Data: agosto 23, 2026 | 10:43
UN VULGAR ESTAFADOR EN MAR DEL PLATA | Periodistas argentinos develan el origen lumpen del mercenario que manejó irregularmente los hilos del poder en Bolivia con la complacencia presidencial. Golpeaba a su primera mujer, que huyó a Italia. El “asesor” venía armando su propia red de extorsiones desde la Casa Grande del Pueblo...

EN 2012, CERIMEDO ERA TAXISTA Y VENDEDOR DE FIAMBRES

La historia del vulgar estafador | VIDEO

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© Redacción Sol de Pando | Servicio Informativo Datos & Análisis

“Un vende humo desde el primer minuto”. “Básicamente un garca, un estafador”. “Un chanta obsceno”. Son algunos adjetivos con que periodistas argentinos han definido al mercenario que manejaba los hilos del poder en Bolivia —no sólo el sistema comunicacional del Gobierno sino también los aparatos de seguridad del Estado—, gracias a su privilegiada relación personal y familiar con el presidente Rodrigo Paz Pereira.

El pasado jueves, el periodista uruguayo Rodrigo Lussich, conocido reportero en los principales medios de Buenos Aires, denunció mediante su cuenta de X-twitter que en el año 2012 Fernando Cerimedo había estafado a su familia “vendiéndoles un departamento que ya estaba escriturado a nombre de otras personas”. Les había cobrado 35.000 dólares, “los únicos ahorros que mi mamá y su esposo pudieron tener en ese entonces”, recordó Lussich.

La estafa se cometió en la ciudad de Mar del Plata, donde Cerimedo radicaba en ese momento, trabajando como taxista y comerciante de fiambres. ”Era un remisero en la esquina de las calles Luro y Chile”, precisó el periodista.

En la estafa, Cerimedo había entregado a la familia Lussich una minuta de compra-venta “prometiendo una escritura que nunca apareció”. La familia estafada fue acusada de usurpación del inmueble por los otros compradores y fue desalojada de aquella vivienda por la cual habían pagado $us 35.000. El mismo Cerimedo cambió las cerraduras de la puerta de ingreso.

Cerimedo fue procesado por la justicia argentina y condenado a 30 meses de cárcel, pero nunca cumplió su condena ni devolvió el dinero, “declarándose insolvente” dijo Lussich; hasta que reapareció como “estratega” de la campaña de Milei comandando un ejército de trolls a la cabeza de una industria trasnacional de la mentira como método para tomar y ejercer el poder político desde la ultraderecha más recalcitrante en esta era de Trump.

MANIPULANDO A LAS MUJERES PARA COMETER SUS DELITOS

En su relato, el periodista uruguayo revela que Cerimedo, una vez cometida la estafa, desapareció de los lugares que frecuentaba en Mar del Plata, incumpliendo su promesa de devolver el dinero. “Se escondía, mandaba a la mujer a dar la cara…”.

Según Lussich, Cerimedo usaba a su primera esposa como escudo para encubrir sus delitos, a la vez que la maltrataba de acuerdo a una investigación realizada por la hermana estafada del periodista. En el transcurso del juicio por estafa, “esa esposa se fue a vivir a Italia porque lo acusó de haberla golpeado y de haberla amenazado”. Lussich no reveló el nombre de la mujer.

Cuando emergió junto a Milei, Cerimedo se casó con la “libertaria” Natalia Basil, con quien cometió un millonario desfalco en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde Basil se apropió de los fondos de pensiones que pertenecían a ese sector vulnerable. Durante el actual gobierno de Trump, ambos fueron cooptados por la CIA para desarrollar una especie de “Plan Cóndor” cibernético en Latinoamérica.

En Bolivia, también al calor del goce del poder sin límites, se amancebó con la política Nadia Beller, a quien mandó a asesinar en una sórdida conjura que involucra a miembros activos de la Policía Boliviana. Tentativa fallida que ha puesto al gobierno de Rodrigo Paz en el ojo de una tormenta lapidaria.

TRABAJANDO EN LA CASA GRANDE DEL PUEBLO

El “asesor presidencial” estaba armando su propia red de extorsiones desde la Casa Grande del Pueblo. El feminicidio fallido contra Nadia Beller, revela que Cerimedo se hallaba en la primera fase organizativa de una nueva banda criminal en el narco-espectro boliviano, que involucra a jefes policiales, uno de ellos director de Inteligencia en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), quien hizo un monitoreo en tiempo real del ataque armado a la amante, en permanente comunicación directa con el mercenario argentino.

Evidentemente, Cerimedo no tenía una vinculación formal ni contractual con el actual Gobierno de Bolivia, pero tenía un acceso irrestricto a bienes y personal del Estado, en un esquema similar al de los paramilitares durante el régimen de García Meza. Se movía con guardaespaldas y choferes asignados por el comando de la Policía, bajo instrucciones directas de su “asesorado” presidente Paz.

En su declaración informativa ante el Fiscal que investiga el intento de asesinato del 18 de agosto, Cerimedo se identifica como “consultor político” de profesión, señalando como lugar de trabajo la Casa Grande del Pueblo, que es el denominativo del Palacio de Gobierno en Bolivia.


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