ASÍ SE DERROTÓ A GARCÍA MEZA EN LA UNIVERSIDAD

Jaime De Ugarte como ejecutivo de la FUL, junto al Rector restituido de la UMSS, Jorge Trigo Andia, y Edgar Montaño, representante estudiantil de la Facultad de Medicina, durante el Consejo Nacional Universitario reunido en 1982, tras la caída de la dictadura. | Foto cortesía Jaime De Ugarte
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© Redacción Sol de Pando | Servicio Informativo Datos & Análisis
El golpe militar del 17 de julio de 1980, fue un sangriento despliegue de sicarios paramilitares al mando de Arce Gómez. El plan golpista llamado “Operativo Avispón” fue asaltar la sede de la Central Obrera Boliviana (COB). Allí acribillaron a varios líderes populares y se ensañaron especialmente con el diputado socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, candidato presidencial, cuyo cuerpo torturado sigue hoy desaparecido.
Ese mismo día, las universidades públicas fueron intervenidas en todo el país, el gobierno de García Meza nombró a coroneles de división como rectores.
En Cochabamba, el encargado por la dictadura para pisar fuerte en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), fue el coronel Juan Vera Antezana. Había instaurado la obligatoriedad de entonar todos los días el Himno Nacional en un atrio cercano al Vicerectorado. Irrumpía en las aulas con “operativos sorpresa” para controlar el “buen comportamiento” de docentes y alumnos.
El rector Jorge Trigo Andia y el vicerrector Mario Argandoña Yáñez, se pusieron a buen recaudo ocultándose en una casa clandestina sobre la ruta a Sacaba.
Recordando a Marcel0 | VIDEO
LAS OPCIONES DE LA RESISTENCIA UNIVERSITARIA
“Después del asesinato de Luis Espinal y Marcelo Quiroga Santa Cruz, los universitarios teníamos claro que, además de la acción directa, la salida militar vía insurrección armada era una opción para liquidar a la dictadura, estábamos preparándonos para ello; pero era el plan B. También teníamos la convicción de que podíamos derribar a García Meza mediante el arte y la creación estética”, recuerda Jaime De Ugarte Lazcano, hoy catedrático de Arquitectura y fotógrafo naturalista.
Dos días antes del golpe, De Ugarte había ganado las elecciones facultativas para presidir el Centro de Estudiantes, mediante un frente impulsado por los recordados docentes Fernando “Cumpa” Gonzáles y Rolando “Chato” Salamanca.
Los integrantes de esa directiva —que no alcanzó a posesionarse— “formaban la primera lista negra de estudiantes de San Simón perseguidos por los interventores”, dice Jaime De Ugarte. Se acuerda de Rodolfo Mercado, Héctor López, Omar Vía, Alberto Pareja, Mario Balderrama, Quique Carmona, entre otros. “Había que proteger a quienes se encontraban en mayor peligro, acompañar a sus familias y evitar que la intervención militar destruyera por completo la organización universitaria”, afirma.

En noviembre del pasado año, en conmemoración a los 193 años de la fundación de la UMSS, fue descubierto un mural de Joaquín Balderrama alusivo a la Reconquista de la Autonomía Universitaria. | Foto Sol de Pando
EL MURALISMO INNATO DE LOS ARQUITECTOS
En San Simón, la defensa de la autonomía y la reconquista democrática fue un acto colectivo de notable creatividad. El discurso político y la acción subversiva se expandieron mediante las artes plásticas, la música y la literatura, marcando una huella palpable en el desarrollo cultural local y nacional post-dictadura.
“Los arquitectos somos por naturaleza artistas visuales”, dice De Ugarte. «Nuestro grupo repuntaba en campañas electorales realizando murales y pancartas, e incluso panfletos, que eran obras de arte. En la resistencia a la dictadura, esa vena artística alcanzó un nivel insuperable”.
Los murales antifascistas de Joaquín Balderrama Birhuet forman parte indisoluble de la memoria histórica universitaria. “Nos dio una nueva forma de mirar el arte, con ojos de rebeldía”, según de Ugarte. En noviembre del pasado año, en conmemoración a los 193 años de la fundación de la UMSS, fue descubierto un mural de Balderrama alusivo a la Reconquista de la Autonomía Universitaria, cuyo estilo es definido como “muralismo social y alegórico con influencias del modernismo heroico”.
Gonzalo Barrón, arquitecto que fue asesinado el 15 de enero de 1981, entre los ocho dirigentes del MIR caídos en la Calle Harrington, también era un maestro muralista. Juan del Granado, el abogado que logró la proeza de encarcelar sin derecho a indulto a García Meza y su pandilla, escribió esta semblanza del mártir de San Simón:
“Fue dirigente desde muchacho en la FES de Cochabamba y luego del Comité interfacultativo de la UMSS que, en 1974, reconquistó la autonomía, derrotando al banzerismo. En 1976, como dirigente de la FUL, fue apresado y residenciado en La Paz hasta la apertura democrática donde, ya como arquitecto, se especializó en el arte mural que desplegó con gran vocación durante las campañas”.
En aquella fragua de la resistencia anti-fascista, surgió también otro destacado artista visual, el fotógrafo y arquitecto Rolly Arauco, en cuyo archivo fotográfico se preservan valiosas imágenes de la lucha obrera y popular, junto a infinitas y bellas postales de la abigarrada geografía cochabambina y boliviana.

La brigada estudiantil de Arquitectura elaborado un mural de campaña. Rodean a De Ugarte, Rodolfo Mercado, Omar Vía, Héctor López, Joaquín Balderrama, Alberto Pareja, Diego Cuadros, Mario Balderrama y Quique Carmona. | Foto Rolly Arauco
EVOCANDO AL “TURI” TORRICO
La vía del arte mostró su eficacia. A medida que se profundizaba la lucha antifascista, más artistas surgían entre los estudiantes de Arquitectura. “No puedo dejar de mencionar a Eduardo Turi Torrico, a Diego Cuadros, a Miguel Montero, compañeros que con su ingenio y creatividad, sobre todo con gran inteligencia, han sido puntales en la derrota a la dictadura”, afirma De Ugarte.
“El Turi Torrico nos deparaba cada día con sorpresas palindrómicas, disfrutaba mostrarnos esas construcciones lingüísticas que ni la Inteligencia Artificial es capaz de producir del modo espontáneo e impensable como lo hacía él, y era un fanático de los crucigramas”, dice.
Eduardo Torrico es hoy considerado uno de los palindromistas más importantes del mundo. La recopilación póstuma de sus frases y oraciones de prodigiosa y arquitectónica exactitud palindrómica, creados casi al azar y muchas veces escritos en servilletas de una mesa de café, tiene repercusión internacional en tanto aporte a la riqueza lingüística dentro el mundo hispano. Uno de sus palíndromos más célebres, fue dedicado al autócrata cocalero:
“EVO NO VE, LEYÓ DE LA COCA COLA, LOCA COCA LE DOY, EL EVO NO VE”
Sobre el escritor Diego Cuadros Anaya, Jaime de Ugarte dice: “Un gran organizador. Diferenciaba los equipos de trabajo e impartía tareas a las que hacía seguimiento hasta el cumplimiento total, mostrando los resultados de su propuesta. Su verdadera vocación estaba en las letras y la reflexión teórica”. Cuadros ejerce un periodismo de fina y rigurosa escritura, es un intelectual y estudioso de las autonomías.
Miguel “Flaco” Montero: “Un poeta en la Facultad de Arquitectura; era el enlace orgánico con la muchachada de Sociología, especialmente con Jorge Komadina y con Jorge Cardozo, el Potoco”.
CANTO POPULAR
De esta trinchera universitaria surgió asimismo el grupo musical Canto Popular, integrado por estudiantes de Arquitectura y Economía: Julio César Ocampo, Julio Alberto Mercado, Raúl Huici, Jorge Canedo y Ramiro Ocampo. Se conformó a mediados de los setenta, en plena dictadura de Banzer. “Eran la banda sonora de las luchas universitarias”, afirma De Ugarte.
Canto Popular se hizo célebre por su tema “Escribo tu nombre”, cuya melodía adaptada al poema “Libertad” del vate francés Paul Eluard, se convirtió en el himno de los universitarios en lucha.
El grupo alcanzó un nivel de perfección sinfónica con la Cantata para Las Heroínas, escrita por el poeta Coco Manto.

Asamblea en el Teatro al Aire Libre de la UMSS, 1981, con partidipación de representantes obreros y campesinos que formaron un frente antofascista con el Comirté de Bases Estudiantil encabezado por Jaime De Ugarte. | Foto archivo Sol de Pando
EL FIN DE LA DICTADURA
En agosto de 1981, una asamblea estudiantil en el aula que hoy lleva el nombre de Gonzalo Barrón, había decidido reponer en su cargo al rector Trigo Andia y al decano de Arquitectura Freddy Araníbar. El estudiante Hans Mirabal fue el comisionado de traer de su refugio a ambas autoridades. “Esa decisión de nuestra Asamblea provocó como represalia el cierre de la Facultad de Arquitectura por órdenes del coronel Vera Antezana”, rememora De Ugarte.
El cierre de la Facultad radicalizó las filas estudiantiles y movilizó a toda la Universidad. Las demás carreras se alinearon con los alumnos de Arquitectura y una masiva huelga de hambre obligó a los interventores ponerse, ellos, el testamento bajo el brazo. El usurpador del Rectorado, Vera Antezana, fue destituido en septiembre de 1981 y lo reemplazó en el cargo un civil, Freddy Mercado, de profesión ingeniero.
Un mural pintado por Joaquín Balderrama en el Teatro al Aire Libre, glorificó aquella huelga de hambre que expulsó de la UMSS al coronel fascista en una confluencia eficaz de diversas carreras y distintas tendencias políticas.
El mural fue descubierto con un recital de Canto Popular.
Así, entre murales, canciones de protesta, palíndromos y poemas, la dictadura que conculcó la autonomía universitaria y ensangrentó la democracia, fue desmoronándose inexorablemente.
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