¿GUERRA DE CARTELES? | Pertenece a la banda acusada de asesinar en Cobija a un socio de Mauro Vásquez y en Santa Cruz a los suegros de un narco-policía...

Socio de sicario que huyó de El Abra fue atrapado cuando traía a Pando un auto robado en Brasil

El sicario brasileño Marcos André Magalhães de Oliveira que huyó de El Abra, y su cómplice boliviano Gary Gonzáles Goy, recientemente capturado en el Acre brasileño. | Fotomontaje Sol de Pando

El sicario brasileño Marcos André Magalhães de Oliveira que huyó de El Abra, y su cómplice boliviano Gary Gonzáles Goy, recientemente capturado en el Acre brasileño. | Fotomontaje Sol de Pando

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando
Gary Gonzáles Gioy, el socio prófugo de Magalhães, en manos de la Policia Civil del Estado de Acre. | Foto cortesía Policía Federal

Gary Gonzáles Gioy, el socio prófugo de Magalhães, en manos de la Policia Civil del Estado de Acre. | Foto cortesía Policía Federal

Gary Gonzáles Gioy, un narcotraficante y contrabandista de autos robados, buscado en Bolivia por su relación con el sicario brasileño Marcos André Magalhaes de Oliveira (que fugó de la cárcel de El Abra, Cochabamba, en marzo del 2012), ha sido capturado el pasado miércoles 24 de septiembre sobre la ruta entre los municipios acreanos de Xapurí y Brasiléia, en la frontera con Pando, pretendiendo introducir al país un vehículo robado en territorio brasileño, con la placa «clonada».

Fuentes policiales del Brasil confirmaron a Sol de Pando que el boliviano Gonzáles Gioy se encuentra actualmente detenido en una cárcel de máxima seguridad de Rio Branco (capital del Estado de Acre) considerando los antecedentes criminales que posee en Bolivia y Perú, al ser miembro de una banda de sicarios encabezada por  Magalhães de Oliveira, alias «La Bicha»

Marcos André Magalhaes fue capturado en Santa Cruz en julio del 2011 dentro la investigación de un doble asesinato cometido en enero de ese año contra los suegros de un policía acusado de narcotráfico y lavado, JulioRené Navia Gorena, quien fue vinculado por su propia esposa —hija de los asesinados—, con la banda del narcotraficante William Rosales.

En el allanamiento al domicilio de Magalhaes, la Policía encontró una escopeta calibre 12 mayor, una carabina M-2 y dos pistolas 9 milímetros marcas Smith&Wesson y Milenium; ademáas de uniformes camuflados y chalecos antibalas.

Dentro esa investigación en la que Magalhães de Oliveira confesó haber asesinado a los esposos Soria Añez por una supuesta deuda de narcotráfico, se estableció que sus principales cómplices eran el boliviano Gary Gonzáles Gioy y el brasileño Pablo Santos, declarados prófugos por la justicia boliviana.

Las huellas de Fabricio Ormachea

El teniente Julio Navia y su padre, otro miembro de la Policía Nacional, pertencientes al grupo delincuencial de Fabricio Ormachea Aliaga, fueron acusados por el abogado Denver Pedraza —ex encargado regional de la Dirección de Registro y Control de Bienes Incautados (Dircabi), actualmente preso por malos manejos en esa entidad— de contratar a los sicarios de Marcos André Magalhaes de Oliveira para matar a los suegros como una posible vendeta por las denuncias de enriquecimiento ilícito que hizo la cónyuge del policía durante un proceso de divorcio.

Recordemos que entre los años 2009 y 2010, Ormachea fue arbitrariamente designado como Jefe Nacional de Operativos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) debido a sus influencias políticas en las más altas esferas dentro el Palacio Quemado. Al amparo de Fabricio Ormachea y otros policías de su entorno, se articularon estos grupos criminales del narcotráfico que han puesto en vilo la seguridad y propia vida del presidente Evo Morales al tener acceso irrestricto al Palacio presidencial. 

Pedraza, que también sufrió un atentado a balazos el 18 de julio del 2011 (dos días antes de la captura de «La Bicha»), fue abogado del narcotraficante William Rosales y de la esposa de Navia, pero no pudo demostrar el nexo entre el policía y los sicarios y tampoco las autoridades bolivianas profundizaron la investigación al respecto.

Navia y su padre, presos desde el 2010 por lavado de dólares y narcotráfico controlando la Aduana Aeroportuaria en Santa Cruz, fueron liberados el mayo de este año con «medidas sustitutivas».

Hiroshi Agustin Nakashima

Guerra de Carteles

Aunque es un hecho persistentemente negado por las autoridades del país, Bolivia es escenario desde hace al menos un lustro de una sanguinaria guerra de carteles del narcotráfico internacional, en la que toman parte incluso miembros corruptos de la Policía y las Fuerzas Armadas del país.

Prueba de esta bizarra realidad de la cocaína en Bolivia son los «ajustes de cuentas» ejecutados, contra otros grupos organizados del mismo narcotráfico, por la banda sicaria de Magalhães de Oliveira y Gary Gonzales Gioy, acusados también de haber asesinado al presunto narcotraficante argentino Daniel Antonio Petruzzello, acribillado a tiros el 3 de febrero de 2011, y de Hiroshi Agustín Nakashima, alias «Tino», socio de Mauro Vásquez Guerra, baleado el año 2008 en Cobija, Pando.

PUBLICADO EN SOL DE PANDO #1 DEL 25 DE AGOSTO AL 9 DE SEPTIEMBRE 2009 Un informe elaborado por el Comando Departamental de la Policía de Pando, revela el grado de tenebrosidad que ha adquirido el sicariato en esta atormentada región amazónica. En el 2006, se produjeron varios asesinatos a plena luz del día y con la marca registrada de los sicarios protegidos por la Prefectura de entonces: no menos de seis tiros en la humanidad de sus víctimas. Por ejemplo, el 29 de diciembre del 2006, Rolando Ramos Bruckner fue asesinado con seis tiros por unos brasileños en moto. El seis de febrero del 2007, el peruano Héctor Ramos Saavedra murió con ocho disparos, el 24 de febrero unos sicarios que andaban en una vagoneta roja mataron a Cristian Humérez Alves que cayó con 10 tiros. El 11 de febrero del 2008 la banda de Iroshio Agustín Nagashima mató al brasileño Wagner Wilton Maia do Nascimento con 16 disparos; el 19 de febrero Lisandro Guzmán Ardaya murió con 13 tiros de una 9mm que le dispararon unos brasileños que huyeron en una moto; el 27 de febrero Walter Vaca Guerra murió con 9 disparos que le infringieron brasileños en moto; el 21 de abril, después de matar en el mismo día a Marcelo Alejandro Romaña, los sicarios liquidaron a Jorge A. Humérez J. con once disparos, y dos horas después mataron a Jimmy Cardozo Meza con quince disparos; el 2 de mayo fue muerto Antonio Almeida Araujo con nueve disparos; el 9 de mayo Elvis Rigiera Jossef recibió 14 disparos de unos tipos que huyeron en una vagoneta ploma que fue incinerada por Fadir Banegas; el 12 de mayo Luciano de Sousa murió con 26 disparos; el 17 de mayo Freddy Santibáñez Pereira recibió 11 tiros, seis con orificios de salida, por parte de brasileños en moto; el 24 de junio Jorge Apuri Maya murió con 23 disparos de unos brasileños; y el 25 de octubre Ernesto Fernández Vaca fue asesinado por Luis Apuri (prófugo) con ocho disparos. Varios de aquellos sicarios que hicieron del terror un modo de vida en Pando, trabajaban estrechamente con funcionarios del SEDCAM en la prefectura de Leopoldo Fernández y, por supuesto, apretaron el gatillo el 11 de septiembre en las orillas del Tahuamanu.

PUBLICADO EN SOL DE PANDO #1
DEL 25 DE AGOSTO AL 9 DE SEPTIEMBRE | 2009
Un informe elaborado por el Comando Departamental de la Policía de Pando, al cual tuvo acceso exclusivo Sol de Pando, revela el grado de tenebrosidad que ha adquirido el sicariato en esta atormentada región amazónica. En el 2006, se produjeron varios asesinatos a plena luz del día y con la marca registrada de los sicarios protegidos por la Prefectura de entonces: no menos de seis tiros en la humanidad de sus víctimas. Por ejemplo, el 29 de diciembre del 2006, Rolando Ramos Bruckner fue asesinado con seis tiros por unos brasileños en moto. El seis de febrero del 2007, el peruano Héctor Ramos Saavedra murió con ocho disparos, el 24 de febrero unos sicarios que andaban en una vagoneta roja mataron a Cristian Humérez Alves que cayó con 10 tiros. El 11 de febrero del 2008 la banda de Hiroshi Agustín Nagashima mató al brasileño Wagner Wilton Maia do Nascimento con 16 disparos; el 19 de febrero Lisandro Guzmán Ardaya murió con 13 tiros de una 9mm que le dispararon unos brasileños que huyeron en una moto; el 27 de febrero Walter Vaca Guerra murió con 9 disparos que le infringieron brasileños en moto; el 21 de abril, después de matar en el mismo día a Marcelo Alejandro Romaña, los sicarios liquidaron a Jorge A. Humérez J. con once disparos, y dos horas después mataron a Jimmy Cardozo Meza con quince disparos; el 2 de mayo fue muerto Antonio Almeida Araujo con nueve disparos; el 9 de mayo Elvis Rigiera Jossef recibió 14 disparos de unos tipos que huyeron en una vagoneta ploma que fue incinerada por Fadir Banegas; el 12 de mayo Luciano de Sousa murió con 26 disparos; el 17 de mayo Freddy Santibáñez Pereira recibió 11 tiros, seis con orificios de salida, por parte de brasileños en moto; el 24 de junio Jorge Apuri Maya murió con 23 disparos de unos brasileños; y el 25 de octubre Ernesto Fernández Vaca fue asesinado por Luis Apuri (prófugo) con ocho disparos.

Aunque declaró haber ingresado al país el año 2010, «para dedicarse a la compra-venta de autos», la policia brasileña tiene información de que Marcos André Magalhaes de Oliveira, con dominio sobre los territorios brasileños de Manaos (Estado de Amazonia), Rondonia, el Alto Acre y Mato Grosso, comenzó operando en Pando, Bolivia, a mediados de la década pasada junto al grupo de Mauro Vásques Guerra, con quien luego rompió en una sangrienta guerra por controlar la triple frontera sobre la cual atraviesa la ruta amazónica de la cocaína entre Perú, Bolivia y Brasil.

Resultado de esa ruptura fue el asesinato, en Cobija, de uno los lugartenientes de Mauro Vásquez con quien estuvo brevemente preso en Chonchocoro el año 2008, Hiroshi Agustín Nakashima López. El grupo de Vásquez tomó represalias contra la gente de Magalhaes, con más «ajustes de cuentas», obligándole al brasileño salir del territorio pandino con dirección a Santa Cruz.

De hecho Hiroshi Agustín Nakashima fue ejecutado a los pocos meses de haber sido involucado en el asesinato del brasileño Wagner Wilton Maia do Nascimento, del grupo de Magalhães y Gary Gonzales Gioy, que según la Policía de Pando fue ejecutado a plena luz del día el 11 de febrero del 2008 con 16 tiros atribuidos al lugarteniente de Mauro Vásquez, Hiroshi Nakashima.

Magalhães de Oliveira y Gary Gonzales Gioy habrían participado luego en el secuestro y desaparición del narcotraficante William Rosales Suárez, en mayo del 2010, durante una masacre en la zona fronteriza de San Ramón, Santa Cruz, donde murieron tres guardaespaldas serbios de Rosales más un policia y dos civiles bolivianos al servicio del narcotraficante cruceño.

Fuga y re-captura de Magalhaes, «La Bicha»

Marcos André Magalhaes de Oliveira, recluido en El Abra en julio del 2011 tras ejecutar varios "ajustes de cuentas". Se fugó en marzo del 2012 pero en noviembre de ese mismo año la policía brasileña lo recapturó en el Mato Grosso. Hoy se halla a buen recaudo en una cárcel de Rondonia. | Foto Archivo El Deber

Marcos André Magalhaes, recluido en El Abra en julio del 2011 tras ejecutar varios «ajustes de cuentas». Se fugó en marzo del 2012 pero en noviembre de ese mismo año la policía brasileña lo recapturó en el Mato Grosso. Hoy se halla a buen recaudo en una cárcel de Rondonia. | Foto Archivo El Deber

Tras su captura el 20 de julio del 2011 en Santa Cruz, «La Bicha», Marcos André Magalhaes de Oliveira, fue recluido en la cárcel de El Abra, en Cochabamba, de donde fugó espectacularmente el primer día de marzo del 2012 con el pretexto de viajar a Santa Cruz, donde estaba asentado su proceso judicial, para asistir a una audiencia de medidas sustitutivas tramitada por su abogado Otto Richter.

Magalhaes de Oliveira habría sobornado a dos policías penitenciarios de El Abra para trasladarlo a Santa Cruz de manera irregular. Antes de la audiencia llevó a los policías a «comer unos pollos» en una broastería de donde fue rescatado por sus cómplices, Gary Gonzáles Gioy y Pablo Santos.

Rodaron cabezas de bajo rango policial. El general Edwin Foronda, Subcomandante de la Policía Nacional, responsabilizó de la fuga del sicario brasileño al entonces Director de Régimen Penitenciario de Cochabamba, Denis Mejía, quien se lavó las manos afirmando que la notificación con la orden del juez de Santa Cruz para el traslado del recluso jamás llegó a sus manos.

El 8 de noviembre del 2012, la Policía Federal del Brasil capturó al narco-sicario en Puerto Cáceres, Estado de Mato Grosso, mientras conducía un vehículo con placa falsa e identidad suplantada. El sicario ahora se encuentra recluído en una cárcel de Porto Velho, Estado de Rondonia, donde Marcos André Magalhaes de Oliveira también tenía cuentas pendientes con la justicia.

Sin embargo su socio y cómplice boliviano, Gary Gonzáles Gioy, seguía prófugo.

Gonzáles Gioy, además de dedicarse a la venta de vehículos robados en Pando, en el año 2007 abrió un negocio inmobiliario comprando terrenos ilegales y falsificando documentos de Derechos Reales con complicidad de autoridades judiciales. Uno de los casos de estelionato cometido por el Gonzáles Gioy, que fue denunciado por Nora García Terrazas, llegó a conocimiento del Tribunal Constitucional en marzo del pasado año 2013.

Tráfico de cocaína y de autos robados

Según confirmaron a Sol de Pando fuentes amigas de la Policía Federal del Brasil desde la ciudad de Epitaciolandia, municipio que forma una mancomunidad acreana con Brasileía y Cobija, Gary Gonzáles Gioy fue capturado el pasado miércoles por una patrulla de la Policía Rodoviária Federal (PRF) intentando llegar hasta Cobija por la carretera transoceánica que atraviesa las ciudades de Rio Branco y Xapurí. La PRF es equivalente a la Policía Caminera, Diprove o Tránsito en Bolivia.

«Gary fue atrapado manejando una camioneta Toyota Hilux con una placa falsificada, como dicen en Bolivia, ‘clonada’, ya que los documentos que mostró el delincuente a la Policía Rodoviaria tenìa la placa registrada en el Estado de Sao Paulo, pero la placa verdadera, con el mismo número, está registrada en el Estado de Rio Grande do Norte«, explicó la fuente contactada con este medio.

Según dicha fuente, la camioneta que conducía Gary Gonzales Gioy tiene una denuncia de robo en la ciudad de Parnamerim, en plena costa del océano Atlántico, al noreste del Brasil. «La distancia que recorrió ese vehículo desde el Estado de Río Grande do Norte hasta el Acre muestra la magnitud de las redes de narcotráfico extendidas hacia otros delitos como el robo y contrabando de autos que funciona con un sofisticado sistema de adulteración de documentos», comentó.

Se trata, asegura nuestra fuente, de un cartel internacional que opera fundamentalmente en Brasil, Bolivia y Perú.

Las aventuras de Gonzales Gioy en el Perú

Según los antecedentes de Gonzales Goy registrados por la Policía Federal del Brasil, este narcotraficante boliviano fue detenido junto a otros de su banda en Perú, el 25 de septiembre del 2012, durante la interdicción policial a una pista clandestina en Pucallpa, departamento amazónico de Uyacalí.

En dicho operativo se decomisaron 195 kilos de clorhidrato de cocaína cargados en una avioneta cuyo piloto era el boliviano Walter Martínez Baeny. Los narcotraficantes abrieron fuego y pretendieron huir internándose en el bosque; pero terminaron siendo capturados.

No obstante —al igual que Marcos André Magalhaes de Oliveira que huyó de la cárcel de El Abra en Cochabamba—, Gary Gonzáles Gioy se evadió de la cárcel peruana a principios del año 2013, sobornando mediante su abogado a policías, fiscales y jueces. El boliviano operaba en territorio peruano transportando la cocaína del influyente Rubén Meza Velásquez, quien fue indultado y excarcelado del penal de Lurigancho por el gobiernbo de Alan García en julio del 2009.

Tras huir del Perú, Gonzáles Gioy cruzó la triple frontera y se escondió en el Acre, rearticulando una banda de «auteros» que incluso se habría especializado en el robo de maquinaria pesada (tractores y retroexcavadoras) para la construcción de pistas clandestinas.

«Ya se lo tenía en la mira hace más de un año», dice nuestra fuente. «La Policía Rodoviária lo entregó a la Policía Civil del Estado de Acre y ahora está recluido en el penal  ‘Antônio Amaro Alves’ de Rio Branco, que es una cárcel de máxima seguridad».

A diferencia de lo que ocurre en Bolivia y Perú, los narco-sicarios difícilmente huyen de las cárceles del Brasil.

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