Data: abril 30, 2013 | 10:27
La huelga comenzó el 6 de febrero en protesta por las “duras condiciones disciplinarias” impuestas en los barracones de la base naval estadounidense, y desde entonces se han sumado a ella cada vez más internos...

Los presos de Guantánamo entran al tercer mes de una creciente huelga de hambre

Hace dos semanas, las autoridades militares habían decidido separar a los presos del módulo 6 en celdas individuales, lo que acabó con un enfrentamiento entre los guardias y los presos, que “ofrecieron resistencia con armas improvisadas”, según informó el penal militar.

Hace dos semanas, las autoridades militares habían decidido separar a los presos del módulo 6 en celdas individuales, lo que acabó con un enfrentamiento entre los guardias y los presos, que “ofrecieron resistencia con armas improvisadas”, según informó el penal militar.

Cien de los 166 presos recluidos en Guantánamo están en huelga de hambre en una protesta contra las condiciones de vida en esa prisión, informó un portavoz de esa base naval estadounidense. El próximo 6 de mayo se cumplirán tres meses de la medida extrema

Además, 20 de los detenidos en huelga están siendo alimentados por la fuerza a través de vías con nutrientes líquidos y que cinco de ellos están en el hospital, según la fuente.

La nueva cifra oficial fue anunciada en un correo electrónico por el portavoz de la base situada en territorio cubano, Samuel House, y supone un aumento notable con respecto a la proporcionada el pasado lunes 22 de abril, cuando el Pentágono reconoció que 84 presos se habían sumado a la protesta.

Sin embargo, varias organizaciones internacionales, como el Center for Constitutional Rights, aseguran desde hace días que la cifra de presos en huelga de hambre asciende al menos a 130, pero el Pentágono ha rechazado hasta ahora esa estimación.

Forzados a comer

Un abogado defensor de varios presos de Guantánamo, Carlos Warner, ha declarado a Efe que, según sus informaciones, la mitad de los que secundan la huelga de hambre está siendo forzado a comer.

La huelga comenzó el 6 de febrero en protesta por las “duras condiciones disciplinarias” en las que viven los presos en los barracones de la base naval estadounidense, y desde entonces se han sumado a ella cada vez más internos, la mayoría residentes en el Campo 6, el más grande de la prisión.

Hace dos semanas, las autoridades militares habían decidido separar a los presos del módulo 6 en celdas individuales, lo que acabó con un enfrentamiento entre los guardias y los presos, que “ofrecieron resistencia con armas improvisadas”, según informó el penal militar.

Las demandas

Los presos piden a las autoridades que les permitan entregar sus ejemplares del Corán y recibir otros porque, según ellos, los actuales fueron inspeccionados de manera inadecuada en febrero.

Según los abogados, esa concesión detendría la huelga de manera inmediata.

Los guardias de la prisión suelen hacer registros rutinarios en las celdas en busca de objetos ocultos con los que puedan dañar al personal de la prisión u a otros detenidos, pero tienen prohibido tocar los ejemplares del Corán, y normalmente son lingüistas musulmanes a los que se les permite buscar en el libro sagrado.

La senadora demócrata Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia de la Cámara alta, ha pedido este jueves a la Casa Blanca que se reanude el proceso de transferencia de los 86 detenidos de Guantánamo que ya han recibido el visto bueno para ser dejados en libertad.

“El hecho de que muchos detenidos hayan pasado más de una década en Guantánamo y crean que aún no hay fin a la vista para ellos es una razón para los crecientes problemas y de los cada vez más y más reclusos en huelga de hambre”, ha escrito Feinstein en una carta al consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tom Donilon.

Hasta ahora, el Gobierno estadounidense ha citado obstáculos diplomáticos para ser repatriados o transferidos a terceros países y la oposición del Congreso estadounidense para que pisen territorio de EE.UU. como motivos para el estancamiento del proceso de transferencia y cierre de la prisión.Mapa de Guantánamo

La promesa incumplida de Barak Obama

En enero del 2009, Barak Obama heredó de Bush  242 presos encerrados en la prisión militar de Guantánamo. El entonces flamante nuevo presidente prometió, entre las primeras medidas de su mandato, eliminar las comisiones militares, juzgar con todas las garantías a los detenidos y cerrar la prisión en el plazo máximo de un año. Fue una de sus promesas estrellas, una de las que más eco mediático tuvo en todo el mundo y la que nunca se cumplió al pie de la letra.

Cuatro años después, la ilegal base naval estadounidense, enclavada desde 1903 en territorio cubano invadido, aún hoy, por Estados Unidos, sigue abierta. De ella solo han salido 76 presos, aún permanecen 166, y más de cien están ahora en una huelga de hambre «hasta las últimas consecuencias».

Pero hoy Guantánamo ya no es noticia política de primera plana como fue durante la primera campaña electoral de Obama; no lo fue en la última campaña del 2012, ni aparece como tema de preocupación de los estadounidenses en ningún sondeo de opinión.

Guantánamo no existe. Y no existe tampoco como preocupación en la ONU, en la UE, en el Parlamento Europeo, y en los medios de comunicación de gran difusión de los países democráticos y desarrollados. Guantánamo ha desaparecido. Solo parece preocupar a las propias víctimas que están allí, a sus familiares y allegados y a las organizaciones humanitarias y defensores de los derechos civiles que siguen luchando en solitario para recordar al mundo que en la bahía de Guantánamo sigue existiendo uno de los campos de concentración del siglo XXI.

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