Data: septiembre 16, 2012 | 12:31
El complejo y ambicioso ataque del Talibán contra Camp Bastion.

La revuelta global del mundo islámico apuntó a la corona británica

La furia islámica está rompiendo todas las barreras de seguridad norteamericanas.

Complejo y ambicioso. Así fue el ataque que el viernes por la noche el Talibán cometió contra una de las principales bases militares internacionales en Afganistán, donde realiza su «servicio militar» el príncipe Harry. La misión de la OTAN en Afganistán reconoció que perdió seis cazas en la ofensiva. Fue un ataque «significativo», reconoció a la BBC el Ministerio de Defensa británico, ya que los insurgentes nunca deberían haber llegado tan lejos…

© BBC Mundo

Camp Bastion tiene capacidad para albercar casi 30.000 soldados.

Alrededor de 15 elloslograron vulnerar el perímetro de Camp Bastion, una base de 52km2, con dos pistas de aterrizaje, un hospital y capacidad para albergar a 28.000 efectivos, en su mayoría británicos y estadounidenses.

Camp Bastion, ubicado en la conflictiva provincia de Helmand, está operativa desde 2006 y es también un centro logístico para la coalición internacional en el país: 600 aeronaves aterrizan y despegan de sus pistas cada día.

Está localizado en un área remota pero hasta allí llegaron, sin ser divisados, los insurgentes.

De acuerdo a la información divulgada por la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés), «seis cazas AV-8B Harrier quedaron destruidos y dos sufrieron daños significativos».

Tres puestos de carga de combustible también quedaron destruidos y seis hangares «sufrieron algunos daños».

Se trató, reconoció la ISAF, de un ataque «bien coordinado». Organizados en tres equipos, lograron vulnerar el perímetro de la base.

«Estaban bien equipados y entrenados. Vestían uniformes del Ejército de EE.UU. y estaban armados con rifles automáticos, lanzagranadas y chalecos explosivos», afirmó la ISAF en su comunicado.

La misión aseguró que durante el ataque las tropas internacionales mataron a 14 insurgentes e hirieron a otro que se encuentra detenido.

Dos infantes de marina de Estados Unidos fallecieron y otras nueve personas –ocho militares y un contratista civil– resultaron heridas.

La venganza llega a la Corona

LA REALEZA EN MEDIO FUEGO CRUZADO
La misión de la OTAN en Afganistán (ISAF) reconoció hoy que perdió seis cazas en el transcurso del ataque talibán del viernes contra la base de Camp Bastion, donde está destinado el príncipe Enrique de Inglaterra y en el que murieron dos marines estadounidenses.
«Seis cazas AV-8B Harrier quedaron destruidos y dos sufrieron daños significativos. Tres puestos de carga de combustible también quedaron destruidos y seis hangares sufrieron algunos daños», explicó hoy la organización militar en un comunicado.
De acuerdo con medios británicos, en Camp Bastion está destinado el príncipe Enrique de Inglaterra, que resultó ileso, en la que es su segunda estancia militar en Afganistán, donde está en marcha el proceso de repliegue de las tropas internacionales.

El Talibán dijo haber cometido el ataque en «venganza» por la película amateur estadounidense que ofende al Islam y que eligieron atentar contra Camp Bastion porque el príncipe Harry, tercero en la línea de sucesión de la corona británica, se encuentra allí en el marco de su despliegue en Afganistán.

«Lecciones que aprender»

Corresponsales de la BBC en Afganistán aseguran que Camp Bastion tiene una visibilidad excelente desde todas partes y está sumamente fortificada.

Grandes áreas de la base están protegidas por un muro de hormigón, de nueve metros de alto, que se extiende por casi 40km y está intercalado con torres de vigilancia con soldados e instrumentos de alta tecnología.

«Lecciones» que aprender

Dos infantes de marina de Estados Unidos fallecieron y otras nueve personas –ocho militares y un contratista civil– resultaron heridas.

Las fuerzas de la coalición, explican los corresponsales, se preguntan cómo el Talibán fue capaz de dar este ataque por sorpresa.

Gunter Katz, vocero de la ISAF, le dijo a la BBC que había «lecciones que aprender de este ataque».

Y otro portavoz, Adam Wojack, dijo que el ataque del viernes «era una señal para la coalición de que hay que prestar mucha atención al estado de ánimo, local e internacional».

En marzo, un miembro de las fuerzas de la OTAN resultó herido cuando un intérprete afgano intentó realizar un ataque en una de las pistas de la base durante una visita del secretario de defensa de EE.UU., Leon Panetta.

Pero penetrar la valla perimetral no es algo común.

Sean Rayment, corresponsal de defensa del periódico británico Daily Telegraph, quien ha estado más de una docena de veces en Camp Bastion, escribió este domingo: «A pesar de estar en el centro de la provincia más peligrosa de Afganistán, siempre me sentí completamente seguro, sin duda de un ataque del Talibán, y honestamente creía que había más posibilidades de morir atropellado por un vehículo militar que asesinado por insurgentes».

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