Data: diciembre 5, 2013 | 22:04
El primer Presidente negro de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz falleció a los 95 años...

La muerte apacible de Nelson Mandela causa un luto mundial

Mandela pasó casi tres décadas en prisión, tras ser declarado culpable de sabotaje de intentos de derrocar al gobierno, en su lucha en contra del apartheid.

Mandela pasó casi tres décadas en prisión, tras ser declarado culpable de sabotaje de intentos de derrocar al gobierno, en su lucha en contra del apartheid.

UN EPISODIO GUERRILLERO EN SU LUCHA Empezaba la década de los cuarenta y se estaban sentando las bases del sistema de segregación racial o apartheid de los sudafricanos blancos contra el resto de pueblos y etnias, un sistema que oficializaba una política de discriminación que los negros de este país llevaban mucho tiempo sufriendo. Así que durante casi veinte años, el joven abogado desplegó una enorme actividad. Abrió un bufete en el que defendía a los negros de los abusos del sistema y dentro del Congreso Nacional Africano promovió la creación de la Liga de la Juventud, de la que pronto se convirtió en secretario general y desde la que lanzó su ideario, inspirado en la lucha de la minoría india y los mineros negros, de resistencia no violenta, desobediencia civil y huelgas generales. Por todo ello, sufrió persecución y cárcel. Hasta que el 21 de marzo de 1960, la policía sudafricana abrió fuego contra una manifestación que protestaba contra el apartheid en Shaperville, una localidad situada en el Transvaal. Murieron 69 personas, muchas de ellas mujeres y niños, y unas 180 resultaron heridas. Todos eran negros. El impacto de la masacre fue enorme. En los días siguientes, el Gobierno racista sudafricano declaró el estado de emergencia y detuvo a unas 12.000 personas, entre ellas el propio Mandela, en una ola de represión que se extendió por todo el país y que incluyó la ilegalización del Congreso Nacional Africano. Un año y tres meses después, convencido de que la lucha armada era la única vía para enfrentarse a la violencia del apartheid, Madiba se pone al frente del movimiento Umkhoto we Sizwe (Lanza de la Nación), un grupo terrorista que lanza ataques contra la Policía e instalaciones del Gobierno. Mandela fue, por tanto, un líder guerrillero. Y, como tal, recibió entrenamiento militar en Argelia, país que en aquellos primeros años de las independencias africanas acogía a todos los movimientos de liberación de los países aún por descolonizar. El grupo armado que lideraba protagonizó más de un centenar de atentados y ataques y hubo víctimas mortales. ¿Se refería a esto Madiba cuando hablaba de puntos negros? Es posible. Lo cierto es que años después decidió renunciar a la violencia.

UN EPISODIO GUERRILLERO EN SU LUCHA
Empezaba la década de los cuarenta y se estaban sentando las bases del sistema de segregación racial o apartheid de los sudafricanos blancos contra el resto de pueblos y etnias, un sistema que oficializaba una política de discriminación que los negros de este país llevaban mucho tiempo sufriendo. Así que durante casi veinte años, el joven abogado desplegó una enorme actividad. Abrió un bufete en el que defendía a los negros de los abusos del sistema y dentro del Congreso Nacional Africano promovió la creación de la Liga de la Juventud, de la que pronto se convirtió en secretario general y desde la que lanzó su ideario, inspirado en la lucha de la minoría india y los mineros negros, de resistencia no violenta, desobediencia civil y huelgas generales. Por todo ello, sufrió persecución y cárcel.
Hasta que el 21 de marzo de 1960, la policía sudafricana abrió fuego contra una manifestación que protestaba contra el apartheid en Shaperville, una localidad situada en el Transvaal. Murieron 69 personas, muchas de ellas mujeres y niños, y unas 180 resultaron heridas. Todos eran negros. El impacto de la masacre fue enorme. En los días siguientes, el Gobierno racista sudafricano declaró el estado de emergencia y detuvo a unas 12.000 personas, entre ellas el propio Mandela, en una ola de represión que se extendió por todo el país y que incluyó la ilegalización del Congreso Nacional Africano. Un año y tres meses después, convencido de que la lucha armada era la única vía para enfrentarse a la violencia del apartheid, Madiba se pone al frente del movimiento Umkhoto we Sizwe (Lanza de la Nación), un grupo terrorista que lanza ataques contra la Policía e instalaciones del Gobierno.
Mandela fue, por tanto, un líder guerrillero. Y, como tal, recibió entrenamiento militar en Argelia, país que en aquellos primeros años de las independencias africanas acogía a todos los movimientos de liberación de los países aún por descolonizar. El grupo armado que lideraba protagonizó más de un centenar de atentados y ataques y hubo víctimas mortales. ¿Se refería a esto Madiba cuando hablaba de puntos negros? Es posible. Lo cierto es que años después decidió renunciar a la violencia.

© Agencias

Nelson Mandela, expresidente de Sudáfrica y activista a favor de los derechos humanos que luchó contra el apartheid, murió «en paz» en su país, confirmó el presidente sudafricano, Jacob Zuma.

Mandela, que falleció a los 95 años, pasó casi tres décadas en prisión, tras ser declarado culpable de sabotaje de intentos de derrocar al gobierno, en su lucha en contra del apartheid, un sistema de segregación racial.

Quedó libre en 1990 y cuatro años más tarde se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica. En 1993 fue reconocido con el Premio Nobel de la Paz.

Morir en paz

Mandela «falleció en paz» en su casa en Houghton, Sudáfrica, anunció a través de la televisión pública el presidente Zuma.

«Nuestro pueblo ha perdido a un padre, aunque sabíamos que este día llegaría, nada puede disminuir el sentido de una pérdida profunda”, dijo Zuma, en declaraciones poco antes de la media noche (hora local).

«Su lucha incansable por la libertad le ganó el respeto del mundo, su humildad, su compasión y su humanidad, le ganó su honor”, afirmó el presidente.

«Nuestras oraciones y pensamientos están con la familia Mandela, a ellos les debemos toda nuestra gratitud, ellos sacrificaron mucho, soportaron mucho para que nuestro pueblo pudiera ser libre”, dijo el mandatario sudafricano.

«Nuestros pensamientos están con el pueblo sudafricano que hoy lamenta y llora la pérdida de esta persona, una persona que más que nadie llegó a representar el sentido de una nación”, agregó.

Zuma calificó a Mandela como «el hijo más importante» de Sudáfrica, y anunció que el Nobel de la Paz recibirá un funeral de Estado.

A partir de este viernes (tiempo local) y hasta después del funeral, las banderas de la República de Sudáfrica ondearán a media asta, agregó Zuma, en señal de luto.

Un funeral mundial

Una fuente familiarizada con la planificación de los funerales indicó que se espera que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, viaje a Sudáfrica para la ceremonia.

Habrá despedidas públicas y privadas para Mandela. En los próximos tres o cuatro días, se espera que su cuerpo sea llevado a un hospital, y luego embalsamado, según fuentes gubernamentales.

Habrá un servicio conmemorativo en el estadio de futbol de Johannesburgo, donde se jugó en 2010 la final de la Copa Mundial de futbol. Se espera que jefes de Estado puedan asistir a la despedida pública.

Después, dicen las fuentes gubernamentales, el cuerpo de Mandela descansará durante varios días en la sede del gobierno en Pretoria.

Su ataúd será colocado bajo una cúpula muy cerca del lugar donde juró y se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente en Sudáfrica, en 1994.

La siguiente semana, probablemente el viernes o el sábado, el cuerpo de Mandela será trasladado por aviones militares a su pueblo natal, Qunu. Él había pedido que ese sitio fuera su lugar de descanso final.

Se espera que los integrantes de la tribu de Mandela jueguen un papel destacado en las ceremonias de despedida.

La agonía del héroe

La última aparición de Mandela en un acto público ocurrió en la final del Mundial de futbol, en 2010.

En noviembre pasado la exesposa de Mandela, Winnie Madikizela-Mandela, dijo que el héroe sudafricano ya no podía hablar, porque tenía tubos que le ayudaban a limpiar sus pulmones, asi que utilizaba gestos para comunicarse.

Su historial de problemas pulmonares se remonta a la época en que estuvo en la cárcel en Robben Island. En septiembre pasado dejó el hospital, donde había estado desde junio, por una infección pulmonar.

Robyn Curnow contribuyó con este reporte difundido por CNN
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