CORRUPCIÓN EN EL PROGRAMA "EVO CUMPLE" | La alcaldesa Ana Lucía Reis, acusada y enjuiciada por no fiscalizar un proyecto escolar del programa “Bolivia Cambia”, se deslindó alegando que el contrato adjudicado a un empresario brasileño que fugó del país fue instruido desde el Ministerio de la Presidencia…

Quintana estaría vinculado con empresario brasileño que estafó a la Alcaldía de Cobija

Diputada del MNR durante el gobierno de Sánchez de Lozada, la actual alcaldesa del MAS, absteniéndose de alzar el puño, durante un acto proselitista junto a Morales y Quintana en Cobija, el 7 de enero del 2012. | Foto ABI

La alcaldesa Ana Lucía Reis, absteniéndose de alzar el puño, acompaña en un acto proselitista al presidente Morales y al ministro Quintana en Cobija, durante una lluviosa tarde del 7 de enero del 2012. | Foto ABI

Una vez que la alcaldesa Reis fue absuelta en un juicio que abortó debido a presuntas presiones del Ministro de la Presidencia, dirigentes vecinales que reclaman por el abandono de una escuela a medio construir a cargo de un empresario brasileño que fugó a su país con los dineros del programa «Bolivia Cambia, Evo Cumple», exigen al ministro Quintana aclare la situación en vista de que la Alcaldesa deslindó su responsabilidad al alegar que dicho contrato fue instruido desde La Paz, nada menos que desde el mismo Ministerio de la Presidencia…

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

Según una curiosa denuncia lanzada públicamente nada menos que por el diputado «quintanista» del MAS Galo Bonifaz en octubre del 2011, la alcaldesa Ana Lucía Reis habría causado daño económico a su Alcaldía firmando un millonario contrato para la construcción de una unidad educativa denominada casualmente «Evo Morales Ayma», con una empresa fantasma del Brasil que recibió fondos del programa Evo Cumple y desapareció de la escena sin concluir la obra proyectada.

Ana Lucía Reis afirma en su defensa que el dinero fue entregado a esa empresa constructora por el Ministerio de la Presidencia. Sin embargo, al momento de adjudicarse el contrato gestionado desde el Ministerio de la Presidencia, no certificó dirección ni domicilio que se conozcan en el municipio de Cobija.

El Ministerio Público investigó la denuncia de Bonifaz y concluyó imputando a la Alcaldesa a mediados del pasado año 2012, cuando el Fiscal Coordinador de la Unidad Anticorrupción, Juan Carlos Cuéllar, señaló a la agencia Erbol que la Alcaldesa, como Máxima Autoridad Ejecutiva (MAE), había incumplido su deber de fiscalizar y supervisar la obra como estipulan las normas que rigen el programa «Bolivia cambia, Evo cumple». Sin embargo, según la propia agencia Erbol que cita un reporte del semanario Perla del Acre, “el proceso contra la autoridad municipal tuvo poco avance y por lo mismo quedó absuelta del proceso”.

Según el fiscal Cuéllar, de las ocho obras destinadas al municipio de Cobija por el programa Evo Cumple, se pudo detectar que una de las obras más atrasadas y actualmente abandonada es la construcción de la Unidad Educativa “Evo Morales Ayma”, ubicada en el barrio San Juan, cuyo desembolso según la Unidad de Proyectos Especiales (Upre).que depende del Ministerio de la Presidencia, se habría realizado en un 80 por ciento, aunque a la fecha los informes de avance de la obra señalan que sólo tiene un 30 por ciento.

Lo más grave es que la empresa contratista no existe. El Fiscal Anticorrupción presume que la empresa constructora B-Bras, que se adjudicó la construcción del edificio educativo, ha desaparecido y ahora su supuesto dueño Marino Junior Nacimento Lima estaría en el Brasil.

“No se descarta de que esa empresa sería fantasma, tenemos entendido de que la persona que se adjudicó la construcción de la unidad educativa Evo Morales Ayma correspondería a un súbdito brasileño cuyos datos personales responde a Marino Jhunior Nacimento Lima, a quien hasta la fecha no hemos podido encontrarlo y de buena fuente sabemos que esta persona se encontraría en el Brasil, esta documentación lo hemos sacado del Servicio General de Identificación Personal (Segip), donde tiene un certificado de nacimiento, pero no hay la dirección donde funcionaba la empresa constructora, no hay datos del supuesto representante de la empresa B-BRAS”, explicó el representante del Ministerio Público.

“Mediante las vías que correspondan trataremos de ubicar a esta persona, averiguaremos donde se encuentra, supuestamente el responsable de la empresa, queremos que nos diga cuál fue su participación (Marino Jhunior Nacimento Lima), qué cantidad de dinero recibió, cuál fue el avance que hizo su empresa, porque tenemos entendido que no ha sido su empresa la que hizo la obra”, enfatizó Juan Carlos Cuellar.

Otra irregularidad observada por el Ministerio Público es que la obra se habría ejecutado sin un contrato a la vista.

“Hemos solicitado documentación sobre esta obra, nos ha llegado varios documentos de la Upre y no encontramos el contrato con la empresa constructora, en cambio las otras empresas adjudicadas de distintas obras del mismo programa en el municipio de Cobija tienen un contrato, donde la alcaldesa firma como beneficiaria, sin embargo, para la construcción de esta unidad educativa que tiene un costo superior a cuatro millones de bolivianos esta empresa constructora aparentemente no firmó ningún contrato con la Upre, por eso presume el Ministerio Público, que tiene ciertas responsabilidades la alcaldesa”, explicó el fiscal entrevistado.

La absolución judicial en favor de la Alcaldesa, evitó que  la autoridad municipal se vea obligada a involucrar en el proceso a ejecutivos del Ministerio de la Presidencia, específicamente al ministro Quintana y sus inmediatos subalternos de la Unidad de Proyectos Especiales (Upre) encargada de avalar y viabilizar los contratos del controvertido programa presidencial convertido, por acción de Quintana, en agencia de campaña electoral.

La madrugada del pasado 26 de abril, el Hotel Asai, propiedad de la alcaldesa Reis, sufrió un devastador incendio que destruyó importante estructura del lujoso hospedaje, siniestro suscitado en medio de la querella judicial por el caso de la escuela «Evo Morales Ayma» y que la autoridad municipal atribuyó a «un accidente provocado intencionalmente«.

Estafa en el programa Evo Cumple

Vestigios en ruinas de la Unidad Educativa “Evo Morales Ayma”, en el barrio San Juan de Cobija, debió concluirse en la gestión 2011 pero está abandonada desde el 2010, pese a que el empresario brasileño que ejecutaba la obra cobró sin cumplir el contrato, antes de desaparecer. | Foto Erbol/Perla del Acre

Vestigios en ruinas de la Unidad Educativa “Evo Morales Ayma” en el barrio San Juan de Cobija. Debió concluirse en la gestión 2011 pero está abandonada desde el 2010, pese a que el empresario brasileño que ejecutaba la obra cobró un millonario «anticipo» antes de desaparecer. | Foto Erbol / Perla del Acre

El informe de la Unidad de Proyectos Especiales (Upre) indica que el primer desembolso para la construcción de la Unidad Educativa “Evo Morales Ayma” se hizo el 18 de octubre del 2010 (1.875.208 bolivianos), recursos que correspondían al 40 por ciento del total; sin embargo, la obra apenas llegó a un avance del 30 por ciento. La construcción de la infraestructura se paralizó entre agosto y septiembre del 2011.

“De acuerdo a los plazos establecidos por la Upre  esta obra debería tener un 80 por ciento de avance, no sabemos el motivo para la paralización del trabajo, no hay ningún reporte, es mas tenemos entendido que la empresa constructora que se adjudicó esta obra de nombre B-BRAS ha desaparecido, hemos mandado varios requerimientos para que se presente y aclare esta situación, pero no ha podido ser posible, tenemos entendido que el supuesto dueño de esta empresa está en el Brasil”, manifestó el fiscal Cuéllar.

De acuerdo a los datos técnicos, la Unidad Educativa “Evo Morales Ayma” debió construirse en un amplio espacio en diversas áreas, con calamina galvanizada, administración, pasillos, cancha deportiva, piso de cerámica, construcción de varias aulas con ladrillos de seis huecos, situación que no existe sino una obra abandonada donde se pudo advertir ladrillos de ocho huecos.

La interrogante que corre en las calles de Cobija es la siguiente: ¿Cómo es posible que el Ministerio de la Presidencia autorizó un millonario contrato a un empresario brasileño que no tenía domicilio legal en Bolivia, y nada menos que para construir una escuela que debía beneficiar a la niñez pandina?

Mientras aquellas interrogantes continúan sin respuesta alguna, la obra inconclusa y abandonada, con sus pocos ladrillos desmoronándose, comienza a ser devorada por los matorrales del bosque pandino, como una ruina en medio del más impune y cínico despilfarro.

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