LOS ASESINOS DE EUROCHRONOS | Agentes de la Policía Federal del Brasil señalan a Gonzalo Medina y Robin Justiniano como probables promotores de la muerte del subteniente Celier Ferrufino Gonzáles, quien facilitó el ilegal traslado del brasileño Adão da Silva Costa de Guayaramerín a Chonchocoro en 2014...

MEDINA VINCULADO CON ASESINATO EN GUAYARAMERÍN

Para la Policía Federal del Brasil, el asesinato del teniente Celier Ferrufino en Guayaramerín no fue un ajuste de cuentas, sino “el acallamiento a un subalterno que sabía demasiado”. | Fotomontaje Sol de Pando

Corresponde a las autoridades policiales y del Ministerio de Gobierno aclarar por qué el colombiano Germán Norberto Rodríguez Fonseca fue excarcelado dos veces del penal de San Pedro de La Paz y bajo qué circunstancias llegó a Guayaramerín para asesinar al teniente Ferrufino, en plena investigación del “caso Montenegro”. El ministro Romero debe identificar a los abogados que lograron la excarcelación del colombiano…

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando | Datos & Análisis
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El brasileño Antônio Adão da Silva fue el primero en ser ejecutado durante la intervención policial en Eurochronos. Dos minutos después otra bala alcanzó a Ana Lorena Tórrez. Se presume que ambos disparos fueron de un mismo francotirador. | Foto Notivisión

Robin Oscar Justiniano Meruvia —con procesos por narcotráfico desde 2012 según registra la Policía Federal (PF) del Brasil— es conocido como el “hijo adoptivo” del coronel Gonzalo Medina Sánchez; pero, en los hechos, el supuesto hijastro resultó ser el principal operador y socio del jefe policial en el negocio de la cocaína.

Investigadores de la PF que monitorean el desarrollo del narcotráfico en Bolivia, identifican a Robin Justiniano como el principal articulador de los espectaculares atracos cometidos por reclusos brasileños a la transportadora de valores Brinks el 30 de marzo de 2017 y a la joyería Eurochronos el 13 de julio de ese mismo año. Su padrastro, entonces comandante de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crímen (Felcc) de Santa Cruz, era el encargado de viabilizar aquellos atracos manipulando los operativos e investigaciones del aparato policial a su cargo.

El objetivo de los atracos usando a reclusos como peones del robo, según la inteligencia brasileña, era recaudar dinero para la compra de cocaína en territorio boliviano con destino al Brasil. Los mismos atracadores brasileños ilegalmente excarcelados comprarían la cocaína para transportarla a su país. El grupo de Justiniano Meruvia, ligado al narcotraficante Pedro Montenegro Paz, es el proveedor local de la cocaína producida en la zona del Chapare y por tanto el dinero sustraído y las joyas robadas debían terminar en manos de esta misma organización.

La ruta Guayaramerín-Chonchocoro-Eurochronos

El 17 de marzo de 2014 se abortó en Guayaramerín un operativo armado para rescatar a Antônio Adão da Silva Costa. Un oficial boliviano fue herido y los dos cómplices brasileños del reo murieron. El coronel Medina ocultó este antecedente cuando se produjo el atraco a Eurochronos. | Foto cortesia Polícia Federal

En el caso de la joyería Eurochronos, se tiene certeza de que  Medina y Justiniano reclutaron en Guayaramerín al líder de ese atraco, el brasileño Antônio Adão da Silva Costa, el año 2014, cuando Adão terminó preso en esa localidad fronteriza.

En marzo de ese año, Adão da Silva había sido capturado (por policías contrarios a Medina) un día en que el brasileño intentaba retornar a Rondônia con un cargamento de cocaína y armas robadas al ejército boliviano, que le fueron proveídas por un grupo de narcotraficantes a la cabeza de Robin Justiniano. Adão pagó esa mercancía con algunas pepas de oro que había obtenido en un fallido asalto a una empresa minera en el Estado de Pará, municipio de Itaituba, en septiembre de 2013, debido al cual huyó a Bolivia junto a dos de sus cómplices, también brasileños.  

Los tres brasileños habían ingresado al país huyendo de la Policía Federal tras el atraco fallido en Itaituba, cuando mataron accidentalmente al piloto de una avioneta asaltada por la banda de Adão.

Los dos cómplices de Adão da Silva —su hermano Luiz da Silva Costa y su primo Raimundo Nonato da Costa Almeida— intentaron rescatar a su pariente de la carceleta de Guayaramerín abriendo fuego contra los policías bolivianos; hirieron a uno, el sargento Milton Peredo Lafuente, pero ambos brasileños murieron acribillados en el intento por rescatar a Adão.

Los cuerpos de los dos fallecidos fueron reconocidos y repatriados por el delegado de la Policía Federal de Rondônia, Julio Mitsuo Fujiki, un prestigioso abogado y policía brasileño que puso al tanto de sus colegas bolivianos los antecedentes del prófugo sobreviviente, Antõnio Adão da Silva Costa.

Adão da Silva en la cárcel de Guayaramerín, fotografiado por el delegado Julio Mitsuo Fujiki de la Policía Federal de Rondonia, después del frustrado intento armado de sus cómplices para liberarlo. | Foto cortesia Polícia Federal

El policía brasileño quedó desconcertado cuando las autoridades bolivianas le notificaron que Adão da Silva sería transferido al penal de máxima seguridad de Chonchocoro, en el altiplano de La Paz. Lo que correspondía entonces era la deportación de Adão da Silva a su país de origen, Brasil, donde era buscado por el asesinato al piloto del avión minero que había secuestrado entre los estados de Pará y Mato Grosso. Su ilegal traslado a Chonchocoro fue el origen inminente del trágico atraco a Eurochronos.

Testimonios de reclusos en Chonchocoro afirman que el brasileño gozaba de inusuales comodidades y privilegios dentro el penal. Entre los frecuentes visitantes que recibía Adão, figura un grupo de elegantes abogados a la cabeza de Robin Justiniano Meruvia.

Tras la tragedia del 13 de julio de 2017, Medina ocultó sistemática y deliberadamente los antecedentes de Guayaramerín y no pudo explicar por qué el brasileño terminó recluído en Chonchocoro. El jefe de la Felcc de Santa Cruz logró engañar con cínica astucia a la prensa boliviana y extranjera, y al propio Gobierno, propalando una cadena de falsedades como que Adão da Silva era un “emisario del cartel brasileño PCC” y que había huido del Brasil “por golpear a un policía”.

Gracias a esos “leves” antecedentes, Adão da Silva Costa fue beneficiado y liberado con la medida sustitutiva de detención domiciliaria —con domicilio fijado en Santa Cruz y no en Guayaramerín donde cometió los delitos que causaron su encarcelamiento—, pocos días antes del sangriento atraco a Eurochronos.

El Coronel de la Cocaína | VIDEO

Silenciando al teniente Ferrufino

Según testigos presenciales Celier Ferrufino fue acribillado con tres tiros a quemarropa por el colombiano Germán Norberto Rodríguez Fonseca, luego de interceptar la motocicleta en que el policía circulaba vestido de civil junto a su esposa. | Foto Sol de Pando

El contacto en Guayaramerín de la banda de Medina y su hijastro era el subteniente Celier Ferrufino Gonzáles, quien fue asesinado el 2 de abril de este año en medio de la investigación oficial sobre los nexos del mismo Medina, del capitán Fernando Moreira y otros policías de alto rango con el nuevo capo del narcotráfico boliviano Pedro Montenegro Paz, investigación que se había iniciado a mediados de 2018.

Celier Ferrufino sabía que Robin Justiniano Meruvia y Antõno Adão da Silva Costa planificaron el asalto a Eurochronos una vez que el brasileño fue ilegalmente transferido de Guayaramerín a Chonchocoro, bajo conocimiento de Medina y con la cooperación del mismo Ferrufino.

Para la Policía Federal del Brasil, el asesinato del subteniente Ferrufino no fue un ajuste de cuentas, sino “el acallamiento a un subalterno que sabía demasiado”.

Sometido a un arraigo judicial desde el año 2012 sin poder salir de Guayaramerín, acusado de narcotráfico y de asesinar a la concejal opositora Daguimar Ribera, y al mismo tiempo ejerciendo funciones de policía activo, Ferrufino Gonzáles conocía las andanzas de Robin Justiniano y Gonzalo Medina en el municipio beniano.

Según un dato difundido por el diario Página Siete citando una fuente policial, en diciembre de 2014 el entonces mayor Gonzalo Medina (que fungía como “asesor jurídico” del entonces Comandante General de la Policía Oscar Nina) llegó a Guayaramerín para dirigir el embarque de un avión tripulado por mexicanos, cargando 40 kilos de cocaína. “El subteniente Ferrufino cumplió órdenes de Medina vigilando el aeropuerto de Guayaramerín”, agrega otra fuente policial consultada por Sol de Pando. En premio a esa colaboración con Medina, Ferrufino fue reincorporado al comando fronterizo y ascendido de Subteniente al grado de Teniente.

Tres jefes policiales que conocían los vínculos escabrosos del teniente Ferrufino y el grupo de Gonzalo Medina —los coroneles José Lanchipa Ponce, Ángel Rivero Pérez y Freddy Roca Moreno— se opusieron frontalmente a la reincorporación del joven oficial cuestionado, incluso exigieron su traslado a Riberalta donde radican las causas en su contra; pero durante la gestión del general Oscar Nina como Comandante General de la Policía (actualmente también recluído por narcotráfico), el subteniente fue ascendido y designado como de Jefe de la Unidad Operativa de Tránsito en Guayaramerín.

En el afán de restituir sus derechos laborales y preservar su carrera policial, Ferrufino amenazó con revelar los nombres de sus superiores a quienes sirvió como subalterno en actos de protección al narcotráfico dentro la frontera roja de Guayaramerín.

Por otra parte, Celier Ferrufino contó con un permanente respaldo político de su suegra, la ex concejal y dirigente campesina Sonia Aguilera Cardozo, también procesada como autora intelectual del asesinato de su rival Daguimar Ribera. El juicio por ese crimen no avanza desde 2012. Sonia Aguilera se jactó en varios actos públicos de contar con el aval personal del ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana.

El inesperado asesino de Celier Ferrufino

Fotografía de Germán Norberto Rodríguez Fonseca tomada por la Policía en marzo de 2017, tras ser detenido en la Zona Sur de La Paz. El colombiano expulsado del Brasil fue dos veces excarcelado del penal de San Pedro. | Foto Felcc

El pasado 9 de abril, una semana despúes del asesinato del teniente Ferrufino en Guayaramerín, el Comandante General de la Policía, Rómulo Delgado, fue destituido aparentemente por impulsar la investigación sobre las actividades criminales de Medina y su entorno. El 13 de abril el periódico Los Tiempos difundió el audio de una conversación telefónica entre Delgado y el coronel Maximiliano Dávila, comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), mencionando la investigación a Medina. Tras la difusión de ese audio emergieron pruebas contundentes de la vinculación de Medina, su hijastro y otros policías tomándose fotos paradisíacas en viajes de placer con el pez gordo Pedro Montenegro. Ante el peso de las evidencias, Medina fue destituido y dado de baja el 15 de abril, dos semanas después del asesinato en Guayaramerín. La noche del 5 de abril Medina fue filmado merodeando furtivamente la casa de Pedro Montenegro, en procura de una reunión secreta con el jefe narco, presumiblemente con el fin de armar una estrategia para evadir la investigación en curso.

En la víspera del 9 de abril, acaso como último acto en la gestión del destituido general Rómulo Delgado, se anunció la identidad del asesino del teniente Celier Ferufino, quien según testigos presenciales —dice la Policía— fue acribillado con tres tiros a quemarropa por el colombiano Germán Norberto Rodríguez Fonseca, luego de interceptar la motocicleta en que el Teniente circulaba vestido de civil junto a su esposa.

Uno de los analistas de la Policía Federal del Brasil involucrado en el tema, se mostró sorprendido al verificar el nombre del supuesto asesino. “El colombiano Germán Norberto Rodríguez Fonseca tiene antecedentes delictivos en Brasil, lo conocemos muy bien” —comentó a Sol de Pando el agente federal—. “En 2012 fue sentenciado a cinco años de cárcel por un delito de narcotráfico en el Estado de São Paulo, y cumplida esa pena la Policía Federal lo estaba procurando para proceder con su respectiva expulsión de nuestro país; no habíamos imaginado que el tipo se fue a Bolivia después de cumplir su sentencia aquí en Brasil”.

Según una fuente policial en Bolivia cercana a la investigación del “caso Montenegro”, a fines de marzo de 2017 Rodríguez Fonseca fue detenido por la Felcc en la Zona Sur de La Paz cuando atracaba una lujosa residencia. “Eran dos colombianos que fueron sorprendidos en pleno robo por los dueños de la casa, uno de ellos huyó”, informó dicha fuente a Sol de Pando.

La misma fuente afirma que el colombiano —con anterioridad a su captura en la Zona Sur de La Paz— ya había sido recluído en la cárcel de San Pedro por un atraco similar; pero fue excarcelado en ambas ocasiones contando con una “eficaz” defensa legal mediante abogados que gozan de altas influencias en el sistema penitenciario.

“Se ha establecido que Germán Norberto Rodríguez y su socio prófugo de nombre Jairo Muñoz son parte de la organización controlada por otro colombiano, Enrique Villarreal Quintero, miembro de la mafia calabresa de la Ndrangheta y principal socio financista de Pedro Montenegro”, asegura el investigador boliviano.

En otras palabras, el colombiano que presuntamente asesinó al teniente Celier Ferrufino Gonzáles estaría también vinculado a Gonzalo Medina y Robin Justiniano. De confirmarse oficialmente esa vinculación, Medina y su hijastro serían los autores intelectuales de un nuevo asesinato en su haber, después de los cometidos durante el atraco a Eurochronos cuando Medina ordenó ejecutar a los atracadores liderados por el brasileño Antônio Adão de Silva Costa, quien fue el primero en caer al ejecutarse la masacre. Dos minutos después de la ejecución del brasileño, otra bala presumiblemente del mismo francotirador policial alcanzó a la gerente de la joyería, Ana Lorena Tórrez.

El colombiano Rodríguez Fonseca es también sospechoso de haber participado, junto a reclusos brasileños, en el atraco a la transportadora de valores Brinks, otro robo fallido que concluyó con un operativo policial, comandado por Gonzalo Medina y Fernando Moreira, permitiendo la fuga de los atracadores y la “desaparición” de casi medio millón de dólares abandonados por los asaltantes en una finca de Roboré. Según Medina, ese dinero “fue quemado” por los asaltantes “antes de huir”.

Corresponde a las autoridades policiales y del Ministerio de Gobierno aclarar por qué Germán Norberto Rodríguez Fonseca fue excarcelado dos veces del penal de San Pedro de La Paz y bajo qué circunstancias llegó a Guayaramerín para asesinar al teniente Ferrufino en plena investigación del “caso Montenegro”.

Es imprescindible que el ministro Carlos Romero identifique públicamente a los abogados que obtuvieron la excarcelación de Rodríguez Fonseca en La Paz y porqué no fue deportado como hicieron las autoridades federales del Brasil, donde el colombiano cumplió una pena de cinco años recluído por narcotráfico junto a otros miembros de la Ndrangheta.

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