Data: abril 30, 2013 | 14:58
Desenmascarado plenamente, el brasileño dimitió incluso a su condición de "Presidente honorario" del organismo

La FIFA confirma que Joao Havelange era un mafioso que corrompió al fútbol mundial

Havelange, de 96 años, renunció a su cargo honorario el 18 pasado después de confirmar la comisión de ética de la FIFA, creada en el 2012, las acusaciones de haber sido comprado en su período al frente del organismo de 1974 a 1998.

Havelange, de 96 años, renunció a su cargo honorario el 18 pasado después de confirmar la comisión de ética de la FIFA, creada en el 2012, las acusaciones de haber sido comprado en su período al frente del organismo de 1974 a 1998.

El 11 de julio del pasado año 2012, la FIFA ya había publicado documentos del caso ISL, que confirmabann que su ex presidente, Joao Havelange y el ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Ricardo Teixeira, percibieron sobornos millonarios procedentes de la empresa de márketing International Sports and Leisure (ISL). Sin embargo ambos dirigentes habían logrado eludir el rigor de la justicia penal pagando sobornos a jueces y fiscales desde el año 2010…

© Redacción Sol de Pando

El brasileño Joao Havelange dimitió como presidente honorario de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), reveló este martes un informe de la comisión de ética del organismo, según reporta la agencia Prensa Latina desde Berna.

Havelange, de 96 años, renunció a su cargo honorario el 18 pasado después de confirmar la comisión de ética de la FIFA, creada en el 2012, las acusaciones de haber sido comprado en su período al frente del organismo de 1974 a 1998.

El texto redactado por Hans-Joachim Eckert, presidente del órgano de decisión de la comisión de ética, constata que Havelange recibió «sobornos» de la empresa de comercialización de derechos deportivos ISL.

Así el sudamericano adelantó una eventual retirada de su presidencia de honor, que ejercía desde que abandonó la jefatura ejecutiva, en el próximo congreso de la organización a finales de mayo en Islas Mauricio.

El escándalo ISL estalló en 2012, cuando la cadena británica BBC aseguró en un reportaje que la empresa de márketing International Sports and Leisure obtuvo los derechos para varios mundiales de fútbol, antes de su liquidación en 2001, pagando sobornos a miembros de la FIFA.

Según el informe de la entidad, Havelange recibió «considerables cantidades» de dinero, así como Ricardo Teixeira, antiguo presidente de la Federación Brasileña de Fútbol, y el paraguayo Nicolás Leoz, extitular de la Confederación Sudamericana. Además del brasileño, el guaraní, de 84 años, presentó su dimisión la semana pasada.

Por su parte, la comisión de ética absolvió al actual presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, de cualquier implicación con el caso ISL.

«El comportamiento del presidente Blatter de ningún modo puede calificarse de incorrecto con respecto a las normas de ética», señaló el comité sobre el dirigente helvético.

No obstante, el texto se pregunta de forma crítica si el suizo, entonces secretario general del organismo, no debería haber sabido que ISL, que quebró en 2001 y estuvo a punto de arrastrar en su caída a la FIFA, realizaba pagos a otros altos funcionarios de la institución.

«La conducta del presidente Blatter puede haber sido desacertada, ya que podía existir la necesidad de una aclaración interna, pero esto no lleva a ninguna infracción penal o de los principios éticos», señaló Eckert.

El juez de la FIFA aclaró que los pagos se realizaron en una época en la que la organización rectora del fútbol mundial ni siquiera tenía un código ético, redactado por primera vez en el 2004.

Un escándalo latente de vieja data

El 11 de julio del pasado año 2012, la FIFA ya había publicado documentos del caso ISL, que confirmaban que su ex presidente, Joao Havelange y el ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Ricardo Teixeira, percibieron sobornos millonarios procedentes de aquella empresa de marketing.

La FIFA publicó entonces el auto de sobreseimiento de la instrucción penal abierta por la Fiscalía del cantón suizo de Zug por «gestión desleal» de la FIFA, «apropiación indebida y eventualmente gestión desleal» de Havelange y Teixeira.

La instrucción penal se abrió a raiz de una denuncia del organismo rector del fútbol mundial contra ISL, la empresa que comercializó los derechos audiovisuales de las competiciones de dicho organismo hasta su quiebra en 2001.

El auto, que lleva fecha del 11 de mayo de 2010, revela que Teixeira percibió de ISL al menos 12,74 millones de francos suizos (13 millones de dólares al cambio actual) entre 1992 y 1997 y Havelange 1,5 millones de francos suizos (1,53 millones de dólares) en 1997. La FIFA hizo público éste horas después de que el Tribunal Supremo suizo sentenciara que la prensa debía tener acceso al sumario del caso ISL.

El documento no se podía divulgar desde junio de 2010, poco después que la fiscalía, la FIFA y dos de los hombres más poderosos del fútbol mundial lograron un acuerdo para archivar la pesquisa criminal.

Comprando impunidad con sobornos

La FIFA, Havelange y Teixeira habían abonado 5,5 millones de francos suizos (5,9 millones de dólares al cambio actual) para archivar las investigaciones del fiscal Thomas Hildbrand, bajo la condición de que sus nombres permanecieran en secreto.
Los distintos pagos acreditados por la investigación judicial y descubiertos en cuentas personales de Havelange y Teixeira o de empresas vinculadas a ellos ascendieron a 21,9 millones de francos suizos (22,3 millones de dólares) entre 1992 y 2000.

Havelange fue presidente de la FIFA entre 1974 y 1998. Teixeira dirigió el fútbol brasileño entre 1989 y marzo de 2012.En relación con el caso ISL, Havelange, de 95 años, comunicó su dimisión al presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, como miembro de esta organización el 5 de diciembre de 2011. Por su parte Teixeira, de 64 años y yerno de Havelange, dejó la presidencia de la CFB y la jefatura del Comité Organizador del Mundial de 2014 el 12 de marzo pasado. Tres días después, renunció como miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA.
Ninguno de los dos, señala el auto, reveló ni transmitió a la FIFA las comisiones que percibieron ligadas a su actividad dentro de este organismo, por lo que se confirma que existió «infracción del deber» y que la misma ocasionó un daño a la FIFA y un enriquecimiento de los sobornados.

También indica que «no se puede poner en tela de juicio» la constatación de que la FIFA «tenía conocimiento de pagos de sobornos a personas pertenecientes a sus órganos».

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