Data: septiembre 15, 2020 | 21:09
PRIMER PARTIDO A PUERTA CERRADA EN LA COPA LIBERTADORES | El estadio Félix Capriles fue escenario del primer encuentro internacional en la era del coronavirus. Fue decepcionante para los hinchas del Wilster que sucumbió ante el Paranaense...

WILSTERMANN SE QUEDA EN LA CUARENTENA

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© Redacción Sol de Pando

Con un juego dominantemente defensivo y tímido en el ataque, a pesar de haber abierto el marcador, el club Wilstermann perdió 3-2 contra el Athletico Paranaense, en la tercera fecha del Grupo C de la Copa Libertadores, con un verdugo gol brasileño al filo del partido. El resultado confina al equipo boliviano al final de la tabla de posiciones junto a Peñarol del Paraguay; en tanto que el equipo visitante se coloca en la punta del grupo junto a Colo Colo de Chile.

Tras la jornada de hoy, el Paranaense acumula seis puntos, y le sigue, por gol diferencia, el Colo Colo también con seis puntos al derrotar 2-1 al Peñarol, en Santiago.

El fútbol profesional boliviano retornó a las canchas este martes, después de un prolongado receso de casi seis meses debido a la pandemia. El partido se jugó a puertas cerradas, tal como establece la Organización Mundial de la Salud en esta etapa post-cuarentena, para espectáculos masivos.

El estadio Félix Capriles pasó a la historia como el primer escenario boliviano donde se  disputó un partido de la Copa Libertadores a puerta cerrada, ya que nunca antes un cotejo de un torneo internacional se jugó sin público en territorio boliviano, hizo notar hoy el periódico Los Tiempos. El Capriles ya había hecho historia el 11 de marzo, cuando fue sede del primer partido a puerta cerrada del torneo Apertura: Aurora vs The Strongest.

El partido, que se inició a las 18:15, tuvo características singulares en el marco de la bioseguridad para prevenir una posible propagación del coronavirus durante el encuentro, al cual sólo se permitió el ingreso de 300 espectadores entre directivos, periodistas y personal de apoyo organizativo así como de seguridad. No se produjo el tradicional intercambio de banderines entre los capitanes de ambos planteles, por una prohibición expresa de la Conmebol, y tampoco se permitió el intercambio de casacas entre jugadores al final del partido.

Fanáticos de ambos equipos (en Cochabamba radica una enorme colonia de estudiantes brasileños) se dieron cita en las puertas del estadio para saludar la llegada de los planteles al escenario, y luego se dispersaron para asistir al encuentro mediante la televisión.

El periódico Opinión difundió imágenes de un grupo de trabajadores de la construcción que armaron una tarima sobre la terraza de en un edificio en obra gruesa, en la zona de La Recoleta, cuya vista daba al gramado del Félix Capriles.

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