PRESIDENTE DE ADUANA ADMINISTRÓ JET QUE TRAFICABA ARMAS Y DROGA

El abogado Alberto Samuel Soto de La Vía, experto en temas aduaneros, fue apoderado de Ramón Castillo Manríquez en 2018, para recuperar el Gulfstream IV con placa norteamericana N557JK, que fue confiscado como objeto de contrabando por el Gobierno de Evo Morales, sin saberse nunca el contenido de su carga. Hoy es principal Ejecutivo de la Aduana Nacional | Fotomontaje Sol de Pando
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© Redacción Sol de Pando | Servicio Informativo Datos & Análisis
El domingo 8 de septiembre de 2024, en Guinea-Bissau —un pequeño país de África Occidental que fue colonia portuguesa—, el piloto de doble nacionalidad mexicano-norteamericana Ramón Castillo Manríquez fue atrapado en el aeropuerto internacional Osvaldo Vieira con un cargamento de 2,6 toneladas de cocaína, a bordo del jet Gulfstream IV con matrícula XA-SBT que comandaba. La droga, de origen boliviano, había sido embarcada en Venezuela. Actualmente Castillo está recluido en una cárcel del estado de Florida, sometido a un juicio en curso por un tribunal de Fort Lauderdale que lo extraditó en abril de 2025. La nave quedó expropiada en Bissau, por órdenes del presidente Umaro Sissoco Embaló.
“Los traficantes de drogas suelen utilizar los países de África occidental como punto de tránsito para enviar cocaína desde Sudamérica a Europa”, comentó la agencia Reuters al informar del caso.
Según datos de la DEA que difundió la Fiscalía del Distrito del Sur de Florida tras la extradición de Castillo el 15 de abril de 2025 junto a otros cuatro tripulantes latinoamericanos (un mexicano, un brasileño, un colombiano y un ecuatoriano), el Gulfstream siguió un itinerario despegando aparentemente del aeropuerto de Tapachula, en la selva mexicana, para dirigirse a Guinea-Bissau. Sin embargo, la cocaína fue embarcada en Caracas, mediante un “vuelo fantasma” que consiste en anular el GPS y las señales del avión en el radar, apagando el traspondedor. Con ese método de alto riesgo, las torres de control sólo registraban la procedencia en Tapachula, no así el punto real donde se cargó la droga.
Similar modus operandi se constató en el caso del Gulfstream bimotor GLF-3 con matrícula norteamericana N18ZL, que el 28 de enero de 2020 fue capturado en el aeropuerto de Cozumel, México, tripulado por dos pilotos bolivianos que transportaban una tonelada de cocaína, habiendo partido supuestamente desde Salta, Argentina, según informó Sol de Pando. Se supo que la droga fue cargada en el aeropuerto boliviano de Guayaramerín, con el traspondedor apagado; el plan de vuelo mencionaba a Salta como punto de despegue, ocultando la incursión en Guayaramerín.

El piloto Ramón Castillo Manríquez, dueño del Gulstream IV que en 2018 quedó retenido en el aeropuerto de El Trompíllo con su carga desaparecida, fue capturado en septiembre de 2024 llevando cocaína a Guinea-Bissau, África, piloteando otro Gulfstream también con placa norteamericana. Está preso en Miami desde abril de 2025. | Fotomontaje Sol de Pando
EL VUELO DEL GULFSTREAM IV QUE FUE “VOLTEADO” EN SANTA CRUZ
Castillo Manríquez, también empresario aeronáutico, es el mismo que en 2017 había sufrido el embargo de su jet Gulfstream IV con matrícula norteamericana N557JK en el aeropuerto de El Trompillo, en Santa Cruz. El jet partió de Cozumel, México, aterrizando en el aeropuerto de Viru Viru el 7 de abril de 2017, y según el plan de vuelo debía retornar el 9 de abril con rumbo a Tapachula (casualmente el mismo punto de donde, en 2024, partió a Guinea-Bissau el Gulfstream IV con matrícula XA-SBT, una vez que había recogido la carga de cocaína en Venezuela).
El jet quedó detenido durante más de un año en medio de una disputa con el entonces asesor presidencial Juan Ramón Quintana, quien ordenó a la Aduana de Bolivia la “nacionalización” del avión ante la negativa de Castillo en ceder a la extorsión de pagar un elevado “impuesto”, que el gobierno de Evo Morales le exigía para que pueda operar en territorio nacional traficando armas y cocaína.
Nunca se supo oficialmente con qué tipo de carga llegó a Santa Cruz aquel Gulfstream piloteado por Castillo. La Aduana —entonces manejada por personal que había sido designado por Quintana desde 2016, lo mismo que en la Dirección de Aeronáutica Civil—, ocultó sistemáticamente esa información. Los pasajeros que embarcaron en Cozumel eran unos supuestos misioneros evangelistas que hicieron mutis por el foro después de aterrizar. Eran las “mulas” necesarias a bordo del chárter. Investigadores policiales cercanos al caso, informaron a Sol de Pando que aquel Gulfstream llegó con equipajes que contenían armas. Está fuera de toda duda que el avión no llegó vacío.
En la solicitud de permanencia (ingreso y salida) que firman Ramón Castillo y su copiloto José Luis Cervantes, el 7 de abril de 2017, se declara que el Gulfstream llegó a Viru Viru con un peso 69.700 libras, es decir que su bodega de carga estaba a full, habiendo salido de Cozumel con un Peso Máximo de Despegue de 32 toneladas, en su límite para alzar vuelo. Testigos indican que Juan Ramón Quintana —que en ese momento ya no era Ministro de la Presidencia sino “asesor de Seguridad” de Evo Morales poco antes de ser designado Embajador en Cuba—, inspeccionó personalmente la nave y ordenó que el avión sea trasladado al aeropuerto de El Trompillo, donde la carga se esfumó como agua entre los dedos de la Aduana. Fue un típico “volteo”, de alto vuelo.

El Gulfstream GLF-3 con matrícula norteamericana N18ZL, capturado en Cozumel, México, con sus dos tripulantes bolivianos que habían cargado la cocaína en el aeropuerto de Guayaramerín, apagando el transpondedor de la nave para aparentar que salió de Salta. | Fotomontaje Sol de Pando
TRÁFICO DE ARMAS EN EL ITINERARIO DE LOS GULFSTREAM
Los nexos de Ramón Castillo Manríquez con el tráfico de armas se remontan a inicios de la década pasada. En 2011, trabajaba como piloto de las empresas de seguridad Security Tracking Devices y Broadlink S.A., cuyo socio mayoritario era el magnate mexicano de origen japonés José Susumo Azano Matsura, un controvertido proveedor de equipos de espionaje electrónico al Gobierno de México, bajo la Presidencia de Enrique Peña Nieto.
Según el FBI y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Susumo Azano y Castillo Hernández montaron una red de tráfico de armas usando aviones de Tracking Devices. En el transcurso Castillo montó su propia compañía en Long Beach, Global Exec Aviation. Aplicaban el conocido método de fragmentar las armas para camuflar las piezas separadas (caserinas, cañones, culatas, miras telescópicas, etcétera) embalándolas mezcladas con repuestos de computadoras, partes automotores y otras mercancías metálicas. Los agentes federales, detectaron que el piloto era el ejecutor de las operaciones pactadas por Azano Matsura con el crimen organizado.
Cuando se desarrollaba la investigación federal por lavado de dinero y tráfico de armas, en 2014 José Susumo Azano fue acusado por una empresa que proveía gas natural doméstico en la frontera de California, de haber realizado donaciones ilegales con más de medio millón de dólares para la campaña electoral de un candidato a Alcalde en San Diego. En septiembre de 2017 —mientras el Gulfstream IV de Global Exec estaba siendo retenido en un aeropuerto de Bolivia—, Azano Matsura fue sentenciado con tres años de prisión por sobornar al candidato. Sin embargo la investigación por tráfico de armas no había concluido.
Los abogados de Azano Matsura interpusieron recursos para impedir que en el juicio por los sobornos políticos se incluya la investigación por el tráfico de armas y lavado de activos, alegando que ese cargo estaba siendo forzado por el FBI y el ICE. Los abogados del magnate —según el periodista investigador Gerardo Reyes, de la red Univisión— alegaron que un agente del ICE le hostigó a Ramón Castillo Manríquez afirmando: “nosotros los tenemos a ustedes como mercaderes de armas ilegales’’. Castillo fue identificado en ese alegato como “un piloto veterano del ejército de Estados Unidos que trabajaba para Azano desde noviembre de 2011”, precisó Reyes.

Así cayó Ramón Castillo Manríquez, junto a los miembros de su tripulación, el 8 de septiembre de 2024. Había llegado al aeropuerto de Bissau con 2,6 toneladas de cocaína embarcadas en Venezuela a bordo de un jet Gulfstream IV cuyo destino final era Europa. | Fotomontaje Sol de Pando
RAMÓN CASTILLO TOMA LOS SERVICIOS PROFESIONALES DEL ABOGADO SOTO DE LA VÍA
Se había negado a pagar “derecho de piso” cuando aterrizó en Viru Viru aquel 7 de abril de 2017.
Ramón Castillo Manríquez huyó de Bolivia dejando su Gulfstream “abandonado” en Santa Cruz, según versión del Gobierno, porque “no pudo cubrir” los costos por la reparación de un supuesto daño en tierra que le habría impedido el vuelo de retorno. Fue obligado a pagar un alquiler mensual por la pista donde quedó retenido el avión.
Castillo había vuelto a su sede en California tomando un vuelo comercial, del cual el régimen de Morales no dio ninguna información.
Personeros de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) se negaron a devolverle el avión alegando que se encontraba dentro el territorio nacional ilegalmente, como un objeto de contrabando. La Aduana se haría cargo del asunto. En agosto de 2017, un socio colombiano de Castillo llamado Celso Alarcón Perdomo, llegó a Santa Cruz intentando evitar la expropiación de la nave y “solicitó la ampliación de estadía del avión por mantenimiento”, reveló el periodista Gerardo Reyes.
En julio de 2018, la Aduana procedió a la nacionalización del Gulfstream IV, es decir que el Estado boliviano era legalmente el nuevo dueño. A Castillo Manríquez no le quedó más que negociar con el Gobierno de Evo Morales la venta del jet a terceros interesados, para repartirse la ganancia. Quintana ya estaba como Embajador en Cuba desde mayo de 2017, un mes después de haber ordenado la incautación.
Antes de la nacionalización, en marzo de 2018 Castillo buscó un apoderado legal en Bolivia para gestionar la recuperación de la nave o su venta. Designó a uno de los expertos en materia aduanera más avezados del foro, el abogado Alberto Samuel Soto de La Vía. El 27 de marzo, Soto de La Vía presentó un memorial ante la gerencia de la Aduana aeroportuaria de Viru Viru, pidiendo una explicación de por qué el avión estaba precintado. Cuando se precinta un bien, implica que hay en curso un proceso legal por algún delito penal o civil en torno al mismo. “De ser así, se me haga conocer el número de casos, el estado en el que se encuentran y en dónde se tramitan los mismos, para estar a Derecho”, decía el memorial. Se desconoce qué respondió la Aduana al abogado de Ramón Castillo.
No hubo, por parte del Gobierno, ninguna acusación por narcotráfico o tráfico de armas. Se expropió el avión por el gusto de hacerlo. Hay versiones de que la nave habría sido transferida a un grupo de narcotraficantes vinculados a Quintana. Vecinos del aeropuerto de El Trompillo, en inmediaciones del Colegio Militar de Aviación, aseguran que el Gulfstream permanece ahí deteriorándose y en total abandono. Su matrícula ya no puede ser rastreada por buscadores como el FlightAware.
Según la investigación de Sol de Pando publicada el 9 de julio de 2018, la empresa de Castillo, Global Exec Aviation, mantenía una relación fiduciaria con el Bank of Utah, un banco de mormones que habría vendido la nave mientras se encontraba incautada en El Trompillo, mediante offshore, a algún comprador cercano al Gobierno de Bolivia, “bajo una ley bancaria norteamericana que protege la identidad de compradores y vendedores dentro el régimen fiduciario”. Ello implicaría una violación a las leyes bolivianas.
Quien tendría que confirmar o desmentir toda aquello —esclarecer lo que aún permanece oculto— es el apoderado legal de Ramón Castillo que se encargó de defender, en legítimo ejercicio profesional, el derecho propietario del ahora traficante preso en Estados Unidos. El pasado 25 de noviembre, el abogado Alberto Soto de La Vía ha sido designado en el gobierno de Rodrigo Paz como nuevo Presidente Ejecutivo de la Aduana Nacional. El cargo que hoy ejerce, le exige transparentar aquel casi olvidado affaire aeronáutico-aduanero.
No es chiste cuando un Gulfstream aterriza en Bolivia con sus maleteros a full.
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