EMBARAZO ADOLESCENTE EN PANDO: UN PROBLEMA PRIORITARIO

“La maternidad prematura hace heroínas a las jóvenes amazónicas” decía el titular de la crónica publicada por Sol de Pando en mayo de 2012, cuando entrevistamos a Magda Rosa, una afable adolescente de 17 años que vino a Cobija desde Puerto Rico para cobrar el bono Juana Azurduy, con su bebé en brazos. | Fotos archivo Sol de Pando
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© Redacción Sol de Pando | Servicio Informativo Datos & Análisis
Magda Rosa Chao Chamarro, mujer tacana, es una madre de familia que hoy tiene 30 años. Sol de Pando la entrevistó en mayo de 2012, cuando llegó a Cobija desde un pueblito de Puerto Rico a orillas del Madre de Dios, junto con su bebé recién nacido, para cobrar el bono Juana Azurduy; ella era entonces una adolescente de 17 años.
“La maternidad prematura hace heroínas a las jóvenes amazónicas”, decía el titular de aquella crónica.
Magda Rosa era una más entre centenares de madres adolescentes, en gran parte indígenas, que llegaban a la capital en pos de la asistencia estatal. Vino desde su comunidad de “Siete Leguas”, en el municipio de Puerto Rico, donde su esposo, un muchacho de 17 años, “se quedó trabajando en la zafra” le dijo a Sol de Pando, con una apacible sonrisa de inocencia en su rostro. Había dado a luz por cesárea.
La maternidad prematura marcó dramáticamente el destino de aquella niña. Tuvo que abandonar sus estudios para entregarse a la crianza de su hijo, en una lucha desigual contra la crueldad del mundo. Mantener viva y sana a la criatura contra viento y marea, era su rol de madre asumido con natural amor. Miles como ella, hay en Pando.
La Alcaldesa de entonces, Ana Lucía Reis, tomó el asunto en sus manos estrechando una alianza —que consideró estratégica— con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), organismo que prioriza a Pando en sus programas de prevención, pues el Departamento encabeza las estadísticas del embarazo adolescente en Bolivia.
Pando registra embarazos prematuros con un promedio del 30% de su población femenina entre 15 a 19 años, el doble de la cifra nacional que oscila en un 15%, como promedio del último decenio.

El 4 de enero de este año, la representación del UNFPA en Bolivia lanzó la campaña que busca erradicar los embarazos en adolescentes mediante una estrategia que involucra a sectores públicos y privados. Al acto fue invitada la Alcaldesa de Cobija, cuyo municipio es prioridad dentro los programas de la ONU en esta materia clave del desarrollo humano. | Foto UNFPA Bolivia
UNA PRIORIDAD INELUDIBLE EN LA GESTIÓN MUNICIPAL
El año 2010, según registros de Control Prenatal del Hospital Roberto Galindo Terán, se atendieron en ese centro hospitalario 55 embarazos en mujeres menores de 20 años, casi todas provenientes de las comunidades indígenas. Entre las pacientes atendidas se informó de una niña de 12 años, dos de 13, cinco de 14, cinco de 15, seis de 16 años, once de 17, catorce de 18 y once de 19 años, con elevada tasa de partos por cesárea. Más los partos en domicilios y otros hospitales de Pando, rozaban 300 casos de niñas gestantes en un año.
Según testimonios del personal médico, recogidos por Sol de Pando, en todos los casos atendidos en Cobija la maternidad fue consentida, pues los padres son también adolescentes. “No son muy frecuentes casos de maternidad entre estas muchachas a causa de violación, como en otras partes del país. Es evidente que ellas llevan una vida sexual, aunque prematura, normal”, explicaron.
Ya entonces preocupaba a los médicos de Cobija el alto riesgo de mortalidad entre aquellas prematuras mamás. El día que entrevistamos a Magda Rosa, había fallecido en la maternidad una niña gestante de 15 años.
“Todos estos años hemos venido lidiando con este problema tan preocupante y a la vez invisibilizado por mucho tiempo” –dijo la alcaldesa Reis—. “Tiene causas que son muy complejas, una combinación de factores, desde culturales, educativos, ético-morales y económicos. Lo cierto es que tenemos que resolverlo prioritariamente, porque frena la realización integral de nuestras jóvenes, y por tanto el desarrollo humano de toda la comunidad”.
Ana Lucía Reis volvió a la Alcaldía tras las elecciones de 2021. La maternidad prematura seguía siendo el principal azote entre las nuevas generaciones de adolescentes; otra vez una prioridad en la gestión municipal. En la administración de Gatty Ribeiro, el tema había sido tratado con desdén.

El 21 de octubre del pasado año, el representante de UNFPA en Bolivia, Pablo Salazar Canelos y su equipo técnico, se reunieron con la alcaldesa Ana Lucia Reis para reforzar los programas de prevención del embarazo en la adolescencia, problema en el cual Pando encabeza la estadística nacional duplicando el promedio nacional. | Foto Sol de Pando
“CERO EMBARAZOS EN ADOLESCENTES”: LA RADICAL CONSIGNA DE UNFPA
Durante los últimos 15 años, la representación de UNFPA en Bolivia, hoy a cargo del diplomático Pablo Salazar Canelos, ha logrado frenar el incremento de embarazos prematuros en el país; pero el problema persiste sobre todo en las zonas rurales, según el funcionario de la ONU.
En el año 2008, la tasa de embarazos prematuros en Pando llegó al 36,9%; el promedio nacional fue de 17,9%. En 2016, Pando registró un 32,4% de gravidez entre su población femenina menor a 19 años, y el promedio nacional fue de 14,8%.
En 2024, según estadísticas de INE con resultados del Censo de Población y Vivienda y de la Encuesta de Demografía y Salud (EDSA), Pando registró un 21% de embarazos prematuros, frente al 11% del promedio nacional. A pesar de una notable reducción con respecto a las cifras de 2016, la actual tasa de embarazos prematuros en Bolivia, para el representante de UNFPA, “sigue siendo significativamente alta”. Y Pando sigue duplicando la media nacional.
Salazar Canelos impulsa en Bolivia un modelo de abordaje al problema, expresado mediante la consigna de lograr la meta de “cero embarazos en adolescentes”.
El UNFPA ha pulido su enfoque desde la perspectiva productiva: Se estima que en 2024, con un índice de más de 28.000 embarazos prematuros, Bolivia perdió un ingreso $us 570 millones debido a las oportunidades educativas y laborales que han perdido aquellas adolescentes estancadas en su derecho a la movilidad y el ascenso social. El 30% de ese déficit nacional por causa del embarazo prematuro, se concentra en Pando.
Pablo Salazar Canelos, junto con su equipo técnico, y la alcaldesa Ana Lucía Reis tuvieron un último encuentro en Cobija el 21 de octubre del pasado año, cuando lanzaron un programa municipal para reforzar liderazgos entre la población femenina adolescente, y profundizar campañas de educación sexual entre los estudiantes pandinos. El programa se replicará en los demás 14 municipios del Departamento.
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