Data: junio 17, 2022 | 18:47
EL CENSO DE 2012 REGISTRÓ 161 PACAHUARAS Y EN REALIDAD ERAN SÓLO 20 | Hoy son 26 los únicos en Bolivia que hablan su idioma nativo. Campesinos quechuas y aymaras usurpan la identidad pacahuara para obtener tierras en la Amazonia. La maderera Mabet ocupa casi 250.000 hectáreas del antiguo territorio indígena…

¿EXISTEN INDÍGENAS PACAHUARAS EN PANDO?

Contradictorios mapas del Estado Plurinacional sobre la territorialidad Pacahuara | VIDEO

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© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando en Riberalta

Fotos & videos: Paul H. Alejandro García

En el Censo de Población y Vivienda efectuado en Bolivia en noviembre del año 2012, curiosamente fueron registrados 161 habitantes del pueblo indígena Pacahuara, mostrando un incremento poblacional de más de 400% con relación al Censo de 2001 que registró sólo 30 habitantes pacahuaras.

En rigor de verdad, en aquel momento, 2012, existían en el país exactamente 20 habitantes pacahuaras cuyo hábitat tangible son las comunidades de Cachuelita, Motacuzal, Alto Ivon y Puerto Tujuré, en el municipio de Riberalta, provincia Vaca Diez del departamento del Beni.

Se trataba de los últimos seis originarios en aislamiento voluntario de Pando —llevados al Beni en medio de la matanza de 1968—: Buca Yacu, Busi Yacu, Baji Yacu, Busi Pistia Yacu, Toi Guadalupe Yacu y Maro Yacu, además de sus nueve hijos y sobrinos, con mestizaje chacobo: Rabi Alberto Chávez Yacu, Maro Chávez Yacu, Rosmery Durán Yacu, Buca Lucas Toledo Yacu, Paë Yacu Roca, Rabi Alberto Yacu Roca, Raúl Chávez Yacu, Buca Renato Chávez Yacu y Busi Erika Rodríguez Yacu, quienes se declaran pacahuaras siendo hablantes natos de lengua pacahuara. Además habían nacido los niños Cuya Román Mauricio Chávez, Baita Gabriela Chávez y Baji Chávez, los tres hijos de Maro Chávez Yacu; Busi Bárbara Chávez, hija de Rosmery Durán Yacu, y Buca Willy Chávez , hijo de Raúl Chávez Yacu. También aquellos niños fueron empadronados como nativos pacahuaras, afirma en capitán grande Rabi Alberto.

Un mes después de realizado el Censo, aquella población real de pacahuaras se redujo a 19 habitantes. En diciembre de 2012 falleció Busi Yacu. En diciembre de 2016 murió su hermana Baji; pero más niños nacerían aprendiendo a hablar la lengua pacahuara de sus abuelos. Hoy suman exactamente 26 pacahuara-hablantes en sus tres generaciones.

¿Dónde estaban los demás 141 presuntos pacahuaras que en el censo del 2012 provocaron semejante “boom” poblacional de un pueblo indígena que se hallaba, dramática y paradójicamente, en vías de extinción?

El antropólogo Wigberto Rivero, durante la entrevista con Sol de Pando en Riberalta. | Foto Paul H. Alejandro García | Sol de Pando

Usurpación de la identidad étnica Pacahuara

Según la correspondiente boleta censal de Instituto Nacional de Estadística (INE), serían presuntos “pacahuaras” que habitan en las provincias Federico Román y Abuná del departamento de Pando. Sin embargo esos 147 pseudo pacahuaras sólo existen en el inexacto registro censal y en la imaginación de loteadores e “investigadores” que medran a costa de esa colosal falacia. No existen, nunca existieron esos otros 147 pacahuaras, nos dice un autorizado experto, el antropólogo y lingüista Wigberto Rivero, uno de los más renombrados panólogos en Bolivia.

Las versiones sobre la existencia de pacahuaras en su territorio originario histórico, en la provincia Federico Román de Pando, carecen de toda veracidad” —asegura Wigberto Rivero durante una entrevista con Sol de Pando en Riberalta—. “En los años 90 yo hice un recorrido por toda la zona, tratando de ubicar sobrevivientes pacahuaras entre los ríos Negro, Manu, Pacahuara y Abuná, incluso hice sobrevuelos en avioneta, y sólo encontré antiguas versiones de su existencia, que se remontaban a los años 50 y 60, antes de su contacto y posterior traslado de la familia Yacu al Beni”.

Rivero explica que aquella distorsión censal fue causada porque, a nivel nacional, “ha existido un proceso de ‘autoindigenización’ de personas no indígenas, ante las ventajas de aprovechar los recursos naturales, sobre todo castaña y madera en el caso de la Amazonia”. El académico critica asimismo “la imprecisión de las preguntas del Censo del 2012 sobre lo indígena, que ha dado lugar a confusiones”. En el nuevo Censo, a realizarse el próximo año 2022, debería disponerse que las brigadas censales incluyan expertos lingüistas para verificar la real pertenencia étnica de quienes se declaren nativos indígenas.

Según Wigberto Rivero, “estas posiciones de que existen más pacahuaras en la selva, son promovidas por un sector de la CIDOB apoyados por ONGs, que tienen un carácter más reivindicacionista y de cuestionar a las empresas madereras que tienen concesiones”.

Coincidiendo con Rivero, su colega argetino Diego Villar admite que “surgen casos de campesinos y criollos que se presentan como ‘pacahuaras’ para reclamar proyectos, subsidios o ayudas al Gobierno, a las ONGs o bien a entidades internacionales”.

El Gobierno boliviano maneja datos contradictorios acerca de la realidad territorial y poblacional del pueblo Pacahuara. | Foto archivo Sol de Pando

Una política agraria etnocida suplanta a los Pacahuara

De hecho, la enorme distorsión estadística que refleja el Censo de 2012 con relación a los habitantes pacahuaras, se originó el año 2008, cuando el INRA aplicó la Ley de Reconducción Comunitaria saneando concesiones forestales al mismo tiempo que aplicaba la llamada “cláusula de sumisión” para dotar tierras agrarias a organizaciones indígenas y campesinas, dentro las concesiones forestales.

Desde entonces todos querían ser indígenas, porque ello garantizaba acceso fácil a la tierra.

En Pando, ese proceso desató dos olas críticas: eliminó por caducidad varias empresas forestales que no resistieron el avasallamiento de tierras por parte de loteadores que aprovecharon la ola agrarista; y promovió la creación de organizaciones y comunidades indígenas apócrifas, con un frecuente uso corrompido de la denominación “pacahuara”, al calor de pugnas políticas y electorales.

Como resultado de aquel proceso de saneamiento y recortes agrarios dentro las concesiones forestales, de las 19 concesiones existentes en Pando antes del saneamiento, seis entraron en caducidad, es decir desaparecieron, restando 508.946 hectáreas (convertidas en tierras agrarias) que representan el 36% de la extensión total de concesiones forestales sobre una superficie de tierra fiscal disponible de 1’418.436 hectáreas, según datos proporcionados a Sol de Pando por la ABT.

Las concesionarias más afectadas por la sobreposición de derechos comunitarios en área forestal fueron las empresas Aguilar, en el municipio de Bella Flor, y Dajer Asociados en Bolpebra. Ambas concesiones, tomadas por las organizaciones campesinas, fueron afectadas en más del 90% de sus superficies iniciales debido a que no pudieron demostrar una efectiva actividad forestal en el área.

La Ley de Reconducción Comunitaria priorizaba la dotación de tierras —dentro las concesiones forestales— a organizaciones que demuestren ser representativas de pueblos indígenas, lo cual generó un esquema clientelar promovido desde el poder político. Fueron aprobadas personerías jurídicas en favor de campesinos militantes del partido gobernante, en su mayoría electores migrantes del occidente andino, quechuas y aymaras, que se auto-identificaban como “tacanas” y “pacahuaras” para recibir tierras fiscales disponibles dentro las concesiones forestales de Pando.

Entretando los auténticos Pacahuara, únicos guardianes de su memoria histórica y de su lengua ancestral, subsisten en el destierro, lejos de su tierra natal, resistiendo heroicamente la onda etnocida que los abate desde hace más de medio siglo, abandonados e indefensos porque “carecen de importancia electoral” según solía proferir un influyente Ministro que tuvo en sus manos la repartija de tierras en Pando. 

Durante el saneamiento de tierras de 2008, en Pando, cuando las concesiones forestales fueron obligadas a ceder áreas agrícolas en favor de indígenas y campesinos, los Pacahuara desterrados en Riberalta fueron excluidos. | Foto archivo Sol de Pando

El saneamiento de MABET excluyó a los Pacahuara

El año 2008, durante el proceso de saneamiento dispuesto por la Ley de Reconducción Comunitaria, ley ejecutada por el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), en aplicación de la cláusula de sumisión que estipula la Ley Forestal de 1996, Mabet cedió un total de 71.466 hectáreas en favor de cinco comunidades campesinas, beneficiadas con tierras agrícolas dentro el área forestal. Por tanto, la superficie total de las cuatro concesiones de Mabet se redujo a 213.609 hectáreas. Sin embargo, varias familias campesinas que recibieron aquella dotación de tierras abandonaron sus parcelas, retornando a domino de Mabet una extensión de 10.807 hectáreas.

Según un reporte actualizado de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT), publicado por Sol de Pando el pasado 30 de noviembre, Mabet suma hoy en sus cuatro concesiones un total de 224.416 hectáreas. Un 21% de las originales 293.975 hectáreas está en manos de varias comunidades campesinas, algunas de ellas llegaron a auto-identificarse como “pacahuaras”, especialmente dedicadas a la recolección de castaña, lo cual le permite a Mabet, según sostiene su propietario, preservar su inversión “aportando en el desarrollo de planes de manejo del bosque con un sentido de responsabilidad social empresarial”.

Sin embargo, el año 2009, en medio de un conflicto judicial que buscaba revertir las concesiones de Mabet en favor de grupos de campesinos supuestamente «pacahuaras» representados por la Central Indígena de Pueblos Originarios de la Amazonia de Pando (CIPOAP), alentados y financiados por una ONG vinculada al Ministerio de la Presidencia, la empresa fue acusada de incurrir en un “extractivismo depredador” al derribar especies forestales para construir un puente sobre el rio Negro.

Sol de Pando requirió la respuesta de Mauricio Etienne ante tal denuncia. Admitiendo que la cuestionada obra era real, el empresario explicó: “Se trataba de un puente temporal que, tal como se ve en las fotos que Sol de Pando publicó, no interrumpe el curso de las aguas y está permitido por las normas vigentes y de manejo sostenible. Sin embargo, con el fin de evitar cualquier criterio en contrario, hemos optado por no hacer más este puente temporal y cruzar el rio Negro con un pontón construido por la empresa”.

Tras la entrevista comunitaria que hemos realizado el pasado 9 de noviembre con los miembros del clan Yacu en Alto Ivon y Puerto Tujuré, no hemos logrado tomar contacto con el representante de Mabet para conocer su impresión ante la decisión de los descendientes pacahuaras para retornar al bosque ancestral de sus abuelos, en Pando. Cuando le habíamos preguntado, en la entrevista de 2011, por qué no se incluyó a los pacahuaras de Alto Ivon y Tujuré en los recortes del 2008, dentro alguna de las cuatro concesiones saneadas, Mauricio Etienne respondió con claridad: “No lo sé, es algo que tendría que ser consultado a las autoridades pertinentes como el Viceministerio de Asuntos Indígenas”.

Una de las cuatro concesiones madereras de la empresa MABET en la provincia Federico Román de Pando, antiguo Territorio Indígena Pacahuara. | Foto archivo Sol de Pando

Las cuatro concesiones de MABET en territorio que fue Pacahuara

En Pando, la primera maderera que ocupó legalmente el territorio a orillas del rio Negro después de los conflictos de 1968, una vez pacificada la zona, se llamó nada menos “Empresa Forestal y Agroindustrial Pacahuaras S.A.” que obtuvo derechos sobre este bosque mediante una concesión fiscal otorgada en los años 90, durante el gobierno de Jaime Paz Zamora. Por supuesto, ningún indígena de esta etnia era socio de aquella empresa, principal proveedora de madera aserrada a la fábrica de muebles Mabet —Maderera Boliviana Etienne—, una sociedad anónima fundada en 1985, muy exitosa en el ámbito de la exportación de madera transformada con alto valor agregado.

El año 2001, el grupo Etienne se propuso ampliar sus actividades dando un salto en la cadena productiva forestal, de ser fábrica de muebles a extractora de la madera, adquiriendo la concesión del aserradero Pacahuaras en la provincia Federico Román de Pando. Al asumir control de aquel aserradero, su objetivo era, según un documento dirigido a la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), organismo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “incrementar la producción de puertas exteriores en un 42% pasando de 38.000 unidades a 54.000 unidades por año. (…). La producción de puertas interiores, se propone que crecerá de 10.000 unidades por año a 30.000 unidades por año. (…). La producción de la línea de parquet y la de tablones para piso, se triplicará a 60.000 mts2 por año, en el año 4 del proyecto. (…). En lo pertinente al secado de madera, principal cuello de botella para el crecimiento de la empresa, crecerá en un 85%. Esto implicará que el acceso a producción de madera seca por año crecerá de 3’400.000 pies cuadrados a 6’300.000”.

La transferencia del aserradero Pacahuaras a propiedad de Mabet se produjo en octubre de 2004, con un financiamiento de 3,5 millones de dólares que el grupo Etienne obtuvo del BID. Al año siguiente, Mabet compró las acciones de la empresa Inforcasa, titular de los derechos forestales de las concesiones Los Indios, San Joaquín y Rio Negro. Luego adquirió la concesión Mamoré, propiedad de la familia Cabrera. Las concesiones forestales, denominadas oficialmente Autorizaciones Transitorias Especiales (ATEs) tienen una vigencia legal de 40 años. “Dado que a Mabet esto era lo único que le faltaba para tener toda la cadena totalmente integrada —desde el bosque hasta la transformación industrial—, las adquirió pagando un monto de 1’5000.000 dólares a través de un financiamiento bancario”, informó Mauricio Etienne a Sol de Pando durante una entrevista que publicamos en nuestra edición impresa del 7 de noviembre de 2011.

Mediante esas cuatro concesiones, Mabet obtuvo un total de 293.975 hectáreas sobre aquel territorio que antes de 1968 era ocupado por la nación Pacahuara. La empresa maderera, que llegó al lugar 36 años después del éxodo indígena de Pando a Riberalta (es ajena al hecho), realizó aquí una inversión de aproximadamente seis millones de dólares.

Mabet tiene importantes inversiones en las concesiones de la Provincia Federico Román” —dijo el empresario Etienne a Sol de Pando—, “consistentes en caminos de penetración, equipo pesado para la apertura y mantenimiento de los mismos y para la extracción de las troncas, aserraderos, campamentos centrales y temporales, infraestructura de almacenamiento y distribución de combustibles, vehículos livianos y pesados, sistemas de logística y comunicación, etcétera”. También, agregó, Mabet posee instalaciones industriales en Riberalta y La Paz. “El total de activos sobrepasa los 20 millones de dólares, monto que fue financiado con aportes de los socios, reinversión de utilidades a lo largo de todos estos años, además de financiamiento bancario”. En base a tal inversión, el valor de sus exportaciones fluctuaba entre los 11 y 7 millones de dólares al año, dependiendo de la coyuntura económica interna y externa, según cifras que la propia Mabet comunicó a este medio.

Informe de la ABT publicado por Sol de Pando el 30 de noviembre de 2021, señala que MABET ocupa una extensión de 224,416 hectáreas en cuatro concesiones forestales sobre el antiguo territorio Pacahuara. Es la empresa maderera más grande de Pando. | Gráfico Sol de Pando

 CONTINUARÁ

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Publicada en la primera quincena de marzo del 2011, esta denuncia motivó una ola de sañudas represalias por parte del Ministro de la Presidencia.

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