Data: marzo 27, 2016 | 6:08
COLUMNA VERTEBRAL | ¿Va Cuba hacia una democracia y hacía una economía de mercado? La tesis oficial es que no, a pesar de que hay signos de apertura hacia la propiedad y los emprendimientos privados y una gran apuesta a una expansión turística significativa…

Carlos D. Mesa Gisbert | RAÚL CASTRO Y BARACK OBAMA

La histórica alianza entre Raúl Castro y Barack Obama según el caricaturista belga Michel Kichka.

La histórica alianza entre Raúl Castro y Barack Obama según el caricaturista belga Michel Kichka.

http://carlosdmesa.com/Mientras en Argentina determinados sectores de la izquierda se rasgaron las vestiduras por la visita del presidente Obama a Buenos Aires, y mientras en Bolivia y Venezuela las autoridades se empeñan en seguir considerando que Estados Unidos es un anatema, el presidente Raúl Castro y el pueblo cubano recibieron con una extraordinaria calidez y apertura de mente al mandatario norteamericano.

No fue una cuestión de cariño, no fue un asunto sentimental, fue una lectura realista que tiene que ver con el elemento más importante que cualquier país del mundo debe considerar cuando evalúa sus relaciones internacionales, el mejor interés de Cuba.

Ni al más optimista de los viejos revolucionarios (salvo quizás el expresidente Fidel Castro) se le escapa la evidencia de que el modelo político y económico de la Isla tiene fallas estructurales —de origen— que no se pueden superar con simples remiendos. Nadie con un mínimo de honestidad puede hoy decir que la Revolución Cubana logró sus objetivos. No los logró, aún aceptando avances significativos en algunas áreas, una mirada de conjunto revela problemas insuperables que tienen que ver con lo básico, las condiciones de vida del promedio de los cubanos. La aspiración de una sociedad no puede ser igualarse en el dispendio ni igualarse en la escasez. El bienestar por el que se hizo las transformaciones revolucionarias a partir de 1959 no se ha conseguido, y el costo de restricciones de las libertades individuales y colectivas que paga el pueblo cubano no tiene relación con los beneficios que ese precio teóricamente justificaba. No podemos desconocer para entender la actual situación, como elementos importantes pero de ninguna manera únicos, el apoyo de la URSS desaparecido en 1991 y el bloqueo aún vigente de los Estados Unidos.

https://twitter.com/carlosdmesagRaúl Castro comprende que las cosas no pueden continuar como estaban, pero además lo hace sobre un calendario de paso lento pero inequívoco en dirección a la apertura ¿Es el adelanto de un cambio espectacular? No, es la idea de una transición que espera hacerse sin traumas. El dato más importante es el anunció que hizoel propio Castro de que se irá el 2018, lo que quiere decir que será entonces cuando Cuba pruebe la consistencia de lo que hoy se está construyendo.

¿Va Cuba hacia una democracia y hacía una economía de mercado? La tesis oficial es que no, a pesar de que hay signos de apertura hacia la propiedad y los emprendimientos privados y una gran apuesta a una expansión turística significativa que, inevitablemente, tendrá efectos sobre el comportamiento social del país. Algunos desatinados advierten sobre el riesgo de que Cuba vuelva a ser en la cultura del ocio lo que fue antes de 1959 ¿Es que hoy el turismo en Cuba no hace —y desde hace varios años— lo que hacía antes de 1959?

Esa ruta pasa por la reanudación de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, sin complejos y sin indignidades. Castro sabe que necesita el vínculo con la primera potencia del mundo que es a la vez su vecino más importante y actúa en consecuencia. Ha encontrado en Obama el interlocutor ideal, un Presidente progresista, inteligente y con mirada de siglo XXI. Ambos saben que hay dos cuestiones espinosas, el embargo y Guantánamo; en la primera cuestión hay acuerdo aunque la luz verde depende del Congreso estadounidense,pero el pistoletazo de salida ya se dio. La segunda es más complicada, aunque es obvio que Cuba tiene toda la razón, Guantánamo debe volver a su plena soberanía y la demanda debe ser una condición no negociable para la restauración total de las relaciones entre ambas naciones.

https://www.facebook.com/people/Carlos-D-Mesa-Gisbert/623809066Raúl Castro es un hombre pragmático, sabe que tenía que abrir el camino para un cambio que libere la economía y, creo, sabe en su fuero íntimo que la llegada de la democracia es inevitable. Supongo también que ni él ni nadie en Cuba desearía un paso como el de la vieja URSS o los de los países centroeuropeos del fracasado socialismo real, que dieron un salto al vacío sin red para caer en el peor capitalismo, cuyos rasgos de consumismo desenfrenado, especulación, corrupción y desigualdad distan mucho de ser un modelo deseable para nadie.

Cuba aprovechó la ventana de oportunidad de Obama y Obama se jugó por plantar los cimientos de una nueva relación que él espera sea estable y respetuosa para con un viejo enemigo, el último resabio de la Guerra Fría que la caída del Muro de Berlín enterró.

La realidad es implacable, el pragmatismo ante ella no es necesariamente la respuesta cínica ante lo inevitable, es la mirada lúcida de lo que se debe hacer por un mínimo de responsabilidad histórica. Reconocer los errores es el primer paso, decidir la velocidad de los cambios para enmendarlos depende de cada contexto. Probablemente el contexto cubano no permite otra cosa que lo que Raúl Castro está haciendo.

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