Data: febrero 17, 2014 | 18:49
Para pescar la piracatinga, los pescadores prefieren usar de cebo cadáveres del bufeo en vez de caimanes...

Pescaderías utilizan el delfin rosado del Amazonas como carnada para pescar un pequeño bagre

Esta especie también conocida como bufeo, boto, tonina o delfín del Amazonas, es el mayor delfín de río del mundo, ya que los machos adultos pueden alcanzar 185 kilos de peso y 2,5 metros de largo, y tiene su hábitat en los ríos Amazonas, Orinoco y Madeira (que en Bolivia se extiende a través de la cuenca del Iténez y Mamoré). | Foto Archivo

Esta especie también conocida como bufeo, boto, tonina o delfín del Amazonas, es el mayor delfín de río del mundo, ya que los machos adultos pueden alcanzar 185 kilos de peso y 2,5 metros de largo, y tiene su hábitat en los ríos Amazonas, Orinoco,  Madeira, Iténez y Mamoré. | Foto Archivo

El vulnerable delfín rosado del Amazonas, una de las pocas y principales especies de delfín de río del mundo, corre mayor riesgo de extinción por su uso como carnada para la pesca de una especie de bagre de bajo valor comercial, la piracatinga, que sin embargo mantiene abastecidos los frigoríficos durante el año redondo…

LA PIRACATINGA, PESCADO TODO EL AÑO  Calophysus macropterus. Es una especie de peces de la familia Pimelodidae en el orden de los Siluriformes (bagres). Esta especie presenta poca demanda para su consumo en fresco debido a sus hábitos alimenticios carroñeros y a su pequeño tamaño en comparación con los grandes bagres. A pesar de eso, representa una alternativa económica para los grandes frigoríficos instalados en la costa de Iranduba a 45 Km de Manaos, basados en la pesca de los grandes bagres. Ya la pesca de estos es estacional y solamente disponible por 6 meses al año (durante la época seca) y los frigoríficos consiguen mantener la operatividad de sus instalaciones sustituyendo a estas especies por la Piracatinga, la cual es abundante durante todo el año, manteniendo así la principal actividad económica de la región durante el periodo de lluvia. Su hábitat abarca la cuenca del Amazonas, pero también el río Paraguay, Río Paraná alto, medio e inferior, Río Carcarañá, Río Uniguay medio e inferior, Río de la Plata y las cuencas del Pilcomayo y Bermejo en Bolivia.

LA PIRACATINGA, PESCADO TODO EL AÑO
Calophysus macropterus. Es una especie de peces de la familia Pimelodidae en el orden de los Siluriformes (bagres). Esta especie presenta poca demanda para su consumo en fresco debido a sus hábitos alimenticios carroñeros y a su pequeño tamaño en comparación con los grandes bagres. A pesar de eso, representa una alternativa económica para los grandes frigoríficos instalados en la costa de Iranduba a 45 Km de Manaos, basados en la pesca de los grandes bagres. Ya la pesca de estos es estacional y solamente disponible por 6 meses al año (durante la época seca) y los frigoríficos consiguen mantener la operatividad de sus instalaciones sustituyendo a estas especies por la Piracatinga, la cual es abundante durante todo el año, manteniendo así la principal actividad económica de la región durante el periodo de lluvia. Su hábitat abarca la cuenca del Amazonas, pero también el río Paraguay, Río Paraná alto, medio e inferior, Río Carcarañá, Río Uniguay medio e inferior, Río de la Plata y las cuencas del Pilcomayo y Bermejo en Bolivia.

© Redacción Sol de Pando

Según destacó en la víspera la agencia EFE, la bióloga Sannie Brum, investigadora del Instituto Piagacu (IPI), confirmó tras estudiar los hábitos de 35 comunidades pesqueras en el río Purus, en el estado brasileño de Amazonas, que el delfín rosado está siendo exterminado en esa zona al ser utilizado como carnada para pescar un pequeño bagre llamado piricatinga.

El estudio de la bióloga ratifica una constatación ya establecida el año 2011 por instituciones como  el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF su sigla en inglés).

En su informe «Delfines de río en Sudamérica» publicado en mayo del 2011, el World Wildlife Fund advirtió que la captura dirigida del bufeo «es tal vez una de las amenazas de mayor impacto en el Amazonas debido a la pesca de un pez carroñero llamado mota, simí o piracatinga (Calophysus macropterus) en la que se usan delfines y caimanes como principal carnada. Las recientes estimaciones reportan la captura ilegal de más de 1.000 delfines al año tan solo en un área específica de Brasil».

Desde mediados de la década de 1990 se difundió su uso para capturar la piracatinga (Calophysus macropterus), convirtiéndose en la peor amenaza para la especie. Otra amenaza surge de la construcción de centrales hidroeléctricas en los principales tributarios del Amazonas, disminuyendo la disponibilidad de ciertas especies de pescado que son alimento del bufeo, nombre con  que el delfín rosado es conocido en Bolivia.

Más detalles del exterminio pesquero

Según el estudio de la bióloga Sannie Brum, los habitantes de la región de Purus matan anualmente hasta 144 delfines rosados (Inia geoffrensis), un número superior a cualquier límite seguro que garantice su supervivencia, para usarlos como cebo en la pesca de la piracatinga (Calophysus macropterus), «un pez necrófago conocido como el buitre de las aguas», dice el corresponsal de EFE.

“Llegamos a ese cálculo luego de que nos informaran de que los pescadores extraen de la región cerca de 15 toneladas de piracatinga por año y que el 90 por ciento del cebo que utilizan es carne de delfín rosado”, dijo la bióloga a la agencia informativa.

De acuerdo con la investigadora, como la piracatinga se alimenta de carne podrida, los pescadores utilizan como cebo pedazos de peces con mucha grasa y hasta caimanes.

Los pescadores prefieren usar al delfín como cebo porque su carne tiene más grasa y un olor fuerte y característico que atrae a la piracatinga y como su pesca está prohibida, no pueden venderlo en el mercado, explicó la bióloga.

El caimán tiene un mayor valor comercial para el pescador, que puede aprovechar tanto su carne como su cuero, por lo que es menos viable como carnada, agrega la colaboradora de la Asociación de Amigos del Manatí (AMPA) .

“El cálculo que hicimos se refiere exclusivamente a la parte baja del río Purus, que es un área de reserva, pero tenemos información de que la práctica se extiende a lo largo del río, por lo que el actual volumen de pesca de piracatinga exigiría el sacrificio de 500 delfines por año tan sólo en esa región”, según Brum, cuyo estudio fue financiado por la Fundación Boticario de Protección a la Naturaleza.

“Otros estudios nos permiten decir que unos 1,600 delfines son usados al año para la pesca de piracatinga por los pescadores de Tecé en el río Solimoes y que el número llega a 2,500 en toda la región de Manaos. Son números que asustan para una especie considerada vulnerable”, agrega.

Sacrificio exterminador a cambio de 80 centavos

Según la bióloga, lo peor es que ese exterminio de delfines tiene por único objetivo la captura de un pescado que se vende por sólo 80 centavos de real (unos 0,34 dólares) el kilo y que se ofrece en filetes principalmente en Colombia con otros nombres.

“Los pescadores lo explotan debido a que es una especie de gran tamaño y alta productividad, pero los habitantes de la región lo desprecian porque saben que se alimenta de carne podrida”, agregó.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) aún no clasifica al delfín rosado como amenazado de extinción por ser una especie de la que se tienen “datos insuficientes”, pero las autoridades brasileñas lo califican como “vulnerable”.

La mayoría de los países amazónicos prohibió su pesca y tiene proyectos para protegerlo.

Estadísticas inciertas

Ningún país de la región tiene datos sobre su población. Una expedición realizada por científicos colombianos y brasileños a lo largo de 500 kilómetros de los ríos Piagazu y Purus contabilizó 2,168 ejemplares de delfín en 2012, de los cuales 1,640 de la especie tucuxi (Sotalia fluviatilis) y sólo 528 del rosado.

Esta especie también conocida como bufeo, boto, tonina o delfín del Amazonas, es el mayor delfín de río del mundo, ya que los machos adultos pueden alcanzar 185 kilos de peso y 2,5 metros de largo, y tiene su hábitat en los ríos Amazonas, Orinoco y Madeira (que en Bolivia se extiende a través de la cuenca del Iténez y Mamoré).

“Como cualquier delfín de río es una especie poco común. Si no se adoptan medidas puede tener el mismo destino del ‘baiji’, el delfín chino de aguas dulces que fue declarado extinto en 2007”, afirma Brum.

Las características de la especie elevan el peligro debido a que los delfines amazónicos tienen un ciclo reproductivo lento (10 meses de gestación) y las madres cuidan a sus crías por hasta cuatro años.

Además de su uso como carnada, otras amenazas para el delfín amazónico son la construcción de hidroeléctricas, la degradación de su hábitat, la explotación petrolera y el aumento de la circulación de embarcaciones y turistas.

Brum asegura que entre las medidas que tienen que ser adoptadas de forma urgente para evitar su extinción destacan el aumento de la fiscalización de su pesca, programas educativos para concienciar a los pescadores y la oferta de alternativas para que los pescadores no dependan de la piracatinga.

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