Data: abril 18, 2015 | 11:48
DEL VOTO AL CACHO | El dilema polémico es establecer si hubo o no empate técnico...

El juego de dados para un desempate electoral fue idóneo según el reglamento del sorteo

Las opciones que puso el TED sobre la mesa, en aplicaciòn del Reglamento Electoral para dirimir un empate técnico declarado oficialmente: El cacho (cubilete y dados), una moneda con cara y cruz y una tómbola de bingo en miniatura. | Foto Erbol

Las opciones que puso el TED sobre la mesa, en aplicación del Reglamento Electoral para dirimir un empate técnico declarado oficialmente en el municipio de Cabezas: El cacho (cubilete y dados), una moneda con cara y cruz, y una tómbola de bingo en miniatura. | Foto Erbol

El sorteo es básicamente un juego de azar. Los juegos de azar tienen un componente cultural vinculado con la tradición y la cotidianidad. En Bolivia el juego de azar más popular, casi un deporte nacional, es por supuesto el juego del «cacho» consistente en el cubilete y sus dados que definen la suerte sobre el mantel. Resulta que este procedimiento estuvo previsto por el Reglamento Electoral…

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

Asumiendo que la diferencia de un voto en el cómputo final de un escrutinio es un «empate técnico», el Reglamento del  Tribunal Supremo Electoral prevé el desempate mediante un sorteo. «La forma de definir por sorteo el nombre de una autoridad municipal electa en caso de empate en las elecciones, está presente en el reglamento de los comicios de este año», advierte un análisis realizado por la Agencia de Noticias Fides (ANF), a propósito del desempate electoral dirimido el pasado 16 de abril mediante un juego de dados en el municipio de Cabezas, provincia Cordillera de Santa Cruz.

Una mayoría de dirigentes políticos conservadores, tanto oficialistas como opositores, califican la elección con el juego de dados como una «aberración». Creen que el «cacho» es un juego reservado sólo para los «viernes de soltero» en las cantinas, y no un patrimonio cultural, una creación lúdica de la sociedad civil, idóneo para cualquier tipo de sorteo.

Sin embargo se trata de un doble debate. Una es la polémica en torno a que si el juego de dados es un procedimiento idóneo para realizar un sorteo, y la otra discusión tiene que ver con la validez del empate en sí. ¿Puede la diferencia de un voto interpretarse como un empate? Según ANF, el presidente del Senado, José Alberto Gonzales, considera que en Cabezas no hubo empate para la elección de un séptimo concejal en dicho municipio, precisamente por esa diferencia de un voto en favor de un candidato opositor.

En una primera lectura de los resultados no existiría ningún tipo de empate, «puesto que con la diferencia de un voto ya no habría una concejalía en disputa», dijo Gonzales. La gobernadora de Santa Cruz Ruth Lozada, opositora, coincide con el Senador oficialista. «Toda suma o resta tiene sus decimales, por lo tanto, no había aquí empate técnico, lo que hubo es que una de las dos instancias (candidatos) ganó con un voto y eso se debió respetar”, reclamó Lozada.

Empate o no empate, esa es la cuestión.

Para el Tribunal Electoral Departamental (TED) de Santa Cruz, sí hubo empate, y por tanto correspondía el desempate mediante el procedimiento indicado por el Reglamento Electoral: el sorteo.

Según ANF, al haber habido un solo voto de diferencia, no se podía asignar el último escaño ni a favor de UD ni del MAS. La asignación de concejales se establece a través del sistema proporcional, para cuyo efecto los votos obtenidos por cada organización política se dividen entre divisores naturales: 1,2, 3, 4, 5, etcétera. Usando UD un voto más, no le alcanzada para tener el séptimo concejal.

Este curul municipal era disputado por Cirilo Salazar del Movimiento Al Socialismo (MAS) y Rubén Villalba del Movimiento Demócrata Social (MDS) porque supuestamente ambos empataron en las elecciones subnacionales del pasado 29 de marzo.

Rubén Villalba, candidato del Movimiento Demócrata Social (MDS), tiró los dados con la solemnidad del caso y ganó con dos ases el escaño, tras haber vencido en las urnas con un sólo voto a su contrincante del MAS.  | Foto Erbol

Rubén Villalba, candidato del opositor Movimiento Demócrata Social (MDS), tiró los dados con la solemnidad del caso y ganó con dos ases el escaño, tras haber vencido en las urnas con un sólo voto a su desafortunado contrincante del MAS. | Foto Erbol

Esta situación de «empate técnico» estuvo prevista en el Reglamento, que señala: «De existir empate en la distribución del último escaño para concejal, su Tribunal Electoral deberá proceder a realizar un sorteo público (mediante moneda u otro medio idóneo similar), a objeto de definir a qué organización política se asigna el respectivo escaño».

Entonces, asumiendo que el voto popular delegó al azar su destino final con la misma lógica de las intermediaciones que se confieren al Parlamento el debate nos remite a otra disyuntiva: ¿cuál es el medio idóneo para un «sorteo electoral», además de jugar a cara o cruz de una moneda? Las opciones que el TED puso sobre la mesa en aquella «histórica» sesión para dirimir el séptimo concejal en el municipio de Cabezas, fueron una tómbola de bingo en miniatura, una moneda y un cubilete con sus dados, según la imagen difundida por la prensa.

El sorteo es básicamente un juego de azar. Los juegos de azar tienen un componente cultural vinculado con la tradición y la cotidianidad. En Bolivia el juego de azar más popular, casi un deporte nacional, es por supuesto el juego del «cacho» consistente en el cubilete y sus dados que definen la suerte sobre el mantel.

¿Qué otra forma de sorteo más idónea pudo haber?

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