Data: noviembre 12, 2019 | 19:30
HUESTES DEL EX MINISTRO DE LA PRESIDENCIA PRETENDIERON FRENAR LA SUCESIÓN CONSTITUCIONAL | Junto a Raúl García Linera dirige desde la clandestinidad acciones paramilitares que buscan desprestigiar la gestión interina de la presidenta Jeanine Añez. A pesar de su renuncia voluntaria y su auto-exilio en México, Evo Morales viene conspirando para hacer fracasar en el país las próximas elecciones libres de fraude...

QUINTANA CONSPIRA CONTRA EL NUEVO GOBIERNO

La nueva Presidenta de Bolivia Jeanine Añez asumió el cargo sin haber sido previamente designada por la Asamblea Legislativa Plurinacional, ya que este órgano congresal no logró reunir el quórum reglamentario para sesionar debido a la inasistencia de la bancada del Movimiento al Socialismo (MAS), instruída por el ex presidente Morales para reforzar la conspiración interna de Quintana. | Fotomontaje Sol de Pando

El ex Ministro de la Presidencia pretendía usar a la Policía y a las Fuerzas Armadas, tal cual sucede en Venezuela y Nicaragua, como fuerzas de apoyo de los vandálicos “movimentos sociales” (conocidos en Caracas como “colectivos chavistas”), desatando una represión total contra la resistencia ciudadana al fraude electoral liderada por los Comités Cívicos…

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando
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El pasado 28 de octubre el hermano del Vicepresidente, Raúl García Linera, participó en la incursión de mineros armados con dinamitas en La Paz, pretendiendo legitimar el fraude electoral. | Foto Página Siete

Ungida bajo el precepto constitucional de “inmediatez” en la sucesión gubernamental, la senadora Jeanine Añez Chávez asumió la noche de este martes la Presidencia Interina del Estado Plurinacional de Bolivia llenando el vacío de poder causado por la ausencia de Evo Morales que renunció el domingo para asilarse en México.

No obstante, según advirtió el diputado Arturo Murillo (posible nuevo Ministro de Gobierno), el ex ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana y Raúl García Linera (hermano del ex Vicepresidente hoy también exilado en México) permanecen en Bolivia con la misión de desestabilizar al nuevo Gobierno boliviano forzando la imagen de que en el país se habría producido un “golpe de Estado fascista”.

Aunque el periódico Página Siete informó que Quintana habría abandonado Bolivia la noche de este martes a pocas horas de la posesión de Añez, el diputado Murillo asegura que el ex Ministro de la Presidencia se halla aún en territorio nacional con el objetivo de generar un clima de “guerra civil” (o un «Vietnam moderno» como anunció el mismo Quintana) que posibilite el retorno de Evo Morales.

En dicho afán, según Murillo, Quintana estaría conspirando junto con Raúl García Linera, posiblemente actuando desde la zona cocalera del Chapare, bastión del narco-estalinismo boliviano. Un antiguo hotel en el Chapare, propiedad de Arturo Murillo y su familia, fue incendiado por aquellos grupos masistas la noche del pasado sábado.

Otras fuentes señalan a Sol de Pando que Quintana se encontraria oculto en Yapacaní, zona cocalera dentro el limite entre Cochabamba y Santa Cruz, donde viene estallando aquello que la prensa boliviana denomina «actos vandálicos».

La difícil posesión constitucional de Añez

Representante del departamento del Beni, la nueva Presidenta de Bolivia asumió el cargo sin haber sido previamente designada por la Asamblea Legislativa Plurinacional, ya que este órgano congresal no logró reunir el quórum reglamentario para sesionar debido a la inasistencia de la bancada del Movimiento al Socialismo (MAS), instruída por el ex presidente Morales para reforzar la conspiración interna de Quintana.

Desde su asilo en México, Morales aplaudió la decisión de sus parlamentarios de no asistir hoy a la sesión congresal donde se debía considerar su carta de renuncia:

Los ataques de Quintana al Gobierno Transitorio | VIDEO

Ni el Senado ni la Cámara de Diputados lograron instalarse ante la ausencia de la bancada del MAS, mientras hordas integradas por militantes de este mismo partido, azuzados por Quintana y Raul García Linera al grito de “guerra civil”, cercaron el Palacio Legislativo buscando intimidar a los legisladores e impedir la celebración del acto congresal para renovar los poderes estatales.

A pesar de los obstáculos impuestos por los «vándalos» seguidores de Evo Morales y por los legisladores del MAS que dejaron sin quórum al Parlamento, durante la jornada del lunes la institución legislativa no detuvo el proceso de la sucesión constitucional aplicando un procedimiento alternativo previsto por la misma Constitución.

Jeanine Añez, hasta ese momento Vicepresidenta del Senado en representación de la bancada opositora, fue promovida administrativamente a la Presidencia de ese órgano en reemplazo de Adriana Salvatierra (MAS), quien había renunciado junto a otros cortesanos de Morales.

Una vez convertida en Presidenta del Senado, Añez se habilitó para asumir la Presidencia del Estado Plurinacional en reemplazo de Evo Morales, sin mayor trámite.

Los artículos 41, 169 y 170 de la Constitución Política del Estado, junto a una Declaración Constitucional de julio de 2001, estipulan que ante la ausencia definitiva del (ex) Presidente ahora asilado en México —ausencia sumada a su reuncia previa—, y ante la imposibilidad de reunir el quórum congresal, quien ejerce la Presidencia del Senado asume la Presidencia del Estado en forma automática y sin necesidad de sesión previa de juramento, es decir “ipso jure”, (“por Derecho en sí”).

La ausencia premeditada de los parlamentarios del MAS en la sesión congresal convocada por Añez, que causó la falta de quórum, obligó a aplicar el procedimiento alternativo para la sucesión constitucional que —en base al principio de “inmediatez”— resuelve acefalías imprevistas en la conducción del Estado para evitar un posible vacío de poder con consecuencias insospechadas para la seguridad nacional. Este procedimiento cuenta con el aval oficial del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que dirigió una carta a Añez en ese sentido.

El cabildo de Santa Cruz, el 2 de noviembre, decidió exigir la renuncia de Evo Morales como artíifice del fraude electoral del 20 de octubre. Fue el inicio de un trascendental quiebre histórico en Bolivia. | Foto El Deber

El «Golpe de Estado» de un Cabildo Cívico

No hubo en Bolivia ningún golpe de Estado que llevó a la renuncia de Evo Morales y a la senadora opositora Jeanine Añez asumir la Presidencia del Estado Plurinacional en reemplazo de jefe cocalero.

Lo que ocurrió fue un forcejeo campal entre la Sociedad Civil y la Sociedad Política del país. El movimiento cívico anti-fraude y anti-prorroguismo emergió desde la Sociedad Civil como una corriente de renovación ética ante la cual la Sociedad Política retrocedió estratégicamente en su empeño por entrampar a los bolivianos en un repudiable régimen prorroguista de tinte neo-estalinista.

El triunfo de la Sociedad Civil sobre la Sociedad Política no se consumó en un «golpe de Estado» sino en una restitución de los equilibrios y armonías que se habían roto al influjo de la marcada tendencia autoritaria en el proceder de Evo Morales. Su intención de prorrogarse por cuarta vez violando con chicanas la propia Constitución del Estado Plurinacional, y además cometiendo un colosal fraude electoral con altos ribetes delictivos, puso a la sociedad boliviana en el dilema de aceptar con resignación vivir bajo una dictadura neo-estalinista por tiempo indefinido, o salvar y recuperar las libertades democráticas y derechos civiles que están consagrados en esa Constitución constantemente violada. Esta vez ganó la segunda opción.

Este inédito proceso político en Bolivia se había gestado en el multitudinario Cabildo de Santa Cruz, el 2 de noviembre, que decidió exigir la renuncia de Evo Morales y marcó una estrategia de resistencia civil encaminada con lúcida inteligencia por su líder Luis Fernando Camacho. Otro puntal fundamental de este movimiento anti-prorroguista fue el Comité Cívico de Potosí, en el otro extremo de la geografía boliviana, de cuyos masivos cabildos anti-fraude surgió el liderazgo de otro brillante joven que puso en jaque a Evo Morales: Mario Pumari, aliado indefectible del cruceño Camacho.

Indudablemente hubo una tensión de fuerzas en las calles. Las partes del conflicto que se tensionaron con la inevitable dosis de violencia, desarrollaron métodos inéditos de lucha como el uso de las redes sociales para coordinar acciones en las barricadas, el acoso personal y la detección de domicilios para prender fuego a las viviendas del enemigo, etcétera. Dichos métodos fueron usados por ambos bandos cuando la Policía y el Ejército se veían presionados por el Gobierno para subordinarse a un plan represivo con intervención activa de los «movimientos sociales» hasta aplastar al movimiento cívico aun a costa de vidas humanas.

Ante esa perspectiva —y en medio de un colosal fraude electoral confirmado por varias fuentes, entre ellas la OEA— la Policía optó por el motín para sumarse a las demandas ciudadanas y el Ejército sugirió la renuncia del Presidente, si éste no tenía otra opción que reprimir al pueblo. 

Entonces Evo Morales renunció porque no tenía fuerza policial para reprimir al movimiento cívico anti-fraude, y tampoco tenía fuerza militar para sofocar el motín policial que estalló a favor de nuevas elecciones libres de todo fraude. Evo Morales renunció porque se quedó sin armas para perpetrar el verdadero golpe de Estado que necesita para encubrir e imponer su desopilante fraude electoral del 20 de octubre, objetivo a-histórico e inmoral a todas luces.

Twitts de Morales en México que escribe García Linera

El motin policial del 8 de noviembre aceleró los acontecimientos vertiginosamente. | Foto Los Tiempos

A pesar de su renuncia voluntaria y su auto-exilio en México, Evo Morales está desatando una ola sediciosa y «vandálica» para desprestigiar al nuevo Gobierno transitorio de Bolivia y evitar nueva elecciones en el país. En ese afán, desde su auto-exilio el ex Presidente viene instrumentando su cuenta de Twitter para bombardear una serie de falsedades abiertamente orientadas a desestabilizar la transición post-fraude electoral.

El estallido de un reciente movimiento sedicioso en Yapacaní, zona de intensa producción cocalera en Santa Cruz, parece responder a esa estrategia conspiradora de Morales y García Linera en el exilio.

Según fuentes del partido gobernante en Bolivia, el ex vicepresidente Álvaro García Linera tomó control de la cuenta de Twitter de Evo Morales y se encarga de redactar los mensajes del ex-dictador en México.

El último mensaje emitido en reacción a la posesión de Jeanine Añez, revela la predisposición golpista de ambos ex gobernantes.

Lejos de respaldar las acciones del Estado y la Sociedad Civil para pacificar al país, Morales atacó a su sucesora, la presidenta Jeanine Añez.  “Se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia” —dice el twitt de Evo Morales redactado por García Linera—. “Una senadora de derecha golpista se autoproclama presidenta del senado y luego presidenta interina de Bolivia sin quórum legislativo, rodeada de un grupo de cómplices y apañada por FFAA y Policía que reprimen al pueblo”.

En otro Twitt, los ex gobernantes acusan a Jeanine Añez de consumar un golpe de Estado “sobre la sangre de hermanos asesinados por fuerzas policiales y militares usadas para el golpe”, ocultando sin escrúpulos que las muertes que el ex Presidente alude fueron ejecutadas por las hordas cocaleras del MAS organizadas por su Ministro favorito, Juan Ramón Quintana.

Los últimos muertos causados por Quintana

El coronel Heybert Yamil Antelo, comandante de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) de La Paz, fue atacado por los «vándalos» quintanistas sobre la autopista de El Alto y al huir en su moto fue atropellado por un vehículo, perdiendo la vida. | Fotomontaje Los Tiempos

Según un informe oficial de la Fiscalía del Estado, un total de ocho personas fallecieron durante los 23 días de conflictos sociales suscitados en Bolivia para resistir y revertir el golpe del fraude electoral, la mayoría de ellas por impactos de bala con disparos provenientes de francotiradores dirigidos por Quintana.

Simultáneamente a las agresiones físicas con descenlaces fatales, los «vándalos» de Quintana incendiaron cuarteles de la Policía y destruyeron bienes públicos y atacaron viviendas particulares causando irreparables daños al patrimonio estatal y privado.

Los primeros fallecidos que arrojó la crisis electoral se registraron el 30 de octubre en la ciudad de Montero, donde los ciudadanos Mario Salvatierra de 55 años y Marcelo Terrazas de 41, opositores al prorroguismo de Morales, fueron asesinados por tiros de escopeta en manos de francotiradores del MAS contratados por una diputada electa estrechamente vinculada al entonces Ministro de la Presidencia.

Entonces Evo Morales aún ejercía la Presidencia y desde el Palacio convocó a sus bases para “cercar” a las ciudades rebeldes, recordando «sutilmente» que esa medida fue aprobada por los «movimientos sociales» leales al régimen. La orden fue cumplida al pie de la letra. En Cochabamba los «guerreros» de Quintana cerraron las válvulas de la represa de Escalerani en una montaña del Parque Tunari, interrumpiendo el suministro de agua a la ciudad.

El 5 de noviembre, también en Cochabamba, el estudiante de 20 años Limbert Gutiérrez recibió golpes en la cabeza que le propinaron los “guerreros” del MAS hasta dejarlo con muerte cerebral. García Linera, sin conmoverse del asesinato, dijo que la víctima “recibía dinero de Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho”.

La tarde del lunes, cuando las hordas de Quintana tomaron la ciudad de La Paz entre dinamitazos y al grito de “guerra civil ahora”, el coronel Heybert Yamil Antelo, comandante de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), fue atacado por los vándalos quintanistas sobre la autopista de El Alto y al huir en su moto fue atropellado por un vehículo, perdiendo la vida.

Los mismos activistas incendiaron durante la noche de ese lunes decenas de buses de la empresa municipal de transportes de La Paz, imponiendo una noche de terror en vísperas de la sesión congresal que se había convocado para viabilizar la sucesión constitucional.

Un plan terrorífico en marcha

La Presidenta transitoria reunida con el mando policial que se negó a cumplir las órdenes represivas de Morales y Quintana tras el fraude electoral del 20 de octubre. | Foto La Razón

El plan terrorífico de Quintana consistía en usar a los “movimentos sociales” como grupos de choque para intimidar y neutralizar a los ciudadanos indignados por el fraude del 20 de octubre. La indignación cívica exigía inicialmente el respeto a la segunda vuelta, y luego la anulación de aquellas elecciones dada la gravedad delictiva del fraude constatado por una auditoría técnica de la OEA, realizada a solicitud del mismo Morales tras constatarse la ilegal suspensión del conteo rápido al finalizar los comicios, la noche del 20 de octubre.

El ex Ministro de la Presidencia pretendía instrumentar a la Policía y a las Fuerzas Armadas, tal cual sucede en Venezuela y Nicaragua, como fuerzas de apoyo a los violentos “movimentos sociales” (conocidos en Caracas como “colectivos chavistas”), desatando una represión total contra la creciente resistencia ciudadana al fraude, liderada por los Comités Cívicos.

Tras la difusión de un informe preliminar sobre la Auditoría de la OEA el sábado, confirmando la dimensión monstruosa del fraude electoral del 20 de octubre, Evo Morales no pudo menos que aceptar la convocatoria a nuevas elecciones con nuevos integrantes del Tribunal Supremo Electoral. Sin embargo el plan de Quintana para desatar una severa represión policial y militar en las calles y seguir ejerciendo control del escenario electoral, sofocando la indignación cívica ante el fraude, precipitó la ruptura. El movimiento ciudadano anti-fraude ya no aceptaba segunda vuelta y mucho menos una nueva re-postulación del binomio prorroguista Álvaro-Evo. 

24 horas antes de conocerse el informe de la OEA los policías ya se encontraban amotinados. Ante la presión de Quintana para brindar protección policial a los grupos «vándalos» del MAS y al mismo tiempo reprimir sin contemplación a los opositores, los policías de Bolivia se negaban a cumplir las órdenes represivas que se gestaban desde el Ministerio de la Presidencia para encubrir e imponer el fraude a toda costa.

Y pocas horas después del motín policial, y una vez conocido el informe de la OEA, el Comandante en Jefe de las FF.AA., general Willimas Kaliman Romero, anunció que el Ejército tampoco saldría a reprimir las protestas contra el fraude y sugirió la renuncia de Evo Morales para evitar que el baño de sangre resulte “irreversible”. Mas no solamente la Policía y las FF.AA. consideraban pertinente la renuncia de Morales, también lo exigieron, ese mismo domingo, la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Mineros, aliados de Evo. De hecho varios gobernadores, alcaldes y legisladores del MAS renunciaron a sus cargos mucho antes que el Presidente.

Quintana le exigió a Evo Morales mantenerse en el cargo, no renunciar, destituir al general Kaliman acusándolo de “golpista” y descabezar a los líderes del motín policial sin aflojar la represión en las calles.

De hecho, Quintana es el único Ministro de Evo Morales que no renunció hasta el cierre de esta edición. Se desconoce hoy su paradero.

Causa expectativa la designación del nuevo Ministro de la Presidencia en el actual gobierno transitorio que preside Jeanine Añez.

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