Data: diciembre 13, 2020 | 8:16
FRUTOS AMAZÓNICOS CONTRA LA PANDEMIA | Pando inició la producción del derivado lácteo enriquecido con deliciosas pulpas naturales que proveen un refuerzo vitamínico, nutricional e inmunológico de gran impacto para el organismo humano…

YOGURT ACREANO: DE ASAÍ, DE COPOAZÚ

El agregado frutal en este yogurt pandino no sólo tiene efectos saborizantes, sino más bien es un refuerzo vitamínico, nutricional e inmunológico de gran impacto para el organismo humano. | Fotomontaje Sol de Pando

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© Redacción Sol de Pando en Cobija

La elaboración de yogurt con frutas naturales de la Amazonia, en el Acre boliviano, es una alternativa de industrialización que se torna posible en el contexto de la pandemia, una crisis que abre oportunidades de emprendimiento asumidas creativamente por empresarios y profesionales de Pando.

Una empresa familiar comandada por los esposos Carlos Benquique Claure y Veronitza Santos, ha instalado una factoría de yogurt en seis sabores usando frutas de la región como el asaí y el copoazú, además de sinini, acerola, maracuyá y guayaba.

Es un emprendimiento pionero, en una escala aún semi-artesanal registrada bajo la marca “YoguFrut Amazon”, que indica el camino hacia la formación de un pujante rubro industrial cuyas perspectivas de mercado interno y externo son enormes. Es el potencial latente que demuestra la necesidad de superar la función meramente comercial de la Zona Franca de Cobija, para ingresar a una etapa de efectiva industrialización.

“En Cobija tenemos mucho potencial con frutos silvestres únicos en el mundo, propios de la región, que sólo se dan en esta parte del país” —explica Carlos Benquique, un ingeniero y docente universitario que se propone con este proyecto dar el salto desde la teoría a la práctica, venciendo dificultades propias de una economía local aún incipiente—. “Es complicado querer emprender algo cuando no existen normativas que estimulen la inversión sin correr tantos riesgos”, advierte.

Yogurt con pulpas naturales: medicina que alimenta

“Nuestro producto contiene pulpas de fruta natural y por tanto es mucho más alimenticio y saludable, y por supuesto más exquisito”, explica Carlos Benquique. | Fotomontaje Sol de Pando

La iniciativa de la familia Benquique Santos contribuye a mejorar la calidad alimentaria de la población pandina, combinando dos nutrientes altamente saludables para reforzar las defensas ante la pandemia del coronavirus: un importante derivado lácteo como es el yogurt y una selección de frutas amazónicas con elevados contenidos vitamínicos e inmunológicos, entre los que se destacan especialmente el copoazú y el asaí, que junto a la castaña han sido catalogados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como super-alimentos.

El primer beneficio para la comunidad es la producción local del yogurt en sí, un derivado lácteo especialmente indispensable para el crecimiento sano de los niños por su alto contenido de calcio; además que regula el sistema floral y evita los problemas intestinales causados por la lactosa contenida en la leche común.

“El único yogurt que habitualmente se consume masivamente en Pando proviene de La Paz, y llega con sabores artificiales” —dice Carlos Benquique—. “Nuestro producto contiene pulpas de fruta natural y por tanto es mucho más alimenticio y saludable, y por supuesto más exquisito”.

El agregado frutal en este yogurt acreano no sólo tiene efectos saborizantes, sino más bien es un refuerzo vitamínico, nutricional e inmunológico de gran impacto para el organismo humano.

La pulpa de asaí, por ejemplo, es rica en proteínas, carbohidratos, fibra y aceites Omega 3, 6  y 9, según un estudio de la OMS difundido a  mediados de la década pasada. Esas propiedades lo convierten en un alimento ideal para enfrentar la pandemia; energizan el organismo humano elevando sus defensas anti-virales.

El copoazú es un fruto en coco parecido al cacao, cuya pulpa ácida tiene un sabor ultra-delicioso y una fragancia seductora. Contiene antioxidantes flavonoides que son efectivos para combatir el estrés oxidativo, cuyos altos niveles están relacionados con la inflamación, la obesidad y muchas otras afecciones crónicas.

El sinini, otra fruta amazónica agregada al yogurt pandino —conocido en Brasil como graviola— ayuda a combatir la diabetes, actúa como antibacteriano, anticancerígeno, cipotóxico, hipotensor y astringente.

La acerola, un fruto pequeño parecido a la cereza, es rico en vitamina C, reduce la fatiga, contribuye al normal funcionamiento del sistema inmune e interviene en la formación del colágeno, componente estructural del hueso, la piel y los vasos sanguíneos.

La maracuyá y la guayaba, como se sabe, contienen elevadas cantidades de vitaminas A y C; tienen propiedades antioxidantes, incrementan la fibra intestinal y mantienen en pie las defensas inmunológicas.

El desafío del mercado nacional y la exportación

Varios establecimientos en Cobija a través de una logística de ventas a cargo de Veronitza Santos, reciben el producto con creciente entusiasmo. Los niños son principales consumidores. | Fotomontaje Sol de Pando

“La tendencia del nuevo mundo de cuidar la naturaleza y cuidarse  a uno mismo, es una tendencia que en la pandemia se ha incrementado, lo cual nos permite abrir un mercado seguro al menos a nivel local”, afirma Carlos Benquique.

Varios establecimientos comerciales en Cobija, incluidos algunos puestos en el mercado de abasto así como tiendas de barrio, a través de una logística de ventas a cargo de Veronitza Santos, están recibiendo el producto con creciente entusiasmo. Los niños son sus principales consumidores.

“Nuestro producto es cien por ciento pandino, todo está hecho en Cobija, hasta los envases y etiquetas; son pocos insumos que traemos de Santa Cruz. Es un yogurt elaborado con altos estándares de calidad, con buena densidad, PH, etcétera. Queremos llegar al mercado nacional y después exportar”, declara Benquique sin ocultar su optimismo.

“Esto es la punta del iceberg”, dice, invocando a las autoridades locales y nacionales volcar su mirada a estos emprendimientos en escala semi-industrial, para fomentar su crecimiento y efectos multiplicadores en la generación de empleos y la innovación tecnológica especialmente.

En el Brasil el yogurt en botella de dos litros —como el que produce la familia Benquique— ha desaparecido. Este producto pandino, en caso de dar el salto industrial y exportador que merece, podría “invadir” exitosamente los supermercados en los municipios vecinos de Epitaciolandia y Brasiléia, hasta introducirse en el enorme mercado brasileño, más allá del Acre.

Por ahora, el objetivo es llegar a otras ciudades bolivianas del eje central como Cochabamba, La Paz y Santa Cruz.

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