos en un esquema superior.

Como resultado de esa arremetida “orgánica” de Quintana, el entorno del Vicepresidente se dejó arrinconar pasivamente. Una vez consumado el Golpe judicial-policiaco del 13 de marzo, Choquehuanca quedó sin discurso, preso de su pusilanimidad y su vacilante accionar frente a la decidida ofensiva del ex Ministro de la Presidencia.

La complicidad poética del Vicepresidente

En septiembre del año pasado, un mes antes de las elecciones, un Choquehuanca iluminado había declarado que gente como Quintana no tendría cabida en su Gobierno. “El pueblo nos pide en las reuniones que el entorno de Evo Morales ya no tiene que volver… No pueden ellos seguir siendo ministros” declaró; y en más de una ocasión se refirió a las denuncias contra Evo Morales por varios casos de estupro y pedofilia, apoyando el procesamiento judicial del ex Presidente por esa causa.

El 8 de noviembre, día de su posesión, Choquehuanca lanzó un discurso libertario, a lo Emiliano Zapata, prometiendo gobernar desde la mirada indígena, con respeto a la dignidad humana independientemente del credo o filiación política de los bolivianos. “El cóndor levanta vuelo cuando su ala derecha está en perfecto equilibrio con su ala izquierda”, dijo ante el aplauso general.

Pero le fueron suficientes 10 días a Quintana para echar por la borda aquella poética intemporal y estéril del Vicepresidente.

La capitulación de Choquehuanca se produjo el mismo 13 de marzo, pocas horas después del estallido represivo. Justificó con un twitt la razzia estalinista usando una célebre frase del mártir Marcelo Quiroga Santa Cruz, asesinado por la dictadura de García Meza para abortar un juicio de Responsabilidades que Marcelo impulsaba contra el ex dictador Hugo Bánzer: «No es el odio el que impulsa nuestros actos, sino una pasión por la justicia de la que hemos dado cuenta a lo largo de nuestra vida».

Y desde entonces Choquehuanca quedó sumido en un sepulcral silencio cómplice.

Continuará…

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