Data: julio 12, 2021 | 21:05
LA VERDAD SOBRE LAS ARMAS ENVIADAS DE ARGENTINA | El Gobierno de Macri envió un comando armado de élite para evacuar a reporteros de la TV argentina que fueron amenazados por el régimen de Añez. El grupo Alacrán también protegió a Mauricio García Linera y a ministros de Evo Morales que se refugiaron en la Embajada del país vecino. Alberto Fernández ya era Presidente electo…

LIZÁRRAGA CAUSÓ OPERATIVO DE GENDARMES ARGENTINOS

La ministra Lizárraga acusó de sedición a periodistas argentinos que hacían cobertura rigurosa de la crisis de noviembre en 2019, obligando a un grupo de élite de la Gendarmería proteger la Embajada donde además estaban refugiados militantes evistas como el hermano de Álvaro García Linera. | Fotomontaje Sol de Pando

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© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

El 14 de noviembre de 2019, la entonces ministra de Comunicación Roxana Lizárraga lanzó una amenaza pública contra un grupo de periodistas argentinos que estaban siendo “monitoreados” por el ministro de Gobierno Arturo Murillo desde el primer día del régimen transitorio:

“A aquellos periodistas, o seudo-periodistas, que estén haciendo sedición: se va a actuar conforme a la ley, porque lo que hacen algunos periodistas, que son en algunos casos bolivianos o extranjeros que están causando sedición en nuestro país, tienen que responder a la ley boliviana”, declaró Lizárraga anunciando además que “ya se tiene” la identidad de aquellos periodistas “sediciosos” y que el ministro Murillo se haría cargo de ellos.

Los reporteros argentinos mostraban en vivo la prepotencia policiaca con que Murillo se había apoderado de las calles y vías públicas ordenando gasificar a los transeúntes, cometiendo arrestos arbitrarios. La forzada sucesión constitucional de Añez, provocada por la defección de García Linera, desató un régimen de terror para sofocar la resistencia de los colectivos populares e indígenas que, al margen de su conducción predominantemente neo-estalinista que los usaba como carne de cañón, intuyeron la oleada fascista que se venía encima.

Los “seudo periodistas” a quienes iban dirigidas las amenazas de Lizárraga eran nada menos que Rolando Graña de América TV, Carolina Amoroso de la Cadena TN y Mariano García de Telefe, tres de los reporteros más prestigiosos y solventes de Argentina, con innumerables coberturas internacionales en su haber. También se encontraban en La Paz los equipos de prensa de las cadenas Crónica TV y C5N.

Las declaraciones de Lizárraga repercutieron contra la seguridad física de los periodistas perseguidos por Murillo, poniendo en alto riesgo su labor informativa. El hostigamiento que los profesionales argentinos sufrían en las calles recrudecía, y la presencia de agentes del Ministerio de Gobierno en el hotel donde se hospedaban se hizo más atemorizante. La “ley contra la sedición” (inexistente en Bolivia) que anunció Lizárraga, pendía sobre la cabeza de los reporteros junto a sus camarógrafos y técnicos auxiliares.

El presidente de la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), Pedro Glasinovic, no vaciló en expresar el rechazo de los periodistas bolivianos a las amenazas de Lizárraga para penalizar como “sedición” la cobertura informativa. Recordó que la libertad de expresión y la libertad de prensa están garantizadas por la Constitución Política del Estado, la Ley de Imprenta y normas de autorregulación como el Código Nacional de Ética Periodística.

El accionar represor de Murillo y Lizárraga provocó también la primera crisis diplomática del régimen de Añez. En Buenos Aires, el canciller Jorge Faurie expresó el enojo del Gobierno de Macri calificando la amenaza de Lizárraga como “altamente infeliz” e inadecuada. “La Libertad de Prensa no se combate con una ley de sedición”, afirmó el Canciller argentino.

Aquel clima de inseguridad extrema que impedía el trabajo de los periodistas argentinos motivó un operativo policial de rescate, ordenado por la entonces ministra de Seguridad Patricia Bullrich. Fue enviada a La Paz una patrulla de 11 oficiales del grupo Alacrán, una fuerza de élite dependiente de la Gendarmería Nacional Argentina (equivalente a la Policía Boliviana).

Según un informe al que accedió Sol de Pando, difundido el pasado 10 de julio por la ministra Sabina Frederic, sucesora de Bullrich, aquellos 11 carabineros encargados de cumplir la misión humanitaria en La Paz eran Martín Miguel Hidalgo, Martín Fernando Linares, Juan Carlos Zarza, Carlos Ramón Bogado, Miguel Angel Duarte, Dardo Horacio Coceres, Antonio Augusto Brito, Roberto Daniel Gómez, Diego Alfredo Villalba, Cristian Andrés Bravo y Omar Eduardo Sande.

El informe recibido por Sol de Pando también especifica que la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC) dependiente del Ministerio de Justicia, el 11 de noviembre había autorizado a la Gendarmería Nacional, “por 90 días corridos”, el envío a Bolivia del armamento para el comando élite consistente en 10 pistolas semiautomáticas, dos escopetas de repetición, cinco carabinas automáticas, dos ametralladoras, dos fusiles de repetición, 12 chalecos antibalas, 12 cascos balísticos, dos escudos balísticos, dos visores nocturnos y 8.820 municiones de distintos calibres, de las cuales 3.600 eran calibre 12/70.

Fue bajo esa capacidad de “material bélico” autodefensivo que el comando élite Alacrán rescató a los periodistas argentinos del hotel donde estaban siendo cercados por los agentes de Murillo, puestos a buen recaudo en la Embajada de su país antes de dirigirse al aeropuerto de El Alto, para retornar a Buenos Aires sanos y a salvo.

Al rescate de los periodistas argentinos | VIDEO

Alberto Fernández fue informado debidamente del operativo en Bolivia

En una entrevista difundida este lunes 12 de julio por Radio Mitre de Buenos Aires, la ex ministra Patricia Bullrich precisó que su decisión de enviar aquel comando élite a La Paz se produjo al día siguiente de la renuncia de Evo Morales. Desde la víspera del 11 de noviembre de 2019, varios funcionarios del gobierno saliente, entre ellos los ex ministros Carlos Romero y Mariana Prado, se habían refugiado en la Embajada argentina ya que el presidente electo Alberto Fernández les había ofrecido refugio seguro en su país una vez que asuma el mando el 10 de diciembre.

“En ese marco nosotros teníamos nuestra embajada con una cantidad importante de personal. Teníamos una cantidad importante de periodistas argentinos en medio del caos y habíamos asilado a varios bolivianos” —recordó Bullrich—. “La Embajada estaba en el medio de la situación de caos, había que evacuar al personal, había que hacer caravanas para sacarlos del país. Fue un caos poder hacer que llegue el Hércules. Nadie atendía los aeropuertos. Teníamos que prever la posibilidad de salir en caravana hacia la frontera. Ahí se envía un Hércules con gendarmes del grupo Alacrán”.

Otro de los beneficiados por la protección policial del grupo Alacrán fue el hermano mayor de Álvaro García Linera. “Solicité a diferentes funcionarios argentinos autorización (que no fue concedida) para que el avión de Evo Morales pudiera aterrizar en Argentina. Participé activamente para garantizar la seguridad del hermano del vicepresidente Dr. Mauricio García Linera”, recordó el ex Embajador argentino en La Paz, Normando Álvarez García.

Según el diplomático, el comando élite de Gendarmería llegó a Bolivia el 13 de noviembre, con sus respectivas armas de reglamento, una vez cumplidos los trámites de autorización legal iniciados por la ministra Bullrich el 11 de noviembre, “para dar protección a los funcionarios de la Embajada, a los periodistas argentinos agredidos y a los funcionarios bolivianos asilados. Esta fue su misión, que cumplieron, permitiendo cuidar a todas las personas que estaban en riesgo de vida”, dijo Álvarez García.

Un dato valioso que resalta en esta indagación de Sol de Pando, se refiere a que el actual Presidente argentino, Alberto Fernández, conocía en todos sus detalles sobre el envío del comando Alacrán a Bolivia, junto al armamento autorizado oficialmente por la ANMaC.  En una entrevista con el periodista Nicolás Wiñazki, el 15 de noviembre de 2019, el entonces canciller Jorge Faurie explicó que todas las acciones gubernamentales asumidas por Macri en aquella etapa post-electoral eran comunicadas al equipo de transición del presidente electo Alberto Fernández, quien había ganado las elecciones del 27 de octubre de 2019. Su posesión se cumplió el 10 de diciembre. Integraba ese equipo de transición la actual ministra de Seguridad Sabina Frederic, a la que Bullrich le informó personalmente sobre aquella misión policial en Bolivia. Hoy Frederic sostiene el discurso de que el envío de esa misión fue para «apoyar el golpe de Estado contra Evo Morales”.

Según Bullrich, el propio Macri le había informado del problema boliviano a Fernández cuando los ministros y otros colaboradores de Evo Morales habían pedido asilarse en la Embajada de La Paz. “El presidente Macri habló con Alberto Fernández, para decirle que teníamos ministros (bolivianos, nr) que los íbamos a sacar del país“, reveló la ex Ministra a Radio Mitre.

La Fuerza Alacrán de la Gendarmería Nacional Argentina llegó a Bolivia con armas de reglamento para cumplir una misión humanitaria. Los seguidores de Evo Morales acusan a estos policías de haber apoyado el “golpe de Estado” que dio el poder a Jeanine Añez. | Foto Telam

La carta falsa que cambió la historia

La aparición de una carta atribuida al ex comandante de la Fuerza Aérea de Bolivia (FAB), general Gonzalo Terceros Lara, agradeciendo al embajador argentino Normando Álvarez por la “donación de material bélico de agentes químicos” (sic), por obra y magia del aparato propagandístico neo-estalinista ha convertido  la misión humanitaria del grupo Alacrán en una conjura golpista que habría derribado a Evo Morales del poder, “al estilo del Plan Cóndor” según twiteó el propio Morales.

Dicha carta surgió pocas horas después del encarcelamiento del jefe castrense, acusado de participar en un “golpe de Estado” contra Morales. Antes de su reclusión, Gonzalo Terceros había denunciado ante un Fiscal que Evo Morales y Álvaro García Linera intentaron utilizar a las FF.AA. de Bolivia para sofocar militarmente el descontento ciudadano frente al continuismo ilegal del jefe cocalero, y exigieron acelerar el vuelo de fuga a México bajo la amenaza de incendiar la sede de Gobierno.

La renuncia de Evo Morales después de un intento fallido en su tercer prorroguismo electoral, y la negativa del vicepresidente García Linera a asumir constitucionalmente la presidencia interina —optando por la vía armada para retornar al poder, descartando las urnas—, forzaron un vacío de poder que dio lugar al ascenso fascista en Bolivia. Ambos buscan evadir sus responsabilidades en este drama histórico que se gestó en la persistencia prorrogista del binomio neo-estalinista, atribuyendo obstinadamente su caída a un imaginario “golpe de Estado”.

La carta apócrifa atribuida al ex comandante de la FAB pretende no sólo propinarle una sentencia condenatoria por “golpista” en un juicio penal que padece por esa causa, sino también armar una prueba falaz demostrando que el “golpe de Estado” tuvo una protagónica participación militar “con apoyo de la derecha argentina, como en los tiempos del Plan Cóndor”.

Esta estrategia viene siendo apuntalada por todo el aparato estatal y propagandístico de los gobiernos neo-estalinistas de Bolivia y Argentina. Sin embargo la falsificación de aquella carta, con una fecha en la que Terceros ya ni era comandante de la FAB, ha sido el mayor error de los “estrategas” que rodean a Evo Morales.

Puntualizamos algunos elementos informativos que echan por tierra el nuevo ardid evista:

  1. La carta lleva un tenor impropio de un jefe militar con grado de General. No existe en la terminología castrense el concepto “material bélico de agentes químicos”.
  2. Los proyectiles de gas que, según aquella carta apócrifa, el Gobierno argentino habría donado a la FAB (40.000 cartuchos AT 12/70, 18 gases lacrimógenos en spray MK-9, cinco gases lacrimógenos en spray MK-4, 50 granadas de gas CN, 10 granadas de gas CS y 52 granadas de gas HC), no están consignados en la lista del armamento autorizado por la ANMaC (10 pistolas semiautomáticas, dos escopetas de repetición, cinco carabinas automáticas, dos ametralladoras, dos fusiles de repetición, 12 chalecos antibalas, etcétera) para uso exclusivo de la Fuerza Alacrán en La Paz y con fines disuasivos en caso de extrema necesidad.
  3. La Fuerza Aérea de Bolivia no artilla sus naves con gases lacrimógenos ni balines de goma, tampoco cumple funciones policiacas antidisturbios.
  4. La carta de “agradecimiento” fechada el 13 de noviembre, da por “recibido” el “material bélico”, lo cual supone que los gases habrían sido entregados por la Embajada argentina a la FAB al menos un día antes, cuando Añez estaba siendo posesionada y el Alto Mando Militar presentaba su renuncia colectiva, paradógicamente en lealtad a Evo Morales. El comando Alacrán y sus armas de reglamento llegaron a La Paz de Buenos Aires la noche del mismo 13 de noviembre en que se envió, horas antes, aquella carta de recepción y gratitud por la donación de tales armas.
  5. Resulta absurdo y desopilante suponer que la Embajada y el Gobierno de Argentina hayan entregado armas a los “golpistas” bolivianos, exactamente en el preciso momento en que el embajador Normando Álvarez y el canciller Jorge Faurie protestaban airadamente y a los cuatro vientos por la agresión y amenazas que sufrían los periodistas argentinos por parte de los ministros fascistas Murillo y Lizárraga.

Finalmente, desde la honestidad intelectual, no es factible concebir que el Gobierno de Macri hubiese propiciado el “golpe de Estado” contra Evo Morales en plena transición post-electoral, cuando el Presidente saliente estaba enfrascado en entregar el mando a su sucesor, Alberto Fernández, y en proteger a los periodistas entrampados en La Paz junto a los asilados evistas bolivianos.

El 13 de noviembre de 2019, el periodista Federico Rivas Molina, corresponsal de El País de Madrid en Buenos Aires, advirtió que la transición de Macri a Fernández estaba altamente tensionada por las presiones de Evo Morales para asilarse en el país vecino. Fruto de aquellas presiones fue el ingreso de Carlos Romero, Mariana Prado, Mauricio García Linera y otros militantes evistas en la Embajada de La Paz.

Según Rivas, Fernández pidió a Macri que concediese asilo político al líder depuesto. El propio Presidente electo se ocupó de ventilar los detalles de aquella conversación durante una entrevista en televisión. “Le dije (a Macri) que en verdad la vida de Evo corría peligro y que había que hacer algo. Él me habló de las dificultades de traerlo a la Argentina, yo le dije que no estaba de acuerdo. Me dijo que lo veía como una dificultad porque creía que estamos en una transición y que meternos en eso era complejo. Yo le dije que no compartía”, contó Fernández. Finalmente Morales voló a la Argentina inmediatamente después del 10 de diciembre.

Con semejante marcación, no había margen razonable alguno para enviar armas y comandos Alacrán en apoyo a ningún “golpe de Estado” contra nadie.

Además, los 11 carabineros del grupo élite y sus armas permanecieron en Bolivia hasta el 10 de junio de 2020, cuando Alberto Fernández ya estaba al mando del Estado argentino. En ningún momento de ese lapso surgió indicio alguno de que esa fuerza policial hubiese abierto fuego o entregado gases lacrimógenos apoyando a los “golpistas”, sino sólo hasta que apareció aquella surrealista carta atribuida al hoy encarcelado general Terceros.

La fuerza de élite lleva el nombre del Escuadrón Alacrán formado por gendarmes que combatieron en las Malvinas; siete de ellos cayeron en combate. Acusar a esta fuerza de “golpista” en acción mercenaria dentro un país ajeno, es una afrenta a la memoria de aquellos héroes argentinos.| Foto Gendarmería Nacional Argentina

Los “rambos” argentinos y una memoria en las Malvinas

El canciller boliviano Rogelio Mayta está férreamente convencido de que el gobierno de Macri fue un puntal del “golpe de Estado” contra Evo Morales. Y que los 11 carabineros de la Fuerza Alacrán, a quienes Mayta bautizó como “rambos argentinos”, habrían actuado como paramilitares al servicio de Añez y Murillo del mismo modo en que operaron los mercenarios de Videla y Galtieri durante los golpes de Banzer en 1971 y García Meza en 1980. El Gobierno de Alberto Fernández en pleno, le hace coro cerrando ojos a esa fantasía estalinista del Canciller boliviano, para solaz de Evo Morales y García Linera.

Pero, ¿qué es exactamente el grupo Alacrán de la Gendarmería Nacional Argentina?

Lleva el nombre de un grupo de carabineros que combatieron en la Guerra de las Malvinas y murieron heroicamente. Acusarlos de “golpistas” en acción mercenaria dentro un país ajeno, lastima la memoria de aquellos héroes argentinos.

El 18 de noviembre de 2019, el periodista Andrés Klipphan publicó un informe en el portal Infobae acerca de aquella fuerza  policial considerada entre los grupos de élite más prestigiosos en Latinoamérica. 

El nombre de la Fuerza Alacrán «apareció en las primeras planas del país porque tuvieron la insólita misión de evacuar a un grupo de periodistas y camarógrafos de la TV argentina desde la convulsionada Bolivia” —escribió Klipphan—. “Fue después que la Ministra de Comunicación del autoproclamado Gobierno de ese país vecino, Roxana Lizárraga, acusó a los corresponsales del delito de ‘sedición’, y los amenazó con una eventual condena después de ser juzgados por los tribunales locales, simplemente porque no les gustaba cómo informaban sobre el estallido político y la violencia en las calles, después de la renuncia del ahora ex presidente Evo Morales”.

Según el especialista, la Agrupación Fuerzas Especiales Alacrán, que depende de Gendarmería Nacional, es una unidad altamente entrenada y posicionada entre los diez mejores cuerpos de élite del continente. “De bajo perfil e implacables cuando se los convoca para una misión, ya sea para colaborar con la desarticulación de una organización de narcotraficantes con ramificaciones internacionales; o proteger la vida de mandatarios extranjeros de visita en nuestro país”.

Paracaidistas de alta infiltración, buzos militares, especialistas en explosivos, francotiradores, expertos en reconocimientos y rescate, contraterrorismo; son algunas de las aptitudes que adquirió este cuerpo de élite «entrenado con los mejores instructores de Colombia, Estados Unidos, Francia y España».

Los “Alacranes” tienen instrucción militar y pueden actuar en desastres naturales; en traslados de detenidos de alta peligrosidad, en persecuciones en terrenos escarpados, o intervenir en situaciones de seguridad extrema, como toma de rehenes; o custodia de material sensible, por ejemplo radioactivo o venenos de alta volatilidad.

Si bien este grupo comando fue creado oficialmente el 30 de mayo de 1986, durante el gobierno de Raúl Alfonsín —recuerda el periodista—, en el año 2006, durante la presidencia de Néstor Kirchner, pasó a denominarse «Unidad Fuerzas Especiales Alacrán», en homenaje y como continuidad histórica de la Compañía de Tropas Especiales 601 Escuadrón Alacrán que combatió en la contienda bélica contra Inglaterra por las Malvinas, en 1982.

“Durante el fragor del combate, siete integrantes de Gendarmería, que pertenecían al Escuadrón Alacrán, entregaron su vida por la patria. Se trata del primer alférez Ricardo Julio Sánchez, el subalférez Guillermo Nasif, el sargento ayudante Ramón Gumersindo Acosta; los cabos primero Marciano Verón y Víctor Samuel Guerrero, el cabo Carlos Misael Pereyra y el gendarme Juan Carlos Treppo”, rememoró Andrés Klipphan.

Cada 2 de abril, aniversario de la Guerra de las Malvinas, sus camaradas les rinden homenaje a esos héroes.

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