Data: agosto 30, 2015 | 1:45
COLUMNISTA INVITADO | "Siempre tenemos voces de condena para los desenlaces fatales pero pocas veces somos capaces de atacar los factores que los detonan..."

EDITORIAL DE ANF | Hipocresía viral en torno a la violencia contra la mujer

"Somos hipócritas cuando asistimos a marchas y movilizaciones sociales contra la violencia a la mujer y no dejamos de verlas con miradas posesivas, creyendo en discursos que le asignan unos roles de sumisión, dando audiencia a concursos de “belleza” o dejándolas embarazadas como si ellas solas tuviesen que asumir la vida que se ha generado..."

«Somos hipócritas cuando asistimos a marchas y movilizaciones sociales contra la violencia a la mujer y no dejamos de verlas con miradas posesivas, creyendo en discursos que le asignan unos roles de sumisión, dando audiencia a concursos de “belleza” o dejándolas embarazadas como si ellas solas tuviesen que asumir la vida que se ha generado…».

Somos viralmente hipócritas ante la violencia cuando les negamos espacios por su condición, las categorizamos de acuerdo a su condición y social y procedencia, o en definitiva a su “plata” o “figura” o bien consideramos que sus cuerpos son sólo útiles para actos desencarnados y sin compromiso, por lo cual se puede estar con una y otras porque el amor y la fidelidad pasó de moda…

ACERCA DE ANF La Agencia de Noticias Fides (ANF) nació en La Paz (Bolivia), el 5 de agosto de 1963, bajo la dirección del P. José Gramunt de Moragas, S.J. Al principio funcionó como parte del departamento informativo de Radio Fides, compartiendo recursos humanos y tecnológicos. ANF fue la primera en Bolivia que incursionó en la distribución de noticias nacionales a los medios de comunicación del país. ANF es una entidad independiente sin fines de lucro de propiedad de la Compañía de Jesús. Se sostiene exclusivamente con la venta de sus servicios y opera sin apoyo del gobierno, ni de grupos económicos ni políticos. Los primeros productos informativos de la Agencia fueron reproducidos sobre papel carbónico. Poco después, llegaron los ruidosos teletipos hasta que la electrónica se adueñó de todo el sistema de comunicación para dar paso a la Internet que abre la posibilidad de que miles de personas vean los reportes de ANF en varias partes del mundo. Hoy, en Bolivia, los suscriptores de ANF superan el centenar, entre los que se cuentan todos los periódicos de circulación nacional, además de varias cadenas de radio y televisión. Asimismo, instituciones públicas, privadas y varias embajadas disponen de los servicios informativos online de la Agencia. Actualmente, bajo la guía del sacerdote jesuita Sergio Montes, en su calidad de director, el equipo de la ANF se conforma por cinco unidades: dirección – directorio, información, comunicación, administración y análisis, ésta última a conformarse. El equipo informativo tiene la misión de generar un servicio informativo de calidad, veraz, equilibrado y confiable en dos ejes periodísticos: Actualidad y Profundidad. Está a la cabeza del periodista Rafael Archondo, como director informativo y Raúl Peñaranda, como editor general. De ahí se desprenden el equipo de 12 periodistas: Nancy Vacaflor, Jimena Mercado, Zulema Alanes, Rodolfo Huallpa, Mariana Pérez, Isabel Gracia, Fernando Cantoral, María José Ferrel, Yolanda Salazar, Arnold Guachalla, María Angélica Michel y Luis Callisaya. El departamento de Comunicación tiene la finalidad de cooperar a personas e instituciones para que se hagan visibles diversas realidades de nuestro país, desconocidas o ignoradas, y se den a conocer con voz y rostro propios. Gabriela Gómez está a la cabeza como gerente de Marketing, Carmen Julia Luján como periodista, Isabel Vega como periodista multimedia y Carola Andrade como fotógrafa. El equipo de administración, encargado de la gestión de toda la institución, lo conforman Ivonne Escobar como gerente administrativa, Edwin Aliaga como auxiliar y Patricia Gutiérrez, la secretaria.

ACERCA DE ANF
La Agencia de Noticias Fides (ANF) nació en La Paz (Bolivia), el 5 de agosto de 1963, bajo la dirección del P. José Gramunt de Moragas, S.J. Al principio funcionó como parte del departamento informativo de Radio Fides, compartiendo recursos humanos y tecnológicos. ANF fue la primera en Bolivia que incursionó en la distribución de noticias nacionales a los medios de comunicación del país. ANF es una entidad independiente sin fines de lucro de propiedad de la Compañía de Jesús. Se sostiene exclusivamente con la venta de sus servicios y opera sin apoyo del gobierno, ni de grupos económicos ni políticos. Los primeros productos informativos de la Agencia fueron reproducidos sobre papel carbónico. Poco después, llegaron los ruidosos teletipos hasta que la electrónica se adueñó de todo el sistema de comunicación para dar paso a la Internet que abre la posibilidad de que miles de personas vean los reportes de ANF en varias partes del mundo. Hoy, en Bolivia, los suscriptores de ANF superan el centenar, entre los que se cuentan todos los periódicos de circulación nacional, además de varias cadenas de radio y televisión. Asimismo, instituciones públicas, privadas y varias embajadas disponen de los servicios informativos online de la Agencia. Actualmente, bajo la guía del sacerdote jesuita Sergio Montes, en su calidad de director, el equipo de la ANF se conforma por cinco unidades: dirección – directorio, información, comunicación, administración y análisis, ésta última a conformarse. El equipo informativo tiene la misión de generar un servicio informativo de calidad, veraz, equilibrado y confiable en dos ejes periodísticos: Actualidad y Profundidad. Está a la cabeza del periodista Rafael Archondo, como director informativo y Raúl Peñaranda, como editor general. De ahí se desprenden el equipo de 12 periodistas: Nancy Vacaflor, Jimena Mercado, Zulema Alanes, Rodolfo Huallpa, Mariana Pérez, Isabel Gracia, Fernando Cantoral, María José Ferrel, Yolanda Salazar, Arnold Guachalla, María Angélica Michel y Luis Callisaya. El departamento de Comunicación tiene la finalidad de cooperar a personas e instituciones para que se hagan visibles diversas realidades de nuestro país, desconocidas o ignoradas, y se den a conocer con voz y rostro propios. Gabriela Gómez está a la cabeza como gerente de Marketing, Carmen Julia Luján como periodista, Isabel Vega como periodista multimedia y Carola Andrade como fotógrafa. El equipo de administración, encargado de la gestión de toda la institución, lo conforman Ivonne Escobar como gerente administrativa, Edwin Aliaga como auxiliar y Patricia Gutiérrez, la secretaria.

Lamentablemente presenciamos en estos días un escenario de luto y dolor por los actos, desde todo punto de vista condenable, de violencia contra la mujer y feminicidios. La reacción de condena a esta situación de parte de muchas personas, especialmente en las redes sociales, se ha dejado sentir con fuerza.

El tema, presente en la información de los últimos días, ha sido especialmente abordado a raíz del trágico hecho contra la vida de Andrea Aramayo. Desde la difusión de la noticia muchas han sido las versiones, opiniones, acciones y criterios vertidos por diversas personas e instituciones. La sensibilidad de la opinión pública está a flor de piel frente a este hecho y se ha amplificado a través de distintos medios de comunicación social. No siempre el tratamiento de la información ha sido el adecuado —también en ANF—, lo cual no contribuye en absoluto a una conciencia social responsable para que las personas aprendamos a actuar en contra de cualquier tipo de violencia, por lo cual como medios de información debemos reconocer nuestra equivocación y revertir todo aquello que esté ocasionando más dolor, confusión o violencia –aunque sea verbal o escrita-

Es penoso también, por otra parte, que la concentración en este lamentable hecho no haya permitido dar similar cobertura a otros de similares características en otras regiones del país, acaecidos en días pasados. Cualquier asesinato sea por las causas que sean debe ser condenado y adecuadamente reflejado para evitar el morbo, la estimulación a la violencia o la justificación de los actos. Al informar debemos atender a la problemática de fondo y a los elementos que contribuyan a generar una conciencia de respeto absoluto a toda vida humana. Tenemos que pedir disculpas si no lo enfocamos así y remediar el daño que esto ocasiona.

Pero por otra parte debemos ayudarnos mutuamente en el sano ejercicio de la autocrítica para mostrar que, muchas veces, detrás de toda la indignación que manifestamos ante la violencia contra la mujer y los feminicidios aún no acabamos de indignarnos suficientemente contra las actitudes y concepciones que están a la raíz de este mal. Siempre tenemos voces de condena para los desenlaces fatales pero pocas veces somos capaces de atacar los factores que los detonan.

Hay una suerte de hipocresía viral en nuestra sociedad, viralizada en las redes sociales también. Despotricamos contra la ineficiencia de las autoridades para aplicar la ley 348 (lo cual es válido), como si a fuerza de leyes las actitudes cambiasen, pero asistimos inmutables a una serie de espectáculos que alientan la violencia: programas de televisión, películas de cine o DVD “piratas”, chistes machistas, banalización de la figura de la mujer, discursos misogínicos y racistas y una larga cadena de etc. Los niños y los jóvenes van creciendo con la imagen de la “normalidad” de la violencia y nosotros la fomentamos y contra eso, muy pocas veces, protestamos.

Somos hipócritas cuando asistimos a marchas y movilizaciones sociales contra la violencia a la mujer y no dejamos de verlas con miradas posesivas, creyendo en discursos que le asignan unos roles de sumisión, dando audiencia a concursos de “belleza” o dejándolas embarazadas como si ellas solas tuviesen que asumir la vida que se ha generado.

Somos viralmente hipócritas ante la violencia cuando les negamos espacios por su condición, las categorizamos de acuerdo a su condición y social y procedencia —o en definitiva a su “plata” o “figura”— o bien consideramos que sus cuerpos son sólo útiles para actos desencarnados y sin compromiso, por lo cual se puede estar con una y otras porque el amor y la fidelidad pasó de moda.

Y mientras esto siga sucediendo nada cambiará. Seguirán los casos de feminicidio, de formas de violencia encubierta contra las mujeres y personas vulnerables, nosotros seguiremos protestando desde el puesto cómodo de la opinión sin acción y mientras tanto millones de lágrimas, gotas de sangre y rencores sin sanación seguirán siendo parte de las historias, familias y grupos. Ojalá conjuguemos la protesta airada con dejar atrás nuestras hipocresías.

Artículo publicado originalmente en el portal de la Agencia de Noticias Fides (ANF), el 26 de agosto, 2015
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