Data: Junio 30, 2012 | 0:23
Imágenes de un pueblo que resiste

Los Enawene Nawe resisten el avasallamiento que destruye su reino de peces

Con las primeras luces del amanecer, los hombres enawene nawes se reúnen en el exterior de haiti: la casa de las flautas sagradas. Acaban de regresar de sus campamentos en la selva para celebrar la ceremonia de pesca más importante del año: el banquete de Yãkwa.

El Gobierno del Estado de Mato Grosso está construyendo una serie de presas hidroeléctricas río arriba del territorio de los indígenas. Las presas son una amenaza para el hogar en la selva de los enawene nawes, para el pescado que comen y para su ritual sagrado: Yãkwa. Informes preliminares recibidos de los Enawene Nawes en abril de 2012 apuntan a que los bancos de pesca de este año podrían estar tan agotados como en 2009…
© Fiona Watson  | Survival International
 
Entre las secas praderas de la sabana de Cerrado y la selva amazónica del oeste de Brasil, en el Mato Grosso, yace el valle del río Juruena, hogar de los Enawene Nawe, indígenas en aislamiento voluntario sobre quienes Sol de Pando reprodujo un primer informe emitido por Survival en diciembre del 2011.
Sino el único, es uno de los pocos pueblos indígenas en el mundo que no come carne roja. La única carne que admiten es la del pescado que adoran, junto a una dieta blanca que el bosque amazónico les brinda generoso con abundante maíz, yuca y miel…
 

Comienza el ritual

Yãkwa, el ritual indígena más largo de la Amazonia, ha comenzado. Es un ritual de pesca de la nación Enewene Nawe que ha sido reconocido por Naciones Unidas para el Desarrollo de la Ciencia y la Cultura (Unesco) que lo incluyó en su lista como “Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia”.
Los Enawene Nawe, que viven en el sur de la Amazonia brasileña, practican el ritual deYãkwa cada año, como un intercambio de alimento entre humanos y espíritus.
Niños y hombres enawene nawe construyen complejas presas de madera a través de los ríos para capturar a los peces, que después son ahumados y transportados a la comunidad de la tribu.
Cuando los indígenas regresan de sus campamentos de pesca, los alimentos conseguidos se intercambian por medio de un ritual con el mundo de los espíritus en elaboradas ceremonias.
 El mes pasado, hombres del pueblo indígena Enawene Nawe se internaron en la selva, donde construyeron intrincadas presas para capturar peces.
Sin embargo, en el año 2009 el número de peces fue demasiado bajo como para practicar Yãkwa; algo similar ocurrió el 2010. ¿Será el 2012 diferente…?
 

El culto al pez

Los enawene nawes son uno de los pocos pueblos indígenas en todo el mundo que no comen carne roja. Son pescadores expertos. En la estación seca atrapan peces con un veneno llamado timbó, hecho con la savia de una enredadera leñosa. Machacan fardos de la planta en el agua, lo que libera el veneno que asfixia a los peces, que entonces flotan hasta la superficie.En la estación húmeda, cuando las colinas de la Serra de Norte están cubiertas de nubes, comienza el ritual indígena más largo de la Amazonia. El ritual del Yãkwa mantiene la armonía del mundo y es un intercambio de comida de cuatro meses de duración entre los enawene nawes y los espíritus yakairiti subterráneos, dueños de los peces y de la sal.Al principio de Yãkwa los enawene nawes construyen waitiwina (presas) sobre Adowina (el río Preto). Crean las presas con troncos entrecruzados que forman un encaje de madera enlazada, en la que insertan decenas de trampas con forma de cono. Utilizan cortezas y lianas para unir las piezas. “El Adowina es un río para waitiwina”, dice un hombre enawene nawe. “Los árboles son altos y la tierra es buena”.El agua es absorbida a través de los conos, y así atrapan a los peces que nadan corriente abajo después de haber desovado en la cabecera del río.  Yãkwa ha recibido el reconocimiento del Ministerio de Cultura de Brasil como parte de la herencia cultural del país.Guardan los peces en pequeñas cestas tejidas con hojas de palma y luego los ahúman en ahumaderos especiales. Después los llevan de vuelta a la comunidad en canoa. Al final de Yãkwa destruyen las presas para asegurar que los peces puedan volver a nadar río arriba para desovar.Intercambian sal, mandioca (o yuca) y miel con los espíritus yakairiti durante un espléndido banquete. Los hombres envuelven sus cinturas en fibras de palma, y sus collares van adornados con plumas de guacamayo rojo, hocofaisán y halcón. Se mueven en círculo con pasos lentos, acompañando sus cantos de los profundos sonidos de las flautas de bambú.

El futuro en juego

La Unesco, un organismo de Naciones Unidas, hizo recientemente un llamamiento para la protección urgente del ritual Yãkwa, y se refirió al mismo como herencia cultural intangible.
En los últimos años, sin embargo, los Enawene Nawe han tenido dificultades para llevarlo a cabo, debido al descenso del número de peces por la deforestación y la construcción de las presas hidroeléctricas.
 
En 2009 la situación fue tan grave que la empresa constructora de una presa se vio obligada a comprar tres mil kilos de pescado de piscifactoría para garantizar la supervivencia de los indígenas.
“Cuando era pequeño, siempre venía a las presas con mi padre”, cuenta Kawari, un anciano enawene nawe.
“Nosotros dejamos que los peces vayan río arriba a poner sus huevos. Pero si se construyen las presas hidroeléctricas todos los huevos desaparecerán y los peces morirán”.
 

La destrucción del hogar nativo

Los indígenas no han dado su consentimiento a la construcción de las presas hidroeléctricas, como la de Telegrafica (en la imagen superior), ni a la deforestación de sus tierras por los ganaderos. Stephen Corry, director de Survival International, ha declarado: “Es una amarga ironía que mientras se reconoce el Yäkwa como parte de la herencia cultural de Brasil, éste podría dejar de existir muy pronto”.

Los enawene nawes están presionando para que se reconozca como suya la zona de río Preto y para que los ganaderos sean expulsados. “El río Preto es vital para nuestra supervivencia. ¿Por qué dicen los ganaderos que es suyo?” “¿Conocen acaso los primeros nombres del río Preto? No. Estos son los verdaderos nombres del río: Adowina, Hokosewina y Kayawinalo”. “Y nosotros, los enawene nawes, somos los verdaderos propietarios”.

El reclamo de Kawari, un anciano Enawene Nawe

“No sabíamos que los blancos iban a robarnos nuestra tierra. No sabíamos nada de la deforestación”.
“No conocíamos las leyes de los hombres blancos”.
“Mi sabiduría es antigua. Sé estas cosas desde hace mucho tiempo”.
“Al Adowina no lo conozco desde hace poco tiempo, sino desde hace mucho…”.
“No acabo de nacer”.

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