Data: agosto 10, 2016 | 15:30
MONOPOLIOS GLOBALES | RsF muestra un paisaje en el que el periodismo y la libertad de informar se enfrentan a un muro invisible: el del dinero y los conflictos de interés...

“Medios de comunicación: los oligarcas se van de compras”, revela Reporteros sin Fronteras

El informe de RsF advierte que el interés de los “oligarcas” en el periodismo pasó a ocupar un rol secundario respecto a sus propios intereses, y que los conflictos de interés comenzaron a contaminar la independencia de los periodistas al mismo tiempo que al derecho ciudadano de contar con información honesta. | Foto Sol de Pando

RsF advierte que el interés de los “oligarcas” en el periodismo pasó a ocupar un rol secundario respecto a sus propios intereses, y que los conflictos de interés comenzaron a contaminar la independencia de los periodistas así como al derecho ciudadano de contar con información honesta. | Fotomontaje Sol de Pando

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando en Rio Branco

Una investigación reciente de la organización Reporteros sin Fronteras (RsF) revela un panorama: cómo está armado hoy el tablero que denominan “guerras de información” y cuál es el rol de los “oligarcas”: los empresarios millonarios que apuestan a los medios como instrumento de negocios, proyección política y especulación financeira, destacó el portal Alterinfos.org, según el cual este nuevo trabajo de RsF “no ahorra adjetivos”.

“Oligarca”. Esta denominación nació en Rusia, pero Reporteros sin Fronteras (RsF) la eligió “para llamar a esos magnates que adquieren o construyen imperios mediáticos poniéndolos al servicio de sus intereses económicos o políticos”, se lee en la sinopsis del Informe que publicó el sitio oficial de la organización con sede en París.

Medios de comunicación: los oligarcas se van de compras”, el texto de 55 páginas (bajar en PDF), cubre una mayoría de los países más desarrollados en los cinco continentes, incluyendo Brasil en Latinaomérica.

Se trata de un fenómeno mundial, explica RsF:  “la tendencia a concentrar en un grupo medios de comunicación (televisiones, radios, diarios, sitios web), junto con otras empresas de diversos sectores: bancario, telefónico, inmobiliario, de la construcción, etcétera, con gran frecuencia, para fortuna de Estados como China, que adoptaron el capitalismo para asfixiar mejor a la democracia”.

El informe muestra un paisaje en el que el periodismo y la libertad de informar se enfrentan a un muro invisible: el del dinero y los conflictos de interés. “Esto plantea nuevos retos para la independencia de la prensa. RSF busca ponerlos de manifiesto, incluyendo en su agenda este gran desafío de la democracia”.

Las claves del Informe

En sus 11 capítulos, el Informe Investigativo expone cuáles son los principales negociados y las principales figuras repetidas a lo largo y ancho del mundo que controlan los diversos emporios mediáticos, “generalmente asociados a otros sectores o burbujas económicas y financieras, como bancarios, telefónicas, inmobiliarias, construcción y muchos etcéteras”, señala el comentario de Alterinfos, tomando como ejemplo lo siguiente que se lee en el capítulo 8:
“En 1983 unas 50 compañías controlaban 90% de los medios de comunicación estadounidenses. En 2011 no eran más de seis. Existe una tendencia mundial a una concentración aún mayor que ahora llega a Europa, donde observamos un gran movimiento en el mercado mediático: operadoras nacionales que cambian de manos, medios de comunicación emblemáticos que son comprados a bajo precio, grupos que se fusionan… El hilo conductor de estas grandes maniobras: una carrera desenfrenada por el control de los procesos de producción y de la difusión de los medios de comunicación de mañana”.
El informe advierte que el interés de los “oligarcas” en el periodismo pasó a ocupar un rol secundario respecto a sus propios intereses, y que los conflictos de interés comenzaron a contaminar la independencia de los periodistas al mismo tiempo que al derecho de cada persona de contar con información honesta.
El informe precisa:
“Desenredar la madeja de las inversiones de capital en los medios de comunicación, encontrar los contactos familiares o políticos, mostrar los cambios súbitos en las líneas editoriales y demostrar el uso deshonesto del poder mediático, es el trabajo que emprendió RSF, quien investigó a estos propietarios riquísimos, que poseen un gran talento para velar por su propio beneficio y el de sus amigos. Defender el ejercicio del periodismo frente a estas amenazas, incluidas las del dinero, es la razón de ser de nuestra organización”.

A continuación, algunos casos analizados por Alterinfos:

Italia, Francia, Canadá, Brasil: el modelo Berlusconi

El cuarto capítulo se pregunta si un político puede ser un propietario más de medios de comunicación y abre con una foto de Silvio Berlusconi, ex Primer Ministro italiano, uno de los hombres más ricos de Italia con una fortuna que trepa hasta los 7,4 millones de dólares. Si bien ya no ocupa ningún cargo gubernamental y fue condenado en 2013 por fraude fiscal, el informe subraya el peso de su figura en el casting y la programación de la televisión público: “El aislamiento y las purgas se multiplicaron en la RAI ; algunos de sus periodistas denunciaron el clima nocivo de autocensura”.

De todos modos, RSF aclara que Italia no es el único país en el oeste europeo donde un empresario millonario, que además ejerce la función pública, posee un emporio mediático. “Los Dassault” —quinta fortuna de Francia— “han dirigido por generaciones el grupo que lleva el mismo nombre (que tiene un rol decisivo en la industria de las armas y de la aviación, tanto civil como militar). Desde 2004, Serge Dassault también es el presidente de Socprensa, empresa editora de diversos diarios, cuya carta fuerte es Le Figaro. Desde entonces, a menudo se plantea la cuestión de la independencia editorial de este gran diario francés. Aún más, puesto que su director, Serge Dassault, no es sólo un gran industrial, sino también un militante político que no oculta su simpatía por la derecha conservadora, que fue electo alcalde (1995-2009) y después senador de Essonne, en la región de París”.

En Canadá, el panorama es similar: “El carismático Pierre Karl Péladeau se convirtió en dirigente de un grupo soberanista, el Partido Quebequés (los ‘pequistas’), en mayo de 2015. El año anterior había sido elegido como diputado, lo que significa que su carrera política fue fulgurante. Hasta entonces, el “PKP” (como se le llama en Quebec) era conocido sobre todo por ser el principal heredero del grupo de prensa Québecor, fundado por el padre de Pierre Karl Péladeau”. Pero fue bajo el liderazgo del PKP, que Québecor (hoy controla unos 50 diarios regionales) “dio un giro de 180 grados adquiriendo el grupo Vidéotron, el principal operador de cable en Quebec”. En 2007 el magnate ya había a Osprey Media, editor de publicaciones en lengua inglesa.

RSF subraya que el modelo Berlusconi sirve para describir “las relaciones incestuosas que pueden existir entre la política, la economía y los medios de comunicación”.

Ese modelo, afirma, se ve en Brasil. Según cálculos de la oficina de RSF en Río de Janeiro, “unos cuarenta parlamentarios brasileños (diputados y senadores) controlan directa o indirectamente al menos un canal de radio o de televisión en su estado de origen, fenómeno también conocido como ’coronelismo eletronico’”. Entre ellos se encuentra el senador Aécio Neves, acérrimo opositor de Dilma Roussef, acionista —junto con su madre y su hermana— de la radio Arco Iris, en Belo Horizonte (capital de Minas Gerais). Otros miembros de su familia también son propietarios de medios de comunicación.

China, India y Turquía: la TV no es democrática

El segundo capítulo tiene un nombre de intriga: El rostro oculto de los oligarcas. Abre con una foto de Jack Ma, el empresario chino presidente del grupo Alibaba, en el Foro Económico Mundial de Davos, en enero de 2015. Jack Ma realizó para RSF una de las últimas “hazañas” de estos oligarcas mediáticos: el gigante chino del comercio online compró el South China Morning Post de Hong Kong, uno de las últimas trincheras de la “prensa libre”, que según el informe no dudaba en criticar el gobierno chino.

Jimmy Lai, otro propietario de medios de comunicación de Hong Kong, “aún resiste”: apoyó las manifestaciones del otoño de 2014, conocidas como la “Revolución de los Paraguas”, pero estas protestas irritaron de sobremanera a las autoridades chinas. Según RSF, Jimmy Lai lo pagó caro: “Lo agredieron varias veces, atacaron su casa con cócteles molotov, sabotearon su imprenta y se impidió que sus diarios circularan”. En una entrevista que concedió a la Agence France-Presse en junio de 2015 aseveró: “Mientras siga vivo, Next Media no cambiará”.

El informe subraya que de Turquía a China, pasando por India y Rusia, surgen nuevos “imperios mediáticos”, varios de ellos “con la bendición del poder”. Los califica como “oleada”, y afirma que ningún país ni continente “parece escapar al apetito mediático de estos nuevos oligarcas”. En su libro “Detrás de un billón de pantallas: qué nos dice la televisión sobre la India moderna”, el historiador Nalin Mehta recuerda que en su país, “la democracia más grande del mundo”, había unos 800 canales de televisión, “pero que aquellos que difunden información son propiedad de multimillonarios en la sombra”, y que algunos de ellos se usan para intereses personales, aun para blanquear dinero: “Cierta cantidad de personas que no lleva la democracia en su corazón se ha apropiado de la mayoría de las cadenas de televisión del país”.

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