Data: diciembre 14, 2012 | 18:15
SOLIDARIDAD LIBERTARIA | El Presidente anarquista entró al templo de Los Conventuales con humildad de hombre sencillo, sin ostentación de poder, apoyando las oraciones por la salud del Presidente venezolano

Misa de Mujica para Chávez fue en el mismo templo donde su guerrilla tupamara dejó las armas gracias a una Amnistía democrática

La misa ofrecida por Mujica a la salud de Chávez se celebró en el mismo templo de Los Conventuales donde el actual presidente uruguayo, ex guerrillero tupamaru, anunció en 1985 tras salir de la cárcel, el abandono de las armas para contribuir con la democracia, la libertad y la justicia en su país, promesa que está cumpliendo al pie de la letra. | Foto El País de Montevideo

Entró a la iglesia sin ostentar el poder que detenta, con la misma humildad con que salió  al cabo de la misa que encomendó celebrar a un cura amigo que luchó junto a él en la resistencia contra las dictaduras militares. En esa misma Iglesia, en 1985, Mujica, junto a sus compañeros de la guerrilla tupamara que contribuyó a la caída de la dictadura, juró en conferencia de prensa nunca más alzar las armas, mientras prevalezcan la democracia, la libertad y la justicia.  José Mujica, agnóstico, tiene la religión del respeto pleno al ser humano sea cual fuere su condición ideológica o política; y es además un hombre que sabe agradecer al amigo que le tendió la mano a su país incondicionalmente. Gracias al oportuno y espontáneo apoyo del presidente venezolano Hugo Chávez, la economía del Uruguay se salvó de una devastadora corrida bancaria y Mujica nunca lo olvidará; además que los fondos venezolanos inyectados en la banca uruguaya son administrados con total y agradecida transparencia, garantizando su devolución en el plazo acordado. El Presidente uruguayo fue a la misa con la invariable sencillez que le caracteriza; y con su espíritu forjado en el sufrimiento del auténtico luchador se sumó a las oraciones de un pueblo creyente al cual respeta como su Presidente que es. ¡Qué diferencia abismal con la soberbia practicante y la ostentación autoritaria de los gobernantes «revolucionarios» de Bolivia!

© WGM
© REDACCIÓN SOL DE PANDO El presidente uruguayo José Mujica, marxista libertario y no creyente, participó el jueves de una misa que él mismo convocó para pedir por la salud del líder y gobernante venezolano Hugo Chávez, operado el martes en Cuba como parte del tratamiento contra el cáncer que padece.

“El presidente Chávez pasa por un momento muy difícil; sé de su vocación cristiana, que la ha manifestado mil veces, y no encontraba otra forma de manifestarle mi solidaridad», dijo Mujica a periodistas tras la celebración religiosa, expresando además que “la vida es un mensaje y un milagro, hay que ser positivos y mientras tengamos fuerzas tenemos que seguir levantándonos”.

Según el despacho de la agencia EFE, «el templo lució repleto de público y junto a los parroquianos habituales sorprendió también la presencia de la esposa de Mujica, la senadora Lucía Topolansky, los ministros de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, y Trabajo, Eduardo Brenta, poco habituales en los templos católicos».

Además, agregó la agencia, también acudieron líderes destacados de la coalición oficialista de izquierdas Frente Amplio, como el senador y secretario general del Partido Comunista de Uruguay, Eduardo Lourier, a quienes la misma Iglesia Católica recordó el pasado mes de octubre que los considera excomulgados por haber votado la ley que despenaliza el aborto en Uruguay.

Mujica acompañó la ceremonia atentamente desde el primer banco junto al embajador venezolano en Uruguay, Julio Chirinos, e incluso en algún momento llegó a santiguarse mientras el padre Fray Vicente Lovello oficiaba la misa.

«Quisiera darle un abrazo», sostuvo el presidente Mujica al salir de la misa, refiriéndose a Chávez, pero el viaje «va a depender de lo que opine el cuerpo médico».

Una Iglesia con gran carga simbólica

La esposa de Mujica, Lucía Topolansky, quien además preside la Cámara de Senadores al haber logrado su organización política, por el que ambos candidatearon, más del 56% de la votación nacional en las elecciones de diciembre del 2009, dijo que  la misa propiciada por el gobierno uruguayo era “un gesto solidario a Chávez que es creyente y al pueblo venezolano que es muy religioso. Muchos están rezando por todos lados, rezan en las plazas”, indicó.

Reiteró que pese a que el mandatario no profesa ninguna religión al igual que ella, “respeta la realidad de los venezolanos y su Presidente” por su posición cristiana.

LA AMNISTÍA DE LOS CONVENTUALES
El 14 de marzo de 1985, fecha recordada como «el día en que Uruguay liberó a todos sus presos políticos» las cárceles uruguayas quedaron vacías como efecto de la Amnistía dictada por el flamante Presidente recién salido de las urnas Julio Sanguinetti. En esa misma jornada, en el colegio de los Padres Conventuales en el centro de Montevideo, un grupo de dirigentes históricos de los Tupamaros, muchos de ellos recién liberados, brindaron una conferencia de prensa anunciando que abandonarían las armas si se respetaban los derechos democráticos, la libertad y la justicia para el pueblo uruguayo. La mayoría de ellos, estaban presos desde 1972.
El hoy presidente José Mujica participó en esta reunión de los Conventuales. Había sido liberado el 10 de marzo, luego de 13 años de prisión. Volvió de inmediato a la militancia política y se reencontró con su compañera, Lucía Topolansky (encarcelada desde agosto de 1972 hasta el 12 de marzo de ese año).
Mujica permaneció unos días de retiro en este colegio católico y luego se instaló en la quinta de su madre, en Paso de la Arena, vivienda que Mujica aún habita hoy.

Topolansky destacó que la misa, a pedido de Mujica, se realizó en la Iglesia franciscana de Los Conventuales porque allí los prisioneros de la dictadura en los años 80, entre los que se hallaba su esposo hoy Presidente, recibieron allí ayuda solidaria de los sacerdotes para realizar su primer contacto con el público tras ser liberados gracias a una aministía dictada por el gobierno constitucional de Julio Sanguinetti (el primero después de varias décadas de dictadura militar). Mujica estuvo catorce años en la cárcel, la mayoría durante la dictadura (1973-1985) por su militancia activa en la legendaria guerrilla tupamara en los sesenta y setenta.

El 14 de marzo de 1985, los llamados “rehenes” (guerrilleros retenidos por la dictadura bajo amenaza de ejecución sumaria si proseguía la lucha armada) brindaron una conferencia de prensa en el templo de los Conventuales, donde anunciaron el fin del uso de las armas y el compromiso de actuar en la legalidad siempre y cuando se respeten los derechos ciudadanos y constitucionales del pueblo uruguayo. Es la misma Iglesia donde Mujica hizo cantar misa en la víspera por la salud del Presidente venezolano.

Además, el mandatario aprovechó la ocasión para reconocer «su profundo reconocimiento a las religiones», particularmente a la Católica, por su papel en la historia de América Latina, así como a los franciscanos que ofrecieron la ceremonia, de los que se declaró «siempre admirador».

«Yo no soy práctico creyente, no sé si me estoy acercando a Dios porque me estoy poniendo viejo y estoy cerca del hoyo, pero tengo mucho respeto por la gente que practica el credo, y no encontré otra forma que esta», confesó el Presidente libertario del Uruguay.

Por su parte, Fray Vicente, el sacerdote que ofició la misa, consideró como «buena» la iniciativa del gobernante y afirmó que como cristiano «siempre es una gracia compartir este momento y pedir por la salud de cualquier enfermo».

Al igual que durante la misa, el fraile franciscano insistió luego en desearle al presidente Chávez «toda la paz, el bien y la esperanza en su recuperación».

Gracias a Chávez Uruguay evitó una corrida bancaria

Entre una multitud de personas que se acercaban a saludarle y que aplaudían su iniciativa, Mujica agradeció el hecho de que Chávez ayudara a Uruguay con «un simple llamado telefónico» a salvar un banco en bancarrota, la Cooperativa de Crédito Cofac, que luego se convirtió en Bandes. «En la vida hay que saber ser agradecidos», declaró en la víspera.

Según el gobernante uruguayo de no haber intervenido el Gobierno venezolano se podría haber dado una situación «psicológicamente peligrosa» y hasta una corrida bancaria «imparable».

Venezuela es el principal suministrador de petróleo de Uruguay, con el 40 por ciento del total, gracias a que una relación bilateral se ha intensificado desde 2005 debido a la afinidad entre Chávez y los dos últimos mandatarios uruguayos, Tabaré Vázquez y Mujica, ambos del izquierdista Frente Amplio.

Mujica mantiene una excelente relación con Chávez y ha defendido el ingreso de Venezuela al Mercosur, integrado además por Argentina, Brasil y Paraguay, este último suspendido desde la destitución de la presidencia de Fernando Lugo, en junio pasado.

En los últimos años el comercio con Venezuela ha crecido fuertemente y ese país se ha ubicado como cuarto destino de las ventas al exterior de Uruguay.

Una carta histórica

El presidente Pepe Mujica, un intelectual libertario muy culto, amigo del poeta y compatriota suyo Mario Benedetti y del escritor también uruguayo Eduardo Galeano, le escribió una carta a Hugo Chávez que quedará en los anales de la historia latinoamericana como una valiosa pieza literaria.

“Aquí estoy, diciéndote que todos nosotros te deseamos una pronta recuperación, que vuelvas cuanto antes con tu fuerza, tu humor y tu compañerismo», le dice el presidente libertario al gobernante venezolano, «apoyándote como sea para salir de este trance…»

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