REPORTAJE GANADOR DEL PREMIO NACIONAL PERIODISMO 2013 COMO MEJOR TRABAJO EN LA CATEGORÍA DIGITAL | APLP

Bosques de Pando se reducen en favor de la “frontera agrícola” y del narcotráfico

En este mapa oficial difundido por el Gobierno, se observan, en color amarillo, los “recortes” exigidos a las concesiones forestales (áreas rosadas) para entregar tierras agrícolas a miles de colonos y electores agricultores del occidente. En la frontera con el Perú las concesiones forestales prácticamente han desaparecido y en su lugar predominan las comunidades “interculturales”. Las autoridades brasileñas temen que por esos senderos sin control atraviesa la cocaína peruana que es intensamente traficada hacia los mercados negros del Brasil utilizando como puente la ciudad de Cobija.

En este mapa oficial difundido por el Gobierno, se observan, en color amarillo, los “recortes” exigidos a las concesiones forestales (áreas rosadas) para entregar tierras agrícolas a miles de colonos y electores agricultores del occidente. En la frontera con el Perú las concesiones forestales prácticamente han desaparecido y en su lugar predominan las comunidades “interculturales”. Las autoridades brasileñas temen que por esos senderos sin control atraviesa la cocaína peruana que es intensamente traficada hacia los mercados negros del Brasil utilizando como puente la ciudad de Cobija.

Los inusitados flujos migratorios sobre la ruta más caliente del negocio de la droga que transita de Perú a Brasil —por territorio pandino—,  se explica a partir de una estructura de distribución de tierras ideada y diseñada desde el Ministerio de la Presidencia para convertir a Pando en un bastión político del ministro a cargo, mediante la otorgación de títulos comunitarios agrarios para migrantes del occidente dentro las concesiones forestales ilegalmente saneadas en territorios indígenas de la Amazonia boliviana…

© Textos: Wilson García Mérida | Fotos: Silvia Antelo Aguilar

El pasado 21 de enero, el Sistema Brasileño de Televisión (SBT) emitió un reportaje describiendo la ruta que usa la cocaína producida en el Perú para llegar a los mercados negros del Brasil atravesando el territorio boliviano de Pando por el abandonado municipio de Bolpebra y la ciudad de Cobija.

El informe del canal brasileño, realizado con entrevistas a proveedores bolivianos de la droga en varios puntos de la ciudad de Cobija, establece que la cocaína producida en el Perú se vende en la capital pandina  con un precio que fluctúa entre los 1.500 y 1.700 dólares por kilo.

Las imágenes que muestra SBT ponen en evidencia una red urbana distribuidores que, según la policía brasileña, es controlada por la banda del narcotraficante pandino Mauro Vásquez Guerra, actualmente recluído en la cárcel de Chonchocoro tras ser detenido por una presión de autoridades brasileñas ejercitada sobre la Policía Boliviana en noviembre del pasado año.

Hasta antes de su detención, Mauro Vásquez gozaba de protección directa del Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, con quien mantuvo un pacto político desde septiembre del año 2008 (tras ser excarcelado por primera vez)  en una “colaboración mutua”que abarcaba la incorporación del “Mauro” en un aparato de inteligencia militar dirigido personalmente por Quintana, según la investigación iniciada por Sol de Pando desde el año 2009.

Por lo que se evidencia, Mauro Vásquez excedió los límites de la permisividad en su relación política con Quintana, reactivando e intensificando, especialmente en los dos últimos años, la ruta local de la cocaína peruana hacia el Brasil, que el narcotraficante pandino ya había explotado casi monopólicamente (a costa de sanguinarios ajustes de cuentas por el control territorial mediante su propia organización de sicariato) entre los años 2004 y 2008.

Un mes antes de su nueva detención por presión del gobierno brasileño,  la ola de secuestros, extorsiones y ajustes de cuentas que derivaban del narcotráfico dominaban los titulares de la prensa local. Por ejemplo, el domingo 25 de octubre del año 2012,  un grupo de sicarios pertenecientes a la banda de Mauro Vásquez irrumpió en la sala de Terapia Intensiva del Hospital “Roberto Galinfo” de Cobija, donde convalecía un joven peruano de 16 años a quien los sicarios  degollaron sin lograr quitarle la vida debido a un “volteo” (venta de la droga sin entregar el porcentaje correspondiente al dueño de la mercadería), hecho que es frecuente motivo de “ajustes de cuentas” en esta zona dominada por la banda de Mauro Vásquez.

Según la información difundida por Radio Frontera de la red Erbol, “el adolescente fue identificado como Jaime Alcón, de nacionalidad peruana y se encontraba internado en el único hospital de esta ciudad fronteriza después de haber sido encontrado en el monte con una cortadura en el cuello. Se conoce preliminarmente que los sicarios ingresaron al nosocomio por la parte trasera y acribillaron al paciente del hospital con un arma de fuego desde una ventana. Los médicos quedaron impactados por el crimen. Uno de los funcionarios dijo que `ya no hay seguridad ni en el hospital’”, decía la nota de Erbol.

Un mes después de squel hecho, y ante denuncias de que el narco-sicario de se jactaba públicamente de ser “principal colaborador del ministro Quintana y el primer aportante al MAS en Cobija”, Mauro Vásquez Guerra volvio a ser detenido después de cuatro años el pasado 18 de noviembre,  por una iniciativa conjunta entre las policías de Bolivia y Brasil. El ministro de Gobierno Carlos Romero, que se nuçiega a recibir klas pruebas que Sol de Pando sipone sobre los vínculos entre el narcotraficanteb y funcionarios del Ministerio de la Presidencia, informó de esa detención al propio Quintana, quien, ante la irremediable captura de su protegido sólo atinó a “recomendar” que encierren a Mauro Vásquez en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro debido a que se trataba, según el propio Quintana, de “un hombre muy peligroso”.

Audio que revela a incorporaciòn del narco-sicario Mauro Vásquez en los aparatos de Inteligencia y Seguridad del Estado Boliviano

Este audio dura 2 minutos con 11 segundos. Aquí se revela que el “Mauro” ya había trabajando en un operativo realizado por el Comando Conjunto Amazónico (“hemos hecho varios logros”, dice) para “recuperar unos químicos que la Policía estaba buscando”. “Mauro” da un nombre equivocado del dueño de la propiedad donde hicieron el operativo, Ronald Díaz Soria, en realidad fue Carlos Mao Soria Dercy, chofer del Sedcam, cuya propiedad camino a Porvenir fue intervenida efectivamente por los militares del Comando Conjunto pocos días después de la masacre del 11 de septiembre. En medio de las confrontaciones de Porvenir, los seguidores de Leopoldo Fernández se apropiaron de un lote de agentes químicos (gases lacrimógenos) propiedad de la Policía, cuyo comando buscó recuperar infructuosamente tal material antimotín. Los militares del Comando Amazónico accedieron a esa información policial y con la directa y decisiva colaboración de “Mauro”, muy bien infiltrado en las filas del sicariato leopoldista, lograron “recuperar” ese lote de gases lacrimógenos interviniendo la propiedad de Mao Soria. Se desconoce si los militares devolvieron esos agentes químicos a la Policía.

Transcripción

VOZ FUNCIONARIO MIN. PRESIDENCIA:
Habla sobre la fosa…
VOZ MAURO:
Sinceramente ahorita… Del hecho ocurrido en Porvenir el 11 de octubre, yo me encontraba en el penal…
VOZ FUNCIONARIO MIN. PRESIDENCIA:
Claro, ¿después de eso?
VOZ MAURO:
Después de eso hemos hecho varios logros, incluso hemos… hemos…
A través de mí, hizo el Comando Conjunto un operativo en la propiedad de Ronald Díaz y se han recuperado unos agentes químicos que justamente la policía estaba buscando a cien por hora…
Yo les dije, denme tres días y se los soluciono. Porque… porque tengo harto conocimiento aquí dentro la ciudad.
Y… sobre esas fosas… digamos… se lo puedo averiguar, no demora máximo tres días…
Se lo averiguo porqué, porque también tengo conocimiento y la gente del campo me quiere bastante…
Y estoy para eso, para colaborar, le digo con toda sinceridad; este…
O sea no por querer demostrar,  porque.. sino que yo..
Aparte de eso, digamos, ya he recibido tanto maltrato, ¿no?. Y primera vez, digamos, por decirle, que me brindan esta confianza, ¿no?, y me siento  así como si estuviese garantizado…
Pero lo hago sin ningún interés, porque en realidad nunca me he metido en política, pero…
Yo… yo quisiera digamos sentirme seguro también de parte de este lado para poder continuar luchando y viendo por las cosas reales.
Y si se trata de alguna fosa con toda confianza, con toda garantía, yo dentro del plazo de unos tres o cuatro días se lo localizo y miro…
Porque incluso estábamos en Porvenir hace unos tres días atrás, al respecto tocando ese tema pero ya estamos casi cerquita, estamos cerquita…
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Declaración de Carlos Romero: dijeron que el ministro Juan Ramón Quintana tuvo alguna conversación con Mauro Vásquez (líder de una banda de narcotraficantes). Quintana me sugirió que solicitemos su traslado a Chonchocoro por la peligrosidad de esa persona y porque había riesgo de fuga en Cobija, creo que el tema hay manejarlo en su justa dimensión y no con especulaciones. (Ver la nota completa haciendo clic sobre la foto)

Declaración de Carlos Romero: “Dijeron que el ministro Juan Ramón Quintana tuvo alguna conversación con Mauro Vásquez (líder de una banda de narcotraficantes). Quintana me sugirió que solicitemos su traslado a Chonchocoro por la peligrosidad de esa persona y porque había riesgo de fuga en Cobija, creo que el tema hay manejarlo en su justa dimensión y no con especulaciones”. (Agrandar la imagen haciendo clic sobre la foto)

Las declaraciones efectuadas por Carlos Romero respecto a la “sugerencia” de Quintana para encerrar a Vásquez en Chonchocoro, se publicaron en la edición dominical del periódico La Razón del 2 de diciembre, editada con pocas horas de diferencia (los suplementos dominicales se imprimen normalmente con 72 horas de anticipación) antes de la difusión, en la edición digital de Sol de Pando del viernes 30 de noviembre, de unos audios originales que demostraban fehacientemente la estrecha vinculación del narcotraficante con el Ministro de la Presidencia y otros funcionarios a su mando.

Actualmente Mauro Vásquez, como detenido preventivo, goza de un novedoso “régimen de mínima seguridad” recientemente estatuído dentro la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro. Se desconoce su situación legal; pero es evidente que la ruta abierta por este bizarro personaje para introducir la cocaína peruana al Brasil usando los oscuros descampados de Bolpebra y las calles de Cobija, permanece intacta gracias a la “política fronteriza” desarrollada en esta región amazónica de Bolivia por su aliado y protector, el Ministro de la Presidencia.

Mauro Vásquez, Ormachea y la ruta entre Perú y Brasil

La banda del “Mauro” gozaba protección de policías como Fabricio Ormachea, quien fue jefe de Operativos de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn) cuando el general René Sanabria ejercía el comando de dicha fuerza policial antidroga, cargo desde el cual, en febrero del 2011, Sanabria fue capturado en Panamá transportando 200 kilos de cocaína hacia el Golfo de México trabajando con una banda infiltrada por la DEA.
El piloto beniano Ángel Roca Ribera tras ser acribillado en la selva peruana cuando recogía 300 kilos de droga para volar al Brasil, el 25 de noviembre del 2013, después de la captura de Ormachea en Miami. Estando Fabricio tras la rejas, el contacto entre los policías peruanos y bolivianos que protegen esta actividad en la frontera falló trágicamente para el piloto. Roca Ribera intentó hablar con el enlace peruano de Ormachea antes de morir camino al hospital. | Foto Archivo

El piloto beniano Ángel Roca Ribera tras ser acribillado en la selva peruana cuando recogía 300 kilos de droga para volar al Brasil, el 25 de noviembre del 2013, después de la captura de Ormachea en Miami. Estando Fabricio tras la rejas, el contacto entre los policías peruanos y bolivianos que protegen esta actividad en la frontera falló trágicamente para el piloto. Roca Ribera intentó hablar con el enlace peruano de Ormachea antes de morir camino al hospital. | Foto Archivo

Perverso plan agrarista en el bosque amazónico

Puesto Militar Bolpebra

Un pequeño batallón en Bolpebra del regimiento Riosinho centralizado en Cobija. | Foto Silvia Antelo Aguilar

Resulta desconcertante constatar que en la ruta boliviana de la droga peruana actúan, acaso sin proponérselo exprofesamente, campesinos y “colonos” (denominados oficialmente “interculturales”) que migraron del occidente boliviano hacia la región amazónica de Pando como parte de una curiosa estrategia de “fortalecimiento fronterizo”.

Estos inusitados flujos migratorios sobre la ruta más caliente del negocio de la droga que transita de Perú a Brasil —por territorio pandino—,  se explica a partir de una estructura de distribución de tierras ideada y diseñada desde el Ministerio de la Presidencia para convertir a Pando en un bastión político del ministro a cargo, mediante la otorgación de títulos comunitarios agrarios para migrantes del occidente dentro las concesiones forestales ilegalmente saneadas en territorios indígenas de la Amazonia boliviana.

El resultado de esa política agraria en una  zona eminentemente forestal y castañera, es el surgimiento de una masa campesina votante y cerrada, ajena a toda ideología revolucionaria y de respeto  al ecosistema amazónico.

Los datos del último Censo Nacional de Población y Vivienda para Pando indican que la población en este departamento se ha incrementado en más del 1o8%, hecho sin precedentes en la historia estadística del país. La mayor concentración de este incremento poblacional se registra en la ciudad de Cobija, que representa el 65% de la población departamental, a partir de una presencia masiva de migrantes del interior andino, muchos de ellos cocaleros oficialistas provenientes de Yungas y Chapare, que a la vez se constituyen en garantizada y obsecuente masa electoral controlada por Quintana.

Grafico Áreas ProtegidasLas nuevas “fronteras agrícolas” en Pando están reduciendo no sólo las áreas forestales y los bosques castañeros sometidos a “chaqueos” (quema de árboles como forma de talado y desbosque), sino también afectan a las propias áreas protegidas del Departamento. Sol de Pando informó en su blog el 3 de octubre del 2011 que,  al medir las superficies de las reservas nacionales de Vida Silvestre “Bruno Racua” y “Manuripi”, el INRA “descubrió” que no hay coincidencias entre las áreas originales y las saneadas.

“Esto se debe a que para la creación de estas áreas no se realizó trabajo de campo con instrumentos de precisión técnica”,  decía el INRA en su informe relacionado con el saneamiento de tierras en Pando, a tiempo de reconocer la existencia de una diferencia de 6.415 hectáreas entre sólo 814.000 hectáreas de extensión saneada en las dos Áreas Protegidas del Departamento, frente a las 821.054 hectáreas definidas oficialmente por las leyes que las crean.

En el caso de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica “Manuripi”, la norma que consigna su creación establece una extensión original de 747.000 hectáreas; pero el Inra saneó solamente 740.839 hectáreas, quedando un saldo de 6.161 (27%) que “tiene reconocido derecho agrario” en predios “con actividades propias”.

En el caso de la Reserva “Bruno Racua”, que fue creada con 74.054 hectáreas, sólo se mensuraron 71.088 hectáreas, registrándose una diferencia de 2.966 hectáreas que en 10% se reconocen “con derecho agrario a favor de comunidades” y el resto a otro tipo de actividades que incluyen derecho concesional forestal (actividad maderera). Un cuadro adjunto establece cifras diferentes, notándose la falta de prolijidad en el manejo oficial de estos datos.

Una oscura “frontera agrícola”

Caricatura

Caricatura edición impresa #10 de Sol de Pando, diciembre 2010.

Sin embargo, paradójicamente, el extraordinario “boom” demográfico de Pando no se traduce en un fortalecimiento de las siempre desguarnecidas fronteras con Perú y Brasil, o en un potenciamiento de su aparato productivo. Todo lo contrario. Esta política de asentamientos agrarios dentro las concesiones forestales produjo mayor inseguridad, descontrol y debilitamiento en las fronteras donde el contrabando y el narcotráfico —que tributan subterráneamente a las arcas electorales administradas personalmente por el Ministro de la Presidencia— tienen mucha más vía libre que en los viejos tiempos de la propia DEA con Leopoldo Fernández y su derrotada mafia local.

Actualmente, una élite de caciques y dirigentes campesinos del sector “intercultural” trafican con dotaciones agrícolas en tierras fiscales no disponibles que se hicieron posibles mediante “recortes” dentro las concesiones forestales “saneadas” dentro la franja de los 50 kilómetros fronterizos en Pando, que es donde actualmente se asientan los principales bolsones de narcotráfico y contrabando usualmente controlados por la banda narco-sicaria de Mauro Vásquez. Luego de acumular capitales mediante la economía ilícita en las fronteras, estos mismos migrantes agrícolas asientan a sus familias en la ciudad de Cobija para invertir en actividades terciarias aprovechando las ventajas de la Zona Franca Comercial, vinculándose así con los vecinos mercados domésticos del Brasil.

Boquete para la cocaína peruana

CuadroRecortesAgricolasLejos de revertir las más de 1’600.000 hectáreas de bosques ilegalmente concedidos a empresarios madereros como concesiones forestales en reservas fiscales no disponibles—desde tiempos de Banzer, Paz Zamora y Sánchez de Lozada— dentro la franja fronteriza de 50 kilómetros protegida por la Constitución, el año 2008 el ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, a la cabeza de un staff de funcionarios  del Viceministerio de Tierras, el Instituto Nacional de Reforma Agraria|INRA y la Autoridad de Fiscalización de Bosques y Tierras|ABT, instruyó  el “saneamiento” de aquellas concesiones ilegales —incluyendo 250.000 hectáreas despojadas a la nación Pacahuara durante la dictadura militar de Banzer—, no sin antes extorsionar a los empresarios madereros favorecidos por tal “saneamiento”, obligándoles a entregar contribuciones electorales y a “recortar” parcelas dentro las concesiones forestales, para transferir dotaciones agrícolas (prohibidas dentro áreas fiscales no disponibles) a favor de los campesinos migrantes que se trasladaron a Pando como masa electoral cautiva.

Bolpebra-Cobija

Las concesiones forestales (color rosado en el mapa) han sido sobrepuestas con comunidades agrarias (color amarillo) especialmente en la frontera con el Perú.

Según datos oficiales publicados por el INRA, de  las 391.000 hectáreas  “recortadas” dentro las concesiones forestales fronterizas para uso agrícola, un total de 242.000 hectáreas, es decir el 62%, se concentran en la frontera con el Perú, cerca a Bolpebra, donde se opera de manera endémica el ingreso de cocaína peruana con destino al Brasil. En esta zona las concesiones forestales prácticamente han desaparecido con el ardid de la “caducidad”. Según la Policía Federal Brasileña en base a informes satelitales obtenidos durante las operaciones antidroga Ágata (V y VI) con sobrevuelos de aviones no tripulados (drones) desplegados por el Sistema Integrado de Monitoreo de Fronteras (Sisfron), Bolpebra y sus alrededores “agrícolas” en el departamento boliviano de Pando, pasando por Cobija, son la puerta de entrada de la cocaína peruana hacia las ciudades acreanas de Brasiléia, Epitaciolandia y Río Branco, desde donde la droga es transportada al mercado negro de Sâo Paulo.

Otro “bolsón agrícola” importante sobre reserva fiscal no disponible de Pando se asentó en el extremo norte de la concesión Cimagro, en la provincia Santa Rosa del Abuná, frontera con el municipio brasileño de Capixaba. En abril del pasado año 2012, en esta zona se produjo un conflicto entre zafreros sin tierra del Brasil y los agricultores bolivianos que intentaron desalojar a los campesinos brasileños que realizaban temporalmente recojo de castaña en el lado boliviano del río Abuná, en el marco de un convenio bilateral. Los agricultores bolivianos desconocieron ese convenio e instigaron al ejército boliviano tomar acción contra los campesinos brasileños, al extremo de irrumpir en el municipio vecino de Capixaba, donde los soldados bolivianos cometieron una serie de abusos que han sido denunciados por los organismos de derechos humanos del Brasil, sin ningún esclarecimiento hasta la fecha por parte del Gobierno boliviano.

Bolpebra o un Estado Delincuencial en ciernes

No cabe duda que la expansión de la “frontera agrícola” en Pando en detrimento de los bosques e incluso de las áreas protegidas de Pando, desarrollada en el marco de una irresponsable estrategia electoral que prioriza el afán sectario sobre el interés nacional, ha favorecido en los hechos a la economía ilegal y especialmente al narcotráfico y el contrabando, actividades más propias de un Estado Delincuencial y no de un Estado Plurinacional.

El “boquete” abierto en la frontera de Pando con la provincia Madre de Dios del Perú  reactivó una ruta de narcotráfico binacional tradicionalmente controlado por el clan del conocido narco-sicario Mauro Vásquez Guerra, quien, desde el 2008, también terminó como aliado político del ministro Quintana al extremo de que, con esa alianza, fueron envilecidas incluso las Fuerzas Armadas, institución encargada de velar por la soberanía y la integridad fronteriza del país. Quintana incorporó a Mauro Vásquez como agente de Inteligencia del Comando Amazónico, órgano militar supuestamente encargado de controlar el narcotráfico y el contrabando en  las fronteras de Pando. Esta es la “soberanía” con que se combate a las drogas en Bolivia.

La llamada Agencia para el Desarrollo de las Macro-regiones y Fronteras (“Ademaf”) fue creada por Quintana como un órgano venal de control político, espionaje y ejecución de “operaciones sicológicas” (Opsic) favoreciendo actividades irregulares y delictivas funcionales a la cooptación de lealtades electorales y personales, más que como un instrumento eficaz de fortalecimiento de las fronteras en sentido estricto.

PROYECTOS ADJUDICADOS EN EL AÑO 2011 PARA BOLPEBRA Fuente: Gobernación de Pando

PROYECTOS ADJUDICADOS EN EL AÑO 2011 PARA BOLPEBRA
Fuente: Gobernación de Pando

La prueba de ello es que el municipio pandino de Bolpebra continúa siendo el eslabón más débil de la triple frontera que forman Bolivia, Perú y Brasil. A pesar del discurso desarrollista y patriótico del Gobierno actual, Bolpebra permanece, invariablemente desde hace varias décadas,como un municipio carente de energía eléctrica, sin equipamientos básicos de infraestructura fronteriza, con un puesto militar abandonado y desprovisto de recursos eficaces para proteger la soberanía nacional, y con una danza de millonarios proyectos fantasmas que sólo enriquecieron a contratistas inescrupulosos vinculados al Ministerio de la Presidencia.

La ineficiencia y falta de transparencia en el manejo de los recursos financieros destinados al desarrollo y fortalecimiento de Bolpebra, quedó en plena evidencia durante la gran inundación del río Acre en febrero del 2012, cuando Bolpebra, carente de todo sistema defensivo para enfrentar un desastre natural de tal magnitud, a diferencia de Assis Brasil e Iñaparí (Perú) al otro lado del río, prácticamente fue borrado del mapa. Hoy su reconstrucción es motivo de nuevos “proyectos” con millonarios financiamientos y sin ninguna fiscalización

A través de Bolpebra el tráfico de cocaína peruana y el contrabando de madera fluyen sin control, mientras los bosques son devorados por la expansión de una “frontera agrícola” que agrava la vulnerabilidad boliviana ante los vecinos de Perú y Brasil.

Un reporte de Sol de Pando desde Bolpebra

Portada Edición Impresa Nro. 16En diciembre del año 2010, Sol de Pando efectuó un reportaje en el municipio Bolpebra, constatando en el lugar el crónico abandono en que se encontraba aquella localidad de la triple frontera con Perú y Brasil. Resultó estremecedor comprobar que el abandono era deliberado, con el fin de facilitar actividades ilícitas en esa frontera, no obstante que el Gobierno había proyectado una inversión de Bs. 5`543.98 en la ejecución de proyectos de infraestructura que nunca llegaron a concluirse a pesar de haberse realizado desembolsos y pagos a varias empresas constructoras. A raíz de aquel informe, el comandante del puesto militar de avanzada del regimiento Riosinho en Bolpebra fue sancionado y el Ministro de la Presidencia tomó represalias contra los funcionarios de la Gobernación de Pando que apoyaron logísticamente aquel trabajo periodístico, prohibiendo a dicha Gobernación abrir sus fuentes de información a Sol de Pando, con lo que se iniciaba así una sistemática escalada de proscripción y persecución contra este medio.
A continuación reproducimos el texto principal de aquel reportaje en Bolpebra:
“Al señor Alcalde de Bolpebra no lo conozco hasta hoy; en dos meses que estoy destinado aquí nunca visitó el cuartel”, comenta el sargento Richard Parisaca, encargado de un puesto de avanzada del Batallón Riosinho en la frontera triple con Brasil y Perú. El joven militar confirma lo que algunos comunarios indígenas machineris, diezmados por enfermedades sin atención, nos reclamaron: el alcalde de Bolpebra se fue a vivir a la ciudad Cobija, a 200 kilómetros de su municipio.
En Bolpebra no sólo no hay autoridad municipal, no hay ni luz. “Sabemos que hace un tiempo atrás una empresa de la vecina Assis Brasil vendía electricidad a Bolpebra, pero el servicio se suspendió porque nadie compra luz en este lado de la frontera, todos se han ido”, dice Parisaca. Un soldadito que escucha la conversación se nos acerca puntilloso y dice: “Esto es a propósito, sin luz en la noche no hay cómo controlar a los contrabandistas que trafican madera hacia el Perú”.
El tendido de luz está destruido y un transformador caído. Nos da hambre. No hay donde comprar ni siquiera un pan. La plaza principal es de Macondo: no existe un edificio en su entorno, menos consistorial.
La Secretaria de Asuntos Indígenas de la Gobernación de Pando, doña Floricelda Amaturi, que nos acompañó generosa en esta travesía, se muestra indignada. Nos vemos obligados a cruzar a la otra orilla del Río Acre para ingresar a Assis Brasil, desde donde llegamos al Perú por la carretera bioceánica que está dinamizando aquellas dos ciudades aceleradamente. Viajamos en los “toritos”, unos triciclos motorizados traídos de la India. En Iñaparí sobran restaurantes y casas de cambio.
Central16

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