Data: julio 9, 2018 | 10:09
SE LLAMA RAMÓN MANRÍQUEZ | El propietario del jet abandonado en Santa Cruz mantenía fideicomiso con un banco mormón que financia transferencias aeronáuticas ilegales fuera de Estados Unidos...

Piloto norteamericano era dueño del Gulfstream

El piloto de origen mexicano Ramón Manríquez, gerente propietario de la empresa Global Exec Aviation de California y fiduciante del Bank of Utah, es dueño del jet “abandonado” en Santa Cruz. | Foto Sol de Pando

El propietario fiduciante del jet es el piloto californiano de origen mexicano Ramón C. Manríquez, gerente general de Global Exec Aviation, y los propietarios fiduciarios son los banqueros mormones Branden Hansen y Scott Parkinson, principales accionistas del Bank of Utah, según fuentes aeronáuticas y periodísticas de Estados Unidos que fueron consultadas por Sol de Pando…

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando | Servicio Informativo Datos & Análisis

El año 2012, el avión ahora hallado en Bolivia transportó animales abandonados en California para su adopocion en Canadá. Su entonces propietario y piloto Ramón Manríquez fue un activo voluntario en esa campaña. | Foto Sol de Pando

La aerolínea de servicios charter Global Exec Aviation, con base en Long Beach, California, y el Bank of Utah con sede en Ogden compartían legalmente la propiedad fiduciaria del Jet Gulfstream GIII-N557JK, que apareció misteriosamente “abandonado” en la jurisdicción aeroportuaria de Santa Cruz, Bolivia.

El propietario fiduciante es el piloto californiano de origen mexicano Ramón C. Manríquez, gerente general de Global Exec Aviation, y los propietarios fiduciarios son los banqueros mormones Branden Hansen y Scott Parkinson, principales accionistas del Bank of Utah, según fuentes aeronáuticas y periodísticas de Estados Unidos que fueron consultadas por Sol de Pando.

Dichas fuentes asumen que, “en el mejor de los casos”, la inexplicable aparición de aquella nave en territorio boliviano podría obedecer a una transacción efectuada con un tercero, un supuesto comprador boliviano, en el marco del fideicomiso. La otra posibilidad sería que su dueño operativo, el piloto Ramón Manríquez —encargado de tripular el Jet desde el año 2009 junto con su copiloto Daniel Rosenbaum— habría decidido incursionar en una actividad ilícita dentro el territorio boliviano, viéndose obligado a abandonar la nave por alguna sombría razón.

“La aeronave llegó hace casi un año a Bolivia, primero a Viru Viru y luego fue trasladado hasta el aeropuerto El Trompillo, en donde permaneció hasta ahora. En ese tiempo acumuló deudas por el uso del hangar. Pero hace tres meses pagaron Bs 33.000 a través de intermediarios y dejaron un saldo”. | Foto El Deber

Sin embargo los observadores norteamaericanos apuntan más hacia la venta del avión en favor de un presunto cliente radicado en Bolivia, de común acuerdo con el empresario aeronáutico fiduciario y los banqueros fiduciantes; aunque las autoridades bolivianas no dan pista ni en ese ni en otro sentido.

Según informó el periódico El Deber, “la aeronave llegó hace casi un año a Bolivia, primero a Viru Viru y luego fue trasladado hasta el aeropuerto El Trompillo, en donde permaneció hasta ahora”. En ese tiempo acumuló deudas por el uso del hangar —afirma el periódico de Santa Cruz—. “Pero hace tres meses pagaron Bs 33.000 a través de intermediarios y dejaron un saldo”.

Ante esa evidencia surgen obvias interrogantes: ¿Quiénes fueron los intermediarios que efectuaron ese depósito por el uso del hangar y a nombre de quién figura el saldo pendiente de pago? ¿Por qué la Aduana Nacional intentó transferir la propiedad de esa nave al Ministerio de la Presidencia de Bolivia sin antes establecer su origen y las circuntancias en que quedó varada en el país? ¿Cuánto tiempo tardará el Gobierno en aclarar esos datos fundamentales del hecho?

Mormones amigos de Rusia e Irán

El Gulfstream GIII-N557JK aterrizando en las Antillas Holandesas, diciembre de 2013. | Foto Sol de Pando

De acuerdo a una ley norteamericana que viene siendo duramente cuestionada por la Administración Federal de Aviación (FAA por su sigla en inglés), la cláusula de confidencialidad que protege la identidad de terceros beneficiarios (compradores recientes) en los contratos de Fideicomiso dentro el sector aeronáutico, atentan contra la “seguridad nacional” de Estados Unidos.

El Bank of Utha es el principal banco de Estados Unidos especializado en transferir propiedades de aeronaves mediante la figura del Fideicomiso, causando escándalo en algunos casos al haber favorecido a supuestos “enemigos” del gobierno norteamericano.

El periodista investigador Matt Canham, del The Salt Lake Tribune, denunció que el oligarca más rico de Rusia, Leonid Mikhelson, “tenía un avión privado registrado secretamente en los Estados Unidos y lo hizo con la ayuda del Banco de Utah…”.

El banco comunitario, con 19 agencias, dice Canham, tiene un negocio paralelo que crea fideicomisos de aeronaves, “principalmente para personas que no desean que sus nombres figuren en ningún documento público. Tales transacciones, aunque legales, han sido criticadas por algunos miembros del Congreso y auditores federales como importantes riesgos de seguridad”.

El Bank of Utah administra al menos 1.390 fideicomisos de aeronaves, ganando millones en honorarios. “No es la primera vez que uno de sus fideicomisos causó un revuelo internacional. En 2014, se avistó un pequeño avión en el aeropuerto de Teherán, Irán, registrado en el Bank of Utah, que puede haber violado las sanciones de los Estados Unidos”, recordó el editor del The Salt Lake Tribune.

El interior del Jet ahora abandonado en Bolivia. Imagen exhibida en la web oficial de Global Exec Aviation. | Foto Sol de Pando

Efectivamente, según informó la agencia Associated Press el 14 de abril de 2014, “un avión que misteriosamente terminó en Irán está registrado en un banco de Utah bajo un acuerdo de propiedad de la aviación que ha provocado dos advertencias de un organismo de control gubernamental en el último año”.

El Bombardier CL-600 se convirtió en el tema de intriga internacional después de que el New York Times revelara su presencia en el aeropuerto de Mehrabad, en Teherán, junto con una imagen del avión, su número de cola y una pequeña bandera estadounidense colocada al costado. “Los registros de aviación muestran que el avión está registrado en el Banco de Utah a través de un acuerdo en el que el banco sirve como fiduciario para los propietarios de aeronaves”, dijo la AP.

En ese momento, el portavoz del Banco de Utah, Scott Parkinson, no hizo ningún comentario sobre la propiedad del Jet ni sobre los detalles del fideicomiso, citando obligaciones contractuales y legales, y más bien insistió en promover los fideicomisos bancarios de aeronaves.

En términos de pan y mantequilla, somos en gran medida un banco de pequeñas empresas y de préstamos comerciales” —dijo Parkinson—. “Pero esta es una línea de negocio en la que hemos decidido especializarnos que nos permite competir con bancos más grandes“.

¿Dónde está Ramón Manríquez?

En 2012 Ramón Manríquez alquiló la misma nave a una organización protectora de animales para trasladar cientos de perros abandonados en California para su adopción en Canadá. Se involucró personalmente en esa campaña, como un voluntario más. | Foto Getty

Si bien el Bank of Utah, como fiduciante, se encarga de la administración contractual del avión abandonado en Bolivia, el dueño fiduciario, Ramón Manríquez, se encargaba de su operación piloteando la nave que formaba parte de una flota de naves charter perteneciente a la companía Global Exec Aviation.

Aquella empresa que opera brindando servicios de taxi aéreo y aviones ambulancia, exhibía en su oferta, además del Gulfstream III, vuelos a bordo de dos Gulfstream IV y un Hawker 800A.

Con anterioridad al misterioso aterrizaje en Bolivia, desde el año 2009 cuando el oficial jubilado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos fundó su empresa en Long Beach, el Gulfstream GIII con matrícula N557JK voló sirviendo a Global Exec Aviation piloteado personalmente por Manríquez, haciendo escalas en lugares como las Antillas Holandesas o Edmonton, Canadá.

En 2012, el capitán Ramón Manríquez alquiló el mismo Jet a la organización protectora de animales  “The Orange Dog” de Edmonton con el fin de trasladar cientos de perros abandonados en California para su adopción en Canadá. Se involucró personalmente en esa campaña, como un voluntario más, codeándose con personalidades como el actor Kevin Costner.

Resulta inverosímil pensar que el empresario californiano trajera ese mismo avión a Bolivia para simplemente abandonarlo y desaparecer. Corresponde a las autoridades bolivianas dar con él.

Los vuelos de “The Orange Dog” a bordo del Gulfstream GIII N557JK | VIDEO

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