Data: julio 9, 2020 | 21:19
OPERADORES DE EVO MORALES HUNDIERON A LA LLACTA | Mientras la capital valluna se asemeja a Guayaquil con cadáveres en las calles, la gobernadora interina Esther Soria, en constante proselitismo electoral, incitó a comunarios de K’ara K’ara seguir movilizados lanzando dudas sobre la existencia del coronavirus…

COCHABAMBA EXIGE RENUNCIA DE LA GOBERNADORA

La Gobernadora interina de Cochabamba dedicó su gestión a imponer una acción proselitista bajo instrucciones de Evo Morales, poniendo en segundo plano las prioridades emergentes de la letal pandemia. | Fotomontaje Sol de Pando

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© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

Durante más de 14 años, Cochabamba fue la plaza fuerte del Movimiento al Socialismo (MAS). Hoy la ciudad está pagando las consecuencias de ese predominio que impuso en esta región el jefe cocalero Evo Morales.

Durante la administración neo-estalinista, Cochabamba se convirtió en la ciudad más contaminada de Latinoamérica, en un gran foco de incendios forestales y ahora, en estos tiempos de la pandemia, es la ciudad latinoamericana con el mayor colapso sanitario y funerario después de Guayaquil.

Una ola de indignación está creciendo en la adolorida población cochabambina tras la difusión de un audio en el que se oye la voz de la gobernadora interina Esther Soria en medio de una reunión con comunarios del barrio de K’ara K’ara, a los que incitaba seguir movilizados en confrontación política con el gobierno transitorio, poniendo en duda la “existencia” del coronavirus Covid-19.

«Cuando propuse levantar la anterior cuarentena en abril, me dijeron de todo. Tuve que soportar insultos, improperios, amenazas. Yo no tengo miedo morir o vivir compañeros, es más, ni siquiera tengo miedo a esta enfermedad, hasta yo también he dudado, ¿será que existe esta enfermedad?, me pregunto. Quisiera ver a un enfermo de Covid, quisiera ver a una persona que está muriendo…”, dijo Soria ante el aplauso de los llamados “auto-convocados” de K’ara K’ara que son activistas ligados al partido de Evo Morales.

La Gobernadora afirma que duda sobre la existencia del Covid-19 | AUDIO

Esther Soria asumió el interinato al mando de la Gobernación de Cochabamba el 16 de noviembre del pasado año, en reemplazo del titular Iván Canelas que había renunciado al cargo siguiendo la línea de Evo Morales de “replegarse” tras el fraude electoral del 20 de octubre, para retornar al poder modificando la correlación de fuerzas mediante violentos disturbios callejeros.

Las afirmaciones de Soria en su reunión con los comunarios de K’ara K’ara —epicentro de la confrontación entre los seguidores de Evo Morales y los del régimen policiaco de Jeanine Añez—, confirma que el argumento de que el coronavirus “no existe” o que es “un invento de la derecha y el imperio”, forma parte de la estrategia de Evo Morales para azuzar a sus bases y convertirlas en la carne de cañón que pone el pecho a la reacción represiva del régimen, lo cual abona la vigencia política de Morales en el contexto internacional, victimizándose constantemente en su auto-exilio dorado.

Un ataúd con un fallecido, al parecer por coronavirus, fue dejado en una calle como protesta por no poder enterrarlo o incinerarlo, en Cochabamba, el 4 de julio de 2020. | Foto ©EFE/Jorge Ábrego

Soria y el trágico colapso por el Covid

La gobernadora Esther Soria ya había sido criticada por miembros de su propio partido por romper la cuarentena y desplazarse hacia distintas provincias del departamento en mero afán proselitista, llevando consignas a favor del retorno de Evo Morales y en contra del régimen transitorio de Añez, descuidando las prioridades de la gestión departamental para la mitigación de la pandemia.

Sus afirmaciones respecto a su “duda” sobre la existencia del coronavirus Covid-19, se difunden en un momento trágico para Cochabamba. La prensa internacional coloca a la capital valluna como la ciudad latinoamericana con el mayor colapso hospitalario y funerario a consecuencia de la infección masiva. “Aumentan los cadáveres abandonados en las calles de Cochabamba”, fue el titular con que el portal France24 informó en Europa sobre un desastre sanitario que muestra “su peor cara en Bolivia”.

France24 describió que las escenas de cuerpos forrados con plástico negro frente a casas o ataúdes abandonados en las calles se convirtieron durante las últimas semanas en una penosa cotidianidad para los habitantes de Cochabamba, en el centro de Bolivia. “En esta ciudad de 700.000 habitantes se registran imágenes que hacen recordar a lo padecido en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, duramente golpeada al inicio de la pandemia en América Latina y donde colapsó el sistema funerario”, refirió el periódico europeo.

En medio de esa realidad, la indolencia de la Gobernadora cuando afirmó “quisiera ver a un enfermo de Covid, quisiera ver a una persona que está muriendo…”, ha desatado la furia de los cochabambinos, en especial de las miles de familias que han perdido a sus seres queridos sin una debida atención médica ante la carencia de salas de internación, viéndolos morir en las puertas de los hospitales colapsados o sin poder enterrarlos ante la falta de espacios y servicios municipales previstos para ese final, pues también la Alcaldía al mando de José María Leyes, encargada del área, ha sucumbido en la ineficiencia y la corrupción galopantes.

Ante el clamor creciente de la ciudadanía que exige la renuncia de la Gobernadora interina, la cuestionada autoridad sólo atinó a explicar que “no recuerda” haber emitido esas palabras durante su reunión en K’ara K’ara.

La concejal Rocío Molina, también militante del MAS, se ha sumado al pedido de renuncia de Soria, ya que la comunicadora sufrió en carne propia las deficiencias del sistema sanitario colapsado. Su padre, el renombrado actor Manolo Molina, co-fundador del elenco Trá-la-lá, falleció el pasado viernes afectado por el Covid «en el abandono y sin asistencia médica», lamentó su hija, a pesar de haber acudido a los centros centinela donde no halló debida atención.

“Yo soy una más de las 1.500 personas que han perdido a un ser amado y otra de las 42 mil que tenemos otro ser amado enfermo. En mi caso, mi madre, Cecilia Travesi», interpeló la Concejal a la Gobernadora, mediante una carta difundida en su red social.

Una gestión departamental para el desastre

La situación de desastre y tragedia total que atraviesa Cochabamba durante el desarrollo de la pandemia, se debe en gran parte a una administración departamental arraigada en la prebenda y el sectarismo partidista, impuestos por el régimen de Evo Morales durante 14 años de dominación política neo-estalinista.

La Gobernación de Cochabamba, a la cabeza de un periodista paceño y ex asesor de la inmobiliaria Finsa, Iván Canelas Alurralde, perdió control de la gestión ambiental ante la internación masiva de “autos chutos” que han polucionado el aire cochabambino convirtiendo a esta ciudad en una de las más contaminadas de Latinoamérica. El negocio de los “autos chutos” y de otras mercaderías es una de las actividades de contrabando más frecuentes de los grupos del narcotráfico, provenientes del Chapare, que utilizan la cocaína como moneda de intercambio en las zonas francas de Chile.

El ex gobernador Iván Canelas también es responsable de la destrucción irremediable de las reservas forestales del Parque Nacional Tunari, debido a los loteamientos y asentamientos urbanos y agrícolas ilegales para favorecer a bandas de loteadores que militan en el MAS y aportan en las campañas electorales de este partido. La invasión de la mancha urbana y agrícola sobre la reserva forestal del Tunari, promovida por Canelas, provocó hace un año una ola de incendios forestales incontrolables, casi similar a los que se registraron en la Chiquitanía, incluyendo pérdida de vidas humanas.

Esther Soria es la continuidad trágica de aquella forma neo-estalinista de gobernar en Cochabamba.

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