Data: julio 13, 2015 | 7:42
LEGADO | Flores blancas y amarillas cubrieron la última morada del gran cientista...

Despidieron con homenajes de profunda gratitud al maestro Luis Ramiro Beltrán

Una de las últimas imágenes de vida del maestro académico, cuando fue condecorado el pasado 12 de enero por la Cámara de Diputados con la Medalla Marcelo Quiroga Santa Cruz, en mérito a su trayectoria profesional. | Foto Archivo

Una de las últimas imágenes en vida del maestro académico, cuando fue condecorado el pasado 12 de enero por la Cámara de Diputados con la Medalla Marcelo Quiroga Santa Cruz, en mérito a su trayectoria profesional. | Foto Archivo

© Beatriz Layme | Página Siete

«Gracias maestro”, así despidieron ayer al reconocido comunicólogo boliviano Luis Ramiro Beltrán, sus amigos, académicos  y estudiantes de Comunicación. El teórico falleció el sábado a sus 85 años de edad.

«Tú eres mi hermano del alma realmente un amigo… Que en todo camino y jornada estás siempre conmigo”,  cantaron entre lágrimas las personas que ayer dieron el último adiós al reconocido teórico de la comunicación y premio McLuhan-Teleglobe 1983.

Sentada a un costado de las exequias de su amor estaba Nohora Oyala, quien con el rostro consternado  empuñó una rosa blanca. «Fuerza”, le dijo el padre Xavier Albó, quien ofició la misa de despedida de Luis Ramiro Beltrán.

Minutos antes, uno de sus amigos y colegas contemporáneos le dedicó un poema,  que emocionó aun más a la gente. «Su manera de respirar era ética, en otras palabras, inspiraba cuando respiraba, era un hombre generoso, comprometido, apasionado, alegre y contagioso”, leyó.

Luego tomó la palabra Mario Frías Infante, director de la Academia de  la Lengua Boliviana, un hombre delgado y canoso, quien recordó cómo Beltrán trabajó para dotar de mobiliario a esa institución.

«Fue en buena parte con su peculio que pudo conseguir el mobiliario modesto que hay aún en la academia.  Jamás sacó ventaja, al contrario, apoyó a la institución”, afirmó Frías.

Tras las palabras de despedida, Oyala, su lectora y cómplice, agradeció el cariño, besó la rosa blanca y la arrojó a la fosa, donde los restos de su amado descansan ya.  A ella le siguieron, Erick Torrico, Karina Herrera, Sandra Aliaga, Esperanza Pinto, entre otros  académicos que le dieron el último adiós.

Flores blancas y amarillas cubrieron la última morada de Beltrán. En el lugar tocaron cuecas que solía escuchar el periodista. La música borró  lágrimas y dibujó sonrisas en los presentes.

«Fue un gran maestro, alguien tremendamente humano. Ramiro ha dejado a los académicos una barrera muy alta, pero vamos hacer un esfuerzo para estar a su altura y transmitir su legado  ”, expresó Erick Torrico, con la voz quebrada.

Similar criterio manifestó el nuevo vocal del Tribunal Supremo Electoral, José Luis Exeni. «No sólo fue un maestro de la comunicación. Nos dijo que jamás renunciemos a las utopías políticas de la comunicación, pero no sólo nos enseñó eso, sino  un periodismo con ética”, subrayó.

En tanto, la investigadora Karina Herrera  recordó que Beltrán fue un hombre sencillo y carismático. «Recibió a investigadores de la talla de Armand Mattelart y  a nosotros también nos  abrió las puertas de su casa con alegría”.

Una trayectoria ejemplar

Luis Ramiro Beltrán nació en Oruro y se inició como periodista a los 12 años en el diario La Patria y posteriormente en La Razón. Fue uno de los fundadores de la Escuela Crítica Latinoamericana de Comunicación, corriente de pensamiento que propone un nuevo paradigma para América Latina: la democratización de la comunicación.
El cientista boliviano trabajó además en entidades internacionales como Ciespal (Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina) en Ecuador; ILET (Instituto de Lenguas Extranjeras y Turismo) en México; IPAL (Instituto Peruano Alemán) en Perú; OPS (Organización Panamericana de la Salud) en EEUU y Colombia, y en la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en Francia, Túnez, Perú, Panamá, Colombia y Guatemala.
Fue autor de numerosos textos, que son estudiados en universidades de Bolivia y la región y conoció y trabajó, entre otros, con los afamados comunicadores estadounidenses Wilbur Schramn, Everett Rogers, David Berlo, entre otros intelectuales.

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