Data: mayo 14, 2015 | 18:10
TIEMPO DE HOMENAJES AL POETA | Este mes se recuerdan los 40 años de su muerte y 80 de su nacimiento. Nació el 14 de mayo de 1935 y murió el 10 de mayo de 1975...

Roque Dalton, combatiente libertario a quien la izquierda siniestra baleó por la espalda

Ya siendo un poeta laureado internacionalmente, se hizo uno de los artífices de los movimientos guerrilleros en Centroamérica para enfrentar a las dictaduras militares de ese tiempo. Fundó en Nicaragua el Frente Sandinista y en Guatemala el Ejército de los Pobres. En El Salvador fue parte del comando del ERP castrista, de donde saldrían las balas que lo mataron. No lo asesinaron la dictadura militar ni los paramilitares fascistas. Lo ejecutaron los siniestros izquierdistas estalinistas porque se daba el lujo de ser un genuino libre-pensador revolucionario. | Fotomontaje Sol de Pando

Nació el 14 de mayo de 1935 y murió el 10 de mayo de 1975. Ya siendo un poeta laureado internacionalmente, se hizo uno de los artífices de los movimientos guerrilleros en Centroamérica para enfrentar a las dictaduras militares de ese tiempo. Estuvo  en Nicaragua cuando se fundó el Frente Sandinista y en Guatemala organizó el Ejército de los Pobres. En El Salvador fue parte del comando del ERP, de donde saldrían las balas que lo mataron por la espalada. No lo asesinaron la dictadura militar ni los paramilitares fascistas. Lo ejecutaron los siniestros izquierdistas estalinistas porque se daba el lujo de ser un genuino libre-pensador revolucionario. | Fotomontaje Sol de Pando

Su inmolación a manos de sus propios compañeros de armas marcó la línea de fuego que ya no es posible disimular entre la izquierda democrática-libertaria-humanista y la izquierda siniestra-cavernaria-estalinista. Dalton predijo que la divergencia política izquierda-derecha y la antítesis ideológica libertad-opresión se diluían en antagonismos éticos más complejos…

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

Hoy, octogenario, a lo mejor estaría comiendo conchas en el Majagual y seguramente seguiría escribiendo versos memorables, aquellos como: “Ya me voy porque estoy viejo | y ya la muerte me llama. | En el testamento digo: que me entierren en tu cama”. Pero desde hace cuatro décadas que Roque Dalton no va más al Majagual y dejó de escribir para siempre sin ver su testamento cumplirse.

Recordaremos los 80 años de su nacimiento y los 40 de su asesinato, en este año 2015. El poeta salvadoreño de la graciosa pluma, tributario del zapatismo que floreció en el siglo XX, anticipó el fenómeno Mujica que germinó en el Uruguay al emerger esta nueva centuria. Roque Dalton se adelantó a su tiempo, su inmolación a manos de sus propios compañeros de armas marcó la línea de fuego que ya no es posible disimular entre la izquierda democrática-libertaria-humanista y la izquierda siniestra-cavernaria-estalinista. Dalton predijo que la divergencia política izquierda-derecha y la antítesis ideológica libertad-opresión se diluían en antagonismos éticos más complejos que Barack Obama y Raúl Castro acaban de confirmar.

Contemporáneo del boliviano Marcelo Quiroga Santa Cruz, Roque Dalton García —hijo de un descendiente de los famosos forajidos del Far West norteamericano y de una modesta enfermera salvadoreña— nació el 14 de mayo de 1935 y murió el 10 de mayo de 1975. Ya siendo un poeta laureado internacionalmente, se convirtió en uno de los artífices de los movimientos guerrilleros en Centroamérica para enfrentar a las dictaduras militares de ese tiempo. En medio de persecuciones y encarcelamientos por parte de los gobiernos gorilas, refugiado varios años en La Habana junto a su mujer y sus hijos, estuvo en Nicaragua cuando se fundó el Frente Sandinista y en Guatemala organizó el Ejército de los Pobres. En El Salvador fue parte activa, leal y militante del comando del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de donde saldrían las balas que lo mataron por la espalda. No lo asesinaron la dictadura militar ni los paramilitares fascistas. Lo ejecutaron los siniestros izquierdistas estalinistas porque se daba el gusto de ser un genuino libre-pensador revolucionario. Tras hacer desaparecer su cuerpo, hasta hoy no encontrado, sus matadores, los comandantes guerrilleros Joaquín Villalobos, Alejandro Rivas, Vladimir Rogel y Jorge Meléndez, se volvieron funcionarios eficientes de neoliberalismo en los últimos 30 años.

Así lo mataron

En diciembre de 1973, Roque volvió de Cuba a El Salvador con un pasaporte falso a nombre de «Julio Dreyfus». Dentro del ERP utilizó el nombre de «Julio Delfos Marín». Antes de su retorno final al país, se había sometido a una cirugía facial realizada por el mismo equipo que preparó la entrada clandestina del Che Guevara a Bolivia.»Es la inteligencia y clarividencia de Roque la que disgustó a ciertas personas dentro de una organización política, que tenía mucha autoridad pero poca inteligencia y poco acierto en sus posiciones», dijo su compatriota Fabio Castillo, médico y dirigente político, dos veces rector de la Universidad de El Salvador. «Era difícil para esas personas entender la inteligencia de Roque. Eso no le gusta a las personas que no tienen igual nivel de capacidad y de comprensión». De tal modo que su forma de reingresar a El Salvador fue interpretada por los comandantes del ERP como «una operación de la CIA».
Así, en 1975, dos años después de ingresar a El Salvador como Julio Dreyfus, Roque Dalton es acusado de ser agente de la CIA por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y hallado culpable en un remedo de “juicio sumarísimo” por Alejandro Rivas Mira (alias Sebastián Urquilla), Vladimir Rogel Umaña (alias Carlos o “El Vaquerito”) y Joaquín Villalobos (alias René Cruz) integrantes de la Comisión Militar que lo juzgó y cuyo cuarto miembro, Eduardo Sancho (alias Fermán Cienfuegos) votó en contra, según escribe éste en su libro de testimonio “Crónicas entre los espejos”. De ellos sólo ha muerto Vladimir Rogel Umaña.
Carlos Eduardo Rico Mira en su obra “En silencio tenía que ser. Testimonio del conflicto armado en El Salvador (1967-2000)”, reconstruye los últimos momentos de Dalton, antes de ser ejecutado por El Vaquerito, el 10 de mayo de 1975: “… El día en que iban a ‘ajusticiarlos’, se dirigieron a la habitación donde estaba Roque y le dijeron: ‘Es hora que salgas al patio a tomar el sol’. ‘Sí, dicen que el sol cura el jiote’, se puso a reir y salió. Por la espalda lo asesinaron, le pegaron un sólo tiro entre la nuca y el occipital. Roque se derrumbó sin decir palabra”.
El hombre que murió por orden de Joaquín Villalobos, dejó un poema premonitorio:
‘Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo.
(…)
Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio’.

Periodista, combatiente y poeta

Roque Dalton realizó sus primeros estudios en un colegio jesuita de San Salvador. Después ingresó a las carreras de Derecho en Chile, y Antropología, por poco tiempo, en México. En ambos países ejerció el oficio de periodista escribiendo para revistas y periódicos locales.

En 1953 entrevistó al muralista mexicano Diego Rivera para la revista literaria de la Universidad de Chile. El mismo Dalton relatará más tarde su encuentro con el pintor: «Me preguntó, con aquella manera exuberante que tenía, que cuántos años tenía yo. Yo le dije que 18 años. Entonces me preguntó que si yo había leído marxismo. Yo le dije que no. Entonces me dijo que tenía yo 18 años de ser un imbécil. Y entonces me echó».

En 1956 Roque fundó con un grupo de poetas salvadoreños y centroamericanos el Centro Literario Universitario (CLU). Ese mismo año ganó el Premio Centroamericano de Poesía otorgado por la Universidad de El Salvador. A los 22 años de edad, se afilió al Partido Comunista, al que abandonó años después.

Por su militancia estuvo preso y desterrado. Condenado a muerte dos veces, logró escapar casi milagrosamente. La primera vez, cayó el dictador de turno cuatro días antes de su ejecución. La segunda -el día de Cristo Rey, en 1964- un terremoto sacudió San Salvador y derrumbó una de las paredes de su celda, situación que el escritor aprovechó para huir a toda velocidad.

Dalton vivió exiliado en Guatemala, Cuba, la Unión Soviética y Checoslovaquia. En ese tiempo, conoció Vietnam del Norte y Corea.

En 1967 escribió una frase premonitoria: ‘Desde hace algunos años siempre me propuse escribir de prisa, como si supiera que me van a matar al día siguiente’. Con el seudónimo de ‘Farabundo’, en 1969 ganó el Premio Casa de las Américas de poesía con su ópera-rock ‘Taberna y otros lugares’, escrita durante sus dos años de residencia en Praga.

Fragmentos al azar de su obra poética

Leyendo su obra poética, uno entiende por qué la izquierda sectaria odiaba tanto a Roque Dalton. Escribía cosas como estas:

“Amo tu desnudez porque desnuda me bebes con los poros, como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo”.

“En el centro de la mar suspira una ballena, y en el suspiro decía: amor con hambre no llena”.

«Esas dos que están bailando tienen flacas las canillas, cuando los parió su madre no se usaban pantorrillas».

“Negrita: por tu trabajo me cobraste cuatro reales. Negrita: no seas mala yo puse los materiales”.

“No olvides nunca | que los menos fascistas | de entre los fascistas | también son fascistas”.

“En esta cárcel maldita, | donde reina la tristeza, | no se castiga el delito. | Se castiga la pobreza”.

“Los arrimados, los mendigos, los marihuaneros, los guanacos hijos de la gran puta, los que apenitas pudieron regresar, los que tuvieron un poco más de suerte, los eternos indocumentados, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, los primeros en sacar el cuchillo, los tristes más tristes del mundo, mis compatriotas, mis hermanos…”.

Bienvenido al año 2015, camarada Roque Dalton.

Su obra publicada

La obra poética de Dalton incluye:
«Mía junto a los pájaros», San Salvador (1957)
«La ventana en el rostro», México (1961)
«El mar», La Habana (1962)
«El turno del ofendido», La Habana (1962)
«Los testimonios», La Habana (1964)
«Poemas», Antología, San Salvador, (1968)
«Los pequeños infiernos», Barcelona (1970)
Entre sus ensayos y narraciones se cuentan:
«César Vallejo», La Habana (1963)
«El intelectual y la sociedad» (1969)
«¿Revolución en la revolución? y la crítica de la derecha», La Habana (1970)
«Miguel Mármol y los sucesos de 1932 en El Salvador» (1972)
«Las historias prohibidas del Pulgarcito», México (1974)
Luego de su muerte se publicaron los siguientes libros póstumos:
«Pobrecito poeta que era yo’ (novela), «El libro rojo de Lenin» (ensayo) y
«Los hongos», «Un libro levemente odioso» y «Contra ataque» (poesía).
Texto originalmente publicado por Los Tiempos, el 3 de enero, 2015
Testimonios sobre la vida poética y libertaria de Roque Dalton | VIDEO

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